Título (Cine formativo en eso; El cine en el aula; Hacia una pedagogía activa del cine)


Tabla 3: Utilización de películas formativas



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Tabla 3: Utilización de películas formativas.

Tras una búsqueda y selección minuciosa, se confeccionó un listado de películas que consideramos de interés para la intervención pedagógica (Kobal, 1990; Equipo Reseña, 1987-2000; Touriñán, 1997; Raposo, 2002), resultando las siguientes3:



Rain man (Barry Levinson, 1988) Lloviendo piedras (Ken Loach, 1993), El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989), Patch Adams (Tom Shadyac, 1997), Philadelphia (Johnattan Demme, 1993), La verdad sobre perros y gatos (Michael Lehmamm, 1996), La misión (Roland Joffé, 1986), El cartero y Pablo Neruda (Michael Radford, 1994), El caso Winslow (David Mamet, 1999), Manolito gafotas (Miguel Albadalejo, 2000), La vida es bella (Roberto Benigni, 1997), Cielo de octubre (Joe Johnston, 1999), Ben Hur (William Wyler, 1959), Jesús de Nazaret (Franco Zefirelli, 1978), Shine, el resplandor de un genio (Scott Hicks, 1995), El príncipe de Egipto (Brenda Chapman, Steve Hickner, Simon Wells, 1998), El hombre sin rostro (Mel Gibson, 1993), Semillas de rencor (John Singleton, 1995) y El jorobado de Nôtre-Dame (Peter Medak, 1996).

Efectuado el repaso general de los resultados, podemos afirmar que la mayoría de las películas eran desconocidas para el profesorado, haciendo hincapié que el porcentaje más alto de respuesta se sitúa en la opción “no sé”, excepto en las películas como, La vida es bella (Roberto Benigni, 1997), El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989), La misión (Roland Joffé, 1986) y Manolito gafotas (Miguel Albadalejo, 2000) que fueron seleccionadas por un y 58,7 %,55,4 %,41,7 % y 40,3 % respectivamente.

Referente a la pregunta abierta sobre con qué otras películas trabajarían, cabe subrayar que los docentes se decantaron por títulos como:


El nombre de la rosa (J. J. Annaud, 1986), Ulises (Mario Camerini, 1954), Alejandro Magno, (Robert Rosen, 1956), Los visitantes (J. M. Poiré, 1992), Espartaco (S. Kubrick, 1960), Pena de muerte (Tim Robins, 1995), American history (Tony Kaye, 1999), El abuelo (José L. Garci, 1998), Los últimos días del Edén (John Mc. Tiernan, 1992), Amistad (S. Spielberg, 1997), Amadeus (Milos Forman, 1984), West side story (Jerome Robins y Robert Wise, 1961), El piano (Jane Champion, 1993), Farinelly (Gérard Corbian, 1994), Fantasía (Walt Disney, 1940), Excalibur (J. Boorman, 1981), Carros de fuego (H. Hudson, 1980), Ghandi (R. Attenborough, 1983), Hermano sol, hermana luna (Franco Zefirelli, 1972), Los miserables (Josce Dayan, 2000), La bella y la bestia (Linda Woolverton,1991), El rey león (Roger Allen y Rob Minkoff, 1994), Barrio (Fernando León, 1998), El inolvidable Simón Birch (M. Steven Jonson, 1998) Mejor imposible (J. L. Brooks, 1997), Tierras de penumbra (R.. Attenborough, 1994), Silkwood (Mike Nichols, 1983), Amistades peligrosas (Stephen Frears, 1988) y La princesa prometida (Bob Reiner, 1987).

Ante lo expuesto, se evidencia la calidad educativa de estas sugerencias cinematográficas recomendadas por los docentes de la muestra.

Si se analizan y correlacionan las variables del binomio películas-áreas, apreciamos que su utilización es más frecuente en el profesorado que imparte materias vinculadas al área de lengua, incluyendo literatura, lengua gallega e idiomas extranjeros, que en quienes lo hacen en las materias de matemáticas, música y educación física.

Por lo que respecta a las variables correspondientes a la técnica del cine forum, tratan de recabar información sobre cuestiones determinadas como la participación en la misma y las razones para su aplicación ( ítem 12, 13, 14 y 15).

En cuanto a la participación de estos sujetos en alguna sesión de cine forum, los resultados plasman que: 83 sujetos (59,7 %) afirman haber colaborado en alguna sesión, frente a 56 sujetos (40,3 %) que no han asistido nunca a dicha actividad, ni de manera formal, ni informal. Sin embargo, como podemos comprobar, existe un alto porcentaje de docentes que valoran el cine como una estrategia de intervención pedagógica.

Otra de las cuestiones trata cómo trabajar o no con dicha técnica en el aula. La respuesta arrojó los siguientes datos: 99 sujetos consideran el cine forum como una técnica óptima para trabajar con ella en el aula (71,2 %), frente a 17 sujetos manifiestan que nunca la utilizarían en el aula (12,2 %).

Los motivos por los cuales podrían emplear o no esta técnica dentro de su práctica docente fueron: que induce a cambios de actitudes (70,3 %), que favorece la participación activa del alumnado (63,4 %), que clarifica contenidos (67 %) y que responde a sus intereses (65 %).

A la pregunta abierta sobre la utilización de la estrategia del cine forum, contestaron cinco docentes, de los cuales cuatro afirman, de modo particular, que otra razón añadida es la motivación de los alumnos para realizar algo distinto y el quinto porque les estimula la memoria visual.

Entre las justificaciones para no trabajar el cine, destacan preferentemente las siguientes: se trata de una actividad compleja (70,6 %), existe falta de información para desarrollar esta técnica (70,6 %) y resulta una actividad de larga duración (70,6 %).

Las variables que analizan el uso del cine están ligadas a la formación de los docentes. Desde este prisma, se tocan aspectos como la preparación que debe tener el profesorado para el uso y conocimiento del medio (ítem 18 y 19); así como las personas responsables de impartir esta formación básica (ítem 17) y la necesidad de formarse en el caso de que este colectivo lo considere preciso (ítem 16).

En cuanto a si se estima conveniente o no la formación específica de los docentes para familiarizarse con el cine, la respuesta observada fue la siguiente: un 77 % demandan la necesidad de una preparación específica del profesorado en el uso y conocimiento de este medio, frente a un 5 % que la consideran innecesaria.

También se indaga sobre qué organismo(s) asumiría(n) esta responsabilidad formativa: un 50,5 % se inclinan por los Centros de Formación de Profesores y Recursos, un 23,4 % señalan el centro educativo donde trabajan, un 15,8 % citan a la universidad, y finalmente, un 10,3 % apuntan que es una función independiente y particular de cada docente.

A la pregunta abierta referente al tipo de instituciones encargadas de la formación, contestaron cuatro profesores, quienes coinciden en contemplar, como opción formativa, la oferta procedente de diversos cine-clubes o instituciones similares existentes en el entorno.

La última cuestión se corresponde con el interés de los docentes para formarse en el conocimiento y dominio de este medio (ítem 18 y 19). Las respuestas obtenidas fueron las siguientes: 102 profesores (73,4 %) manifestaron su curiosidad por formarse en el tema; y en cuanto al momento más adecuado para llevar a cabo esta formación, bien a través de cursos o jornadas, 78 docentes (76,5 %) se decantaron por el inicio del curso escolar.

El cuestionario concluye con una pregunta abierta, centrada en la reflexión personal sobre el cine. A través de ella constatamos algunos de los pensamientos emitidos por el grupo de docentes componentes de la muestra de estudio, que insertamos a continuación. Dichos pensamientos van desde la insistencia de considerar el cine como una asignatura pendiente, tanto para el profesorado como para el alumnado, argumentando que “Debería figurar como una materia formativa dentro de las ciencias de la comunicación”, o que ”Algunas jornadas o cursillos sobre estos temas animarían al profesorado a intentarlo, suelen ser los motores para cambiar de rutina”.

Además, algunos califican el cine de primordial para la formación permanente de la persona, es decir,“Los medios audiovisuales son unos instrumentos imprescindibles hoy para la formación del ser humano, en cualquiera de sus niveles de aprendizaje”, o también,”Lo utilizo como tutor en la tutoría para temas transversales, sirve de conexión con el tema a tratar”, hasta quien afirma que el cine es innecesario,“Lo considero un recurso poco óptimo para el ámbito escolar”.

Igualmente, hay quienes se acogen a programas de intervención pedagógica vigentes, a pesar de las múltiples dificultades de horarios y falta de espacios, de adaptación a las áreas curriculares determinadas, de motivación en el grupo-clase y comentan,“Llevamos varios años participando en el ciclo -Cine y Valores-, y nos parece muy positivo, pero podemos hacerlo y trabajarlo en el aula porque tenemos una asignatura específica para ello. De no ser así, entiendo que no pueda ser un medio muy habitual por falta de tiempo, y además, los alumnos no siempre están dispuestos a reflexionar y participar con seriedad y una mínima profundidad como sería deseable”. Y siguen añadiendo, “No utilizo habitualmente el cine formativo por dificultades en la adaptación de horarios, espacios, repetición de cursos, etc., pero sí lo considero interesante. Lo utilizo ocasionalmente y a veces indirectamente, -películas visionadas por el alumnado fuera del aula-”.

Por último, mencionamos a aquellos docentes que ni se plantean la integración del cine en el currículo por juzgarlo de escaso interés e innecesario, con expresiones como, “El horario escolar no permite introducir fácilmente el cine en las aulas. Gran parte del profesorado y del alumnado considera que hacer esta actividad es perder clases”, o esta otra opinión, “Me parece interesante, no obstante considero que ese tiempo se le podría dedicar a la lectura comprensiva. ¡Estaremos de acuerdo que cada vez se lee menos y por el contrario, estamos mucho tiempo delante de -pantallas- como la televisión, ordenador...!”.





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