Sccr/35 Estudio actualizado y análisis adicional


Adaptaciones y traducciones



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Adaptaciones y traducciones


En el estudio anterior, se realizó un análisis de la relación entre las disposiciones en materia de adaptaciones y traducciones y las disposiciones sobre licencias relativas al Anexo del Convenio de Berna. A continuación, se pidió ampliar el análisis a aquellas que no figuraban en dicho Anexo.

En el nuevo estudio, se constató que las limitaciones y excepciones que autorizan adaptaciones y traducciones para actividades docentes funcionan esencialmente de tres modos, mediante el uso de tres formulaciones diferentes de las limitaciones y excepciones: “adaptación o traducción”, “obra original” y “utilización”.

En primer lugar y como parte de su alcance, las disposiciones podrían permitir la adaptación o traducción de la obra, además de aquellas actividades que se benefician de la excepción, como la reproducción o comunicación de la obra (“adaptación o traducción”).1 El presente estudio ha detectado 128 disposiciones de 66 Estados miembros que adoptan esta formulación. La mayor parte de dichas disposiciones permiten el uso privado de obras (42 disposiciones de 40 Estados miembros), la reproducción de obras con fines docentes (36 disposiciones de 23 Estados miembros) y el uso de las obras para citas (24 disposiciones de 21 Estados miembros).

Otra aplicación frecuente de la formulación “adaptación o traducción” por varios Estados miembros, consiste en incorporar debidamente actividades tales como las adaptaciones, traducciones y transformaciones dentro de las limitaciones y excepciones ya existentes.

En segundo lugar, las disposiciones también podrían permitir la reproducción o utilización de la obra original, junto con otras posibles actividades amparadas en la excepción, además de autorizar dichas actividades respecto de la obra traducida (por medio de la formulación “obra original”). En el presente estudio se encontraron 153 de tales disposiciones (de 33 Estados miembros). Ello significa que las limitaciones y excepciones tienen por objeto eximir al beneficiario de cualquier posible responsabilidad en materia de derecho de autor y protegerle ante posibles denuncias, no solo del traductor de la obra, sino también del autor original. No es de extrañar que esta formulación sea utilizada con mayor frecuencia en aquellas disposiciones que permiten citas (34 disposiciones de 30 Estados miembros), a pesar de que también haya sido aplicada en referencia a limitaciones y excepciones que permiten reproducciones con fines de investigación y educativos (33 disposiciones de 18 Estados miembros) y el uso personal y privado (29 disposiciones de 24 Estados miembros).

La formulación “adaptación o traducción” puede ser usada junto con la de “obra original”, con el objetivo de ampliar el alcance de la limitación o excepción.

En tercer lugar, las expresiones “adaptación o traducción” y “obra original” deberían ser contrastadas con aquellas disposiciones que permitan la “utilización” de la obra. El término “utilización” emana del texto del Artículo 10.2) del Convenio de Berna, que reza así:

Artículo 10. Libre utilización de obras en algunos casos:

2. Ilustración de la enseñanza;

2) Se reserva a las legislaciones de los países de la Unión y de los Arreglos particulares existentes o que se establezcan entre ellos lo que concierne a la facultad de utilizar lícitamente, en la medida justificada por el fin perseguido, las obras literarias o artísticas a título de ilustración de la enseñanza por medio de publicaciones, emisiones de radio o grabaciones sonoras o visuales, con tal de que esa utilización sea conforme a los usos honrados. [Se han añadido las itálicas]

A simple vista, podría parecer que tanto la formulación “adaptación o traducción”, que da lugar a una excepción al derecho de traducción y adaptación, como la de “obra original”, que exime al beneficiario de la excepción de obtener el consentimiento previo por parte del autor de la obra original, no pueden ser englobadas dentro de la “utilización”. Sin embargo, de la lectura pormenorizada de los trabajos preparatorios del Acta de Estocolmo del Convenio de Berna, origen del texto actual del Artículo 10, se extrae la conclusión de que los delegados aceptaron que la formulación “utilización” incluida en el Artículo 10.2) del Convenio de Berna debe aplicarse para dar lugar a una excepción al derecho de traducción y adaptación, siempre que se cumplan las condiciones para la excepción original2 (la formulación “adaptación o traducción”). Si bien ello generó ciertas discrepancias, los delegados también admitieron que la formulación del Artículo 10.2) es lo suficientemente amplia para englobar no sólo el uso de la versión original de una obra sino también de su traducción3 (la expresión “obra original”). En relación al Artículo 10.2), como advirtieron muchos de los delegados presentes en la Conferencia de Estocolmo, la eficacia de la “utilización” quedaría prácticamente socavada si la excepción se limitase a la obra traducida y siguiera siendo necesario obtener la autorización del autor de la obra original.4 En otras palabras, en el debate surgido en la Conferencia de Estocolmo se llegó a la conclusión de que la formulación corriente de la “utilización” resulta de la fusión de la “adaptación o traducción” y la “obra original”.

Por consiguiente, se requiere un examen minucioso de la formulación “utilización”. Como se muestra en el cuadro 1, este término predomina especialmente en aquellas disposiciones relacionadas con reproducciones con fines de investigación o educativos (69 disposiciones de 59 Estados miembros) y emisiones y comunicaciones con fines docentes (77 disposiciones de 62 Estados miembros). Ello no resulta sorprendente, ya que esta expresión emana directamente del texto del Artículo 10.2). Numerosos Estados miembros siguen al pie de la letra esta formulación en sus leyes.

Otros Estados miembros adaptan la “utilización” del Artículo 10.2) en sus propias disposiciones.

Algunos Estados miembros han ido un paso más allá, combinando bien la formulación de “adaptación o traducción”, bien la de “obra original”, con “utilización” (24 disposiciones de 10 Estados miembros).

De este modo, la formulación “utilización” ha sido aplicada a disposiciones de uso personal y privado (44 disposiciones de 42 Estados miembros), disposiciones de reproducción con fines docentes (69 disposiciones de 59 Estados miembros) y disposiciones relacionadas con emisiones, comunicaciones y grabaciones educativas (77 disposiciones de 62 Estados miembros).

En resumen, los Estados miembros de la OMPI han aplicado disposiciones de manera amplia para permitir las adaptaciones y traducciones de obras, así como la utilización de aquellas obras que sean de por sí adaptaciones y traducciones, con fines y objetivos educativos.





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