Rufino Centro: Área Filosofía: Cuestión de medida: ¿Por qué la naturaleza es un libro abierto?



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Rufino Centro: Área Filosofía: Cuestión de medida: ¿Por qué la naturaleza es un libro abierto?


La Naturaleza como un libro abierto

Ante nosotros, seres humanos de conciencia, está el mundo, en definitiva, naturaleza. Asociado a nuestro cuerpo y lo que de él se desprende, este existente llamado naturaleza se nos muestra en nuestro existir y percibir. La naturaleza, como existente que implica lo existente, está ahí, a nuestro alcance. Más allá de no verle a plenitud, la imaginación soportada por la razón, intenta a como dé lugar llenar el vacío.

La ciencia dada a partir de la ilustración1, ha hecho ingentes esfuerzos por reducir los límites del conocimiento a través del método que posibilita reducir nuestras debilidades cognoscitivas y experimentales. No se observa la naturaleza con la sola fuerza de la imaginación, se aplican técnicas y procedimientos que permiten ir más lejos y de forma más precisa que con los simples recursos de los sentidos y la ficcionaria especulación.

Vale decir, la razón necesita ilustración, no basta asegurarle un puesto en el terreno de la experimentación y el poder de la prueba; ella misma, la razón, exige ser explicada como cosa natural. Una forma, aunque negativa, de ponerle freno a una razón que se cree con derecho de imponer principios, se nos ofrece a través de Francis Bacon2 al cuestionar sus métodos y fundamentos.

Bacon, en el siglo XVII, replantea el método y los principios de una ciencia que apuesta a la razón sin un claro fundamento; en el Novum Organum3 nos manifiesta:

“El estudio de la naturaleza había sido oscurecido por cuatro clases de “ídolos” que obstruían la mente humana. Los ídolos de la tribu tenían su fundamento en la propia naturaleza humana. El entendimiento tiene la tendencia a postular más regularidades en la naturaleza de las que realmente encuentra, a generalizar imprudentemente y a sobreestimar el valor de los casos confirmatorios. Los ídolos de la caverna, por el contrario, son actitudes hacia la experiencia que surgen de la formación y de la educación de los hombres como individuos. Los ídolos del mercado son distorsiones que sobrevienen cuando los significados de las palabras quedan reducidas al mínimo común denominador del uso vulgar, impidiendo de ese modo la formación de conceptos científicos. Y los ídolos del teatro son los dogmas y métodos recibidos de las diversas filosofías.”4



Por nuestros propios medios intelectuales, constatemos, inicialmente y como exploración, sí la razón puede fundamentar y penetrar los misterios de la naturaleza; al igual, analizar comparativamente (ayer y hoy) sí lo manifestado por Bacon tiene validez, claro está, después de haberlo comprendido.

1 Se entiende por ilustración, el periodo comprendido entre el siglo XVII, XVIII y XIX. Con gran número de representantes existe algo en común, el establecimiento de principios no bajo supuestos sino bajo la fidelidad de la prueba ofrecida por la “precisión” y “alcance” de la razón. En palabras de Cassirer: “La fuerza de la razón es la única que nos abre la entrada al infinito: la que nos Jo asegura y nos enseña a ponerle medida y límite, no limitándolo en su ámbito, pero sí conociendo su ley, que todo lo abarca y penetra”. Cassirer, Ernts. Filosofía de la ilustración. México, FCE, 1993, 4ª reimpresión, p. 55.

2 Londres, 1561-id., 1626) Filósofo y político inglés.

3 Obra escrita en 1620 y no sólo es una nueva forma (para la época) de concebir el desarrollo de las ciencias sino que se mostraba como la “refutación” de la obra aristotélica: “El Organon”.

4 Losse, John. Introducción histórica a la filosofía de la ciencia. Madrid, Alianza Editorial, 1981, p. 72.



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