La playa de los ahogados lista diálogos Versión Castellano



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LA PLAYA DE LOS AHOGADOS lista diálogos Versión Castellano






LA PLAYA DE LOS AHOGADOS

PADRE


¿No entras?

CALDAS


Está dormido.

PADRE


Está Leo aquí.

CALDAS


Hola, tío, ¿cómo estás? Buenos días, doctor.

PADRE


Doctor, ¿alguna novedad?

No entiendo.

CALDAS

¿Qué dice, tío?



TÍO

Que apunte al doctor en el libro de los idiotas.

CALDAS

¿Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas?



¿Es verdad que tienes un libro de idiotas?

PADRE


¿No lo sabías?

CALDAS


No.

PADRE


¿Quieres que te lleve a algún lado?

CALDAS


Depende. ¿Dónde vas?

PADRE


A mi casa. No querrás que me quede aquí con este ambiente.

CALDAS


¿Si te acompaño me puedes traer mañana?

PADRE


Pues claro.

Es de la última cosecha. A ver qué te parece.

CALDAS

Está bueno.



PADRE

Y eso que aún le falta un poquito.

CALDAS

Está muy bueno.



¿Los apuntas ahí a todos?

PADRE


A todos no. Hace un año que dejé de actualizarlo. Me daba demasiado trabajo.

CALDAS


¿Todos los años? Espera, espera. Sí, dime, Rafa.

ESTÉVEZ


¿Dónde anda, jefe?

CALDAS


¿Qué pasa, ocurre algo?

ESTÉVEZ


Han encontrado el cadáver de un hombre en una playa de Panxón.

CALDAS


¿Un marinero?

ESTÉVEZ


¿Cómo quiere que lo sepa? ¿Va a tardar mucho? Se lo digo porque el forense ha preguntado si podemos pasar a recogerlo.

CALDAS


Bueno, pues ve tú a recogerle.

ESTÉVEZ


¿Yo solo? ¿Y usted?

CALDAS


¿Yo? Yo aquí tengo por lo menos hasta mediodía.

ESTÉVEZ


Muy bien. Pues nada, pues ya voy yo.

CALDAS


Vale, de acuerdo.

Hola.


Rafa.

ESTÉVEZ


De buena se ha librado. ¿Dónde estaba?

CALDAS


¿Has comido?

ESTÉVEZ


¿Comer? No, no. Yo no voy a comer.

CALDAS


Pues yo me muero de hambre. ¿Me acompañas y me cuentas?

ESTÉVEZ


Cuando llegué ya estaba el cuerpo fuera, estaba echando espuma por la nariz y por la boca.

CALDAS


¿Un marinero?

ESTÉVEZ


Se llamaba Justo Castelo. En el pueblo todo el mundo lo conoce como El Rubio. El domingo por la mañana salió en su barca a navegar y ha aparecido hoy flotando en la orilla.

CALDAS


¿Iba solo?

ESTÉVEZ


Llevaba las manos atadas con una brida de plástico.

CALDAS


Un suicida.

ESTÉVEZ


El forense dice que no.

CALDAS


¿Por qué? ¿Seguro que no quieres? Está buenísimo.

ESTÉVEZ


No, no, no, no. De verdad.

CALDAS


No me digas que es la primera vez que ves a un ahogado en tu vida.

ESTÉVEZ


No, no. En mi tierra alguna vez aparece alguno en el río, pero… A mí es que los muertos…

CALDAS


¿Y ese…? Castelo, ¿no?

ESTÉVEZ


Justo.

CALDAS


¿Eh?

ESTÉVEZ


Justo Castelo.

CALDAS


¿Tenía familia?

ESTÉVEZ


Ni mujer ni hijos. Pero la madre y la hermana viven en el pueblo. Esta tarde viene la hermana para identificar el cadáver.

CALDAS


¿Hablaste con ella? ¿No te dijo nada? ¿No hablaste con algún vecino? ¿Con nadie?

ESTÉVEZ


¿Usted qué cree? Pero esto es lo de siempre. Aquí la gente abre la boca para no decir nada. Perdón. Que a veces se me olvida que es usted uno de ellos.

CALDAS


Rafa. Entra si quieres. Ven.

GUZMÁN BARRIO

Os puedo adelantar que murió ahogado.

ESTÉVEZ


Para saber eso no hace falta hacer una autopsia.

GUZMÁN BARRIO

Tenía los pulmones encharcados, así que estaba vivo cuando cayó al agua. ¿Te ha contado Rafael que tenía las manos atadas con una brida de plástico?

CALDAS


Sí. Y que no crees que se las atara él mismo.

GUZMÁN BARRIO

No.

CALDAS


Pues no sería el primero.

GUZMÁN BARRIO

No, no, no, no. A este se las ataron.

CALDAS


¿Por qué?

GUZMÁN BARRIO

¿Cómo te ceñirías una brida?

CALDAS


No sé… Con los dientes.

GUZMÁN BARRIO

Efectivamente. Y el cierre quedaría aquí, en la zona de los pulgares.

CALDAS


Sí.

GUZMÁN BARRIO

Pero en este caso, Leo, estaba en la zona de los meñiques.

CALDAS


Pudo moverse después.

GUZMÁN BARRIO

No, no. Mira la herida. Demasiado apretada como para moverse.

CALDAS


Ya.

GUZMÁN BARRIO

Y hay otra cosa. La mayoría de los golpes que ves son traumatismos postmortem, pero hay uno provocado en vida. Se lo tapa el pelo, pero tiene más o menos… esta forma. Le golpearon con algo alargado y con una bola en la punta.

CALDAS


O sea que según tú, primero lo golpearon, luego le ataron las manos y lo tiraron al agua. Por ese orden. ¿Y la hora de la muerte?

GUZMÁN BARRIO

Pues… dos, tres días. La última vez que lo vieron con vida fue el domingo por la mañana, ¿no?

ESTÉVEZ


Sí.

GUZMÁN BARRIO

Pues eso, tres días.

CALDAS


Muy bien.

GUZMÁN BARRIO

Sus cosas las tiene Clara Barcia.

CALDAS


Muy bien.

CLARA BARCIA

Esa es la ropa que llevaba puesta y estas sus pertenencias. Las llaves, la medalla de la Virgen del Carmen y una figa.

ESTÉVEZ


¿Una qué?

CLARA BARCIA

Es un amuleto.

CALDAS


Una figa. ¿Nada más?

CLARA BARCIA

También encontré una bolsita con polvo blanco en un bolsillo.

CALDAS


¿Droga?

CLARA BARCIA

Supongo. Estaba mojada, la mandé al laboratorio.

CALDAS


¿Esa es la brida?

CLARA BARCIA

Sí.

ESTÉVEZ


Nunca había visto una así.

CLARA BARCIA

Yo tampoco, pero no he encontrado nada que identifique al fabricante.

ESTÉVEZ


Eso es chino. Últimamente todo es chino.

CLARA BARCIA

Sí.

CALDAS


¿Qué pasó con el barco?

CLARA BARCIA

Uy, no sé.

POLICÍA


Perdón, inspector. Está aquí la hermana, Alicia Castelo.

ESTÉVEZ


¡Clara!

CALDAS


Hola. Soy el inspector Caldas. Siento mucho lo de su hermano.

ALICIA CASTELO

Muchas gracias. El sábado estuvo en mi casa. Venía casi todas las tardes a ver a mi madre. Está impedida y vive conmigo. Mi marido pasa muchos meses embarcado y nos hacemos compañía las dos.

CALDAS


¿Su hermano estaba bien?

ALICIA CASTELO

Estaba como siempre.

CALDAS


¿Sabe si había discutido con alguien o le preocupaba algo?

ALICIA CASTELO

No.

CALDAS


¿Una amistad nueva o extraña? ¿Drogas?

ALICIA CASTELO

No sé qué le habrán contado, pero Justo dejó eso hace mucho.

ESTÉVEZ


¿Mucho es…?

ALICIA CASTELO

Años.

CALDAS


Bueno. Acompáñala dentro, anda.

CLARA BARCIA

Caldas. La sustancia de la bolsita es sal.

CALDAS


¿Sal?

CLARA BARCIA

Eso han dicho. Yo me piro. Chao.

CALDAS


Bueno. Chao.

CLIENTE


Tedes máis chipiróns?

CARLOS


Pechamos cociña.

CALDAS


Buenas noches. Oye, Carlos, ¿tú por qué crees que alguien llevaría en el bolsillo del pantalón una bolsa con sal?

CARLOS


No lo sé, Leo. Me rindo. ¿Por qué?

CALDAS


No es una adivinanza, es por si lo sabías.

CARLOS


Veta al carallo. Te pongo una de pulpo.

CALDAS


¿Sí?

PADRE


Leo, no viniste.

CALDAS


Al final no pude acercarme al hospital. ¿Cómo está el tío?

PADRE


Bueno, más o menos.

CALDAS


Bueno, mañana tengo que estar en Panxón a primera hora. A ver si me puedo pasar a la vuelta.

SUBASTADOR

Un oitocentos. Veña que se fai tarde. A ver, home. A ver, oh. Dous kilos e medio!

ARIAS


¿Y medio?

SUBASTADOR

Dous e medio, Arias, ou queres que che paguen a caixa. Hermida, Hermida.

HERMIDA


Está ben.

SUBASTADOR

Aí está.

ESTÉVEZ


El de la boina y las barbas canosas es uno de los compañeros del muerto.

SUBASTADOR

Dous douscentos.

ESTÉVEZ


El otro es aquel de naranja, se llama José Arias.

SUBASTADOR

Veña, empezamos polo marisco, eh. Temos nécoras e percebes moi bos. Empezamos cos percebes en oitenta euros. E… oitenta, setenta nove e medio, setenta e nove, setenta e oito e medio, setenta e oito, setenta e sete e medio, setenta e sete, setenta e seis e medio, setenta e seis, setenta e cinco e medio, setenta e cinco…

COMPRADORA

Sí.

SUBASTADOR



Sí. A ver, mira aí. Dous douscentos. Levalos, moi ben. Mira aí a ver.

COMPRADORA

Vale.

SUBASTADOR



Moi ben, Anxos.

CALDAS


¿Eso son hembras preñadas?

ARIAS


Son. Pero no es por compasión. Sin pesca no hay pan, amigo.

CALDAS


Sí. ¿Cuándo vio a Castelo por última vez?

ARIAS


Estuvimos juntos en la subasta del sábado.

CALDAS


¿Estaba bien?

ARIAS


Estaba como siempre.

CALDAS


¿Y el domingo?

ARIAS


Los domingos no pescamos.

CALDAS


Ya. Pero el domingo por la mañana vieron a Castelo salir al mar.

ARIAS


Lo verían. ¡Cuidado con los pies!

CALDAS


Gracias. ¿Quiere que le eche una mano?

ARIAS


No, no hace falta.

CALDAS


¿Y… sabe si Castelo tenía algún problema con alguien por aquí por el puerto?

ARIAS


La verdad es que no teníamos mucho trato. Fuera de esto no…

CALDAS


Ya. Se llevaban mal.

ARIAS


Ni mal ni bien.

CALDAS


Entonces…

ARIAS


La vida, amigo.

SUBASTADOR

Ya está todo vendido, eh.

CALDAS


No venimos a comprar nada. Soy el inspector Caldas, de Vigo. Estamos aquí por lo de Justo Castelo, ya sabe, ¿no? Los domingos no hay lonja, ¿verdad?

SUBASTADOR

Los domingos descansamos todos.

CALDAS


Ya, pero es que vieron a Castelo salir a pescar el domingo por la mañana.

SUBASTADOR

No. A pescar seguro que no iba, dejó las nasas en el espigón. Que ojalá fuese a pescar, eh. Porque una cosa es morir faenando, pero para echarse uno mismo al mar, cuánto miedo debía tener.

CALDAS


¿Miedo de qué?

SUBASTADOR

¿Nadie le habló del capitán Sousa?

CALDAS


No.

SUBASTADOR

La puta madre…

ESTÉVEZ


Inspector.

CALDAS


¿Quién es el capitán Sousa?

SUBASTADOR

¿Va a hablar con Hermida?

CALDAS


¿Tendría que hablar con Hermida?

SUBASTADOR

Él es el que mejor conoce toda esa historia.

HERMIDA


No, no, ahora no, gracias. El capitán Sousa era el patrón del Xurelo. Un pesquero de unas veinte toneladas más o menos. Como aquel. ¿Ve? Que? Como vai o chollo?

REDEIRA


Acabando xa.

HERMIDA


Ah, que ben. Tenga cuidado no resbale aquí, eh. Solían ir unas millas al norte a faenar. Una noche que había tormenta hará diez, doce años el Xurelo se fue contra una piedra. Y los marineros que iban a bordo se salvaron, tirándose al mar, pero el capitán Sousa no, se hundió con el barco.

CALDAS


¿Se ahogó?

HERMIDA


Sí.

CALDAS


¿Y eso que tiene que ver con Castelo?

HERMIDA


¿Cómo qué tiene que ver? El Rubio era uno de los tres marineros que iban a bordo.

CALDAS


Sigo sin comprender.

HERMIDA


A ver. Mire, inspector. Aquí últimamente están pasando cosas muy extrañas, ¿sabe? El barco del capitán Sousa navega por las noches por la bahía.

ESTÉVEZ


¿Qué?

HERMIDA


Que navega por la bahía por la noche.

ESTÉVEZ


Pero ¿ese barco no se había hundido?

CALDAS


Estamos hablando de un aparecido, hombre. Es eso, ¿verdad?

HERMIDA


Sí. Toca ferro. Yo lo vi. Una vez, pero lo vi. Cerca del faro, una noche. Estaba lejos, pero estoy seguro de que era él, ¿sabe? Y dicen que El Rubio también lo vio. Para mí que se tiró al mar porque no debía tener la conciencia muy tranquila, ¿sabe? Y ahora, si me permiten, tengo que trabajar.

CALDAS


Sí, sí, claro, claro. Graciñas. Date una vuelta por el pueblo a ver si encuentras al que vio a Castelo salir al mar. Yo voy hasta su casa, a ver si hablo con la hermana.

ESTÉVEZ


Me cago en los muertos del marinero, sus supersticiones y su puta madre.

CALDAS


¿Qué te pasa?

ESTÉVEZ


Que me ha escupido en la bota, coño.

ALICIA CASTELO

Es para el entierro.

CALDAS


¿Cómo está su madre?

ALICIA CASTELO

Mal.

CALDAS


¿Y usted pudo dormir?

ALICIA CASTELO

Eso fue el año pasado. Pescó un pez luna. Fueron sus quince minutos de fama. Hasta vinieron de la televisión a hacerle una entrevista. ¿Le apetece un café?

CALDAS


Sí.

ALICIA CASTELO

Iba a prepararme uno.

CALDAS


Gracias.

ALICIA CASTELO

¿Azúcar?

CALDAS


No, no, no, gracias. Yo lo tomo así, lo tomo solo. Gracias.

ALICIA CASTELO

Ayer me preguntó si había notado algo diferente en mi hermano. Justo venía casi todas las tardes a casa a ver a mi madre. No hablaba mucho, pero estaba un ratito con nosotras. Se sentaba junto a la ventana y empezaba a silbar. Hace un par de semanas, un día se sentó como siempre, pero no silbó. Y ya no lo oímos silbar nunca más.

CALDAS


Podría estar preocupado por algo.

ALICIA CASTELO

Lo que sé es que mi hermano no se mató, inspector. Nunca le causaría tanto dolor a mi madre.

CALDAS


Algunos de sus vecinos me hablan del capitán Sousa, no sé si usted lo conoce.

ALICIA CASTELO

Sí. Mi hermano navegó tres años con él. El capitán le ayudó a apartarse de la heroína. Nunca podremos pagarle lo que hizo. Naufragaron el 4 de octubre del 2001. Justo y los otros dos marineros eran jóvenes y se salvaron, pero el capitán… Pobre.

CALDAS


¿Qué fue de los otros dos?

ALICIA CASTELO

Marcos Valverde se casó con una veraneante y se quedó aquí en el pueblo. Y José Arias se marchó a trabajar al Mar del Norte.

CALDAS


¿Arias? Conocí a un Arias en la subasta.

ALICIA CASTELO

Volvió al pueblo hace un par de años.

CALDAS


Pero me dijo que no se trataba con su hermano.

ALICIA CASTELO

Aquella noche les cambió la vida.

ESTÉVEZ


¿Le ayudo?

CALDAS


No.

ESTÉVEZ


Una mujer vio salir a Castelo a las seis y media de la mañana. Iba solo. Al parecer su barco fue el único que salió el domingo porque hizo bastante malo.

CALDAS


¿Qué hay de ese Sousa?

ESTÉVEZ


Pues dicen que lleva tiempo amenazando a Castelo. Eso dicen. ¿Le ayudo o no?

CALDAS


¿Amenazando cómo?

ESTÉVEZ


Pues que le hizo una pintada en el barco. Que Castelo se puso pálido al ver lo que ponía. ¿Me deja?

CALDAS


¿Y qué ponía? Mira a ver si puedes hacer tú algo, anda.

ESTÉVEZ


No lo sabemos porque llevó el barco a un carpintero de Ribeira y lo borró.

CALDAS


¡Joder, Rafa!

ESTÉVEZ


¿Qué quiere?

CALDAS


¿Y ese carpintero dónde vive?

ESTÉVEZ


Tiene un taller en el puerto.

CARPINTERO

El Rubio me trajo hace dos o tres semanas el bote auxiliar. Traía algo escrito en letras rojas. Me pidió una lija y pintura y lo cubrió él mismo.

CALDAS


¿Pudo leerlo?

CARPINTERO

Había una fecha. Cuatro de octubre… No recuerdo el año.

CALDAS


2001.

CARPINTERO

Puede ser. Debajo me pareció que ponía “asesinos”.

CALDAS


¿Asesinos?

ANA


¿Sí?

CALDAS


Hola, soy el inspector Caldas. Quisiera hablar con Marcos Valverde.

ANA


No, no está.

CALDAS


¿Con usted podría hablar?

ANA


Sí, les abro.

CALDAS


Gracias.

ESTÉVEZ


Joder, vaya casita, ¿no?

CALDAS


¿Te gusta?

ANA


La compramos hace dos años. Era de un arquitecto de Madrid. Nos costó mucho que nos la vendiera, eh. Pero Marcos sabía que a mí me gustaba y no paró hasta convencerle. Tiene un don para eso. Por favor.

CALDAS


Es muy bonita.

ANA


Gracias. Pero los inviernos aquí son muy duros. Me paso el año deseando que llegue el calor y la gente.

ESTÉVEZ


¿A qué se dedica su marido?

ANA


A demasiadas cosas. Construcción, gasolineras… Ahora le ha dado por hacer vino. Se pasa la vida metido en esa bodega.

CALDAS


Nos han contado que también trabajó en la mar.

ANA


Sí. Pero a Marcos no le gusta hablar de eso. Sobrevivió a un naufragio donde murió un hombre.

CALDAS


Ya, precisamente el marinero que apareció ayer ahogado formaba parte de esa tripulación. ¿Sabe si su marido y él se seguían viendo?

ANA


No. Marcos no trata con ninguno. Yo creo que los evita a propósito. Como defensa, sabe, para no… Para no recordar.

CALDAS


Pero usted sí conocía a Castelo, ¿verdad?

ANA


Sí. Alguna vez le he comprado marisco, sí. Con quien yo me llevo muy bien es con su hermana Alicia, la maestra.

CALDAS


Gracias. Gracias.

ANA


Es de lo mejorcito que hay en el pueblo.

CALDAS


¿Y usted ha notado si su marido estaba más preocupado últimamente por algo?

ANA


Marcos siempre está preocupado por algo.

CALDAS


¿Usted conocía al capitán Sousa?

ANA


Y lo que dicen de él. En un pueblo pequeño no se pueden tener secretos, ¿verdad?

CALDAS


Pero él le habrá contado que…

ANA


Mi marido no tiene tiempo para supersticiones.

ESTÉVEZ


¿Seguro que no quiere que le espere?

CALDAS


No. Prefiero que vayas a ver dónde se pueden comprar esas bridas.

LOLA


Mira quién está aquí.

TRABAZO


Coño, Calditas. Qué sorpresa.

LOLA


Te quedas a comer, ¿verdad?

TRABAZO


Naturalmente que sí. Sabes que no eres el primer Caldas con el que hablo hoy.

CALDAS


Ah, ¿no?

TRABAZO


Tu padre me llamó hace un rato para preguntarme el nombre de un gilipollas.

CALDAS


Sí, los apunta en un cuaderno. Dice que es el libro de los idiotas.

TRABAZO


Pero ¿todavía sigue con eso? Yo creo que empezó cuando tu madre aún vivía.

CALDAS


Te está sentando bien la jubilación, eh.

TRABAZO


Lo cierto es que un médico nunca se jubila del todo. Pero no me puedo quejar. Además ahora tengo tiempo para salir de pesca todos los días. Estás en Panxón por lo del ahogado.

CALDAS


Sí. ¿Tú llegaste a ver el cadáver?

TRABAZO


No, ya no me llaman para eso. Pero ¿qué pasa? ¿Había algo raro o qué?

CALDAS


No lo sé.

TRABAZO


Parece un suicidio de manual. Justo Castelo era un tipo raro, un solitario. Y tirarse al mar atado es típico del que no quiere fallar. Además, las adicciones suelen presentar cuadros depresivos con el paso del tiempo.

CALDAS


Sí, llevaba una bolsita con una sustancia extraña. Pero resultó ser sal.

TRABAZO


Eso es un amuleto.

CALDAS


¿La sal?

TRABAZO


Sí. Unos prefieren la figa y otros la bolsa de sal.

CALDAS


Pues llevaba las dos. ¿Tú crees que puede ser por el capitán Sousa?

TRABAZO


Siempre hubo algo extraño en aquel naufragio. Lo primero, que la noche no estaba para navegar y Sousa no era ningún imprudente. No se entiende que no pidiera abrigo en algún puerto.

CALDAS


¿Dónde su hundió el barco?

TRABAZO


Aquí, cerca de la isla de Sálvora.

CALDAS


Sálvora.

TRABAZO


Otro misterio. Se fueron contra unas rocas que conoce cualquiera que haya navegado por allí dos veces. Sousa tenía que conocerlas. Encontraron su cadáver semanas más tarde en las redes de un pesquero.

CALDAS


¿Estuviste en el levantamiento?

TRABAZO


No, lo mandaron a Vigo. Se ocuparía algún forense allí.

CALDAS


Pero alguien lo reconocería, ¿no?

TRABAZO


Sí, claro, su mujer. Era su única familia y murió poco después. Odiaba a esos tres chicos. Decía que ninguno de ellos había movido un dedo para sacar a su marido del agua.

CALDAS


Tú también lo crees, ¿verdad?

TRABAZO


Yo lo que sé es que antes del naufragio eran una piña y luego se separaron. Tuvo que pasarles algo.

CALDAS


Un naufragio es algo.

TRABAZO


Algo más, Leo. Los náufragos que sobreviven crean lazos perpetuos, como los soldados que comparten trinchera. Y ellos tres dejaron de hablarse. El Rubio se encerró en su caparazón, Arias emigró a Escocia y Valverde no volvió a pisar un puerto. Tú estuviste con ellos, ¿no?

CALDAS


Con Arias. Valverde no estaba en casa. Estuve hablando con su mujer. No parece irle mal.

TRABAZO


No. Dejó la mar y se dedicó a hacer casas. Ya ves cómo tienen el pueblo. Con la excusa de la arquitectura racionalista, lo escarallan todo.

CALDAS


Otro que se dedica al vino.

LOLA


¿Alguien habló de vino?

TRABAZO


Sí, pero no es como tu padre. Valverde busca en el vino el prestigio que no da el ladrillo. A tu padre el prestigio le importa un carallo. Joder, Calditas, vaya navajas, eh.

LOLA


Te quejarás tú. ¿Puedes beber o estás de servicio?

CALDAS


Voy a probar.

LOLA


Es el de tu padre.

CALDAS


Entonces con más motivo. Ya, ya.

TRABAZO


Nunca te hablé de aquella marea que hice en Terranova.

CALDAS


No me acuerdo.

LOLA


¡Ay, lo pasaste tú mal en Terranova!

TRABAZO


Mira, espera. Mira, mira esta foto.

CALDAS


¿Este eres tú?

TRABAZO


Sí. Y el otro es Sousa.

CALDAS


¿Qué llevaba ahí?

TRABAZO


Él lo llamaba la macana. Era una especie de barra con una bola en la punta. Supongo que se iría al fondo con ella.

CALDAS


¿Tienes más fotos suyas?

LOLA


Otra cosa no habrá, pero fotos...

TRABAZO


Mira, esta es de la tripulación al completo.

CALDAS


A ver.

TRABAZO


Valverde, Arias, El Rubio, el capitán Sousa. Mira, llévate la carpeta, hombre. Esa se la hice unas semanas antes del naufragio.

LOLA


¿Y qué tal tu tío?

CALDAS


Ahí va, ahí va.

LOLA


Vaya...

TRABAZO


Que sí, hombre, que sí. Ya verás, joder.

CALDAS


Eso espero.

ESTEVEZ


Nada. Ni rastro de las bridas esas por ninguna parte. ¿Ve cómo ya decía yo que eran raras? En cambio sí hay muchos marineros que juran que han visto al Xurelo navegando, en medio de la noche, entre la niebla.

CALDAS


Espera, espera. Espera aquí. ¿Sale a pescar?

ARIAS


Voy a reponer unas nasas.

CALDAS


¿Por qué no me dijo que Castelo y usted habían navegado juntos?

ARIAS


No lo preguntó.

CALDAS


¿Sabe que alguien pintó la fecha del naufragio en el bote de Castelo? Sí. Y escribieron la palabra “asesinos”.

ARIAS


No sé qué escribieron en el bote del Rubio, inspector. En el mío nadie escribió nada.

CALDAS


¿Sí? Vamos. Sí, dime. Vamos para allá.

VALVERDE


Apenas he tratado con Arias y con El Rubio durante todos estos años.

CALDAS


¿Por qué dejaron de verse?

VALVERDE


Imagino que está enterado de que sufrimos un naufragio.

CALDAS


Más o menos. ¿Cómo fue?

VALVERDE


Había muy mala mar aquella noche y ya volvíamos a casa. El capitán Sousa iba al timón tratando de no perder el rumbo y nosotros tres estábamos a su lado en el puente sujetándonos como podíamos. Hasta que llegó aquella ola. Nos levantó y cuando caímos oí crujir el casco. El barco se escoró y antes de darme cuenta ya estábamos en el agua.

CALDAS


¿Y el capitán?

VALVERDE


Ya no volvimos a verlo. No sé cómo fuimos capaces de llegar nadando hasta la orilla. Pero lo hicimos.

CALDAS


¿Llevaban puestos los chalecos?

VALVERDE


Sí, sí. Sin ellos no habríamos salido.

CALDAS


¿El capitán también?

VALVERDE


El Rubio le ofreció uno cuando la cosa comenzó a ponerse fea, pero el capitán Sousa era un tipo duro. Él lo único que pensaba era en salvar el barco.

CALDAS


Ya. Y si la mar estaba tan mal, ¿por qué no buscaron un refugio en algún puerto de aquella zona?

VALVERDE


Imagino que fue porque llevábamos la bodega llena, pero eso habría que preguntárselo al capitán.

CALDAS


Sí, claro. Claro. ¿Y después qué más pasó?

VALVERDE


Cada uno siguió con su vida. El Rubio siguió pescando, Arias se marchó del pueblo poco después y yo salí adelante. Como pude.

ESTEVEZ


No le ha ido mal.

VALVERDE


Pero que no le engañe lo que ve. No siempre he vivido en una casa como esta y tampoco nadie me regaló lo que tengo.

CALDAS


Claro, claro, claro. Por supuesto. ¿Sabe que hay quien dice que vio al capitán Sousa navegando por aquí?

VALVERDE


Ojalá.

CALDAS


Castelo debía tener más dudas que usted. Iba cargado de amuletos.

VALVERDE


No sé en lo qué creía El Rubio, inspector. El miedo es libre.

CALDAS


Pero usted no tiene miedo.

VALVERDE


No. De esas historias no. Pero ¿sabe? A día de hoy aún… Aún me cuesta meter los pies en la orilla del mar.

GUZMÁN BARRIO

Estaba convencido de que le habían golpeado con una llave de tubo de las que utilizan para apretar las tuercas de las ruedas de los coches, pero también pudo ser con esto, no sé. ¿Hay más fotos?

CALDAS


Sí, pero esta es la mejor.

GUZMÁN BARRIO

Antonio... Antonio Sousa. Antonio Sousa, patrón de barco. Ahogado en 2001.

CALDAS


Eso es.

GUZMÁN BARRIO

Apareció en la red de un arrastrero. Se lo estaban comiendo los cangrejos.

ESTEVEZ


¡Qué bien!

CALDAS


Está completamente desfigurado. Podría ser cualquiera. ¿Se analizó el ADN?

GUZMÁN BARRIO

Llevaba la misma ropa, la misma medalla... No hizo falta.

CALDAS


Hay cientos de marineros con esta ropa y con esta misma medalla.

GUZMÁN BARRIO

Lo identificó su viuda.

CALDAS


¿La viuda? La viuda no querría ni mirar.

GUZMÁN BARRIO

Claro.

CALDAS


Habría identificado a cualquiera con tal de enterrarlo cuanto antes.

GUZMÁN BARRIO

¿Qué es lo que quieres oír, Leo?

ESTÉVEZ


Lo que quiere saber es si puede ser otra persona.

GUZMÁN BARRIO

Otro ahogado con la misma ropa, la misma complexión, la misma medalla...

CALDAS


Solo dime si es posible.

ESTÉVEZ


Bueno, ya, vámonos, ¿no?

CARLOS


¿Te pongo otra?

CALDAS


Una.

CARLOS


Por cierto, la bolsa con sal es un amuleto. Me acordé ayer al poco de marcharte.

CALDAS


Ya lo sé, ya.

CARLOS


No veo una desde que navegaba.

CALDAS


2001… Buenos días, Rafa.

ESTÉVEZ


Buenos días. Me acaba de llegar el registro de llamadas de Justo Castelo. Recibía todos los días llamadas desde una cabina del puerto. Las llamadas no duraban más de cuatro o cinco segundos. Hay más. ¿A que no sabe a quién hizo la última llamada? A José Arias.

CALDAS


Estará dormido. Si ha estado toda la noche navegando...

ESTÉVEZ


Bueno, pues que se levante. ¡Arias!

CALDAS


Déjalo, anda, déjalo.

ESTÉVEZ


¡Arias!

CALDAS


Déjalo ya.

ESTÉVEZ


¡Abre, coño!

CALDAS


Volvemos más tarde.

ESTÉVEZ


¡Arias! Abre que echo la puerta abajo, eh.

VECINA


Eh, eh, ¿qué pasa?

ESTÉVEZ


Aquí no hay nadie, eh.

CALDAS


José Arias vive aquí, ¿verdad? ¿Sabe si está en casa?

VECINA


Sordo no es. Vino de la mar a primera hora, pero volvió a salir. No creo que tarde.

CALDAS


Gracias. ¡Ah! Nos dijo que no se trataba con Castelo fuera de la lonja. El sábado estuvieron hablando por teléfono durante ocho minutos.

ARIAS


¿Y eso quién lo dice?

ESTÉVEZ


Lo dice la compañía telefónica. ¿Qué pasa? ¿Este no es su número?

ARIAS


Había perdido una defensa y quería saber si yo la había encontrado.

ESTÉVEZ


¿Una qué?

ARIAS


Una defensa, una boya. A veces se sueltan del barco.

ESTÉVEZ


Y le llevó ocho minutos preguntar por eso.

CALDAS


Vamos. ¡Rafa!

ESTÉVEZ


Me lo creo. ¡Coño que si me lo creo! Uno pregunta por la boya, el otro que qué boya y que pum que pam que pim que pum, ocho minutos hablando de la boya y no llegan a ninguna conclusión. ¿Ese culo es el de la mujer de Valverde?

CALDAS


Dime, Clara.

CLARA


Hola, Leo. Ha aparecido el barco de Castelo.

CALDAS


¿Dónde?

CLARA


Lo encontró un chico mientras hacía pesca submarina junto al faro de Monteferro. ¿Aún estáis en Panxón?

CALDAS


Sí. Vamos para allá.

FERRO


Los marineros de aquí llaman a este lugar La Piscina porque las rocas sumergidas forman una pared natural alrededor.

CALDAS


¿Y el barco dónde está?

FERRO


Ahí, sumergido, con un agujero en el casco. El que lo hundió no quería que apareciera.

ESTÉVEZ


¿Y para eso no hubiera sido mejor hundirlo lejos?

FERRO


No. En alta mar las corrientes acabarían por arrastrar los restos hacia la costa. En cambio, ahí abajo el mar está quieto. El único riesgo es lo que ha ocurrido, que lo encuentre un submarinista. Pero no hay mucha gente buceando en esta época del año. Lo normal es que se hubiera cubierto de algas y quedado ahí abajo para siempre.

CALDAS


¿Y es posible que el cuerpo de alguien que se ahogue aquí pueda aparecer en una playa al otro lado del monte?

FERRO


Creo que no, pero habría que preguntárselo a alguien que conozca bien estas corrientes.

TRABAZO


El faro está aquí arriba.

CALDAS


Sí.

TRABAZO


El cuerpo del Rubio apareció en esta playa. La corriente va en esta dirección, con lo cual si se hubiese ahogado en el faro, el mar lo arrastraría hacia allá, nunca lo traería a la playa. ¿Comprendes?

CALDAS


Sí, más o menos.

TRABAZO


Mira, yo pensaba salir a pescar. ¿Por qué no me acompañas? Lo entenderás mejor en el mar, venga.

¿Qué pasa, artista?

CARPINTERO

Buenos días, doctor.

TRABAZO

Te está quedando preciosa, ¿eh? Este chaval es un fenómeno. La prueba evidente de que Dios hizo al hombre con dedos de más. Ayer estuve rebuscando entre mis fotos viejas y encontré esto. Ahí está tu madre. Supuse que te gustaría tenerla.

Mira, el sitio aquí es perfecto para esconder algo porque abajo el mar está en calma, pero hay que ser de aquí para conocerlo.

CALDAS


Y aquí se puede desembarcar, ¿no?

TRABAZO


Sí, además eso. Es el único lugar en este lado del monte en el que se puede desembarcar. Pero bueno, ¿hemos venido aquí a pescar o qué? Venga, vamos.

CALDAS


¿No se puede pescar en marcha?

TRABAZO


La robaliza no.

CALDAS


Pesca otra cosa. Mira, el faro. Hermida dice que vio al capitán Sousa navegando por el faro. ¿Tú crees que nos lo podemos encontrar?

TRABAZO


Pues mira, non sei. Pero hai cousas de las que en un barco no se habla, eh.

CALDAS


¿Por qué no volvemos?

TRABAZO


¿De vacío? A ver, mira, déjateme de molestar y cébame este anzuelo. Venga.

CALDAS


¿Esto qué es? ¡Están vivas!

TRABAZO


Coño, claro que están vivas.

¿Qué? ¿Te parece bonito escarallarle así a un viejo su día de pesca? ¿Qué, cómo estás?

CALDAS

Más o menos.



TRABAZO

¿Vamos?


CALDAS

Espera. ¿Qué posibilidades hay de que vuelva a marearme?

TRABAZO

Pero ¿todavía te queda algo por echar?

CALDAS

¿Pescaste o qué?



TRABAZO

Porquería. Botellas viejas, bolsas… Mira, hasta una llave de tuercas para un coche. Cualquier día tiran un volante.

CALDAS

¿Qué? Espera, espera, espera.



TRABAZO

Mira, ahí arriba hay un camino. Puedes llamar que te recoja alguien en un coche. Que ya bastante me jodiste hoy.

ESTÉVEZ

Así que también nos mareamos en los barquitos, ¿no?

CALDAS

Toma. Para el forense.



ESTÉVEZ

¿Se encuentra mejor?

CALDAS

¿Llevaste la llave al forense?



ESTÉVEZ

De allí vengo. Dice que la forma coincide, que el lunes lo confirma. Pero yo no creo que le dieran con ella, eh.

CALDAS

Si la forma coincide...



ESTÉVEZ

Ya, pero es como lo de esconder el barco ahí pegado al monte. No...

CALDAS

Ya oíste que era la manera de evitar que los restos salieran a la superficie. Además, desde allí se puede desembarcar sin testigos.



ESTÉVEZ

Y si alguien se toma tantas molestias en hundir el barco, ¿por qué no lo hace con el arma del crimen?

CALDAS

Pues porque no hay arma de ningún crimen, Rafa. Para todo el mundo, Castelo se suicidó. Punto. Murió ahogado. Y de no haber sido porque las bridas no estaban atadas a la altura de los pulgares, nosotros habríamos pensado lo mismo.



ESTÉVEZ

Bueno, pues seguimos sin tener nada.

CALDAS

Sabemos que le tenía pánico al capitán Sousa.



ESTEVÉZ

Coño, pero si le dieron con esa llave, ya la barra del capitán Sousa no tiene nada que ver.

CALDAS

La barra no, perdona, pero están las pintadas, los amuletos, las llamadas entre marineros... Además, tuvo que ser alguien que conocía perfectamente esta costa.



ESTÉVEZ

¿Hemos comprobado si hay alguna cámara en las casas que hay en el camino que va hacia el faro?

CALDAS

No. Clara.



CARLOS

Carallo, Leo, sí que tenías hambre.

CALDAS

Es lo primero que como desde el almuerzo.



CARLOS

Yo sólo me mareé una vez, pero fue en el Índico.

CALDAS

¡El Índico! ¿Cuántos años navegaste?



CARLOS

Quince. De los veinticuatro a los treinta y nueve. ¿Y sabes dónde vi las mujeres más guapas? En Mombasa.

CALDAS

Mombasa.


CARLOS

Kenia.


CALDAS

Oye, y si tú estuvieses navegando por la isla de Sálvora, por ejemplo, y se desatase un temporal, ¿dónde te refugiarías?

CARLOS

Vete al carallo. Te estoy hablando de Mombasa y me vienes con Sálvora. Sálvora está aquí. Pues supongo que iría a Ribeira, que tiene calado para un mercante.



CALDAS

No, pero un pesquero pequeño. Uno de esos que pasan como mucho dos noches en alta mar.

CARLOS

Entonces en Aguiño.



CALDAS

¿Aguiño?


CARLOS

Yo diría que sí.

CALDAS

Aguiño, Aguiño, Aguiño... A ver. Un pesquero naufraga en Sálvora. Aquí está. Mujer desaparecida en Aguiño. Rebeca Neira de 32 años falta de su domicilio. Rebeca Neira. 2001. Rebeca Neira fue vista por última vez con dos desconocidos.



ESTÉVEZ

¿Sí?


CALDAS

Rafa, creo que estuvieron en Aguiño.

ESTÉVEZ

¿Eh?


CALDAS

La noche en la que se ahogó el capitan Sousa, se denunció la desaparición de una mujer en Aguiño. Fue vista por última vez con dos marineros.

ESTÉVEZ

¿Qué hora es, inspector?

CALDAS

Escucha la descripción de uno de ellos: joven, delgado, con el cabello rubio y llevaba un traje de aguas azul oscuro. Tiene que ser Justo Castelo. ¿Me recoges mañana?



ESTÉVEZ

¿Mañana? Mañana es sábado.

CALDAS

A las ocho.



MUJER DE ESTÉVEZ

¿Quién era?

ESTÉVEZ

¿Quién va a ser, hija? ¿Quién va a ser? Ven aquí, anda.

SUBASTADOR

A ver, levádeme as nécoras, veña. Estamos en trinta e nove, trinta e oito e medio, trinta e oito, trinta e sete e medio, trinta e sete...

ESTÉVEZ

¿Y Arias?

SUBASTADOR

Veña, lévame estas de aquí. Trinta e cinco e medio, trinta e cinco, trinta e catro e medio, trinta e catro, trinta e tres e medio, trinta e tres, trinta e dous e medio, trinta e dous… Trinta e dous...

ARIAS

¡Llamó por unas putas defensas, por unas putas defensas!



CALDAS

Que no vengo por eso, hombre, no vengo por eso. Es que nadie se explica cómo es posible que el capitán Sousa no buscara un refugio en algún puerto de aquella zona, ¿no?, tal y como estaba la noche. De tormenta. ¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

ARIAS

Yo no le puedo responder a eso. Puede ser.



CALDAS

¿Entonces por qué se echaron a la mar sin esperar a que amainase la tormenta?

ARIAS

No le puedo responder a eso porque yo no gobernaba ese barco. Yo era un simple marinero en ese barco.



CALDAS

Tranquilo. ¿Le suena el nombre de Rebeca Neira?

ARIAS

¿Quién es Rebeca Neira?



CALDAS

Una vecina de Aguiño. Pasó parte de aquella noche con un marinero. ¿La recuerda?

ARIAS

No.


CALDAS

No, no, ya deja… Pago yo.

ESTÉVEZ

Gracias. Una cosa, inspector.

CALDAS

Dime.


ESTÉVEZ

¿Hoy es sábado, verdad?

CALDAS

Sí.


ESTÉVEZ

Yo no tendría que estar aquí.

CALDAS

Yo tampoco.



ESTÉVEZ

No me joda, ¿eh? Estamos aquí por usted. ¿No podíamos esperar al lunes?

CALDAS

El lunes no hay lonja, Rafa.



ESTÉVEZ

¿Y qué, coño? Esta gente no se desintegra porque no haya lonja. Es que a usted le da igual que sea domingo, lunes, por la mañana, por la noche... Le da igual. Llama por teléfono, suelta su rollo y ni siquiera se para a preguntar si los demás tenemos cosas que hacer o no.

CALDAS

Si lo dices por lo de ayer...



ESTÉVEZ

No, lo digo por ayer, por mañana, por pasado, por el otro, por el tío de la moto, ¡coño!

CALDAS

No sabía la hora que era, hombre.



ESTÉVEZ

¿Y qué? Los demás no tenemos culpa de que usted no tenga más vida que el trabajo.

CALDAS

Vamos.


ESTÉVEZ

¡Ay!


VALVERDE

Ya les expliqué que llevábamos la bodega llena, y eso para el capitán era lo primero.

CALDAS

Pero recalaron en un puerto.



VALVERDE

No.


CALDAS

¿Seguro? ¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

VALVERDE

A ver, deje que haga memoria. Si no recuerdo mal, yo diría que... Bueno, sí, paramos a repostar aquella noche, pero tampoco sabría decirle si fue en Aguiño.

CALDAS

¿Pudo ser allí?



VALVERDE

Sí, pudo ser.

CALDAS

Nunca lo mencionaron. Estuvieron con una mujer, ¿verdad?



VALVERDE

¿Una mujer dónde?

ESTÉVEZ

¿Dónde va a ser? En Aguiño.

VALVERDE

No, claro que no.

CALDAS

Una mujer fue vista en Aguiño con un marinero rubio.



VALVERDE

Sí.


CALDAS

¿Podría ser Castelo?

VALVERDE

Mire, con toda franqueza, yo creo que es imposible que fuera él. Ya le he dicho que si paramos fue para repostar, tuvo que ser muy poco rato.

ESTÉVEZ

¿Vamos hasta Aguiño?

CALDAS

No, no. Déjalo, ya vamos el lunes.



ESTÉVEZ

¿Seguro?


CALDAS

Sí, sí.


PADRE

¡Coño! Mira quién ha venido.

CALDAS

Qué buena cara tienes.



PADRE

¿Qué? ¿Le invitamos a un vinito?

CALDAS

¿Qué se celebra?



PADRE

Que por fin su sobrino ha venido a verle.

CALDAS

¡Vale!


PADRE

Se va a casa mañana. Con oxígeno, pero va a instalarse conmigo en la finca.

CALDAS

¿Lo vas a aguantar?



PAI

Te avisaré para que me eches una mano cuando le den el alta. Oye, Leo, ¿cómo se llamaba el novio aquel de Aurora?

CALDAS

¿Cuál?


PADRE

Aquel que era tonto del culo.

CALDAS

Jaime.


PADRE

¡Jaime!


CALDAS

La denuncia la puso Diego Neira, que es el hijo de la mujer desaparecida. Por entonces era menor, fue acompañado por una mujer de allí del pueblo. Y él es el único que la vio con El Rubio y con el otro.

ESTÉVEZ

¿Y qué pasó con ella?

CALDAS

No lo sé porque en el expediente solo consta la denuncia. Gracias. Esa era la casa de Rebeca Neira y de su hijo.



ESTÉVEZ

¿Y qué? No le han dicho ni pío, ¿verdad?

CALDAS

Se fueron del pueblo hace unos años. Afortunadamente, el compañero que recogió la denuncia todavía sigue viviendo aquí.



SOMOZA

Yo ya no soy compañero de nadie. Me retiré.

CALDAS

Bueno, estamos investigando el asesinato de un marinero.



SOMOZA

¿Aquí, en Aguiño?

CALDAS

Podría tener que ver con esto, sí. Verá. En la denuncia, Diego Neira hace alusión a un marinero rubio. Creemos que podría ser este. Naufragaron a pocas millas de aquí, en Sálvora. El patrón se ahogó.



SOMOZA

No sé cómo puedo ayudar.

CALDAS

Bueno, nos gustaría poder hablar con Rebeca Neira o con su hijo. Sabemos que ya no viven aquí.



SOMOZA

No. Rebeca se marchó aquella noche y no volvió por el pueblo.

CALDAS

¿No volvió?



SOMOZA

Se largó con uno.

CALDAS

¿Con uno? ¿Con quién?



SOMOZA

Con uno cualquiera. Ella era así.

ESTÉVEZ

Pero ¿la buscaron?

SOMOZA

Un tiempo. Hasta que alguien contó que la habían visto en algún sitio.



CALDAS

¿Eso se comprobó?

ESTÉVEZ

¿Y el muchacho?

SOMOZA

También se esfumó al cabo de unos días. Creo que la madre vino a buscarlo.



ESTÉVEZ

Pero el chico no retiró la denuncia.

SOMOZA

Le daría vergüenza admitir que todo era otra aventura de su madre.



CALDAS

¿La mujer que acompañó al muchacho a poner la denuncia sigue viviendo aquí en Aguiño?

IRENE

Aquí tes. Verás como en dous, tres días, mellora.



CLIENTA

Ben. Moitas grazas, Irene.

IRENE

Nada. Ata logo.



CLIENTA

Ata logo.

IRENE

¿Sí?


CALDAS

Buenos días.

IRENE

Buenos días.



CALDAS

Soy el inspector Caldas. Él es el agente Estévez. Venimos desde Vigo.

IRENE

¿Por el robo otra vez?



CALDAS

No, no, no. No, estábamos tratando de localizar a una vecina de aquí de Aguiño. Se llama Rebeca Neira. No sé si usted la conoce. Sabemos que ya no vive aquí.

IRENE

No, Rebeca no vive en ningún lado.



CALDAS

¿Murió?


IRENE

No murió, la mataron.

CALDAS

¿Cuándo?


IRENE

En el 2001. Aquella noche Rebeca salió a comprar cigarrillos al bar del puerto, como siempre que se quedaba sin tabaco por la noche. Diego se quedó adormilado en el sofá viendo una película.

REBECA

Non ides vir ata a miña casa. Está o neno.



EL RUBIO

Vamos, eh. ¡Cuidado, eh! No, no, no, no.

REBECA

Está o neno.



IRENE

Diego entendió que estorbaba y se marchó.

REBECA

¡Diego! ¡Diego!



IRENE

El pobre no sabía dónde ir. Era tarde. Se paró y vio a uno de los hombres entrar en la casa. El otro se marchó hacia el puerto. Tenía el pelo rubio. A Diego le pareció extranjero.

CALDAS

En la denuncia no se describe al que entró en la casa.



IRENE

Porque no pudo verlo. Nunca supimos quiénes eran. A Diego le parecieron marineros, pero no podían serlo. La flota estaba amarrada por el temporal. Cualquier barco que hubiera llegado esa noche tendría que estar por la mañana en el puerto, y aquí no había más barcos que los del pueblo.

CALDAS

Ya...


IRENE

Pegamos carteles por todas partes. Organizamos batidas durante días buscándola. Pero nada.

CALDAS

¿Y por qué cree que está muerta?



IRENE

Porque no se habría ido dejando a su hijo.

CALDAS

Ah.


IRENE

Además, Diego vio una mancha. Le pareció de sangre.

CALDAS

Eso tampoco figura aquí.



IRENE

No le dio importancia hasta después de poner la denuncia.

CALDAS

¿No se lo contaron a este señor...? ¿Al policía…?



ESTÉVEZ

Somoza.


CALDAS

¿A Somoza?

IRENE

No. Somoza había tenido un problema con Rebeca años antes. Siempre fue un cerdo. Rebeca le denunció por intentar pasarse de la raya. La cosa quedó en nada, pero Somoza nunca se lo perdonó. En la comisaría puso en duda cada cosa que Diego le contaba. Lo humilló. No hizo nada por buscar a su madre.



CALDAS

Y al muchacho, Diego Neira, ¿dónde podemos encontrarlo?

IRENE

Se marchó al poco tiempo a casa de su abuela. Vivía al norte, en Ferrol. Me llamaba de vez en cuando y no sé… Seguía teniendo pesadillas con el hombre rubio.



CALDAS

¿Siguen en contacto?

IRENE

No. Hace siete u ocho años me llamó para decirme que su abuela había muerto. Que se iba, pero no me dijo dónde.



ESTÉVEZ

No tendrá una fotografía suya por un casual, ¿no?

IRENE

No. ¿Puedo preguntar a qué viene este interés después de tanto tiempo?



CALDAS

Sí, claro, por supuesto. Esta es la tripulación de un barco que se hundió a pocas millas de aquí aquella noche. En Sálvora. Es posible que pasasen unas horas en Aguiño.

ESTÉVEZ

El rubio fue asesinado hace unos días.

CALDAS

Bueno, estamos investigando su muerte.



IRENE

¿Creen que Rebeca iba en este barco?

CALDAS

Muchas gracias.



ESTÉVEZ

Gracias.


IRENE

Hasta luego.

ESTÉVEZ

Pues tenían un buen motivo para echarse al mar en mitad de la tormenta, ¿no?

CALDAS

Sí.


ESTÉVEZ

Lo que no sé es cómo encontró a Castelo. Panxón está al sur y él se fue a vivir muchos kilómetros al norte, ¿no?

CALDAS

No lo sé, Rafa, yo tampoco lo sé. No lo sé. Lo que sí sé es que Diego Neira tenía un buen motivo para matar al Rubio.



ESTÉVEZ

¡Arias! ¡Venga, coño, abre ya!

VECINA

Nadie les va a abrir. Se marchó. Hace un par de días. Llevaba una maleta. ¿De verdad son policías?



CALDAS

Sí.


VECINA

¿Están aquí por lo del Rubio?

CALDAS

Exactamente.



VECINA

Pobre rapaz. El otro día estaba ahí, donde está usted, y al día siguiente ya está muerto.

CALDAS

¿Cómo? ¿Castelo estuvo aquí? ¿Vino a ver a Arias?



VECINA

¿No le digo que estuvo aquí la tarde antes de morir?

CALDAS

¿Les oyó hablar?



VECINA

Estaba desesperado, el pobriño.

ESTÉVEZ

¡Que si les oyó hablar!

VECINA

¡No! Pero se le veía en los ojos. Yo creo que ya había decidido quitarse del medio.



ALICIA CASTELO

Se fue después de hablar con ustedes.

CALDAS

Sí, eso ya lo sabemos.



ALICIA CASTELO

Pero se equivocan buscándolo a él. No tiene nada que ver con la muerte de Justo, no tenían relación.

CALDAS

¿Sabe que estuvieron hablando el día anterior a la muerte de su hermano?



ALICIA CASTELO

No fue mi hermano quien llamó a José Arias ese día. Fui yo. Le llamé yo desde casa de mi hermano. Si les contó otra cosa, fue para protegerme. Estoy casada y este es un pueblo pequeño.

CALDAS

Bueno, no es solo la llamada. Su hermano vino a ver a Arias la tarde antes de morir.



ALICIA CASTELO

Eso no puede ser.

CALDAS

¿Arias no se lo dijo?



ALICIA CASTELO

No.


ESTÉVEZ

¿Dónde ha ido?

ALICIA CASTELO

No lo sé. Solo espero que no tarde otros once años en volver.

CALDAS

Déjala.


VALVERDE

Es que no sé qué más puedo decirles, ya les he contado todo lo que recordaba.

CALDAS

Usted sabía que las pintadas del bote de Castelo no tenían nada que ver con la muerte del capitán Sousa, ¿verdad?



VALVERDE

No le entiendo, no sé a dónde quiere ir a parar.

CALDAS

Venimos de Aguiño. Esa mujer, Rebeca Neira, desapareció la misma noche en que ustedes naufragaron. Dos marineros estuvieron con ella en su casa. Uno de ellos era Justo Castelo. ¿Quién era el otro?



VALVERDE

Yo no.


ESTÉVEZ

Eso no es lo que le ha preguntado.

VALVERDE

Pues mi respuesta está muy clara, le estoy diciendo que no lo sé. No sé quién fue. ¿Qué más quieren que les diga?

CALDAS

¿Arias? ¿Fue Arias? Puede hablar tranquilo. Se marchó del pueblo.



ESTÉVEZ

Encubrir un crimen es un delito.

VALVERDE

Escuchen, yo no encubro nada. Pero no puedo declarar lo que no sé.

CALDAS

Ya sé cómo lo localizó.



ESTÉVEZ

¿Cómo?


CALDAS

El Rubio pescó un pez raro. Vi el recorte de periódico enmarcado en su casa. Además, creo que salió en televisión, me dijo la hermana.

ESTÉVEZ

¿Cuándo?


CALDAS

No sé. El año pasado. ¿Era hoy, verdad? Lo siento, papá. Lo siento.

PADRE

¿Entonces no vienes?



CALDAS

No, hoy… Hoy no voy a poder. A lo mejor mañana.

PADRE

Mañana, claro.



ESTÉVEZ

Arias figura como pasajero en un vuelo Madrid-Glasgow el domingo por la mañana. Tiene una hija allí.

CALDAS

Eilín.


ESTÉVEZ

Sí. Algo así, sí.

CALDAS

Archiva esto. ¿Qué más?



ESTÉVEZ

Sus antecedentes.

CALDAS

¿Violación?



ESTÉVEZ

Lesiones. La última vez, destrozó un bar en Baiona. Hizo falta una patrulla para reducirlo.

CALDAS

No me extraña. ¿Qué hay del chico?



ESTÉVEZ

Ese es otro fantasma. ¿Cree que puede haber ido tras José Arias?

CALDAS

No hay como salir corriendo para que te persigan.



ESTÉVEZ

Pues ojalá lleve razón y esté en Escocia. Prefiero que sea otro el que lo detenga.

CALDAS

Yo también. ¿Qué más?



ESTÉVEZ

Clara Barcia lo está buscando. Dice que tiene imágenes de una cámara cerca del faro.

CLARA BARCIA

La cámara está en una casa antes del desvío que lleva al faro. Tiene un sensor de movimiento. Por suerte hay poca cosa. Esto es a las seis cero cinco. Un Land Rover va hacia el faro.

CALDAS

Nos interesan los que vengan del faro.



CLARA BARCIA

Bueno, yo os enseño lo que hay.

CALDAS

Bueno...


CLARA BARCIA

La siguiente es a las seis y media. Ese hombre con capucha que viene caminando del faro.

CALDAS

Demasiado pronto. A esa hora, Castelo ya estaba en el mar.



ESTÉVEZ

Sí.


CLARA BARCIA

Pues la última es de las siete y media. El todoterreno regresando del faro.

CALDAS

Y no hay nada más.



CLARA BARCIA

No.


ESTÉVEZ

Espera un momento. ¿Puedes parar otra vez al que va andando?

CLARA BARCIA

Sí.


ESTÉVEZ

¿Se puede ver más grande eso?

CALDAS

¿Qué pasa?



ESTÉVEZ

Que es el mismo, ¿no? Yo creo que es el mismo. El que va andando y el que va en el coche es el mismo. ¿Puedes poner las dos imágenes juntas?

CLARA BARCIA

A ver. Podría ser.

CALDAS

Vamos a ver si yo me aclaro. Un coche va hacia el faro a las seis y cinco y su conductor baja andando a las...



CLARA BARCIA

Seis y media.

CALDAS

Seis y media. Y una hora después, el mismo conductor vuelve a bajar montado en su coche.



ESTÉVEZ

Sí, pero no lo vemos ir a recoger el coche.

CLARA BARCIA

O volvió monte a través o tenía que haberlo pillado la cámara.

CALDAS

Rafa, ¿quién vio a Castelo el domingo por la mañana salir al mar?



ESTÉVEZ

Una señora mayor de allí.

CALDAS

Pregúntale cómo iba vestido. ¿Qué llevaba puesto cuando lo sacasteis del agua?



CLARA BARCIA

Un impermeable azul, finito.

CALDAS

Seguro que es el mismo coche, ¿verdad?



CLARA BARCIA

Seguro. Eso ya lo comprobé antes. Es un Land Rover, tiene un rayazo y le falta un retrovisor.

ESTÉVEZ

Llevaba puesto el traje de aguas de siempre.

CALDAS

¿Llevaba la capucha puesta?



ESTÉVEZ

Perdone, ¿llevaba la capucha puesta? Sí. Gracias.

CALDAS

El hombre de la barca no era Justo Castelo.



CLARA BARCIA

¿Me explicáis qué pasa?

CALDAS

Seguro que lo atrapó el sábado por la noche, le sacó toda la información que pudo, le golpeó, le ató las manos y lo tiró al agua, como dijo el forense. Y luego necesitaba una coartada, que era la de hacernos creer a todos que el domingo por la mañana Castelo estaba vivo.



ESTÉVEZ

Claro. Y el muy cabrón coge el coche, lo lleva al faro, lo deja allí, se viste como Castelo y se va al puerto.

CALDAS

Eso es. Se deja ver por allí, agarra la barca de Castelo, se va hasta el faro y puede hundirla tranquilamente sin testigos.



ESTÉVEZ

Después se monta en su coche y se va.

CLARA BARCIA

Pero ¿sabéis quién es?

CALDAS Y ESTÉVEZ

Diego N...

CALDAS

Diego Neira.



CLARA BARCIA

Barcia. La mujer de Valverde quiere hablar contigo.

CALDAS

Pásamela aquí.



CLARA BARCIA

No. No es una llamada. Gracias.

ESTÉVEZ

Pásamelo otra vez, por favor.

CALDAS

¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo?



ANA

Nos han destrozado la puerta del jardín.

CALDAS

¿Cuándo?


ANA

Pues hace un par de horas.

CALDAS

¿Entraron dentro de la casa?



ANA

No, creemos que no. Pero vamos, yo no pienso pasar otra noche allí.

CALDAS

Supongo que ha venido a poner una denuncia, ¿no?



ANA

Sí. Bueno, mi marido no quería que la pusiera, pero yo sí. Él ni siquiera sabe que estoy aquí hablando con usted.

CALDAS

Ya...


ANA

Inspector, yo estoy preocupada por mi marido.

CALDAS

¿Su marido está en la casa?



ANA

Buscando un carpintero.

CALDAS

Tranquila.



ANA

Tengo miedo de que pueda pasarle algo.

CALDAS

No se preocupe. Nosotros nos encargamos. Tómele declaración, por favor. Tranquila.



ANA

Gracias.


CALDAS

Han intentado entrar en casa de Valverde.

ESTÉVEZ

¿El chico?

CALDAS

Eso parece. Vamos. Quiero que Ferro y tú os acerquéis también a Panxón. Alguien tiene que haber visto ese Land Rover. Date una vuelta por allí.



CLARA BARCIA

Sí, jefe.

ESTÉVEZ

Pues no entiendo por qué ha roto la puerta. Era más fácil saltarla.

CALDAS

¡Rafa!


VALVERDE

¿Qué están haciendo ustedes aquí?

CALDAS

Veníamos a hablar con usted. ¿Han entrado en la casa?



VALVERDE

No, no. Son solo un par de maderas rotas.

CALDAS

¿Quiere que le ponga un agente de guardia?



VALVERDE

No, gracias. Van a venir a arreglar la puerta y también voy a instalar una alarma. Con eso será suficiente.

CALDAS

Castelo ha muerto, Arias se ha marchado. Si hay alguien ajustando cuentas, el siguiente será usted.



VALVERDE

Le estoy diciendo que no hace falta. Caldas. Le agradezco su ayuda.

CARPINTERO

¿Llamaron a un carpintero?

ESTÉVEZ

Sí, es ahí. Y hay que ponerse el casco, ¿eh? Clara y Ferro ya están por aquí. Dicen que han estado hablando con un comisario de Ferrol que conoció a Diego Neira.

CALDAS

¿Y?


ESTÉVEZ

Bueno, ahora le contarán, pero al parecer Diego Neira tuvo un accidente hace unos años.

CALDAS

¿Sí? El agujero sí era para entrar en la casa.



ESTÉVEZ

¿Cómo?


CALDAS

¿Recuerdas el muchacho que bailaba la cometa el otro día en la playa? ¿Recuerdas que llevaba una pierna ortopédica?

ESTÉVEZ

¡Claro, coño! No puede saltar la puerta, por eso la ha roto.

CALDAS

Exacto. Exactamente. Vamos.



CLARA BARCIA

Sí.


ESTÉVEZ

Jefe, ya están aquí.

CLARA BARCIA

Llámame en cuanto tengas algo.

CALDAS

Clara, ¿qué hay?



CLARA BARCIA

Llevo diez minutos hablando con Tráfico. No hay ningún Land Rover verde como el que buscamos matriculado aquí. ¿Te contó Rafa que nos llamaron de Ferrol?

CALDAS

Sí, lo del accidente de Diego Neira. Tuvo que romper la puerta de la casa de Valverde para poder entrar con la pierna ortopédica. Creo que lo tenemos localizado.



CLARA BARCIA

¿Pierna ortopédica?

ESTÉVEZ

¿No es cojo?

CALDAS

¿No tuvo un accidente?



CLARA BARCIA

Pero en una mano. Se cortó varios dedos con una sierra. Era carpintero. Construía barcos de madera y cosas así...

ESTÉVEZ

¡Barcos!


CALDAS

Preparad una unidad, nos vamos a casa de Valverde. ¡Rafa! ¡Diego Neira! Hemos estado en Aguiño, venimos a buscarte. Deja eso en el suelo, Diego.

ESTÉVEZ

¿Tú eres tonto o qué? ¿No has oído al inspector? Venga, deja eso. Me cago en... ¡Ven aquí! ¡Ven aquí!

CALDAS

¡Rafa! ¡Rafa!



ESTÉVEZ

¡Ven aquí, coño! ¡Ven aquí! ¿Para qué corres, eh? ¿Para qué corres? ¿Eh?

VALVERDE

¿Es el hijo de aquella chica?

CALDAS

Sí.


VALVERDE

Pero ¿por qué ha venido a por mí? Yo no hice nada.

CALDAS

No hacer nada no basta.



VALVERDE

¿Y qué quería? ¿Que acabase en el fondo del mar como el capitán Sousa?

CALDAS

¿Quiere acompañarnos a comisaría y nos cuenta lo que sabe?



Cuando quiera.

VALVERDE


Llegamos a puerto y nos pusimos a cenar en el puente como otras veces. Arias estaba borracho cuando apareció aquella mujer.

EL RUBIO


Mira, mira. Mira que peixe, mira que peixe. Terra á vista!

ARIAS


Miña nai!

EL RUBIO


Terra á vista!

ARIAS


Guapa! Estou buscando unha coma ti! Saca de ahí, ti.

VALVERDE


Los dos se marcharon con ella y el capitán Sousa y yo nos echamos a dormir. No sabría decir cuánto tiempo pasó hasta que regresaron. Solo recuerdo que me desperté con los golpes de las olas. Luego accedí al puente y allí estaba. Arias. Iba al timón, a sus pies estaba el capitán Sousa, malherido. Tenía sangre en la cabeza. Unos minutos después puso rumbo a las rocas. Nos pusimos el chaleco y muy poco antes de estrellarnos, nos lanzamos al agua.

CALDAS


¿Qué pasó con la chica?

VALVERDE


Había un bulto en cubierta, envuelto en una manta. A una voz de Arias, El Rubio lo enrolló en una cadena. Y lo tiró por la borda.

CALDAS


Muchas gracias. Eso es todo.

CLARA BARCIA

¿Crees que mantendrá su declaración cuando Arias esté delante?

CALDAS


No sé, le tiene pánico. ¿Qué opinas del chico?

CLARA BARCIA

Se niega a hablar. Parece en shock. Solo ha dicho que él no mató al Rubio.

CALDAS


¿Y tú le crees?

CLARA BARCIA

No.

ESTÉVEZ


Ay, si a mí me dejaran, si ibas a hablar tú.

CALDAS


Sabemos lo de tu madre. Sabemos que no te abandonó. Acabamos de tomar declaración a Marcos Valverde. Nos ha contado todo lo que pasó en Aguiño aquella noche.

DIEGO NEIRA

¿Fue él?

CALDAS


Arias.

DIEGO NEIRA

¿Dónde está? ¿Lo van a atrapar?

CALDAS


Eso espero.

DIEGO NEIRA

¿Qué hicieron con mi madre?

CALDAS


Tu madre está en el mar. Cerca de Aguiño.

DIEGO NEIRA

¿La van a buscar?

CALDAS


Solo puedo prometerte que haré lo que pueda.

DIEGO NEIRA

¿Va a sacarme de aquí?

CALDAS


¿Vas a contarme lo que le pasó a Castelo?

DIEGO NEIRA

No sé qué le pasó. Yo no tengo nada que ver en la muerte del Rubio.

CALDAS


¿Y con las pintadas tampoco?

DIEGO NEIRA

Sí, las pintadas sí que las hice.

CALDAS


¡Ah!

DIEGO NEIRA

Para que confesase. Quería encontrar al hombre que mató a mi madre.

CALDAS


¿Y qué ibas a hacer con él?

DIEGO NEIRA

Quería preguntarle por qué.

CALDAS


Mira, me pongo en tu lugar. Y entiendo que quieras matarlos a los tres.

DIEGO NEIRA

¿En mi lugar?

CALDAS


La juez te creerá si declaras que le presionaste un poco para que te diera un par de nombres, pero que resbaló tratando de huir. Tú ya no pudiste hacer nada. En poco tiempo estarás en la calle. Diego, estoy intentando ofrecerte una salida.

DIEGO NEIRA

Usted no me ofrece una salida. Usted quiere que me declare culpable de una muerte. Y yo no he matado a nadie.

RADIO


...e tamén de numerosas xoias, reloxos, bolsos de marca de prestixio, ordenadores e teléfonos móbiles valorados en máis de douscentos mil euros. En Vigo, no xulgado de instrución número oito, decretouse este venres prisión incondicional e sen fianza para Diego Neira, de vinte e seis anos, acusado da morte de Justo Castelo, o mariñeiro cuxo cadáver foi atopado nunha praia de Panxón hai dúas semanas. A noticia da detención de Neira, que traballa como carpinteiro naval nesa localidade pontevedresa, produciu consternación e sorpresa entre os veciños que sempre entenderon a morte do mariñeiro como un suicidio.

TELEVISIÓN

Segundo puido saber a Televisión de Galicia, a vinganza sería o móbil do crime que estaría relacionado coa desaparición da nai do acusado, ocorrida hai catorce anos en Aguiño. Novas probas apuntarían a que a muller, en localización descoñecida dende outubro de 2001, puido ser asasinada na mesma noite da desaparición dos membros do Xurelo, o pesqueiro no que traballaba o agora...

En Escocia prosegue a busca de José Arias. Os feitos polos que se busca, remóntanse a outubro de 2001, cando coa colaboración doutro mariñeiro, matou a Rebeca Neira, desaparecida dende entón e cuxo cadáver puideron botar ó mar. Arias tamén sería responsable da morte do patrón do Xurelo. Segundo fontes policiais, o detido afundiu a embarcación nas inmediacións de Sálvora e no naufraxio, perdeu a vida...

ESTÉVEZ

Han detenido a Arias en Escocia.

CALDAS

¿Le han tomado declaración?



ESTÉVEZ

Admite que estaba muy borracho, pero lo único que recuerda es lo fría que estaba el agua.

CALDAS

¿Cuándo lo trasladan?



ESTÉVEZ

No lo sé. Pronto, supongo. Quería decirle que me voy a coger un par de días de descanso.

CALDAS

Me parece bien.



ESTÉVEZ

Y usted también debería descansar. Y abrir la ventana.

TRABAJADOR DEL VIÑEDO

¡Hombre!


PADRE

Para arriba, para arriba. Eso es. Muy bien.

CALDAS

Vamos allá.



PADRE

Bueno. A ver.

CALDAS

¿De dónde sacaste esa brida?



PADRE

Me mandaron unas muestras de la asociación de… De bodegueros.

CALDAS

¿A todos los bodegueros os mandaron bridas como esta?



PADRE

Sí. ¿Por qué?

CALDAS

Llévame a Vigo.



PADRE

¿Ahora?


CALDAS

¡Sí, ahora!

PADRE

Bueno...


ANA

Les agradezco mucho lo que han hecho por mi marido. Si no llega a ser por ustedes, a saber lo que habría pasado. Ahí lo tienen.

CALDAS

Gracias.


VALVERDE

Ya sé que atraparon a Arias.

CALDAS

Sí. En Escocia.



VALVERDE

Enhorabuena, inspector. Hoy no se van a marchar ustedes de aquí sin una caja de mi mejor vino.

CALDAS

Su mujer dice que tiene usted el don de conseguir lo que se propone. Y es verdad. Pero seguro que no sabe que una joven llamada Rebeca Neira se le resistió a usted.



VALVERDE

¿Cómo dice?

CALDAS

Y supongo que tampoco sabe que el capitán Sousa también se enfrentó a usted porque no quería zarpar en una noche de tormenta. Los dos lo pagaron con la vida. Eso seguro que no se lo ha contado a su mujer, ¿verdad?



VALVERDE

Imagino que tendrá alguna explicación para mantener lo que está insinuando.

CALDAS

Sí. Tengo el testimonio de Arias.



VALVERDE

De Arias... Así que ahora Arias ha decidido acusarme de eso, precisamente él, que se esfumó después del naufragio y al que ahora le ha faltado tiempo para salir huyendo de ese chico.

CALDAS

Arias estaba huyendo de usted.



VALVERDE

¿De mí? Un hombre como Arias huyendo de alguien como yo.

CALDAS

Arias solo es fuerte por fuera. No movería un dedo contra usted, sabiendo como sabe que es capaz de cualquier cosa cuando algo se interpone en su camino. Otra cosa distinta es Castelo. Castelo sí le había perdido el miedo, pero quería dormir tranquilo.



VALVERDE

Pero, vamos a ver, cómo se atreve usted a venir... Cómo se atreven a venir a mi casa y acusarme de algo así ¡sin una sola prueba!

ESTÉVEZ

Tranquilo.

VALVERDE

¡No me toque!

ESTÉVEZ

¡Tranquilo!

CALDAS

Tenemos la llave de tubo con la que golpeó a Castelo, que ni siquiera se preocupó de tirarla al mar. Claro, ¿quién iba a investigar el suicidio de un pobre desgraciado?



VALVERDE

Mi coche está aquí. ¿Por qué no lo comprueba ahora mismo y nos dejamos de una vez de perder el tiempo?

CALDAS

Sí, sí, sí. Lo vamos a comprobar todo. Pero dígame una cosa, ¿estuvo aquí el sábado por la tarde Justo Castelo? ¿Aquí en su casa?



VALVERDE

Puede que pasara a ofrecerle a mi mujer algo de marisco. A veces le compraba directamente a él. Lo único que sé es que el domingo lo vieron en su barco, y yo ese domingo estuve en mi bodega desde primera hora. Había otra gente trabajando allí conmigo. Puede usted hablar con quien quiera.

CALDAS

Si es de su bodega, debería contestar. Probablemente quieran avisarle de que unos compañeros nuestros están allí con una orden de registro. Ya le dije que lo vamos a comprobar todo. Todo. ¿Cómo no nos dimos cuenta de que un constructor no necesitaba de un carpintero de barcos para arreglar la puerta de su casa? Tiene gracia, ¿eh? Nosotros vinimos a protegerle a usted y salvamos a ese desgraciado de acabar como su madre, en el mar. ¿Sí? De su bodega. ¿Sí?



FERRO

Tenemos el coche, inspector. Y falta la llave de tubo. En el maletero están el traje de aguas y las bridas.

CALDAS

Muy bien. Está todo.



Hoy no sale a pescar, ¿eh?

ARIAS


No. Hasta que suba la marea, no.

CALDAS


Ya me dijeron que estuvo esta mañana en el juzgado.

ARIAS


Casi dos horas. Me dieron su recado y se lo agradezco, pero no... No hacía falta que se disculpara.

CALDAS


Yo creo que sí.

ARIAS


Como el pobre del Rubio. A eso vino él a mi casa la noche antes de que ese cabrón lo liquidara. A disculparse, a desahogarse. Además de las pintadas en el barco, recibía llamadas casi todos los días, a cualquier hora y… No podía más. Me dijo que iba a hablar aunque… Aunque al hacerlo pudiera acabar preso, iba a hablar.

CALDAS


¿La mataron entre los dos?

ARIAS


No. Valverde solo.

VALVERDE


Esperta! Ven comigo, ven comigo. Sae! Veña, vamos, á présa.

EL RUBIO


¿Para qué, joder?

ARIAS


El Rubio ya llevaba un buen rato durmiendo en el barco cuando vino ese cabrón a despertarlo. Y lo convenció para que le ayudara a limpiar la casa.

VALVERDE


¡Rubio!

CALDAS


Pero al barco sí la llevaron juntos.

ARIAS


Valverde golpeó a Sousa para poder zarpar, puso rumbo a las rocas y el resto ya lo sabe usted.

CALDAS


¿Y usted por qué se marchó?

ARIAS


Porque Valverde me amenazó desde el principio con cargarme lo de esa chica si alguna vez hablaba. Yo ya había tenido mis problemas con la justicia. ¿A quién de los dos iban a creer?

CALDAS


¿Va a marchar otra vez?

ARIAS


No. Me quedaré por aquí.

CALDAS


Hasta que suba la marea.

ARIAS


Hasta que suba la marea. Sí, señor. Hasta que suba la marea.


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