Disquisiciones sobre el Gravamen a los Dividendos en la Ley de Impuesto sobre la Renta de 2001



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Disquisiciones sobre el Gravamen a los Dividendos en la Ley de Impuesto sobre la Renta de 2001
Por Lic. Gustavo A. Serrano Bauza*

La inclusión del régimen de Gravamen al Dividendo en la Ley de Impuesto sobre la Renta de 19991, tenía por objetivo someter a gravamen aquella renta obtenida por la sociedad pagadora del dividendo, que no haya sido gravada en cabeza de ella y que se pondría a disposición de sus accionistas, considerando que al percibir estas rentas, los mismos incrementarían sus capacidades económicas.


En dicho cuerpo normativo se estableció un artículo que gravaba los dividendos percibidos en acciones, mediante la supuesta aplicación de una retención del 34% en el momento en que se enajenará la acción percibida a título de dividendo. Esta disposición normativa originó muchas críticas desde el punto de vista de la viabilidad de su aplicación, originando el análisis respectivo para una posterior reforma.
Es así como la Ley de Impuesto sobre la Renta (LISLR) reformada en fecha 28 de diciembre de 20012, incluyo un nuevo régimen de Gravamen al Dividendo para el caso de dividendos en acciones. Es así como el artículo 74 de este texto normativo establece textualmente lo siguiente.

Artículo 74. El impuesto proporcional que grava el dividendo en los términos de este Capítulo, será del treinta y cuatro por ciento (34%) y estará sujeto a retención total en el momento del pago o del abono en cuenta.

Parágrafo Primero: En los casos de dividendos en acciones, emitidos por la empresa pagadora a personas naturales o jurídicas, el impuesto proporcional que grava el dividendo en los términos de este Capítulo, estará sujeto a un anticipo del impuesto del uno por ciento (1%) sobre el valor total del dividendo decretado, que se acreditará al monto del impuesto proporcional que resulte a pagar en la declaración en los términos señalados en este Capítulo.

La empresa pagadora deberá exigir el comprobante respectivo del pago del anticipo a que hace referencia el párrafo anterior, a los fines de registrar la titularidad de las acciones en el libro de accionistas que a tal efecto lleve dicha empresa.

Parágrafo Segundo: Cuando los dividendos provengan de sociedades dedicadas a las actividades previstas en el encabezamiento del artículo 11 de esta Ley, se gravarán con la alícuota del cincuenta por ciento (50%), sujeta a retención total en la fuente.

Parágrafo Tercero: Cuando los dividendos provengan de sociedades que reciban enriquecimientos netos derivados de las actividades previstas en el aparte único del artículo 12 de la Ley, se gravarán con la alícuota del sesenta por ciento (60%), sujeta a retención total en la fuente.”
La norma incorporada en la Ley reformada, en vez de solventar los problemas planteados con relación a la LISLR de 1999, estableció un tratamiento más distorcionante para el accionista que percibe el dividendo.
En primer lugar se establece un anticipo de impuesto del 1% sobre el monto del dividendo decretado en acciones, el cual debe ser presentado por el accionista al momento de registrar la titularidad de las acciones en el libro respectivo. Esta norma presume, que siempre existirá una Renta Neta Financiera que excede de la Renta Neta Fiscal Gravada, obviando la sujeción establecida en el artículo 683 de la Ley.
Por otra parte, se establece una obligación tributaria con efectos mercantiles que va en contra de las disposiciones contempladas en el Código de Comercio, por cuanto este texto normativo no condiciona el registro de los derechos del accionista, al cumplimiento de un deber de carácter tributario.
De igual forma, se estaría originando un efecto de múltiple imposición al gravar el dividendo en acciones, por cuanto se gravaría al momento de efectuarse el anticipo y verificarse el supuesto establecido en el artículo 68 y posteriormente, en el momento en que se enajenen las acciones, debido a que el artículo 23, parágrafo cuarto4 de la Ley, establece que las acciones percibidas a título de dividendo no tienen costo atribuible. Por tal motivo, el ingreso que se obtenga producto de la enajenación de estas acciones, sería gravado directamente sin podérsele atribuir costo alguno, que determine un enriquecimiento neto.
Obviamente, el accionista no detentaría una real disponibilidad de la renta recibida como dividendo en acciones, hasta tanto no enajene la misma, momento en el cual se generaría el impuesto por una ganancia de capital.
El no atribuirle este tratamiento al dividendo en acciones, generaría una violación al principio de igualdad, por cuanto se estaría favoreciendo a una sociedad ubicada en el extranjero, al no gravar el excedente de la Renta Neta Financiera sobre la Renta Neta Fiscal Gravada, siempre y cuando la mantenga reinvertida en Venezuela, mientras que el accionista que recibe un dividendo en acciones, que no es más que una reinversión de las utilidades generadas por la compañía, se le esta sometiendo a una imposición equivalente al 34 %.
Por otra parte, tal y como mencionábamos en el párrafo anterior, en el artículo 72 de la LISLR de 2001 se establece la figura de un dividendo presunto, para aquellos casos en los cuales los establecimientos permanentes no decidan reinvertir en territorio venezolano, por un plazo mínimo de cinco (5) años, la Renta Neta Financiera que exceda de la Renta Neta Fiscal Gravada. Expresamente, el texto de este artículo establece lo siguiente.

Artículo 72. Las sociedades o comunidades constituidos en el exterior y domiciliadas en Venezuela o constituidas y domiciliadas en el exterior que tengan en el país un establecimiento permanente estarán obligadas a pagar, en su carácter de responsables, por cuenta de sus socios, accionistas o comuneros, un impuesto del treinta y cuatro por ciento (34%) sobre su enriquecimiento neto, no exento ni exonerado, que exceda del enriquecimiento neto gravado en el ejercicio.

Este dividendo presunto no procede en los casos en que la sucursal pruebe, a satisfacción de la Administración Tributaria, que efectuó totalmente en el país la reinversión de la diferencia entre la renta neta fiscal gravada y la renta neta. Esta reinversión deberá mantenerse en el país por el plazo mínimo de cinco (5) años. Los auditores externos de la sucursal deberán presentar anualmente con la declaración de rentas, una certificación que deje constancia que la utilidad a que se contrae este artículo se mantiene en Venezuela.

Tal enriquecimiento se considerará como dividendo o participación recibido por el accionista, socio o comunero en la fecha de cierre del ejercicio anual de la sociedad o comunidad.




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