Desigualdad laboral



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Alta desigualdad de género

Araceli Damián*

La incorporación de las mujeres al mercado de trabajo puede tener efectos positivos para éstas, al otorgarles autonomía económica, a su vez puede modificar las relaciones de género. En las últimas décadas se ha observado un crecimiento en la participación laboral femenina en México, debido sobre todo a una tendencia secular al alza impulsada por factores de diversa índole, como el proceso de urbanización, el aumento en los niveles educacionales de las mujeres y los cambios en las relaciones de género (sobre el tema véase mi libro titulado Cargando el ajuste. Los pobres y el mercado de trabajo en México, El Colegio de México, 2002).

Sin desconocer que la participación en el mercado laboral puede exacerbar la precariedad de la vida de muchas mujeres, supongamos aquí que trabajar (a cambio de un ingreso) tiene efectos positivos. Sin embargo ¿cuánto hemos avanzado para lograr una igualdad laboral en materia de género en México y en que medida a una mayor igualdad corresponde un mayor bienestar social?

Para contestar a esta pregunta comparo las tasas urbanas de participación laboral y la desigualad del ingreso (por trabajo, que incluye ganancias, salarios e ingresos por cuenta propia) por género, con los valores observados en Colombia, país que además de tener una de las tasas de participación laboral femenina más altas en América Latina tiene niveles de desigualdad de género en el ingreso de los más bajos en la región. También incluyo a Honduras y a Brasil debido a que el primero (al igual que Colombia) tiene un mayor nivel de pobreza y el segundo uno similar al nuestro.

Si lleváramos al extremo la idea que las mujeres participan en el mercado laboral como respuesta a la pobreza, esperaríamos la más altas tasas de participación laboral en Honduras y menores en los otros tres países (México, Colombia y Brasil). Sin embargo, como se observa en el cuadro anexo, en 2002, Brasil y Colombia son los que tienen las tasas de participación femenina más altas, y México tiene la tasa más baja, aun menor que la de Honduras. De lo anterior se desprende que la participación laboral femenina en nuestro país está muy por debajo de los niveles observados en países con igual o mayor pobreza, situación que puede afectar la igualdad de género, si la autonomía de las mujeres dependiese de la participación laboral.

Por otra parte, el cuadro muestra que México tiene la mayor disparidad en el ingreso total por trabajo (incluyendo ganancias, salarios e ingresos por cuenta propia) por género. Colombia y Honduras tienen, a pesar de su mayor pobreza, una igualdad de género en el ingreso por trabajo muy similar entre ellos. Brasil, por otra parte tiene niveles de desigualdad más parecidos a los de México, aunque menores al los nuestros. Lo anterior muestra que México además de tener una de las más altas concentraciones del ingreso a nivel social en América Latina, también tiene uno de los más altos niveles de desigualdad del ingreso entre hombres y mujeres.

Cabe señalar que, a pesar de la elevada desigualdad de género en nuestro país, se observó una tendencia a su reducción entre 1989 y 2002. De acuerdo con CEPAL (datos no incluidos en el cuadro) la desigualdad de género en el ingreso total se redujo de 55% a 63% y la salarial del 73% a 76%. Sin embargo, la disminución en la desigualdad del ingreso total se debió a una caída en el ingreso masculino, mientras que el femenino aumentó ligeramente. Por tipo de ingreso por trabajo, el salarial fue el único que reportó un ligero aumento para ambos sexos. Sin embargo, el de los trabajadores por cuenta propia cayó sustancialmente tanto para mujeres como para hombres.

De lo anterior podemos concluir que una reducción en la desigualdad del ingreso por género, cuando ocurre a costa de la disminución del ingreso de los hombres, tiene efectos negativos en el bienestar social, ya que ello provoca un deterioro de las condiciones de vida de los hogares.

Tasas de participación laboral, desigualdad de género en el ingreso y niveles de pobreza (por ingreso) en zonas urbanas de México y en países latinoamericanos seleccionados, 2002 (porcentajes)







Tasas de participación laboral

Desigualdad de género

en el ingreso *







Hombres

Mujeres

Total**

Salarial

Pobreza por ingresos



















Colombia

79

57

77

99

50.6

Honduras

78

50

76

95

66.7



















Brasil

77

57

66

86

34.7

México

79

45

63

76

32.2

* Expresa el ingreso promedio femenino como porcentaje del masculino

** Incluye ganancias, salarios e ingresos por cuenta propia



Fuente: Panorama Social de América Latina, 2004, CEPAL,
*El Colegio de México, adamian@colmex.mx


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