Curso de Ajedrez



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El Juego De Ajedrez

A pesar de todos sus misterios y quizá por eso mismo, la Historia de la Humanidad es un hecho apasionante.

La tradición, a falta de mejores datos, nos ofrece ciertas señales de que el ajedrez, o juegos de características muy similares a él y que fueron los que le dieron orígen, ha sido concebido por diversas culturas casi al mismo tiempo en los últimos Siglos de la Era precristiana. Razas diversas, lenguas, religiones y creencias también diversas concieron el extraordinario juego al que el uso y las costumbres le fueron dando su color local.

Pero a pesar de tales diferencias, las historias, mitos y leyendas que pretenden explicar su orígen pueden enrolarse alrededor de dos ejes argumentales excluyentes: uno, el de un rey cruel y vanidoso, al que un sabio justo y prudente conigue demostrar a través de un juego que la debilidad humana subsiste a pesar del poder y la riqueza: y el otro, que lo relaciona al arte de la guerra, con dos ejércitos equivalentes que desenvuelven sus acciones en un campo de batalla.

A pesar de la lógica evidente de esta última concepción, el encanto misticista de la primera ha predominado en la cultura occidental, quizá porque la exaltación de los valores se encuentra acompañada en este caso de una fantástica especulación matemática.

En efecto, cuenta la leyenda que en el Siglo V antes de nuestra era, había en al India un príncipe llamado Shiram, cuyas extremas actitudes ególatras, soberbias y vandosas, llevaban a pensar que no ejercería con idoneidad el lugar de rey que se aprestaba a ocupar en pocos años más.

Entonces, un sabio de la corte de su padre, el brahamán Sissa, se propuso inventar un juego que, al tiempo de entretenerle sirviera para darle una lección de vida. No es casual que en el juego entonces, el rey, a pesar de ser la pieza más importante de todas, no pueda atacra ni defenderse sin la colaboración de sus súbditos.

Tanto agradó al príncipe el original entretenimiento que quiso recompensar a Sissa con lo que este pidiera, y entonces aprovechó el brahamán para darle una nueva lección: pidió “solamente” un grano de trigo (esta es una demostración de lo occidental de la leyenda, ya que de lo contrario, el grano pedido sería probablemente de arroz), por la primera casilla del tablero, dos por la segunda, cuatro por la tercera, y así doblando hasta llegar a la 64, y que se los dieran todos juntos.

El príncipe quedó sorprendido por la “modesta” petición, y ordenó hacer los cálculos y complacerlo e manera inmediata. Pero cuando accedió al resultado de los cálculos, comprendió que había cometido otra ligereeza: era una cantidad imposible de concebir y de obtener juntando todos los granos de la Tierra!!!

En efecto, el total de granos que se necesitan para complacer al brahamán es de 18.446.744.073.709.551.615, que se expresa matemáticamente como 2 a la 64 menos 1. Cálculos recientes indican que esta cantidad es unas dos mil veces la producción mundial de trigo en la acualidad.



Pero muy bien. Más allá de estas agradables disquisiciones mitológicas, lo cierto es que el ajedrez fue surgiendo con notable fuerza en civilizaciones distantes entre sí como la India, Japón, Persia, Egipto y Grecia, entre otras en forma concomitante, lo que da permanente trabajo a los arqueólogos modernos, quienes siguen debatiendo acerca de su antepasado más remoto.

De cualquier manera, el ajedrez que hoy conocemos comenzó a tener un desarrollo importante alrededor del siglo X, en el pujante Imperio de los árabes, quienes desarrollaron importantes concimientos acerca de él, tanto como de las matemáticas y la química ente otras disciplinas.

Pero también fueron los árabes quienes, además de producir los primeros manuscritos sobre el juego que se conozcan, lo impusieron como juego de apuestas, y así se lo conoció en la Europa por ellos colonizada.

Expulsados los árabes de sus colonias españolas, la Iglesia Católica prohibió la práctica de este uego junto a los de azar, por lo que su supervivencia durante la Edad Media fue garantizada por la pasión ue despertó en las cortes reales y ente los propios sacerdotes y clérigos, cuya práctica cultivaron secretamente.

Llegado el Renacimiento, su despertar fue impactante, y nuevas formas de practicarlo impusieron nuevas reglas, que ya se iban unificando en toda Europa.

Pero recién alrededor de mediados del Siglo XVIII, pudo unificarse esto en Occidente. Y la creación de la Federación Internacinal de Aedrez (FIDE, según sus siglas en francés), organizó al juego como deporte, y estableció nrmas que son respetadas a nivel mundial. La FIDE fue creada en París el 24 de julio de 1924.





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