Bourdieu, P


El Estado y el estado civil



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El Estado y el estado civil
Así, después de haber comenzado por una suerte de duda radical, nos vemos obligados a retener una cantidad de propiedades que aparecían en las definiciones vulgares; pero después de someterlas a un doble cuestionamiento que sólo en apariencia nos reconduce al punto de partida. Indudablemente, es necesario dejar de considerar a la familia como un dato inmediato de la realidad social, para ver en ella un instrumento de construcción de esta realidad; pero aún es necesario superar el cuestionamiento operado por los etnometodólogos para preguntarse quién ha construido los instrumentos de construcción que ellos descubren, y pensar las categorías familiares como instituciones existentes y en la objetividad del mundo, bajo la forma de esos cuerpos sociales elementales que denominamos familias, y en los espíritus, bajo la forma de principios clasificatorios puestos en práctica tanto por agentes ordinarios como por operadores especializados en clasificaciones, como los estadísticos del Estado (INED, INSEE).
Está claro, en efecto, que en las sociedades modernas el responsable principal de la construcción de categorías oficiales según las cuales se estructuran estas sociedades, y las poblaciones, y los espíritus, es el Estado, que a través de todo un trabajo de codificación acompañado de efectos económicos y sociales bien reales (como las asignaciones familiares) sale a favorecer cierta forma de organización familiar, a reforzar a los que están en condiciones de conformarse a este modo de organización, y a alentar por todos los medios, materiales y simbólicos, el "conformismo lógico" y el "conformismo moral", como un acuerdo sobre un sistema de formas de aprehensión y de construcción del mundo, en la que esta forma de organización, esta categoría, es sin duda una llave maestra.
Si la duda radical sigue siendo indispensable, se debe a que la simple constatación positivista (la familia existe, la hemos encontrado en nuestro rastreo estadístico), amenaza contribuir por medio del efecto de ratificación, de registro, al trabajo de construcción de la realidad social que está inscripto en el término familia y en el discurso familiarista que, bajo la apariencia de describir una realidad social, la familia, prescribe un modo de existencia, la vida familiar. Poniendo en acción sin examen previo un pensamiento de Estado, es decir, las categorías de pensamiento del sentido común inculcadas por la acción estatal, los estadísticos del Estado contribuyen a reproducir el pensamiento estatista que forma parte de las condiciones de funcionamiento de la familia, esta realidad que se dice privada, de origen público. Y lo mismo puede decirse de esos magistrados o de los trabajadores sociales que, muy espontáneamente, cuando quieren pronosticar los efectos probables de una sanción o de una exención de pena, o aún evaluar la importancia del castigo asignado a un joven delincuente, toman en cuenta cierto número de indicadores conformes a la idea oficial de familia3. En una operación circular, la categoría indígena, convertida en categoría académica por el demógrafo o el sociólogo y especialmente por agentes sociales como los estadísticos del Estado que están investidos de la posibilidad de actuar sobre la realidad, hacer la realidad, contribuyen a dar una existencia real a esta categoría. El family discourse del que hablan los etnometodólogos , es un discurso de institución potente y activo, que posee los medios de crear las condiciones de su propia verificación.
El Estado, especialmente a través de todas las operaciones ligadas al estado civil, inscriptas en la libreta de matrimonio, produce millares de actos de constitución que constituyen la identidad familiar como uno de los principios de percepción más poderosos del mundo social, y una de las unidades sociales más reales. Mucho más radical, de hecho, que la crítica etnometodológica, una historia social del proceso de institucionalización de la familia por parte del estado mostraría que la oposición tradicional entre público y privado enmascara el grado en que lo público está presente en lo privado, en el sentido mismo de privacy. Siendo el producto de un largo trabajo de construcción jurídico-política cuyo coronamiento es la familia moderna, lo privado es un asunto público. La visión publica (el nomos, en el sentido, esta vez, de ley) está profundamente comprometida en nuestra visión de las cosas domésticas, y aún nuestras conductas más privadas dependen de acciones públicas, como la política habitacional, o más directamente, la politica de la familia4.

De este modo, la familia es, ciertamente, una ficción, un artefacto social, una ilusión en el sentido más vulgar del término, pero una "ilusión bien fundada" porque, producida y reproducida con la garantía del Estado, recibe de éste, en cada momento, los medios para existir y subsistir.


Traducción: María Rosa Neufeld.

1    Citaré una sola obra, ejemplar por la intrepidez con la que pone en práctica la duda etnometodológica: J.F.Gubrium y James A.Holstein, What is Family? , Mountain View, Cal., Mayfield Publishing Co, 1990.

2     Acerca de la "casa", cf.P.Bourdieu, "Célibat et condition paysanne", Etudes rurales, 5-6, abril-septiembre 1962, págs. 32-136; "Les stratégies matrimoniales dans le systeme des stratégies de reproduction", Annales, 4-5, julio-octubre 1972, págs. 1105-1127, y también, entre otros, C.Klapisch-Zuber, La Maison et le Nom, Paris, EHESS, 1990.

3     Estos indicadores frecuentemente les son ofrecidos por los sociólogos, como en el caso de los criterios que utilizan los trabajadores sociales para hacer una evaluación rápida de la unidad de la familia y sustentar así un pronóstico sobre las posibilidades de éxito de tal o cual acción (esta evaluación es una de las mediaciones a través de las que se cumple el destino social).

4     Así, por ejemplo, las grandes comisiones que han decidido acerca de la "política de familia" (asignaciones familiares, etc) o, en otras épocas, de la forma que debía asumir la ayuda estatal en materia de viviendas, han contribuido en mucho a modelar la familia y la representación de la vida familiar que las encuestas demográficas y sociológicasw registran como una especie de dato natural.



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