Acta número treinta y cinco de la sesión ordinaria celebrada el días siete y concluida el ocho de septiembre de dos mil dieciséis a las doce horas con tres minutos, en el Salón de Sesiones de Palacio Municipal


Honorable Ayuntamiento de Guadalajara



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Honorable Ayuntamiento de Guadalajara
La suscrita, integrante de este H. Ayuntamiento, en uso de las facultades que me otorgan el artículo 50, fracción I, de la Ley del Gobierno y la Administración Pública Municipal del Estado de Jalisco; 74, 76, fracción II, 78, 79 y 90 del Reglamento del Ayuntamiento de Guadalajara; presento ante este cuerpo colegiado la siguiente INICIATIVA QUE CREA EL REGLAMENTO DE PROTECCIÓN CONTRA LA EXPOSICIÓN AL HUMO DE TABACO DEL MUNICIPIO DE GUADALAJARA, bajo la siguiente:

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Esta iniciativa propone la creación de un reglamento de protección contra la exposición al humo de tabaco y es producto de un esfuerzo conjunto entre la organización no gubernamental Comunicación, Diálogo y Conciencia, AC (CÓDICE), en la cual participan la abogada Norma Ibáñez Hernández y a activista Alicia Yolanda Reyes Alexander, y yo en mi calidad de regidora del Ayuntamiento de Guadalajara. Con este trabajo, escuchamos las voces y propuestas de quienes viven en esta ciudad y también de quienes tienen experiencia en el tema y lo han difundido en otras partes del país con un genuino interés de que la población tenga un mejor entorno. Agradezco profundamente el que nos hayan considerado como un espacio de diálogo para construir una ciudad más convivible y saludable.
Estoy convencida de que mi compañera regidora Miriam Berenice Rivera Rodríguez que preside la Comisión Edilicia de Salud, Prevención y Combate a las Adicciones, y mi compañero regidor Marco Valerio Pérez Gollaz, que preside la Comisión de Gobernación, Reglamentos y Vigilancia, junto con las y los regidores que integran ambas comisiones llevarán a buen puerto esta iniciativa.
El tabaquismo es la causa de mortalidad en el mundo que más puede prevenirse. Los productos de tabaco matan hasta a la mitad de quienes los consumen. En la actualidad, más de mil millones de personas fuman tabaco en todo el mundo –de los cuales aproximadamente la cuarta parte son adultos-, y su consumo mata a más de cinco millones de personas cada año. El consumo de tabaco sigue aumentando en los países en desarrollo debido al crecimiento constante de la población y a las campañas de comercialización agresiva de la industria tabacalera.1
El consumo de tabaco constituye un factor de riesgo de seis de las ocho principales causas de mortalidad en el mundo. Fumar tabaco produce cáncer de pulmón, laringe, riñón, vejiga, estómago, colon, cavidad oral y esófago, así como leucemia, bronquitis crónica, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, cardiopatía isquémica, infarto, aborto y parto prematuro, defectos de nacimiento e infertilidad, entre otras enfermedades. Esto es causa de sufrimiento prevenible y de pérdida de muchos años de vida productiva en las personas. El consumo de tabaco produce también perjuicios económicos para las familias y los países debido a los salarios que dejan de percibirse, la reducción de la productividad y el aumento en los costos para la atención médica.2
En el humo de tabaco hay unos 4000 productos químicos conocidos, de los cuales se sabe que, como mínimo, 250 son nocivos, y más de 50 cancerígenos. El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos; por ello, tanto fumadores como no fumadores quedan expuestos a sus efectos nocivos.
En México el tabaquismo provoca más de 40 mil muertes por año.3 La población infantil y adolescente se encuentra en mayor riesgo de ser atrapada por este flagelo y padecer sus consecuencias.4
En cuanto a otros datos nacionales, la Encuesta Nacional de Adicciones 2011 (ENA 2011), reporta una prevalencia de consumo activo de tabaco de 21.7%, lo que corresponde a 17.3 millones de mexicanos fumadores. 31.4% de los hombres y 12.6% de las mujeres son fumadores activos (12 millones de hombres y 5.2 millones de mujeres).5
En esta encuesta se ubica al estado de Jalisco en la región occidental del país, y ésta reportó una prevalencia de 24.7%,la más alta, tan solo superada por la Ciudad de México, con 30.8%.6
Con respecto a la prevalencia de exposición al humo de tabaco, a escala nacional se observó 30.2%, lo que quiere decir que 12.5 millones de mexicanos que nunca han fumado se encuentran expuestos al humo de tabaco ambiental. Para la región occidental se registró 39.6% en el total de la población (46.1% en hombres y 36.2% en mujeres). Como se puede observar, la prevalencia es mayor en esta región que lo reportado a nivel nacional.
La ENA 2011 encontró que la región con más alta prevalencia de fumadores adolescentes activos fue la Ciudad de México (20%), seguida de la región occidental (16%). Entre los adolescentes la exposición al humo de tabaco ambiental a nivel nacional fue reportada con mayor frecuencia por los hombres (38.4%) que por las mujeres (34.6%), siendo el hogar el principal sitio de exposición para ambos sexos, lo que implica que 3.8 millones de adolescentes que nunca han fumado están expuestos al humo de tabaco. La prevalencia más alta de exposición al humo de tabaco por regiones, se observó en la Ciudad de México (44%), seguido de las regiones centro (43.2%) y, occidental (40.9%).
La epidemia del tabaquismo afecta, al menos, cuatro de los derechos fundamentales consagrados en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos: el derecho a la salud (artículo 4º, párrafo cuarto), el derecho a la información (artículo 6°), el derecho a un medio ambiente sano, y el derecho de los niños y las niñas a que sus necesidades en materia de salud sean cubiertas (artículo 4º, párrafos quinto y noveno, respectivamente). Son estos derechos los que sirven de fundamento constitucional para regular en forma efectiva el tabaco y su consumo.
También en la Carta Magna, en su artículo 1°, se establece que:
En los Estados Unidos Mexicanos todas las personas gozarán de los derechos humanos reconocidos en esta Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte…, […]
Todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.
La protección de la salud contra la exposición al humo de tabaco debe ser generalizada a toda la población, a quienes no fuman y a quienes fuman. La mínima protección que el Estado debe proveer –antes que ofrecer servicios de salud que atiendan a la población– es establecer un marco normativo preventivo. En el caso del tabaquismo, esto implica, precisamente, la regulación del consumo y exposición al humo del tabaco a fin de minimizar sus efectos nocivos.
La Ley General de Salud, reglamentaria del artículo 4º, párrafo cuarto de nuestra Carta Magna, determina al Programa contra el Tabaquismo y a la prevención, orientación, control y vigilancia en materia de enfermedades atribuibles al tabaquismo, como materia de salubridad general.
Dada la importancia y trascendencia que de manera global ha revestido el problema del tabaquismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) elaboró el tratado internacional denominado Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud para el Control del Tabaco (CMCT),7 que fue aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud, el 21 de mayo de 2003. En representación del Ejecutivo Federal, fue suscrito por el Secretario de Salud, el 12 de agosto de 2003, y fue ratificado de manera unánime por el Senado de la República el 14 de abril de 2004, cuyo decreto se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 12 de mayo del mismo año. La ratificación por parte de México del CMCT, fue depositada en la ONU el 28 del mismo mes y año, y nuestro país se convirtió en el primero de las Américas en hacerlo. El CMCT entró en vigor en el ámbito internacional el 27 de febrero de 2005, 90 días después que Perú, el país número 40 depositó ante la ONU su ratificación.
Nuestro país, como Estado parte, está obligado a cumplir con lo estipulado en este instrumento internacional, puesto que de acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 133, todo tratado internacional firmado por el Ejecutivo y ratificado por el Senado de la República, será también ley suprema.
El CMCT de la OMS se elaboró en respuesta a la globalización de la epidemia de tabaco, y se basó en pruebas que reafirman el derecho de todas las personas al máximo nivel de salud posible. Es un tratado que representa un momento muy importante para la promoción de la salud pública e incorpora una nueva dimensión jurídica a la cooperación internacional en materia de salud pública.
El CMCT establece en su artículo 8 lo referente a la protección contra la exposición al humo de tabaco, donde expresa que Las Partes reconocen que la ciencia ha demostrado de manera inequívoca que la exposición al humo de tabaco es causa de mortalidad, morbilidad y discapacidad. De esta forma, cada Parte adoptará y aplicará, en áreas de la jurisdicción nacional existente y conforme determine la legislación nacional, medidas legislativas, ejecutivas, administrativas y/u otras medidas eficaces de protección contra la exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo interiores, medios de transporte público, lugares públicos cerrados y, según proceda, otros lugares públicos, y promoverá activamente la adopción y aplicación de esas medidas en otros niveles jurisdiccionales.
En la Segunda Conferencia de las Partes del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (COP2), llevada a cabo en julio de 2007, se aprobaron por unanimidad las Directrices para la aplicación de su Artículo 8 Protección contra la Exposición al Humo de Tabaco, las que deberán ser adoptadas por las Partes firmantes; y donde se establece que no existen niveles seguros de exposición al humo ajeno, por lo que los métodos basados en soluciones técnicas tales como la ventilación, la renovación del aire y el uso de zonas destinadas a los fumadores no protegen suficientemente contra la exposición al humo de tabaco.8Por esos motivos, contar con áreas para fumar en espacios interiores ya no debe ser permitido y mucho menos se debe obligar a los trabajadores a brindar ningún tipo de servicio en su interior, forzándolos a exponer su salud y su vida al tener que inhalar el humo de tabaco ajeno durante toda su jornada laboral.
A escala federal, la Ley General para el Control del Tabaco (LGCT)9 se publicó el 30 de mayo de 2008 en el Diario Oficial de la Federación, y entró en vigor el 28 de agosto del mismo año. Las finalidades de dicha ley general son: proteger la salud de la población de los efectos nocivos del tabaco; proteger los derechos de los no fumadores a vivir y convivir en espacios 100% libres de humo de tabaco; establecer las bases para la protección contra el humo de tabaco; establecer las bases para la producción, etiquetado, empaquetado, promoción, publicidad, patrocinio, distribución, venta, consumo y uso de los productos del tabaco; instituir medidas para reducir el consumo de tabaco, particularmente en las y los menores; fomentar la promoción, la educación para la salud, así como la difusión del conocimiento de los riesgos atribuibles al consumo y a la exposición al humo de tabaco; establecer los lineamientos generales para el diseño y evaluación de legislación y políticas públicas basadas en evidencia contra el tabaquismo y, establecer los lineamientos generales para la entrega y difusión de información sobre los productos del tabaco y sus emisiones.
Dicha ley establece como espacio 100% libre de humo de tabaco:“… aquélla área física cerrada con acceso al público o todo lugar de trabajo interior o de transporte público, en los que por razones de orden público e interés social queda prohibido fumar, consumir o tener encendido cualquier producto del tabaco”. De esta forma, establece que deberán existir los espacios 100% libres de humo de tabaco, y de querer contar con área para fumar, ésta deberá estar en el exterior del lugar o bien, en el interior pero con separación física del área de no fumar.
A pesar que la LGCT marca un avance significativo en la legislación en materia de tabaco, al integrar en un solo ordenamiento todo lo relacionado a la misma, no se adecua totalmente a las disposiciones del CMCT y a las Directrices en la materia, puesto que en estas últimas, se establece que:“… no existen niveles seguros de exposición al humo ajeno y, tal como ha reconocido anteriormente la Conferencia de las Partes en su decisión FCTC/COP1 (15), los métodos basados en soluciones técnicas tales como la ventilación, la renovación del aire y el uso de zonas destinadas a los fumadores no protegen suficientemente contra la exposición al humo de tabaco…”, por lo que contar con áreas para fumar en espacios interiores ya no debe ser.
Es importante hacer notar que el concepto de “espacio 100% libre de humo” adoptado en la LGCT varía de la práctica internacional. Los espacios 100% libres de humo en la legislación federal admiten la posibilidad de que existan lugares públicos cerrados donde se permite fumar, siempre y cuando estén físicamente separados del área de no fumar y no sean lugares de trabajo. A nivel internacional, se entiende por espacio 100% libre de humo aquél que no admite secciones interiores en donde se permita fumar, aunque se encuentren físicamente aisladas.
En ese sentido, es importante subrayar que el cumplimiento cabal de las obligaciones internacionales en materia de espacios libres de humo y la protección eficaz de la vida y la salud de las personas en riesgo de inhalar humo de tabaco ajeno deben traducirse en la adopción de espacios efectivamente 100% libres de humo de tabaco, de conformidad con los criterios internacionales referidos; estoes, se deben adoptar restricciones al consumo de tabaco en cualquier espacio público cerrado, sin que haya lugar a espacios interiores donde se permita fumar, aunque estén físicamente separados.
El 31 de mayo de 2009 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Reglamento de la Ley General para el Control del Tabaco (Reglamento LGCT),10 en donde se establecen las características que deberán tener las zonas exclusivamente para fumar que se localicen en el interior de los espacios públicos cerrados, las cuales son costosas y de difícil implementación.
Tanto la LGCT como su reglamento, ambos en su artículo cuarto transitorio, establecen que tanto el gobierno de la Ciudad de México como los gobiernos de las entidades federativas y de los municipios, deberán adecuar sus leyes, reglamentos, bandos y demás disposiciones jurídicas, de acuerdo con las competencias que a cada uno correspondan, para que sean congruentes con los ordenamientos mencionados.
Existen 11 legislaciones locales (Ciudad de México, Tabasco, Morelos, Oaxaca, Baja California, Baja California Sur, Veracruz, Zacatecas, Nuevo León, Estado de México y Sinaloa) que establecen precedentes importantes, pues han ido más allá al declararse 100% libres de humo de tabaco, ya que en los espacios públicos cerrados no se permite fumar e, incluso, se contempla esta prohibición también para otros lugares públicos al aire libre, como lo son parques, estadios, plazas públicas, playas, entre otros.
A nivel municipal, en los estados de Baja California y Quintana Roo también se tienen antecedentes de este tipo de ordenamientos (Mexicali, Tecate y Cozumel).
La Suprema Corte de Justicia de la Nación se ha pronunciado respecto a las facultades que se tienen a nivel local para legislar en la materia, e incluso de manera diferente a lo establecido en la Ley General para el Control del Tabaco:



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