Universidad privada antenor orrego facultad de ciencias de la salud



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UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD

ESCUELA PROFESIONAL DE ENFERMERÍA

01.jpg

GRADO DE APOYO FAMILIAR Y NIVEL DE CALIDAD DE VIDA DEL ADULTO MAYOR HIPERTENSO. MIRAMAR, 2012

TESIS

PARA OBTENER EL TÍTULO PROFESIONAL DE

LICENCIADA EN ENFERMERÍA

AUTORA : Bach. Stephanie Silvinna, Rodríguez Alayo


ASESORA : Mg. Enf. Milagritos del Rocío León Castillo

TRUJILLO – PERÚ

2014
DEDICATORIA

A mi querida madre, Norma:


Gracias por no desistir, por tu firmeza y alentarme cuando todo parecía difícil; por tus desvelos y lucha diaria porque no nos falte nada. Te amo, madre.
A mi querido padre, Javier:
Por tu esfuerzo y apoyo para lograr mis metas profesionales y ser una mejor persona. Gracias de corazón.

A mis adorados abuelos,



Marino y Sofía:
Su esfuerzo y sacrificio hoy ha dado frutos. Gracias por su apoyo incondicional y darme la oportunidad de tener una profesión. Son el ejemplo de lucha y perseverancia, los amo infinitamente.
A mi querida hermana,

Pierina:
Gracias por creer en mí, por estar conmigo en todo momento y por ser parte de mi vida. Te quiero.

Stephanie



AGRADECIMIENTO

Mi profundo agradecimiento a mi asesora Mg. Milagritos del Rocío León Castillo, por su acertado, valioso y eficiente asesoramiento; por compartir sus conocimientos y experiencias, lo cual hizo posible la culminación de la presente tesis.


Mi especial agradecimiento al Ing. Jorge Rodríguez Zavala, por su paciencia, tiempo dedicado y apoyo constante en la realización del presente estudio de investigación.

Mi sincero agradecimiento al personal del Puesto de Salud Alto Moche, en especial a la Gerente Dra. Enf. Mercedes Rodríguez Sánchez, por su apoyo incondicional en la realización de la presente investigación.





Stephanie



TABLA DE CONTENIDOS

Pág.
DEDICATORIA i


AGRADECIMIENTO .ii
TABLA DE CONTENIDOS iii
ÍNDICE DE TABLAS iv
ÍNDICE DE GRÁFICOS v
RESUMEN vi
ABSTRACT vii


  1. INTRODUCCIÓN 01




  1. MATERIAL Y MÉTODO 26




  1. RESULTADOS 35




  1. DISCUSIÓN 42




  1. CONCLUSIONES 50



  1. RECOMENDACIONES 51




  1. REFERENCIAS BIBLOGRÁFICAS 52

ANEXOS


ÍNDICE DE TABLAS

Pág.


.
Tabla N° 1: GRADO DE APOYO FAMILIAR EN ADULTOS

MAYORES HIPERTENSOS. MIRAMAR, 2012 36



Tabla N°2: NIVEL DE CALIDAD DE VIDA EN ADULTOS

MAYORES HIPERTENSOS. MIRAMAR, 2012 38



Tabla N°3: GRADO DE APOYO FAMILIAR Y SU RELACIÓN

CON EL NIVEL DE CALIDAD DE VIDA DEL ADULTO

MAYOR HIPERTENSO. MIRAMAR, 2012 40

ÍNDICE DE GRÁFICOS

Pág.


Gráfico N°1: GRADO DE APOYO FAMILIAR EN ADULTOS

MAYORES HIPERTENSOS. MIRAMAR, 2012 37


Gráfico N°2: NIVEL DE CALIDAD DE VIDA EN ADULTOS

MAYORES HIPERTENSOS. MIRAMAR, 2012 39



Gráfico N°3: GRADO DE APOYO FAMILIAR Y SU RELACIÓN

CON EL NIVEL DE CALIDAD DE VIDA DEL ADULTO

MAYOR HIPERTENSO. MIRAMAR, 2012 41

RESUMEN

El presente estudio, de tipo descriptivo correlacional de corte transversal, cuyo objetivo fue determinar el Grado de Apoyo Familiar y Nivel de Calidad de Vida en Adultos Mayores Hipertensos, que asisten al Puesto de Salud de Alto Moche, debidamente registrados. Se consideró el universo muestral conformado por 65 adultos mayores, correspondiendo según género, 40 (62%) mujeres y 25 (38%) hombres, con diagnóstico de hipertensión arterial. Para la recolección de datos e identificar el grado de apoyo familiar y nivel de calidad de vida se utilizaron dos instrumentos: cuestionario sobre el grado de apoyo familiar (APGAR FAMILIAR) en adultos mayores hipertensos, formulado por Gabriel Smilkstein y, cuestionario sobre nivel de calidad de vida en adultos mayores hipertensos formulado por la autora del presente estudio, el análisis de la relación entre las variables de estudio, se realizó mediante la prueba estadística de fiabilidad Alpha de Cronbach y de correlación de Pearson. Los resultados señalan que, el 36,92% de adultos mayores hipertensos presentaron grado de apoyo familiar alto; el 58,46% medio y sólo el 4,62% de ellos tuvieron grado de apoyo familiar bajo. Así mismo, los hallazgos evidencian que el 36,92% de adultos mayores hipertensos demostraron tener nivel de calidad de vida buena; un 44,62% regular y el 18,46% un nivel de calidad de vida deficiente. Se encontró correlación significativa entre ambas variables de estudio p < 0.01.


PALABRAS CLAVE: Adulto Mayor Hipertenso - Apoyo Familiar - Calidad de Vida.


ABSTRACT
The present study, correlational descriptive cross-sectional, whose objective was to determine the grade level Family Support and Quality of Life in Elderly Hypertensive, attending the Health Post Alto Moche duly registered . The sample universe comprised 65 older adults , corresponding by gender, 40 (62 %) women and 25 (38 %) men with a diagnosis of hypertension was considered. Questionnaire on the level of family support

(APGAR FAMILY) in elderly hypertensive patients , made ​​by Gabriel Smilkstein and questionnaire on quality level: To collect data and identify the degree of family support and quality of life two instruments were used of life in elderly hypertensive made ​​by the author of this study, analysis of the relationship between the study variables was performed using the statistical reliability test of Cronbach Alpha and Pearson correlation. The results show that 36.92% of elderly hypertensive patients showed high degree of family support, 58,46 % average and only 4,62% of them had low level of family support. Furthermore, the findings show that 36,92% of elderly hypertensive patients proved to have good quality of life, 44,62 % and 18.46% regulate a level of poor quality of life. Significant correlation between the variables study p < 0.01 was found.



KEYWORDS: Hypertensive Elderly - Family Support - Quality of Life

  1. INTRODUCCIÓN

Se estima que mundialmente 691 millones de personas padecen la enfermedad de la hipertensión, correspondiendo este dato al 25% de los 15 millones de muertes causadas por enfermedades circulatorias; 7,2 millones por enfermedades coronarias y 4,6 millones por enfermedad vascular encefálica. La hipertensión arterial, está presente en la causalidad de estas defunciones, en la mayoría de los países, la prevalencia se encuentra entre un 15% y el 30%. Se determina que la frecuencia de hipertensión arterial aumenta con la edad, demostrándose que después de los 50 años casi el 50% de la población padece de hipertensión arterial (40).


Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el año 2050 en América Latina la población llegará a cerca de ochocientos (800) millones de personas y aquellas con más de 60 años de edad serán casi el 25% de toda la población, es decir, una de cada cuatro personas será adulto mayor. Ante este escenario, es pertinente prepararse con mayor celeridad, y así poder proteger la vida y la salud individual y colectiva a nivel nacional y especialmente en los Centros Poblados como el de Miramar, lugar de investigación del presente estudio (43).
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al 11 de junio del 2011, estimó 29 millones 798 mil habitantes en el Perú. La población adulta mayor de nuestro país, integrada por personas de 60 años a más, asciende a 2 711 618 que representan el 9.1% de la población total. En la Región La Libertad, existen 1 758 082 habitantes que
representan el 5.9% de la población del Perú, de los cuales 167 017 habitantes son adultos mayores de 60 años a más; la provincia de Trujillo tiene 914 036 habitantes, siendo adultos mayores un total de 91 403 habitantes (18) (33).
El Distrito de Moche, de la Provincia de Trujillo, cuenta con una población de 38 625 habitantes, de los cuales 3 159 pertenecen a la población adulta mayor. El centro poblado de Miramar, zona de investigación del presente estudio tiene 7 582 habitantes, donde su población de adultos mayores corresponde a un total de 620, de los cuales 124 (20%) tienen el diagnóstico de hipertensión arterial (48).
Según los datos estadísticos antes señalados, en la actualidad se viene evidenciando con mayor incremento una transición demográfica que años atrás no se manifestaba, lo que permite observar que la distribución poblacional entre los distintos grupos de edad ha ido experimentando una serie de cambios, traduciéndose en un progresivo envejecimiento, dando como resultado que la esperanza de vida ha aumentado haciendo que la población se caracterice por presentar un cierto índice de enfermedades crónico degenerativas (45).
A nivel nacional e internacional, no existen trabajos que relacionen directamente el grado de apoyo familiar sobre el nivel de calidad de vida, sin embargo existen trabajos similares:
MONTOYA, J y URBINA, A. en Perú. en el 2011, efectuaron su estudio de investigación acerca de Apoyo Familiar y su relación con Nivel de Información sobre Hipertensión Arterial y Complicaciones en el Adulto Mayor, el cual se realizó en el Centro del Adulto Mayor Essalud-Trujillo, en 78 usuarios, donde se concluyó que el 69,23% de adultos mayores presentaban un alto grado de apoyo familiar; el 66,67% de adultos mayores con HTA obtuvieron un adecuado nivel de información y por último, no se encontró relación estadística significativa entre apoyo familiar y el nivel de información sobre HTA y complicaciones en el adulto mayor (41).
BUSTAMANTE, Y y ESPINOZA, R. en Perú, en el 2007, en su investigación sobre influencia de la calidad de vida en el nivel de satisfacción de las necesidades psicosociales del adulto mayor en los asilos de Trujillo - Cajamarca, en 74 adultos mayores, concluyeron que en el asilo de Cajamarca el 88,2% de los adultos mayores tenían una calidad de vida adecuada y el 67,7% se sentían satisfechos en sus necesidades psicosociales; en el asilo de Trujillo el 67,5% de los adultos mayores tuvieron una calidad de vida adecuada y un 42,5% se sentían satisfechos en sus necesidades psicosociales, también evidenciaron que la calidad de vida influye significativamente en el nivel de satisfacción de las necesidades psicosociales de los adultos mayores de los Asilos en mención (10).
GONZÁLEZ, A. y VÁZQUEZ, Y. en Cuba, en el 2004, realizaron un estudio descriptivo para caracterizar la participación familiar y la relación profesionales de la salud y Apoyo Familiar, en el control de la hipertensión arterial, en 153 familias de pacientes hipertensos, reportando que la deficiente interrelación profesionales de salud, familia, la disfuncionalidad familiar y el apoyo familiar deficiente al hipertenso por sus familiares estuvieron muy significativamente asociados al descontrol de la tensión arterial. Además, determinaron que existen necesidades educativas importantes en la familia para ofrecer un apoyo eficaz a estos pacientes (26).
MARÍN, F y RODRÍGUEZ, M. en México, en el 2001, en su investigación sobre Apoyo familiar en el apego al tratamiento de la hipertensión arterial esencial (HAS), en 80 personas que tuvieron diagnóstico establecido de HAS, 40 pacientes en cada grupo, considerando como casos a los pacientes con apego y como controles a los pacientes sin apego al tratamiento, donde se determinó que el 77,5%de pacientes con apego tenían control de la presión arterial y 27,5% sin apego, también. El apoyo familiar que recibían los pacientes fue significativamente mayor en los casos, 74.1±7.1 puntos versus 52.0±8.5 puntos en los controles, p<0.0002, 29 (72.5%) pacientes con apego y 12 (30%) sin apego tuvieron apoyo familiar, (RM 6.1; IC 95% 2.2-18.4, p= 0.0003). Diez pacientes (83.3%) en el grupo control y los 29 (100%) en el grupo de casos que recibían apoyo de la familia, percibían el apoyo que su(s) familiar(es) otorgaban (36).
La salud de la persona disminuye a medida que envejece, y así llega la edad adulta tardía o adulta mayor, este último periodo comprende, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde la edad de 60 años en adelante, caracterizándose por una decadencia general del funcionamiento de todos los sistemas del cuerpo, denominándolo proceso de envejecimiento, en el cual se suscitan diversos cambios
propios a la edad que se traducen inclusive en patologías crónicas sino se ha llevado la práctica de estilos saludables (16).
El envejecimiento es un proceso irreversible que afecta de forma heterogénea a las células que conforman los seres vivos, las cuales con el paso del tiempo se ven sometidas a un deterioro morfo funcional que puede conducirlas a la muerte. Según Kirkwood, los seres vivos han sido diseñados para reproducirse y posteriormente extinguirse, puesto que la evolución ha optado por favorecer la reproducción frente a la inmortalidad; de esta forma, una vez traspasado el umbral que deja atrás el período fértil de la vida, los seres vivos, y como tal el ser humano, inician un declive progresivo de todas sus funciones y capacidades con el consiguiente deterioro físico e intelectual (45) (51).
El envejecimiento es considerado como la sumatoria de varios factores, señalando a la fuerza genética primigenia como aquella que permite atravesar la vida siguiendo una trayectoria óptima previsible al concluir el crecimiento, los cambios ambientales y endógenos, la enfermedad, las presiones inherentes al estilo de vida, nutrición y errores metabólicos, serían limitantes del proceso de desarrollo y de la longevidad máxima potencial (46).
En el último siglo se han presentado numerosas teorías del envejecimiento, entre las cuales se tiene a la teoría molecular, que supone que la duración de la vida de algunas especies está gobernada por los genes que interactúan con los factores ambientales. Así también, existe la teoría celular, que comprende la acumulación de lipofucsina y radicales libres que se plantean como algunas sustancias tóxicas de tipo endógeno (como ciertos alimentos o el tabaco). Y finalmente, la teoría sistémica, donde el envejecimiento es producto del deterioro de las funciones de los sistemas claves como el nervioso, endocrino (eje hipotálamo-hipófisis) o el inmunológico (7) (51).
En el periodo del adulto mayor se suscitan cambios físicos que incrementan la posibilidad de desarrollar enfermedades crónicas, debido a que el equilibrio orgánico es más frágil. Algunos de los cambios físicos son: declinación de las funciones sensoriales y perceptivas, disminución de la estatura, propensión a la osteoporosis en las mujeres, atrofia de las glándulas sebáceas del rostro, pérdida de la adaptación al frío y al calor, disminución de la fuerza y rapidez para realizar actividades físicas, las paredes de las arterias se endurecen y se reduce su elasticidad, los mecanismos inmunológicos que permiten defenderse de las infecciones y también del cáncer pierden eficiencia (3).
Los problemas de salud afectan a personas de todas las edades, pero las enfermedades crónicas son más comunes en el adulto mayor, su frecuencia aumenta con la edad y muchos ancianos padecen varias enfermedades de este tipo. La afección crónica se define como el cuadro médico o problema de salud que se relaciona con síntomas o incapacidad y que requiere tratamiento a largo plazo, en algunas ocasiones pueden producir incapacidad parcial y total, una de estas enfermedades es la hipertensión arterial, que puede conducir a cambios neurológicos y vasculares que originan enfermedades del corazón, de los riñones y de la vista, como insuficiencia cardiaca, infarto miocárdico, insuficiencia renal, apoplejía y visión deficiente. La presión arterial alta, conocida como hipertensión puede resultar de un cambio en el gasto cardiaco donde la presión arterial sistólica es superior a 140 mmHg y una diastólica superior a 90 mmHg por un periodo prolongado (8) (9).
Existen dos formas de hipertensión arterial, la hipertensión primaria donde el incremento de la presión arterial no puede identificarse, y la hipertensión secundaria cuya causa es identificada. Se afirma que la hipertensión arterial contribuye a la velocidad con que se acumulan placas de ateromas en las paredes arteriales que progresivamente contribuye a la muerte por enfermedad cardiaca, renal y vascular periférica (7) (8).
Por otro lado, la hipertensión arterial es uno de los factores de riesgo modificable de mayor prevalencia en el mundo, es la que participa en el desarrollo de la enfermedad aterosclerótica cardiovascular, en la morbimortalidad por eventos cardiacos, cerebro vasculares, insuficiencia renal y enfermedad vascular periférica, como riesgo continuo sin evidencia de umbral, hasta por debajo de 115/75 mmHg, por lo que la expectativa de vida de estos pacientes se encuentra reducida, no obstante, las estadísticas no reflejan de manera precisa las cifras reales. En las personas de edad avanzada, la hipertensión es el factor de riesgo principal para la enfermedad cardiovascular, los índices de predominio probado en la población de edad avanzada, indican que el 20% padecen hipertensión sistémica aislada (1) (38) (49).
La hipertensión arterial ha sufrido cambios en su definición, según, el 6° Reporte del Comité Nacional Conjunto sobre Prevención, Detección, Evaluación y Tratamiento de la Hipertensión Arterial (Estados Unidos), el límite para definir a una persona con hipertensión arterial es ≥ de 140 mmHg en la sistólica y/o una elevación ≥ de 90 mmHg en la diastólica. Sin embargo, es preciso confirmar que la elevación de la presión arterial, sea genuina, es decir, descartar que factores externos pudieran ocasionar la elevación transitoria de la presión arterial en un momento dado, tales como: esfuerzo físico, ingesta de café, o cualquier otra sustancia estimulante que al ser ingerida una hora antes de la toma de la presión arterial, va a alterar los parámetros básicos (9) (38).

De acuerdo, a la Sociedad Europea de Cardiología y Sociedad Europea de Hipertensión, las cifras de clasificación de la hipertensión arterial varían (ANEXO N° 1). Se afirma, que el régimen de tratamiento para un adulto mayor con hipertensión, se convierte en responsabilidad del usuario o de uno de los familiares, con ello se contribuirá a recuperar y conservar la salud, asumiendo la responsabilidad compartida y/o de auto cuidado (9) (34).

Evidentemente, esta responsabilidad está directamente relacionada con patrones diversos que manifieste el adulto mayor hipertenso en su estilo de vida. Donde éste influye considerablemente en su calidad de vida, reconociéndose así que la forma como el ser humano vive desde etapas previas a su adultez mayor son decisorias para obtener la calidad de vida óptima para su desarrollo integral (3).
El estilo de vida saludable en el adulto mayor, se define como las prácticas, actitudes y conocimientos que éste posee, las cuales conllevan la satisfacción de las necesidades humanas para alcanzar el bienestar y la vida, adquiriéndose básicamente de la interacción entre las acciones aprendidas durante el proceso de socialización desde etapas tempranas y las condiciones de vida del adulto mayor determinando así, el riesgo en el manejo de cualquier enfermedad crónica degenerativa que lo pueda afectar, sin dejar de lado que la familia a la que pertenece también tiene un rol prioritario (39).
Esta situación exige un apoyo importante del sistema familiar, del adulto mayor, pues requiere que lo ayude, en la vigilancia de la enfermedad, así como en la toma de decisiones, y sobre todo en la ejecución de acciones adecuadas. Como padecimiento crónico, la hipertensión arterial es un evento estresante, con altas probabilidades de ser, emocionalmente difícil para el que la padece. Por lo que, el apoyo familiar es clave para las medidas de control de la hipertensión, se señala que al propiciar un ambiente favorable que reduzca el estrés, promoviendo positivas relaciones interpersonales familiares va a favorecer el cumplimiento del tratamiento. De allí, la importancia del apoyo de la familia que repercute en la salud y bienestar de los seres humanos (19).
Por ello, cabe señalar que el papel del factor humano en el proceso salud -enfermedad va mucho más allá de la básica relación enfermera - paciente e incluso del rol activo y responsable de la persona para con su salud y bienestar, y presupone legitimar el importante papel de la familia en el proceso de mantener, restablecer u optimizar la salud de cualquiera de sus miembros, ello adquiere especial significación en el caso de las enfermedades crónicas cuya atención y afrontamiento sobrepasa los marcos institucionales sanitarios para abarcar la vida cotidiana del ser humano hipertenso y sus familiares (20).

La familia es un grupo social primario, históricamente reconocido, en el que la persona se inicia en el mundo y constituye la fuente principal de su felicidad. Sus miembros tienen en común una importante herencia biológica y cultural, donde se transmiten a las distintas generaciones, normas, valores e identidades. Es el espacio donde se localizan las acciones de todas las instituciones sociales, por lo que estas acciones dirigidas al mejoramiento de la vida deben tomar en consideración su importancia en el surgimiento, desarrollo y control de las enfermedades y alteraciones del bienestar biopsicosocial del ser humano, sobre todo, aquellas que constituyen una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en la mayoría de los países (35) (36).


Según Hortwitz (1998), describe la salud como “un producto social, que es la responsabilidad de todos”. Los modos como se afronten las relaciones con los distintos ámbitos donde discurre la vida del ser humano, son determinantes para el desarrollo de su salud y para la aparición de distintos cuadros patológicos. Al hablar de salud se debe considerar la concepción de la misma como un proceso donde es necesaria la participación activa de la persona, la familia y la comunidad, y por tanto, es una construcción colectiva donde existen derechos y deberes, que requieren del aprendizaje y coparticipación de las personas implicadas en el proceso (28).
La hipertensión arterial es un factor de riesgo relevante en cuyo descontrol inciden diversos factores, como la falta de apoyo familiar, desconocimiento por la familia de aspectos de la enfermedad, no adherencia al tratamiento, inasistencia a consulta, escasa promoción de salud, tratamiento incorrecto y enfermedad concomitante, esta realidad existente en un contexto de rutina en la atención de la salud, con actuaciones pasivas de los usuarios y sus familias agravan la situación de salud afectando la calidad de vida personal y colectiva (26).
A pesar, de que las enfermedades físicas, se pueden presentar bajo varias formas, es en el ámbito familiar donde, cada vez más serán resueltas; por eso los profesionales de la salud necesitan instrumentalizarse para adquirir una visión crítica y así ofrecer una asistencia de calidad. Por ello, el apoyo familiar, es vital en los resultados de la rehabilitación del paciente, algunos con deficiencias físicas severas, crean crisis dentro de la familia y no sólo en ellos, es aquí donde los profesionales de enfermería asumen su rol compartido, requiriéndose largos periodos de supervisión, observación y cuidado.

Por causa de las necesidades a largo plazo, la persona con deficiencias, frecuentemente, depende de sus familiares para el cuidado físico. El grado de recuperación puede depender de la habilidad que tenga la familia para ofrecer apoyo a la persona con deficiencias que, frecuentemente, se transforma en una sobrecarga significativa para la familia, por lo que el apoyo familiar se constituye en una de las unidades fundamentales de la calidad de vida del adulto mayor (29).


Es así que, se llega a afirmar que el personal de salud debe ser capaz de determinar cuáles son los elementos influyentes en la conducta de la persona con afectación de su salud, para producir cambios positivos en los estilos de vida no saludables, como el hábito de fumar, el sedentarismo, alcoholismo, dieta inadecuada y el estrés, los cuales favorecen el desarrollo de cifras tensionales elevadas, en cuyo control deben estar implicados los sistemas de salud, organizaciones y toda la sociedad, para lo cual se requiere la colaboración activa de toda la familia y la comunidad. Se puede apreciar que, cuando se presenta una enfermedad en la familia, se modifica su estructura y dinámica; se alteran las jerarquías, las fronteras, los roles y los estilos de relación, generándose vacíos en las funciones familiares, lo que origina un desequilibrio en la familia, haciéndola disfuncional (5) (36).
El apoyo familiar se define como la característica que posee la familia en relación a la percepción que tiene cada uno de los integrantes que la componen, en el rol de recibir afecto, estima o ayuda y como ésta influye en la movilización de recursos de afrontamiento en situaciones difíciles o estresantes para la persona afectada y que es parte integrante de la familia a la que pertenece (5) (44).
Particularmente, cabe mencionar que si bien las personas hablan de que el apoyo familiar influye de manera positiva, también refieren una influencia negativa cuando la dinámica familiar no es favorable. Los seres humanos demandan a la familia otro tipo de atención más relacionada con aspectos afectivos, ellos esperan recibir comprensión y

requieren atención sobre las necesidades que se presentan durante la evolución de la enfermedad (29).


Existen cinco tipos de apoyo familiar, así se tiene al apoyo emocional, aquel que se proporciona al adulto mayor, enfatizando confianza, atención, amor, compañía, seguridad y preocupación por él, estableciendo con los demás una relación de concesiones mutuas basadas en un vínculo de unión, caracterizado por recibir caricias, abrazos, palabras cariñosas, simpatía y fraternidad. El apoyo valorativo, refuerza en el adulto mayor su autoestima, aptitudes positivas hacia sí mismo y auto respeto; caracterizado por la percepción de la capacidad funcional, ánimo y adaptación a las enfermedades crónicas. El apoyo informativo, que le ofrece información y consejos cognitivos que benefician la salud, además de noticias de interés caracterizado por el empleo de la comunicación. El apoyo instrumental, donde se brinda al adulto mayor bienes y servicios en tareas de la vida cotidiana; y por último, el apoyo económico, caracterizado por el apoyo material (44).
Todo lo relacionado, con apoyo familiar, tiene interacción directa con el funcionamiento familiar, entendido como dinámica relacional interactiva y sistémica que se suscita entre los miembros de la familia y mide el grado de satisfacción de las funciones básicas del sistema familiar, la que, para fines del presente estudio será tomado como la percepción que el adulto mayor posee. En este caso, el apoyo familiar y las dimensiones de cohesión, armonía, rol, permeabilidad, participación y adaptabilidad, son importantes para las relaciones interpersonales entre ellos y favorecen el mantenimiento de la salud (11) (24).
Se afirma, que el apoyo familiar continúa siendo la fuente fundamental de ayuda para los adultos mayores; en cambio las condiciones como la migración, actividad laboral de los hijos (especialmente de las hijas y el necesario cuidado de los nietos), el vivir solos y la situación económica y de salud de los adultos mayores, imponen a las familias, necesidades específicas de apoyo, cuya satisfacción se encuentra mayoritariamente en la propia red familiar y vecinal, muy poco es lo que contribuyen otro tipo de actores como las iglesias o programas de gobierno. Esta condición coincide con estudios que se han realizado en América Latina, donde se muestra que a pesar de todos los cambios en la estructura y dinámica que pueden haber llevado a la fragmentación de las redes familiares, los adultos mayores cuentan fundamentalmente con el apoyo familiar para poder solventar principalmente, sus problemas de acceso a comida y medicamento (28) (44).
Estos elementos deben estar presentes en el debate académico y político sobre la reorganización de los sistemas de protección social, tal como lo señala Aguirre, en el que se defina la responsabilidad de los cuidados de los adultos mayores, ya que sin duda tienen un impacto importante frente a la necesidad de apoyo de este sector de la población. La integración social de los adultos mayores juega un papel más importante que muchos de los riesgos tradicionalmente considerados para ellos: “el estar aislado supone un riesgo para la salud en magnitud comparable a los riesgos asociados al hábito de fumar, hipertensión arterial y la obesidad” (41).
En la actualidad el reto para la sociedad es cambiar la forma como se vive la vejez, donde el objetivo no es alcanzar más años de vida, sino lograr que los años que se vivan sean con calidad de vida y dignidad, independientemente de ser hombre o mujer y de tener cierta posición social, lo cual lleva de nuevo a la reflexión del envejecimiento como una responsabilidad social, no como una situación individual que cada persona debe resolver según sus recursos sociales, culturales, emocionales o económicos (35).

En este sentido, y en un intento por evaluar algunos aspectos de la familia, se han efectuado diversos procedimientos, como el conocido, validado y utilizado APGAR Familiar, que es un instrumento de rápida y sencilla aplicación, el mismo que se sustenta en un cuestionario de cinco preguntas, que buscan evidenciar el estado funcional de la familia, operando como una escala, en la cual el entrevistado, que en este caso será el adulto mayor con hipertensión, coloca su opinión del funcionamiento de la familia en algunos temas clave, considerados marcadores de las principales funciones de la familia (23) (35).

El APGAR Familiar, es un instrumento de origen reciente, habiendo sido diseñado en 1978 por el doctor Gabriel Smilkstein (Universidad de Washington), quien basándose en su experiencia como Médico de Familia propuso la aplicación de este test como un instrumento para los equipos de Atención Primaria, en su aproximación al análisis de la función familiar. Este test, se basa en la premisa, que los miembros de la familia perciben su funcionamiento y pueden manifestar el grado de satisfacción con el cumplimiento de sus parámetros básicos. Con este instrumento, se puede conseguir una primera aproximación para la identificación de aquellas familias con problemas de conflictos o disfunciones familiares, con el propósito de que el equipo de salud les brinde seguimiento y orientación para una remisión oportuna y adecuada en los casos que sea necesario (23) (29).

El Doctor Smilkstein, utilizó el acrónimo APGAR, para recordar los cinco componentes de la función familiar: Adaptación, es la utilización de los recursos intra y extra familiares, para resolver los problemas cuando el equilibrio de la familia se ve amenazado por un cambio o período de crisis;




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