Tres tristes tigres



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TRES TRISTES TIGRES

Guillermo Cabrera Infante

.

Esta edición es íntegra



y en ella se han incorporado

los cortes que la censura

hizo en 1967.

A Miriam, a quien este libro debe mucho más



de lo que parece.

NOTICIA



Los personajes, aunque basados en personas reales, aparecen como seres de ficción. Los nombres propios mencionados a lo largo del libro deben considerarse como pseudónimos. Los hechos están, a veces, tomados de la realidad, pero son resueltos finalmente como imaginarios. Cualquier semejanza entre la literatura y la historia es accidental.

ADVERTENCIA

El libro está en cubano. Es decir, escrito en los diferentes dialectos del español que se hablan en Cuba y la escritura no es más que un intento de atrapar la voz humana al vuelo, como aquel que dice. Las distintas formas del cubano se funden o creo que se funden en un solo lenguaje literario. Sin embargo, predomina como un acento el habla de los habaneros y en particular la jerga nocturna que, como en todas las grandes ciudades, tiende a ser un idioma secreto. La reconstrucción no fue fácil y algunas páginas se deben oír mejor que se leen, y no sería mala idea leerlas en voz alta. Finalmente, quiero hacer mío este reparo de Mark Twain:

«Hago estas explicaciones por la simple razón de que sin ellas muchos lectores supondrían que todos los personajes tratan de hablar igual sin conseguirlo.»

GCI



«Y trató de imaginar cómo se vería la luz



de una vela cuando está apagada.»

Lewis Carroll



PRÓLOGO




Showtime! Señoras y señores. Ladies and gentlemen. Muy buenas noches, damas y caballeros, tengan todos ustedes. Good-evening, ladies gentlemen. Tropicana, el cabaret MÁS fabuloso del mundo... «Tropicana», the most fabulous night-club in the WORLD... presenta... presents... su nuevo espectáculo... its new show... en el que artistas de fama continental... where performers of continental fame... se encargarán de transportarlos a ustedes al mundo maravilloso... They will take you all to the wonderful world... y extraordinario... of supernatural beauty... y hermoso... of the Tropics... El Trópico para ustedes queridos compatriotas... ¡El Trópico en Tropicana! In the marvelous production of our Rodney the Great... En la gran, maravillosa producción de nuestro GRANDE, ¡Roderico Neyra!... «Going to Brazil»... Intitulada, Me voy pal Brasil... Taratará tarará, taratará tarará taratareo... Brazuil terra dye nostra felichidade... That was Brezill for you, ladies and gentlemen. That is, my very, very particular version of it! Brasil, damas y caballeros que me escucháis esta noche. Es decir, mi versión del Brazil de Carmen Miranda y de Joe Carioca. Pero... ¡Brasil, público amable que colma este coliseo del placer y de la alegría y la felicidad! ¡Brasil una vez más y siempre, el Brasil eterno, amables y dignos concurrentes a nuestro forro romano del canto y la danza y el amor a medialuz! Ouh, ouh, ouh. My apologies!... Público amable, amable público, pueblo de Cuba, la tierra más hermosa que ojos humanos vieran, como dijo el Descubridor Colón (no el Colón de Colón, Castillo y Campanario, no... Jojojó. Sino ¡Cristóbal Colón, el de las carabelas!)... Pueblo, público, queridos concurrentes, perdonen un momento mientras me dirijo, en el idioma de Chakespeare, en English, me dirijo a la selecta concurrencia que colma todas y cada unas de las localidades de este emporio del amor y la vida risueña. Quiero hablarle, si la amabilida proverbial del Respetable cubano me lo permite, a nuestra ENorme concurrencia americana: caballerosos y radiantes turistas que visitan la tierra de las gay senyoritaes and brave caballerros... For your exclusive pleasure, ladies and gentlemen our Good Neighbours, you that are now in Cuba, the most beautiful land human eyes have ever seen, as Christofry Columbus, The Discoverer, said once, you, happy visitors, are once and for all, welcome. WelCOME to Cuba! All of you... be WELLcome! Bienvenidos, as we say in our romantic language, the language of colonizadors and toreros (bullfighters) and very, very, but very (I know what I say) beautiful duennas. I know that you are here to sunbathe and seabathe and sweatbathe Jo jo jo... My excuses, thousand of apologies for You-There that are freezing in this cold of the rich, that sometimes is the chill of our coollness and the sneeze of our colds: the Air Conditioned I mean. For you as for every-one here, its time to get warm and that will be with our coming show. In fact, to many of you it will mean heat! And I mean, with my apologies to the very, very oldfashioned ladies in the audience, I mean, Heat. And when, ladies and gentlemen, I mean heat is HEAT! Estimable, muy estimado, estimadísimo público, ahora para ustedes una traducción literaria. Decía yo a mis amigos americanos, a los buenos vecinos del Norte que nos visitan, le decía, damas y caballeros, caballeros y damas, señoras y señoritas y... señoritos, que de todo tenemos esta noche... Le decía a la amable concurrencia norteña que pronto, muy pronto, en unos segundos, esa cortina de plata y lame dorado que distingue el escenario prestigioso de Tropicana, ¡el cabaret más lujoso del mundo!, le decía que el frío invernal bajo techo de esta noche de verano tropical, hielo del trópico bajo los arcos de cristal de Tropicana... (Me quedó bonito, ¿eh? ¡Di-vi-no!), este frío de los ricos de nuestro clima acondicionado, se derretirá muy pronto con el calor y la pimienta de nuestro primer gran show de la noche, al descubrirse esa cortina de plata y oro. Pero antes, con la excusa de la amable concurrencia, quiero saludar a algunos viejos amigos de este palacio de la alegría... Ladies and gentlemen tonight we are honored by one famous and lovely and talented guest... The gorgeous, beautious famous film-star, madmuasel Martin Carol! Lights, Lights! Miss Carol, will you please?... Thank you, thank you so much Miss Carol! As they say in your language, Mercsí bocú! (Comoustedesvieronamableconcurrenciaeslavisitadelagranestrelladelapantallalabellahermosa Martin Carol!) Less beautiful but as rich and as famous is our very good friend and frequent guest of Tropicana, the wealthy and healthy (he is an early-riser) Mr William Campbell the notorious soupfortune heir and World champion of indoor golf and indoor tennis (and other not so mentionable indoor sports-Jojojojó), William Campbell, our favorite play-boy! Lights (Thank-you, Mr Campbell), Lights, Lights! Thanks so much, Mr Campbell, Thank-you very much (AmableypacientepúblicocubanoesMisterCampbellelfamosomillonarioherederodeunafortunaensopas.) Is also to-night with us the Great Emperor of the Shriners, His Excellency Mr Lincoln Jefferson Bruga. Mr Lincoln Jefferson? Mr. Jefferson? (Es mister Lincoln Bruga, emperador de los Shriners, público paciente.) Thank-YOU, Mr Bruga. Ladies and Gentlemen, with your kind permission... Damas y Caballeros, cubanos todos, nos toca ahora hacer las presentaciones de nuestros favorecedores del patio, que han sabido acoger con la generosidad proverbial y la típica caballerosidad criolla, tan nuestra, tan cubana como esas palmas que se ven al fondo y esas guayaberas (con su lacito, ¿eh?) que visten los elegantes habaneros, con esa misma hospitalidad de siempre, han permitido ustedes que presentáramos primero a nuestros parroquianos internacionales. Ahora, como es debido, les toca a los espectadores más connotados de nuestra vida social, política y cultural. ¡Paso a la juventud triunfante y seria y a la invicta vejez juvenil! ¡Paso a la concurrencia más alegre y encantadora del Universo-MUNDO! Las luces, ¿por favor? Así, así. Saludamos a la encantadora jeune-fille, como dicen nuestros cronistas sociales, señorita Vivian Smith Corona Álvarez del Real, que celebra esta noche sus quince y ha escogido para festejarlos el marco siempre glorioso del cabaret bajo las estrellas, esta noche en su arcada de cristales por el mal tiempo y la lluvia. Vivian cumple sus anheladas, doradas quince primaveras, ay, que para nosotros ya pasaron hace rato. Pero podemos consolarnos diciendo que tenemos quince años dos veces. Vivian, felicidades. Happy, happy birthday! Vamos a cantarle el happy-birthday a Vivian. ¡Vamos! Happy-birthday to you, happy birthday to you, happy birthday dear Vivian, happy-birthday to you! Ahora, un esfuercito y lo cantamos todos, toditos, sin quedar uno, conjuntamente con los padres de Vivian, los esposos Smith Corona Álvarez del Real, que se encuentran junto a su retoño adorado. ¡Arriba, corazones! Happy birthday to you, happy-birthday to you, happy-birthday dear Vivian, happyyy-birthdaaayyy-tooo-yyyoouuuuu! ¡Así se hace! Bueno, ahora a cosas más serias. También tenemos el honor de tener entre nuestra selectísima concurrencia al coronel Cipriano Suárez Dámera, M.M., M.N. y P., pundonoroso militar y correcto caballero, acompañado, como siempre, por su bella y gentil y elegante esposa, Arabella Longoria de Suárez Dámera. ¡Una buena noche feliz para usted coronel, en compañía de su esposa! Veo por allí, en esa mesa, sí ahí mismo, junto a la pista, al senador y publicista doctor Viriato Solaún, concurrencia frecuente en este domo del placer, Tropicana! El senador bien acompañado, como siempre. Del mundo de la cultura viene a engalanar nuestras noches de Tropicana la bella, elegante y culta poetisa Minerva Eros, recitadora de altos quilates dramáticos y acendrada y fina voz: los versos se hacen rimas de terciopelo en su decir suave y acariciador. ¡MINERVA! ¡luz! ¡luz! ¡LUZ! (coño). Un minuto, amigo, por favor, que ahora le toca a las bellas. Pero ¡un momento! que es nuestro gran fotógrafo de las estrellas. Yes, the Photographer of the Stars. Not a great astronomer but our friend, the Official Photographer of Cuban Beauties. Lees greet him as he deserves! ¡Un aplauso para el Gran Códac! Así y aquí sí está por fin Minerva, Minerva Eros para ustedes público gentil. Un aplauso. Eso es. Quiero anunciarles que desde el próximo día primero, Minerva engalanará con sus ademanes clásicos y su figura escultural y su voz que es la voz de la cultura, el último show en cada noche de Tropicana. ¡Hasta entonces, Minerva! ¡Y éxitos! No, Minerva, gracias a ti que eres la musa de nuestras mesas. Y ahora... and now... señoras y señores... ladies and gentlemen... público que sabe lo que es bueno... Discriminatory public... Sin traducción... without translation... Sin más palabras que vuestras exclamaciones y sin más ruido que vuestros calurosos aplausos... Without words but with your admiration and your applause... Sin palabras pero con música y sana alegría y esparcimiento... Without words but with music and happiness and joy... ¡Para ustedes!... To you all! Nuestro primer gran show de la noche... ¡en Tropicana! Our first great show of the evening... in Tropicana! ¡Arriba el telón!... Curtains up!

LOS DEBUTANTES



Lo que no le dijimos nunca a nadie fue que nosotras también hacíamos cositas debajo del camión. Pero todo lo demás lo contamos y toda la gente del pueblo lo supo enseguida y venían a preguntarnos y todo. Mami estaba de lo más orgullosa y cada vez que llegaba alguien de visita a casa, lo mandaba pasar y hacía café y cuando el café estaba servido, la gente se lo tomaba de un viaje y luego dejaban, despacito, la taza, con mucho cuidado, como si fuera de cáscara de huevo, encima de la mesita y me miraban riéndose ya con los ojos, pero haciendo ver que no sabían nada, muy inocentes en la voz, haciendo la misma pregunta de siempre, «Muchachita, ven acá y dime, ¿qué cosa estaban haciendo ustedes debajo del camión?» Yo no decía nada y entonces Mami se paraba frente a mí y me levantaba la cabeza por la barbilla y decía, «Niña, di lo que viste. Cuéntalo todo tal como me lo contaste a mí, sin pena». Yo no tenía ni pena ni cosa parecida, pero no decía nada si no venía a contarlo conmigo Aurelita y entonces siempre mandaban a buscar a Aurelita y ella venía con su mamá y todo y lo contábamos las dos de lo más bien. Nosotras sabíamos que éramos la atracción del barrio, de todo el pueblo, del barrio primero y del pueblo entero después, así que nos paseábamos juntas por el parque, muy tiesas, derechitas, sin mirar a nadie, pero sabiendo que todo el mundo nos miraba y cuando pasábamos, se decían cosas bajito y nos miraban con el rabo del ojo y todo.

Durante toda esa semana Mami me puso la bata nueva y yo salía a buscar a Aurelita (que también se había estrenado) y salíamos a pasear por la calle Real antes de que cayera la tarde. Y el pueblo entero salía a la puerta de la calle a vernos pasar y a veces nos llamaban de una casa y todo, y nosotras hacíamos el cuento completico. Al final de la semana todo el mundo lo sabía ya y ya la gente no nos llamaban ni nos preguntaban nada y entonces Aurelita y yo nos pusimos a inventar cosas. Cada vez contábamos el cuento con más detalles y hasta por poco decimos lo que hacíamos, aunque Aurelita y yo siempre nos parábamos a tiempo y lo único que nunca contábamos fue que ella y yo hacíamos cositas mientras mirábamos. Cuando al final Ciana Cabrera se mudó con Petra su hija para Pueblo Nuevo, dejaron de preguntarnos en el pueblo y entonces Aurelita y yo cogimos así y nos fuimos caminando hasta Pueblo Nuevo y se lo contamos a todo el mundo. Cada vez inventábamos nuevas cosas y cuando me hacían jurar por mi madre yo podía besarme todos los dedos y jurar por mi madre santa y todo, porque yo no sabía ya qué cosa era verdad y qué cosa era mentira. En Pueblo Nuevo, al revés de lo que pasaba en el barrio, eran los hombres los que más nos preguntaban y siempre estaban en la tienda de la entrada del pueblo y nos llamaban y ponían los codos en el mostrador y se colocaban los tabacos en la boca, sonriéndose también con los ojos como si ya supieran el cuento, pero parecían muy interesados y nos preguntaban después, con mucha inocencia y todo, con la voz finita, «Muchachitas, vengan acá». Dejaban de hablar y aunque nosotras estábamos ahí mismo teníamos que acercarnos más y era entonces que decían, «Digan una cosa, ¿qué cosa estaban haciendo ustedes debajo de ese camión?» Lo más cómico del caso era que cada vez que yo oía la pregunta yo me creía que ellos querían preguntar otra cosa, que querían que le dijéramos lo que estábamos haciendo en realidad Aurelita y yo debajo del camión, y más de una vez por poco se me va. Pero siempre Aurelita y yo hacíamos el cuento y nunca decíamos que nosotras también hacíamos cositas debajo del camión.

La cosa era que Aurelita y yo íbamos al cine los jueves, porque era el día de las damas, pero en realidad no íbamos al cine. Mami me daba un medio y Aurelita venía a buscarme temprano y nos íbamos para el cine todos los jueves, porque los jueves era día de las damas y nada más que teníamos que pagar un medio las niñas. En el cine siempre ponían películas de Jorge Negrete y de Gardel y eso, y nosotras nos aburríamos enseguida y nos íbamos del cine y dábamos la vuelta al parque de las madres y nos poníamos a mirar. Había veces, que las películas eran de risa y nos gustaban, pero las otras según empezaban, nosotras cogíamos y nos íbamos y nos escondíamos debajo del camión de la escogida. Cuando no estaba el camión de la escogida, entonces nos escondíamos entre el espartillo que crecía en el solar. Desde allí era más difícil mirar, pero cuando no estaba el camión ellos hacían muchas cosas más. Toca la casualidad que el novio de Petra la hija de Ciana venía todos los jueves. Bueno, él venía los jueves y los domingos, pero el domingo se iban a pasear al parque y como los jueves todo el mundo estaba en el cine porque era el día de las damas, ellos se quedaban en la casa, sentados en la sala y aprovechaban. Nosotras nunca íbamos el domingo, pero los jueves hacíamos que íbamos al cine y veníamos a mirar por la puerta. La madre también estaba en la casa, pero andaba por allá adentro y parece que como el piso de la casa era de madera, crujía cuando ella venía y entonces ella se levantaba y se volvía a sentar en su asiento y ella venía y hablaba con ellos o se asomaba a la ventana y miraba para la calle para arriba y para abajo o miraba para el cielo o hacía que miraba para la calle o para el cielo y entonces volvía a entrar y se quedaba allá dentro. Pero entre el tiempo que la madre andaba por dentro de la casa y venía a la sala a conversar con ellos o a mirar por la ventana o a hacer que miraba por la ventana, ellos se aprovechaban, y nosotras bien que los veíamos, porque dejaban la puerta abierta para hacerse los inocentes.

Siempre la cosa empezaba igual. Ella estaba sentada en su balance y él estaba sentado en el suyo, así, de lado y ella siempre se ponía unos vestidos de campana, muy anchos, y se quedaba muy tranquilita en su balance vestida con sus vestidos de campana de medio luto, hablando o haciendo como que estaba hablando. Entonces cuando la vieja estaba dentro, ella sacaba la cabeza por un costado y miraba y entonces él se sacaba la cosa y ella empezaba a tocársela, a pasarle la mano y entonces acariciándola, se ponía a vigilar si la vieja venía o no venía, luego cogía y se levantaba del balance y se levantaba las faldas y se sentaba encima del hombre y entonces ella se empezaba a mover y el hombre se empezaba a dar balance y de pronto ella saltaba y se colocaba en su asiento y él cruzaba la pierna, así, hacia allá, de manera que no se le viera nada, porque era que la vieja venía, y la vieja muy inocente salía a la ventana y miraba para la calle o para el cielo o hacía que miraba para la calle o para el cielo y volvía a entrar y ellos volvían a acariciarse ella tocándole la cosa al hombre y el hombre ahora manoseándola a ella y ella cogía y bajaba la cabeza y la metía entre las piernas del hombre y la dejaba ahí un rato y luego la sacaba de pronto porque la vieja venía de nuevo, y ellos volvían a acariciarse. Se pasaban así toda la noche haciendo así y la vieja viniendo y mirando para afuera por la ventana o si no él disimulaba y hablaba con la vieja y se reía y ella, Petra, también se reía y hablaba alto y la vieja salía de nuevo a la ventana y volvía para dentro y se estaba un gran rato allá dentro, rezando o cosa así porque era de lo más religiosa y siempre estaba rezando, sobre todo desde que se le murió el marido. Entonces ellos cogían y volvían a empezar la función y nosotras los veíamos desde allí, debajo del camión y también nos aprovechábamos.

Cuando se formó el escándalo fue el día que por poco nos mata el camión, porque el chofer arrancó el camión sin saber que nosotras estábamos debajo y por poco nos aplasta con sus ruedas de atrás y nosotras empezamos a gritar y a gritar y todo el mundo salió a ver qué pasaba. Yo creo que el chofer no sabía que estábamos debajo del camión, pero a veces pienso que el chofer sí lo sabía y que era el único que sabía que Aurelita y yo hacíamos cositas debajo del camión. La cosa es que salió todo el mundo y el chofer nos estaba insultando y Petra nos estaba insultando y el novio de Petra nos estaba insultando y la madre de Petra, Ciana, no nos insultó, pero nos dijo que se lo iba a decir a mi madre y a la madre de Aurelita también, y fue entonces cuando nosotras decidimos que si ella, Ciana Cabrera, lo contaba todo, también nosotras lo íbamos a contar todo. Como ella lo contó, nosotras lo contamos. Mima seguro que me iba a pegar y todo, pero cuando yo se lo conté todo se echó a reír y dijo que ya era hora de que Petra se aprovechara. Parece que ella quería decir que Petra era muy vieja y hacía como diez años que era novia de su novio, porque era eso lo que todo el mundo decía en el barrio y lo que mi madre dijo exactamente fue, «Bueno, parece que Petra se decidió a casarse por detrás de la iglesia». Yo sé que eso no quiere decir que Petra se casara por la otra parte de la iglesia, por el fondo, sino que quiere decir otra cosa, pero yo sé muy bien que no lo podía decir (como no podía decir lo que Aurelita y yo hacíamos debajo del camión) y le pregunté a Mima, «Mima, ¿cómo se casan por detrás de la iglesia? ¿Sin el cura?», y Mima soltó una carcajada y dijo, «Sí, niña, eso mismo: sin el cura», y por poco se ahoga de la risa ahí mismo. Entonces fue que llamó a las vecinas.

Así fue como Aurelita y yo empezamos a contar lo que pasó y cada vez que llegaba alguien a casa lo único que hacía era (ya para entonces Mima no daba café) dar las buenas noches o los buenos días o las buenas tardes y preguntar enseguida, «Niñas, vengan acá. ¿Qué cosa estaban haciendo ustedes debajo del camión?». Y nosotras lo contamos y lo contamos, hasta que por poco contamos qué estábamos haciendo de verdad debajo del camión. Pero entonces Ciana Cabrera y su hija Petra se mudaron para Pueblo Nuevo, que no es en realidad otro pueblo ni es nuevo, sino un barrio que hay al otro extremo del pueblo mucho más pobre todavía, donde la gente vive en casas con piso de tierra y techo de guano y eso, y la gente del barrio dejaron de preguntarnos y Aurelita y yo decidimos ir a Pueblo Nuevo todos los días cuando salíamos del colegio, a que nos preguntaran, «Muchachitas, vengan acá, ¿qué cosa estaban haciendo ustedes debajo de ese camión?)».

Fue en Pueblo Nuevo que supimos que el novio de Petra no había vuelto más al pueblo los jueves ni los domingos y que luego volvió al pueblo nada más que los domingos a pasear por el parque y nos enteramos de que Petra no salía a ningún lado, porque la madre tenía la puerta de la casa todo el día cerrada y nadie la veía y la vieja no hablaba con nadie cuando salía a hacer los mandados y no se trataban con nadie, como antes, que siempre estaban haciendo visitas.

Habana Abril 22 de 1953



Querida Estelvina:

Mis mayores deseos son que al recibo de ésta te encuentres bien en unión de los tuyos, por acá como siempre ni bien ni mal. Estelvina tu carta me dio lo que se dice un alegrón, no sabes como me gustó resibir carta tuya después de tanto y tanto tiempo sin que nos escribieras. Ya se que tu tienes toda tu razón de estar molesta y estar brava con nosotros, vaya, por todo lo que pasó, y eso, pero en rialidá no fue culpa nuestra si Gloria te se uyó de la casa y vino pacá pa la Habana. Recuerda que ella también nos engañó a nosotros pues nos dijo que tu la habías mandado pacá a estudiar y hasta nos enseñó una carta que ella decía ella que era de tu parte y en esa carta tú decías que nos la mandabas pacá que estudiara y se iciera una mujer de provecho y todo y nosotros fuimos tan bobera que nos lo creimos y la dejamos dormir aquí y todo eso ya tu sabes lo que eso significa por que en este cuarto nunca se ha cavido a derecha.

Tu me preguntas ahora por ella y me dice que hace como cosa de ocho meses que no te escribe y yo te puedo decir que hace mucho pero mucho tiempo que no sabemos ni j de ella, pero ni una palabra tan siquiera. No se si allá endonde ustedes viben ahora que es donde se perdió el chaleco como dice Gilberto yegará la rebista Bohemia, si no llega cuando Basilio valla al pueblo que te consiga un número y ya tu sabrá enseguida en lo que anda esa hija tuya. Ella parece se metió artista de esas. Yo no se si tu te habrás enterao que ella empesó a trabajar aquí como a los quince días justos de haber llegado acá a la Habana y que se colocó de manejadora por allá por el barrio del Bedado o cosa así y la cuestión fue que cuando nosotros le preguntamos que donde estaba ella estudiando nos dijo que ella no pensaba estudiar ni cosa que se le pareciera eso fue lo que nos dijo y nos dijo además que ella no iba a pasarse cuatro o cinco años de su vida matándose trabajando por el día y luego teniendo que estudiar por la noche sin salir ni ir a ningún lado y sin divertirse, para que luego tener que trabajar como una mula en una oficina y ganar como una pulga, eso fue lo que dijo.

Te juro por mi madre santa Estel que me dieron ganas de romperle la cara por la frescura y la sinberguensería conque lo dijo, con la parejería conque habló como si no fuera más que una bejiga culicagá que todavía no ha cumplido dies y seis. Valga que Gilberto me dijo que después de todo ella ni era hija mía ni cosa que se le paresiera y que yo lo que tenía que haser era ocuparme de mi casa y dejar que el mundo se callera. Tu hija ¿tú sabes lo que dijo? Eso mismo, eso mismo fue lo que dijo y se fué. La cosa es que no volbió por mi casa como en cuestión de quince días o dos semanas almeno y cuando volbió venía de lo más arregladita y me pidió que la perdonara y todo y me dijo que ya no era manejadora que aora estaba trabajando en una peluquería que así ganaba mucho más dinero y era mejor y que se abía mudado para una casa de huespedes. Te juro que yo hasta me alegré y todo y me dije valla una hija de mi amiga Estelvina que se encarrila en La Habana y lo juro por lo más sagrado Estel que me acordé de cuando eramos niñas y jugabamos en el batey del injenio y ibamos juntas a la escuela y todos aqueyos recuerdos y ya tu sabes lo boba y lo simple que soy yo que se me salieron las lágrimas y todo y hasta Gilberto se me puso brabo por que dice que yo estaba llorando por gusto. Dispués tubimos un agarrón por ese asunto y andamos peliados como cosa de una semana o cosa así y fué entonse que llegó tu carta que a mí, te lo juro mi hermana por que tú para mi eres como una hermana, que me dolió en el halma y que lloré como una boba por eso. Pero supongo que todo pasa hasta la siruela pasa como dice Gilberto y se me pasó aquel dijusto. Te lo juro por la Virgen Santa que nosotros no sabíamos nada de todo ese asunto y que esa hija tulla que no parese hija tulla engaña a Maríasantísima.



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