Travestismo y transformismo en el teatro. Desde el Barroco hasta la actualidad. Índice



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Travestismo y transformismo en el teatro.

Desde el Barroco hasta la actualidad.
Índice

Introducción ——————————— página 3



  1. La utilidad del transformismo y del travestismo ——————————— página 3

  2. La visión social acerca del travestismo ——————————— página 10

  3. La performatividad en la comunidad LGBTQ+ ——————————— página 14

  4. Conclusión ——————————— página 16

  5. Bibliografía ——————————— página 16

Introducción
En este trabajo, haremos un análisis de la utilidad del travestismo y del transformismo en diferentes épocas. Eso se realizará a través de un estudio de las obras teatrales Don Gil de las calzas verdes de Tirso de molina, Flor de Otoño de José María Rodríguez Méndez y La ternura de Alfredo Sanzol. Dicho análisis se complementará con el estudio de la performatividad en la sexualidad LGBTQ+ y la visión social acerca de este tema a lo largo del tiempo.


  1. La utilidad del travestismo y del transformismo.

El travestismo está directamente relacionado con el deseo de sentirse o al menos de mostrarse según una imagen distinta al género que los estándares sociales podrían corresponder según el sexo biológico. El individuo que lo practica normalmente anhela ser o mostrar algo distinto de lo que se espera, y en el momento en el cual se encuentra disfrazado tiene la libertad de hacer y ser lo que quiera. Es una forma de expresar la libertad personal de cada uno y puede estar también relacionado con la transexualidad. Por su parte, el transformismo se trata de una práctica más “fría”, que no tiene en cuenta el sentimiento de desear o no pertenecer a otro género, si no que se refiere simplemente a disfrazarse con los atuendos convencionales atribuidos a otro género, con fines performativos.

El travestismo puede tener diversas utilidades. Una de ellas, como mencionamos anteriormente puede ser el deseo de un hombre de sentirse femenino, como se puede observar en el siguiente fragmento de Flor de Otoño, en el cual Lluiset, el protagonista, se está preparando para una actuación: “Se está contemplando al espejo, alisándose los cabellos y poniéndose fijador. […] Utiliza pulverizadores, pomos de perfume y mil menudencias femeninas.”1, y en otro que dice “de cejas depiladas y ojos ensombrecidos por el rímel.”2. En ambos fragmentos se observa como utiliza elementos supuestamente femeninos para transformarse en su personaje, Flor de Otoño, y de esa manera sentirse femenino y mujeril. Como último deseo en vida, Flor de Otoño pide: “Yo…, yo… quisiera que me dejaran pintarme los labios.”3. En dicho fragmento es evidente la importancia que le da al travestismo y la trascendencia que tiene en su vida, es decir, ya no se trataba de una cuestión sencillamente transformista, si no que Flor de Otoño pasó a ser una parte de él como persona.

En esta misma obra, se puede observar que al protagonista le gusta y le satisface estar caracterizado de mujer, además del reconocimiento por su trabajo y la satisfacción de realizarlo: “radiante de gozo”4; “jadea satisfecho”5; “Está radiante. Su triunfo es total.”6. El narrador e incluso el propio Lluiset utilizan terminaciones femeninas para referirse al último, incluso cuando no está disfrazado, como podemos observar por ejemplo cuando dicen: “pero si una no puede ni hablar…”7; “Una servidora”8; “La desdichada”9 o cuando a Lluiset le llaman “preciosa”10 o “afeminada”11.


Al contrario de lo que pasa en Flor de Otoño, La Ternura representa la caracterización de mujeres a hombres. En esta obra, más que de travestismo, hablamos de transformismo, ya que la caracterización de los personajes no va más allá de asegurar el bienestar de las protagonistas ante los hombres, debido a la existencia de una superioridad masculina que suponía riesgos para las mujeres que querían ser independientes. Este rasgo se observa claramente en el siguiente fragmento: “Para nuestra seguridad, y con el ánimo de protegernos, hijas mías, nos interesa y conviene vestirnos como hombres, de manera tal, que […] podamos ayudadas por nuestro aspecto defender nuestra integridad.”12. Analizando el anterior fragmento observamos que las mujeres utilizaban el transformismo para protegerse de los hombres, ya que desde su perspectiva eran violentos, groseros, machistas, insensibles y mentirosos: “Adiós a los golpes y a las peleas. No más comentarios groseros a nuestras espaldas. Por fin dejaremos de ser objetos para sus miradas. […] Nunca más tendremos que arrastrarnos para lograr un abrazo. […] Adiós a la sensación de vivir con un ser parecido a un saco vacío de recuerdos y lleno de mentiras.”13; “Mi aspecto de varón me protege”14. En estos fragmentos se puede observar la situación de sumisión en la cual vivían estas mujeres, hasta que optaron por cambiar el escenario de subordinación en que se encontraban. El transformismo que practicaban las mujeres de esta obra tenía como objetivo asegurar que no sufrirían ningún tipo de violencia proveniente de los leñadores de la isla donde estaban, ya que no sabían cómo reaccionarían estos hombres que odiaban a las mujeres en el caso de que averiguaran su verdadera identidad. Este rasgo puede ser observado en un fragmento de la obra que dice: “Estamos atrapadas en una isla con unos hombres que odian a las mujeres, y que no sabemos a qué estarían dispuestos si descubren nuestra condición.”15; “llevados por la ira podrían arrojarla al mar.”16, y también en otro que dice: “ellos no son como todos. […] ¡Porque cuando nos miran están viendo hombres!”17; “No me siento ni más ni menos que él. ¡Porque vas vestida como un hombre, necia! Fuera de estas ropas todo sería otra vez lo mismo.”18. Es decir, las trataban con amabilidad y educación simplemente porque creían que eran hombres, y no mujeres. Por otro lado, estos leñadores que alegaban que odiaban a las mujeres en un fragmento de la obra dicen: “demos gracias a la madre naturaleza por todo lo que nos regala.”19. Es decir, rechazaban completamente la imagen de todo lo que se relacionase con lo femenino, pero aun así daban las gracias a un ser que tiene la connotación de un ser superior a ellos. Para llevar a cabo la transformación utilizaban elementos considerados masculinos como por ejemplo bigotes, barba y objetos como ballestas.
Don Gil de las calzas verdes es una obra que representa principalmente el transformismo a través de cambios de mujer a hombre:
Sale doña Juana de hombre con calza y vestido todo de verde”20
El uso del disfraz es una de las principales características del autor de la obra, Tirso de Molina, por lo que a lo largo de la obra vemos que otros personajes también se disfrazan de otros, en algunos casos de su mismo sexo y en otros del sexo opuesto; la misma protagonista tiene que representar otro personaje, el de otra mujer. Como en La Ternura, se menciona el disfraz con la intención de protección y de seguridad, como podemos observar en el siguiente fragmento:
Quintana

“¿Qué peligro te disfraza de damisela en varón?”21


Esta pregunta es hecha por el criado de la protagonista, cuando todavía no es consciente de su intención, y sigue diciendo:
Quintana

“si sola salías, a riesgo tu honor ponías”22


Es decir, se preocupaba por la seguridad y por el honor de doña Juana si, al ser mujer, salía sola, y más todavía por ir disfrazada de hombre y que llegasen a descubrir su secreto. El objetivo de la protagonista de la obra era robarle el disfraz a su ex prometido, don Martín, y vengarse de él por haberla dejado por doña Inés, una mujer más acaudalada:
Doña Juana

“he de ser estorbo de su ciego frenesí,

a vista tengo de andar
de mi ingrato don Martín,
malogrando cuanto hiciere;
el cómo, déjalo a mí.

Para que no me conozca,

[…] vestida ansí”23
Para vengarse, hizo que la nueva prometida de don Martín se enamorase de ella:
Doña Inés

“Ya por el don Gil de muero, que es un brinquillo el don Gil.”24


Doña Inés

“Más quiero el pie de don Gil

que la mano de un monarca.”25



Doña Juana

“Doña Inés pierde el sentido

con la libertad por mí”26
El falso don Gil logra su objetivo, pero la prima de esta también se enamora de él:
Doña Clara

“Perdida de enamorada

me tiene el don Gil de perlas.”27

Doña Clara

“Que a don Gil tengo por dueño.”28



Doña Juana

“Una doña Clara que es

prima de mi doña Inés

también me quiere de modo

que a su padre ha persuadido,

si viva la quiere ver,

que me la dé por mujer.”29
Esta situación es muy similar a la que se representa en La Ternura, cuando los leñadores se enamoran de las mujeres, pensando que eran hombres. La diferencia evidente es que al no tratarse de una relación homosexual no se sentían mal por estar enamorados.
Como antes mencionamos, en esta obra hay más de un personaje que utiliza el transformismo para lograr sus objetivos. Por ejemplo, doña Juana se disfraza, además de don Gil, de doña Elvira:

Quintana


“¿a qué fin te has vuelto mujer?

Doña Juana

Engaños son todos nuevos

y extraños en daño de don Martín.”30.


A lo largo de toda la obra la protagonista alterna entre el disfraz de don Gil y de doña Elvira, dependiendo de sus necesidades en el momento:
Quintana

“Yo apostaré que te truecas

hoy en hombre y en mujer

veinte veces.”31



Doña Juana

“Ya soy hombre, ya mujer,

ya don Gil, ya doña Elvira;

mas si amo, ¿qué no seré?”32



Doña Juana

“Gil, Elvira y Juana soy.”33



Doña Juana

“podré, de hombre vestida,

fingirme don Gil”34

Caramanchel

“¿De día Gil, de noche Gila?35


Caramanchel


“señor con saya

y calzas, hombre y mujer,

que querréis en mí tener

juntos lacayo y lacaya.

[…] amo hermafrodita,

que come carne y pescado”36



Don Pedro

“Ya nos consta del suceso

y las confusas marañas

de don Gil, Juana y Elvira.”37.


Para que no descubrieran sus hazañas, al tener tantas identidades diferentes, doña Juana cuando se veía en peligro, revelaba una de ellas, pero nunca la verdadera, inventando excusas y haciendo la historia cada vez más elaborada:
Doña Juana

“¡Que soy Elvira!”38



Doña Juana

“pudo el arte

disfrazarme y es ansí

que una sospecha cruel

me dio recelos de ti.”39
Solo desvela su verdadera identidad al final de la obra, cuando dice:

Doña Juana

“Yo he sido el don Gil fingido, célebre ya por mis calzas”40

Caramanchel

“Y ¿sois hombre o sois mujer?


Doña Juana

Mujer soy.”41


Don Gil es interpretado por diversos personajes de la obra, además de por doña Juana:
Doña Inés

“¿Otro Gil? ¡Cielos!”42



Caramanchel

“¿Otro Gil entra en la danza?

Don Giles llueve Dios hoy.”43

Caramanchel

“Lleno de don Giles voy.

Cuatro han rondado esta reja”44
También se hacen pasar por don Gil don Martín y don Juan (a pesar de que ninguno de los dos utiliza disfraces físicos) y hasta doña Clara. La última utiliza la identidad de don Gil para averiguar si el verdadero, del cual está enamorada, anda rondando la casa de doña Inés:
Sale doña Clara, de hombre.”45

Doña Clara

“Celos de don Gil me dan

ánimo a que en traje de hombre

mi mismo temor me asombre;

¡a fe que vengo galán!

Por ver si mi amante ronda



a doña Inés y me engaña”46
Don Juan utiliza la misma estrategia:

Doña Inés

“¿Sois don Gil?
Don Juan

[Aparte.] Allí la pica; diré

que sí. (Rebozado.) Don Gil soy”47




  1. La visión social acerca del travestismo

En las tres obras analizadas se puede observar el rechazo de la sociedad, y en algunos casos de la propia familia hacia las personas que practicaban el travestismo o el transformismo. Eso nos lleva a analizar más a fondo los verdaderos motivos por los cuales esto ocurría. Tras analizar las tres obras tratadas en este trabajo, podemos percibir que el rechazo era evidentemente mayor en el caso de la práctica del travestismo que del transformismo, y como los personajes hombres que hacían cambios a mujer eran más discriminados por ello, como en Flor de Otoño. Eso nos permite analizar la misoginia que existía, que, a pesar de no ser hacia una mujer, era hacia un hombre que utilizaba elementos femeninos. Es decir, no hacía falta que fuera una mujer, simplemente por utilizar cosas femeninas sufriría la misma situación de desigualdad y misoginia que sufrían las mujeres, ya que todo lo que fuese considerado femenino era malo. Además, daban por hecho que por utilizar identificados como femeninas, eran eran tildados de homosexuales. Este rasgo se puede observar en los siguientes fragmentos: “Sí que parece marica..”48; “Maricón de loo gordoo”49; “parece sarasa, Dios me perdone…”50. En el caso de Flor de Otoño, el personaje principal es el que practica el travestismo, y en diversas partes de la obra observamos que constantemente sufría discriminaciones debido a la utilización de elementos convencionalmente considerados como femeninos para llevar a cabo el papel de Flor de Otoño, ya que no era una cosa considerada natural. El protagonista experimentó violencias físicas y verbales, a través de agresiones y de una clara falta de respeto, como podemos observar en los siguientes fragmentos: "el monstruo la aparta de golpe”51; “Como vuelva a pitorrearse, la acogoto…”52; “Que te den por el tras, nena…”53. Los demás personajes utilizan expresiones denigrantes para referirse a Flor de Otoño, como las siguientes: “Esta puta nos la va a liar”54; “esta mala zorra”55; “se lanza contra FLOR DE OTOÑO y le da un buen tajo en el cuello.”56; "La desdichada «FLOR» tiene el cuello tronchado; su cabecita, como el pétalo de una camelia, cae hacia un lado, mientras trata con sus manos de detener el flujo de la sangre.”57. Pero el protagonista no es el único que sufre con comentarios irrespetuosos, sus compañeros también comparten la misma angustia: “No haga caso, mi cabo. Son putas…”58; ”Cocainómanos, homosexuales, ladrones, hampa internacional, masonería, bolchevismo.”59; “Viciosos, homosexuales, cocainómanos, seres de difícil catalogación en la especie humana”60.


El travestismo, en esta misma obra, así como la libertad sexual e independencia sobre todo de las mujeres, era muchas veces percibido como algo pecaminoso: “cortinas de terciopelo rosa encubridoras del pecado”61; “¿Sabes, hijo, que llevé una vida pecadora? Pero ahora me arrepiento…”62. Por este mismo motivo, la familia de Lluiset se preocupaba mucho por el honor y la imagen de la familia: "Lo más importan está guanyat, que es l ́honor de la familia”63. Pero el mayor rechazo provenía de los medios de comunicación y de la sociedad: “Nuestra libertad no puede enajenarse a cambio de la proliferación de tales reptiles surgidos de la reclusa hampona de otros países, porque emponzoñan nuestras bellas ciudades y el aire de nuestra convivencia…”64; “Y por muy doloroso que nos resulta la presencia entre los criminales de un hijo de familia honorable, perteneciente a una sociedad laboriosa, debemos ser inflexibles”65; “Ácratas, es diuem els que son mes aviat vulgars delinquents, assesinus internacionals, enemic del treball, enemics del poble que volem portarnos als abismus de la Setamana Trágica; pero hauren de ser rigids…"66. Hacían uso de expresiones ofensivas para referirse a Flor de Otoño, principalmente porque era de una familia rica y conocida de Barcelona, es decir, representaba un deshonor para él y para su familia, así como una vergüenza para la sociedad burguesa de la ciudad.
En La Ternura la visión de los leñadores de la isla acerca del disfraz de las mujeres está muy relacionada con temas religiosos: pensaban que en realidad un espíritu de mujer se había metido dentro del cuerpo de ellas. No pensaban en la posibilidad de la práctica del transformismo, sino que buscaban la explicación en la religión: “Qué clase de espíritu de mujer eres tú, que se ha metido dentro del cuerpo de mi hijo […] ¡¡Sal del cuerpo de mi hijo espíritu de mujer!!”67. Este rasgo se repite en Don Gil de las calzas verdes, aunque no de igual manera. En esta obra, algunos de los personajes encuentran la explicación a los cambios de doña Juana en la religión diciendo que en realidad era un espíritu, y que por ese motivo podía cambiarse cuando y como quisiera, observemos:
Caramanchel

“¿Hay quien rece por el alma

de mi dueño, que penando

está dentro de sus calzas?”68



Don Martín

“el alma


de doña Juana difunta,

que dicen que en penas anda,

es quien todos nos enreda.”69

Caramanchel

“¡Jesús! ¡Que he sido lacayo de una alma en pena!”70



Don Martín

“Alma inocente,

por aquel amor ardiente

que me tuviste y recrea

mi memoria, que ya baste

mi castigo y tu rigor.

[…] no aumentes mis desvelos.
Alma, cese tu porfía,

que no entendí yo que había

en el otro mundo celos,

pues por más trazas que des,

ya estés viva, ya estés muerta”71

Por otro lado, en Don Gil de las calzas verdes también podemos encontrar otra visión sobre el transformismo:


Caramanchel

“Aquí dijo mi amo hermafrodita

que me esperaba” 72

Caramanchel

“Azotes dan en España

por menos que eso. ¿Quién vio

un hembrimacho que afrenta


a su linaje?”73
En los anteriores fragmentos podemos identificar la opinión negativa que tenía Caramanchel acerca de las prácticas transformistas de su amo. Dicha opinión puede tener como origen la ignorancia y no la intención de ofender, ya que este personaje tenía aprecio a doña Juana (don Gil). Podemos observar la referencia que hace a la sociedad española de la época, y la intolerancia que existía hacia cambios de género. Utiliza las expresiones “hermafrodita” y “hembrimacho” para referirse a doña Juana, expresiones que pueden ser entendidas como ofensivas y provenientes de la falta de información de la sociedad.
Además de en el anterior fragmento, en las tres obras podemos observar diversas veces la presencia de críticas sociales. En Flor de Otoño, por ejemplo, es muy tratado el tema de la cooperativa obrera, al final de la obra acompañamos la revolución ácrata que ocurre. Observamos cantidad de elementos en el propio escenario de la obra que hacen referencia a posiciones políticas de la época, que está ambientada en 1930: “carteles progresistas en la pared. Siglas sindicalistas libertarias”74. Los personajes luchan por eliminar la autoridad de la sociedad burguesa e instaurar el comunismo y evidenciar más la casta pobre de la sociedad: “La autoridad es una mierdaaa”75; “Muerte a la burguesía chupasangreeeee”76; “La sangre de los mártires nos traerá la primavera libertariaaa…”77;“Arriba los pobres del mundooo”78; “Arriba el comunismo llibertariii”79. Utilizan expresiones como “mundo podrido”80 para hablar de la sociedad y buscan una sociedad libre de violencia y miseria, en la cual el pueblo sea feliz: “lluitem per que no hagi més sang, ni més violacions, ni més fam”81; “quand del tot serás molt feliu y podrás viure e pau amb el home que tu vulguis, i amb teus fills... ¿Que no vens, nena, que lluitem per que tots, tots sigueu felisus…?”82. Además, en esta obra el autor critica también a los poetas de la época, que defendían la igualdad y la libertad del pueblo, pero no se manifestaban una vez que se necesita su voz: “¿Y adónde están los poetas? Aquí me gustaría ver a los poetas que cantaban a la libertad… […] ¿Los poetas? Debajo de la cama”83.

En La Ternura, las críticas que hacen son a la sociedad patriarcal que tenemos hoy en día, ya que se trata de una obra muy actual: “¡Muerte al patriarcado!”84; “No tengo espíritu de esclava. Como mi madre sueño con una república de mujeres en la que por fin vivir libre de los prejuicios de la violencia que siempre me han convertido en un ser humano de segunda clase.”85; “la carga que han supuesto para mí. Su voluntad se ha impuesto sobre la mía. Mis opiniones han pasado siempre a segundo plano. Cuando ellos han hablado por turno a mí me han asignado el turno del silencio. […] Mis ideas para un mejor gobierno han tenido que viajar siempre en cartas firmadas con un seudónimo con nombre de hombre. Con mi honor se ha negociado como con una mercancía. Los hombres hacen de su imperio nuestra condena. Somos usadas como moneda de cambio.”86. Es decir, a pesar de estar ambientada en 1588, el autor trata de temas actuales, que siguen muy presentes en nuestra sociedad, pero que vienen de épocas mucho más antiguas. Las mujeres vivían en un estado de sumisión y eran consideradas inferiores a los varones, necesitando de su aprobación para todo, teniendo que obedecerles y acostumbrarse a ser tratadas como objetos, además de consideradas “seres de segunda clase”.




  1. La performatividad en la comunidad LGBTQ+

A pesar de que el travestismo y el transformismo tengan más incidencia en la comunidad LGBTQ+, la sociedad tiene el concepto erróneo de que todas aquellas personas que practican algunas de estas dos cosas tienen que pertenecer a esta comunidad. Existe la idea equivocada de que la práctica del travestismo está relacionada con la homosexualidad o con la transexualidad, y este rasgo se puede observar claramente en las obras analizadas cuando se hace mención al supuesto vínculo que existe entre la caracterización de otro género y la orientación sexual.


Por otro lado, en algunos casos es cierto que existen estos vínculos, como podemos observar en algunas de las obras. Sin embargo, la presencia de la homosexualidad es en la mayoría de los casos recibida con rechazo por no ser considerada como algo natural. Este rasgo puede ser observado claramente en La Ternura en los siguientes fragmentos: “Estoy enfermo de una enfermedad que desconozco”87; “Naturaleza, ¿qué has hecho conmigo? El sargento me gusta. ¿En qué momento he sufrido esta transformación?”88; “yo he soñado con el Sargento, pero nunca confesaré nada a mi hermano porque eso avivaría la llama de su hoguera.”89. En el último fragmento podemos apreciar como uno de ellos intentaba ocultar sus sentimientos para que su hermano no pensara que experimentar estas sensaciones era algo normal. En esta obra también es evidente la confusión que sentían los personajes por nunca haber experimentado estos sentimientos y por no saber si eran naturales, como podemos observar en: “¡Mi cuerpo está en guerra!”90. Sabían que tenían sentimientos por los “hombres” pero no entendían cómo eso podía pasar, ya que nunca habían pensado en la posibilidad de que existieran relaciones sentimentales de pareja entre dos personas del mismo sexo, como también podemos apreciar en el siguiente fragmento: “Nunca hasta ahora había sentido por un hombre sensaciones que tenía reservadas para las mujeres.[…] ¿Por qué sueño así con un hombre?”91. Se refieren a la homosexualidad como una “enfermedad”, evidenciando la opinión negativa que tenían sobre el tema.
La performatividad y la homosexualidad son elementos que aparecen conectados en Flor de Otoño. Dicho rasgo se aprecia de una manera general en toda la obra, pero podemos observarlo claramente analizando fragmentos que ya fueron antes mencionados: “Sí que parece marica..92; “Maricón de loo gordoo93; “parece sarasa, Dios me perdone…”94. Se basaban en la apariencia y en la caracterización del protagonista para intuir su orientación sexual, utilizando expresiones como “marica”, “maricón” y “sarasa”.
En La Ternura la homosexualidad es un tema presente de manera menos evidente que en Flor de Otoño. El transformismo pasa a ser un problema para los personajes a lo largo de la obra, ya que se enamoran entre sí pero no pueden consumar la relación porque los leñadores creen que las mujeres en realidad son hombres, debido a su disfraz, y por considerar que la homosexualidad no es algo natural. La presión que sentían, ellos por creer que estaban enamorados de otro hombre y ellas por no poder desvelar el secreto y estar con los hombres que querían, acabó haciendo con que revelasen su verdadera identidad: “Este aspecto de hombre no es más que un disfraz. ¡Soy una mujer! No os habéis enamorado de un hombre. Os habéis enamorado de una mujer.”95; “Esto que veis es un disfraz. Y debajo de él hay una mujer, a la que vos habéis tomado por un hombre hasta el día de hoy.”96. El tono de desesperación con el que habla en el primer fragmento es la evidencia de que el transformismo, aunque fuera por su propia seguridad, le atormentaba porque había algo que deseaba más. Eso nos lleva a pensar que, aunque tenga sus ventajas, el transformismo depende mucho de la situación y de los intereses personales de cada uno Una vez desvelado el secreto, tenían completa libertad para estar juntos y consumar las relaciones que tanto deseaban: “que se acorten las distancias que mi disfraz imponía.”97. Es decir, el transformismo pasó a ser una limitación debido al rechazo que tenían hacia la homosexualidad: los hombres no se permitían estar con las personas a las que querían, pero una vez se enteraron de su verdadera identidad de género, no había ningún problema.



  1. Conclusión

Tras analizar el travestismo y transformismo en las tres obras, podemos observar cómo existe una diferencia entre los cambios de hombre a mujer y los de mujer a hombre. En el primer tipo de cambio, como pudimos ver en Flor de otoño, se trata de algo más personal, de travestismo. Observamos la presencia de una situación sentimental relacionada con el acto de transformarse en un personaje femenino. En el caso de esta obra, se convirtió en una relación mucho más profunda y personal, llegando hasta el punto en el cual Flor de Otoño formaba parte de Lluiset como persona, y ya no era un personaje que este interpretaba cuando estaba caracterizado. Por otro lado, en La Ternura y en Don Gil de las calzas verdes las transformaciones son más impersonales y tienen un objetivo específico; no se realizan por satisfacción personal. Por ese motivo, se tratan de situaciones únicamente transformistas.


Teniendo en cuenta todo eso, podemos afirmar que el sentido del travestismo es representar la libertad, permitir que alguien que desea ser de otro género disfrute viviendo un personaje de su elección. Por otro lado, el transformismo tiene como utilidad o bien utilizar el disfraz para un propósito específico o simplemente un objetivo técnico de representación artística. Además, es evidente la intención que tenían los autores de utilizar el travestismo y el transformismo como una herramienta para hacer críticas sociales de la época, sobre todo en Flor de Otoño.
Las tres obras utilizadas en este análisis son comedias teatrales, por lo que también podemos concluir que los autores utilizaban un tono cómico y más relajado para, de alguna manera, intentar influenciar al público, por ejemplo, para concientizar a la sociedad sobre temas sociales y sobre las prácticas de travestismo y de transformismo.



  1. Bibliografía


Para textos:

Molina, Tirso de, Don Gil de las calzas verdes. Compañía Nacional de Teatro Clásico, Madrid, 1994.

Rodríguez Méndez, José María, Flor de Otoño. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2007.

Sanzol, Alfredo, La ternura. Editorial Antígona, Madrid, 2018.

1 Rodríguez Méndez, José María, Flor de Otoño. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2007, página 18.

2 Ibidem, página 19.

3 Ibidem, página 64.

4 Ibidem, página 22.

5 Ibidem, página 24.

6 Ibidem, página 28.

7 Ibidem, página 55.

8 Ibidem, página 27.

9 Ibidem, página 32.

10 Ibidem, página 37.

11 Ibidem, página 19.

12 Sanzol, Alfredo, La ternura. Editorial Antígona, Madrid, 2018, página 26.

13 Ibidem, página 22.

14 Ibidem, página 34.

15 Ibidem, página 50.

16 Ibidem, página 83.

17 Ibidem, página 69.

18 Ibidem, página 71.

19 Ibidem, página 29.

20 Molina, Tirso de, Don Gil de las calzas verdes. Compañía Nacional de Teatro Clásico, Madrid, 1994, página 2.

21 Ibidem, página 3.

22 Ibidem, página 3.

23 Ibidem, página 8.

24 Ibidem, página 27.

25 Ibidem, página 30.

26 Ibidem, página 34.

27 Ibidem, página 29.

28 Ibidem, página 32.

29 Ibidem, página 35.

30 Ibidem, página 36.

31 Ibidem, página 37.

32 Ibidem, página 45.

33 Ibidem, página 62.

34 Ibidem, página 89.

35 Ibidem, página 87.

36 Ibidem, página 87.

37 Ibidem, página 104.

38 Ibidem, página 82.

39 Ibidem, página 83.

40 Ibidem, página 103.

41 Ibidem, página 105.

42 Ibidem, página 97.

43 Ibidem, página 95.

44 Ibidem, página 98

45 Ibidem, página 95.

46 Ibidem, página 95.

47 Ibidem, página 89.

48 Rodríguez Méndez, José María, Flor de Otoño. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2007, página 36.

49 Ibidem, página 36.

50 Ibidem, página 33.

51 Ibidem, página 25.

52 Ibidem, página 26.

53 Ibidem, página 29.

54 Ibidem, página 30.

55 Ibidem, página 30.

56 Ibidem, página 31.

57 Ibidem, página 32.

58 Ibidem, página 32.

59 Ibidem, página 60.

60 Ibidem, página 60.

61 Ibidem, página 20.

62 Ibidem, página 37.

63 Ibidem, página 43.

64 Ibidem, página 60.

65 Ibidem, página 60.

66 Ibidem, página 61.

67 Sanzol, Alfredo, La Ternura. Editorial Antígona, Madrid, 2018, página 110.

68 Molina, Tirso de, Don Gil de las calzas verdes. Compañía Nacional de Teatro Clásico, Madrid, 1994, página 105.

69 Ibidem, página 103.

70 Ibidem, página 98.

71 Ibidem, página 94.

72 Ibidem, página 23.

73 Ibidem, página 87.

74 Rodríguez Méndez, José María, Flor de Otoño. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante, 2007, página 48

75 Ibidem, página 57.

76 Ibidem, página 57.

77 Ibidem, página 57.

78 Ibidem, página 57.

79 Ibidem, página 58.

80 Ibidem, página 66.

81 Ibidem, página 58.

82 Ibidem, página 58.

83 Ibidem, página 58.

84 Sanzol, Alfredo, La Ternura. Editorial Antígona, Madrid, 2018, página 118.

85 Ibidem, página 71.

86 Ibidem, página 14.

87 Ibidem, página 90.

88 Ibidem, página 70.

89 Ibidem, página 53.

90 Ibidem, página 91.

91 Ibidem, páginas 53 y 54.

92 Rodríguez Méndez, José María, Flor de Otoño. Biblioteca Nacional Miguel de Cervantes, Alicante, 2007, página 92.

93 Ibidem, página 93.

94 Ibidem, página 94.

95 Sanzol, Alfredo, La Ternura. Editorial Antígona, Madrid, 2018, página 102.

96 Ibidem, página 111.

97 Ibidem, página 113.


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