Superdotados, el problema de ser el mejor



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Superdotados, el problema de ser el mejor
El 2,8% de la población española presenta altas capacidades o superdotación. Sin embargo, si no se toman las medidas adecuadas desde que son pequeños nunca conseguirán explotar su potencial al máximo y corren el peligro, incluso, de fracasar.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona con altas capacidades o superdotada como «aquella que cuenta con un cociente intelectual superior a 130». Sin embargo, reconocer a un niño superdotado no es fácil. Sólo un 2,8 por ciento de la población infantil iguala o supera el coeficiente intelectual para ser calificado como tal y casi la mitad suelen ser niños problemáticos con bajo rendimiento académico y, en algunos casos, fracaso escolar. Dificultades de integración social en su entorno escolar, baja autoestima, desinterés y apatía por las clases, son algunos de los problemas a los que se enfrentan.
En general, los niños con altas capacidades presentan gustos diferentes al resto de los niños de su edad. Para Marta Eugenia Rodríguez de la Torre, especialista española en inteligencia humana, «son niños que tienen intereses selectivos y por tanto se entusiasman sobre manera por un tema en concreto. Son capaces de aprenderse el último dinosaurio que existió en la tierra siendo muy pequeños; algo que no interesaría al resto de niños de su edad, que opta por otro tipo de aficiones. Por otra parte presentan un gran desarrollo de la inteligencia lógica, lo cual hace que a menudo repliquen y pregunten el porqué de todo lo que ocurre a su alrededor. Además, suelen tener un don; por ejemplo, pueden ser muy buenos en pintura, música o escritura». A nivel emocional son niños mucho más sensibles que el resto. «Al contrario de lo que se piensa son hipersensibles y hay que tratarles de un modo especial, ya que todo les afecta», afirma Rodríguez de la Torre.
Es frecuente que los superdotados no tengan un buen entendimiento con el resto de los niños de clase. El principal motivo se debe a que sus intereses divergen de los de sus compañeros. «Un niño con alta capacidad tiende a juntarse y a llevarse bien con niños de edades más avanzadas, con los que puede conversar sobre temas que le interesan y no suele llevarse bien con el resto de compañeros de clase, ya que le aburren los gustos y aficiones de estos», afirma De la Torre. Para evitar que un niño con una capacidad intelectual superior al resto sea marginado o excluido es muy importante que los padres detecten esta diferencia a tiempo y tomen las medidas necesarias para que su hijo se desarrolle en el entorno que le conviene. «Los padres deben tener claro que la superdotación no es una enfermedad, es solo una diferencia enriquecedora que debe explotarse al máximo para que sea productiva.
Apoyo de especialistas

Cuando algún padre detecte que su hijo presenta este talento, lo primero que debe hacer es ponerse en contacto con alguna asociación dedicada a las altas capacidades como es el caso de la Asociación Española para la Superdotación y Altas capacidades. En segundo lugar avisar al colegio de que tienen un niño con estas características y, por último, consultar con un especialista en inteligencia para que dé los consejos oportunos a los padres. Ésta será la mejor forma de explotar al máximo sus capacidades, y entre todos los especialistas que presten su ayuda, se podrá evitar que el niño caiga en problemas sociales y de adaptación». La inteligencia en los superdotados es algo innato, nacen con ello, pero necesitan un ambiente adecuado en el que puedan desarrollarse.


«El 68,3% de los niños con altas capacidades fracasa en el colegio, y todo se debe a que no existe un sistema de educación adecuado para ellos. Vivimos en un país en el que la superdotación sólo se reconoce a nivel teórico, pero ¿qué pasa a nivel práctico? El método que se emplea con estos niños se basa únicamente en ascenderles uno o dos cursos por encima de su edad creyendo que así se solucionará el problema. Pero la verdadera solución no está en separar a estos niños del resto de los de su edad, sino en que dentro de la misma clase haya una especial atención hacia ellos, poniéndoles ejercicios y actividades diferentes a las de sus compañeros», explica de la Torre.

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