Organizaciones indigenas amazonicas del peru de nivel nacional


Barreras de acceso cultural



Descargar 0.92 Mb.
Página9/38
Fecha de conversión06.02.2020
Tamaño0.92 Mb.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   38
1.3. Barreras de acceso cultural
La población indígena cuenta con un sistema de salud propio: “los términos salud / enfermedad enmarcados en los sistemas de salud indígenas, señala Flores-Guerrero (s/f), comprende un conjunto integrado de ideas, conceptos, creencias, mitos y procedimientos – sean explicables o no – relativos a las enfermedades físicas, mentales o desequilibrios sociales en un pueblo determinado. (…) Este conjunto integrado de conocimientos explica los procedimientos de diagnóstico, pronóstico, curación, prevención de las enfermedades y promoción de la salud, y se transmiten por tradición y verbalmente, de generación en generación, dentro de las comunidades”12. A este conjunto integrado de conocimientos y prácticas, incluyendo a los actores que las ejercen, llamaremos genéricamente sistema tradicional de salud.
La práctica de la atención en salud ha privilegiado un sistema domi­nante que, en la mayoría de los casos, no reconoce los diversos sistemas tradicionales de salud. En el caso de la desnutrición crónica, varios estudios han dado cuenta sobre las brechas que hay entre la nosología y terapéutica biomédica y aquellas tradicionales. Estas brechas tienen consecuencias en términos de la capacidad de los servicios CRED de alcanzar coberturas deseables: en la medida en que el servicio CRED no tenga competencias interculturales13, ignore, desvalorice y no ‘negocie’ en la consejería y en la atención con los saberes tradicionales locales (ver Recuadro Nº 11 del Anexo N° 3), mujeres y cuidadoras madres de niños menores de 3 años no verán en el encuentro CRED un espacio de aprendizaje, confianza y respeto.
Si el objetivo de CRED es lograr que la población acepte su servicio y confíe en sus recomendaciones y explicaciones, es clave repensar esta oferta en términos interculturales, esto es instalando en la consejería y atención CRED, tanto un proceso de reconocimiento y negociación de diferencias culturales en el cuidado físico (nutricional y de salud) y psicosocial infantil; como un proceso educativo de transmisión de conocimiento científico como derecho ciudadano. Este doble proceso no se puede instalar por supuesto con prestadores de salud que apelando a la autoridad del ‘conocimiento científico’ se dedican a dar recomendaciones sin explicarlas y sin tomar en cuenta posibles divergencias con la nosología o terapéutica local (ver Recuadro Nº 11 del Anexo N° 3). La población se encuentra como convidada de piedra en un proceso que debería ser dialógico, sobre todo en el marco de una expectativa de adopción de comportamientos clave que, como es en el caso de la lógica PAN, difícilmente se provocan a partir de mecanismos coercitivos. El poco logro de JUNTOS para acercar la demanda a los establecimientos de salud es también una muestra de esto (ver más adelante acápite sobre barreras de acceso a Juntos). Se configura entonces una situación de tensión permanente entre el personal de salud y la población indígena: las entrevistas nos indican que mientras que los primeros tienen la percepción de que las mujeres son ‘descuidadas’, ‘sonsas’, que ‘no entienden’ y que ‘no toman conciencia’ de la importancia de la salud de sus hijos/as –y por ello las amenazan y las órdenes que les dan para que cumplan con sus recomendaciones-, las mujeres soportan esta actitud y trato silenciosamente, a pesar del malestar que ello les causa, y muchas evitan volver (ver Recuadro Nº 12 del Anexo N° 3).
Una intervención nutricional que presupone una relación vertical y la necesaria ‘obediencia’ por parte de la población tiene pocas oportunidades de éxito, y sin embargo lamentablemente no todos los profesionales y técnicos de salud están interesados en negociar sus recomendaciones con los conocimientos previos de la población ni con sus decisiones y deseos (ver Recuadro Nº 12 del Anexo N° 3). Es en este punto donde lo que podría describirse como ‘mal trato’ en los servicios de salud tendría que entenderse en términos más bien estructurales como exclusión cultural o discriminación étnica. En este sentido, las barreras culturales a los servicios que experimenta la población indígena se intersecan con barreras económicas, políticas, y sociales más amplias: en el caso de Chuschi, por ejemplo, es su condición de campesina, pobre, sin escolaridad, quechua-hablante, etc. lo que podría determinar que las mujeres indígenas que acuden a los servicios reciban no sólo un ‘mal trato’ sino una provisión de servicios de mala calidad. Si la discriminación étnica y la consejería poco dialógica son dos caras de la misma moneda, ambos aspectos, el buen trato y las competencias técnicas de los prestadores de salud, deberían repensarse desde una perspectiva tanto intercultural como de derechos humanos en salud.

En opinión de la Defensoría del Pueblo, “el personal que labora en los establecimientos de salud que atienden a poblaciones indígenas, carece de una formación profesional con enfoque intercultural. (…) la medicina tradicional puede ser aceptada –o tolerada- por el servicio de salud si se trata del uso de plantas medicinales y/o la práctica del parto vertical, ya que existe actualmente una norma que regula su uso. (…) Sin embargo, no se ha podido apreciar, a partir de las entrevistas, referencia alguna respecto al trabajo con los agentes tradicionales de la salud (“curanderos”, “chamanes”, “yerberos”, “vaporadoras”), vale decir la posibilidad de interactuar con ellos en la atención de salud. Y es altamente probable que se continúe considerando estas prácticas tradicionales como incivilizadas o premodernas, en el mejor de los casos”14. A estos desencuentros culturales se añade la dificultad del idioma, muchos prestadores de salud no hablan lenguas nativas. Habría que ponderarse en cualquier caso si es la lengua o la actitud la que es la barrera cultural determinante (ver Recuadro Nº 13 del Anexo N° 3).


Existen esfuerzos actualmente de adecuación cultural del parto, pero en el tema nutricional es poco lo que se ha avanzado en este sentido. CRED no tiene normas de adecuación cultural, los protocolos de atención no tienen una perspectiva dialógica e intercultural y la nosología y terapéutica indígena en relación al cuidado infantil no se discute ni se negocia en la consejería CRED.



Compartir con tus amigos:
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   38


La base de datos está protegida por derechos de autor ©odont.info 2019
enviar mensaje

    Página principal