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Recuadro Nº 12 Percepción de la población indígena por el personal de salud en Ayacucho y Junín



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Recuadro Nº 12 Percepción de la población indígena por el personal de salud en Ayacucho y Junín.
El personal de salud de Chuschi opina que la población, en especial la Comunidad de Tomanga, es reacia a asistir a los controles y a aplicar las recomendaciones que se les da en el servicio de salud. Consideran que esta actitud se debe a que las mujeres no toman conciencia, a su falta de interés, a la dificultad para acceder a los medios de comunicación y a la pobreza. Sobre su asistencia al CRED opinan que las mujeres beneficiarias acuden al servicio por cumplir. “Vienen por cumplir pero vienen, imagínate que no hay JUNTOS, ahí si ya prácticamente el establecimiento estaría vacío. Cuando vienen hacemos que tengan una atención integral aunque no quieran, por su sello (de esta forma garantizan sus coberturas salud). Ya saben las señoras, ya saben, porque si no, no les pagan (risas). Ellas me vienen mensual a su control y yo les digo: “te voy a tomar examen, dime qué alimentos le has dado, ¿qué te dije en la charla?”, “me olvide” dicen, “ya, para el siguiente mes me vas a aprender esto y esto”. Viene el siguiente mes, le pregunto y vuelve con que “me he olvidado”. Se supone que lo practica ¿no?, entonces ¿cómo se va a olvidar?. Damos charlas, estamos pregunta y pregunta, las mismas sesiones demostrativas, explicamos y cuando vamos a controlar “¿dónde está tu biohuerto?” Se ríen, les llega., la gente no toma conciencia, no toman interés, tu practicas con ellas pero nada. Están acostumbradas, difícil que les hagas cambiar. O sea si yo les digo: “tú has participado en la charla a ver ¿qué cosa le darías a tu bebe?”, hay señoras que te entienden, hay señoras que lo hacen pero la mayoría no. Vienen al centro sucias, les digo: “córtate las uñas o te las corto yo”, o sea vienen así (cara de disgusto) o sea una cosa es ser pobres y otra cosa es ser cochina; “¡si tu me vienes así cómo estará tu casa!” y cuándo vamos a su casa hasta los varones se ponen lisos “quién eres tu para que me obligues, ésta es mi casa yo hago lo que quiero en mi casa. El machismo. “¿Acaso tu me mantienes?” (le dice el varón a la enfermera). Las jovencitas entienden más y son más colaboradores, pero son más descuidadas. Hace unos días 3 niños se murieron por descuido, uno se asfixió con la leche, otro por el moco, captarán más rápido pero son más descuidadas. También hay señoras bien especiales que entienden el castellano pero te hablan en quechua, bien graciosas son (con media mala cara). Mejor sería que vengan (al EESS) las que quieran venir, pero como quien dice poquito pero de calidad”58
En Otica tampoco se aplican las recomendaciones del personal de salud: “Se da charlas a las mamás sobre desnutrición crónica, pero las señoras se van a sus casas y no practican porque no tienen la costumbre. Asimismo la mayoría de partos son domiciliarios; a las gestantes no se les puede obligar a hacer parto institucional”59.
En Satipo el personal de salud explica la diferencia entre ‘nativos’ (asháninkas) y ‘colonos’ (hispano-hablantes migrantes de la sierra) en términos de grado de ‘civilización’, es decir, el grado de ‘aculturación’ en relación con el idioma, las costumbres (p.ej., recolectar o cultivar la tierra, tener o no creencias y prácticas tradicionales de salud), la mentalidad (proyectista o inemdiatista), etc. La misma Técnica asháninka de la Red Satipo señalaba que “los de Puerto Ocopa ya están civilizados, ya saben, ya entienden, ya entienden castellano, ya están sensibilizados.” ‘Sensibilizados’ significa para la enfermera de la Red Satipo que asuman costumbres más ‘occidentales’ y que se les haya “explicado, hecho ver los beneficios y preguntado la opinión.” “En Cheni -comenta la enfermera de la Red Satipo- no hay desnutrición crónica ni muerte materna (…) los otros nativos se han quedado con su pesca y su caza y nada más, en cambio ellos (en Cheni) han venido acá y han copiado bastante del occidental; usted va y no hay nadie en la comunidad, están sembrando, están sacando sus cosechas, y es una costumbre occidental; se han vuelto más mestizos y han mejorado, si ve su modo de vida, ya no es que están cocinando en el suelo, ya tienen su cocinita, pero eso sí cuando es su aniversario toditos están con su atuendo, se pintan...” “La población indígena -nos dice el personal de salud de Puerto Ocopa- no está acostumbrada a trabajar y producir sus propios alimentos, está acostumbrada a recibir y nunca trabaja; por ejemplo ellos no están acostumbrados a entrar y cultivar café, plátano, crianza de animales, no, la población nativa trabaja una mañanita, llega el sol y se mete a la casa. Se levanta a las 5am, va un par de horitas a la chacra, vuelven y todo el día en su casa, ¿qué haciendo? Masateando y cuando le dices se ríen; ese es su estilo de vida, su costumbre, difícil es para cambiar, por ejemplo la señora colona es más preocupada más higiénica y a la otra señora no le interesa, tu le dices y se ríen, le hablas le hablas pero nada. No responden, es su mundo pues, está acostumbrada a una cosa y hacen eso nada más, aunque tú le digas y quieres cambiar su estilo de vida pero es difícil, a veces lo saben, le digo ¿cuántas veces hay que dar de comer? 5 veces, ya saben ya, pero ¿lo hacen? No lo hace ¿por qué? porque no tiene ¿qué le da de comer? Yuca, lo que tenga en la casa; pero en cambio a una colona tu le dices hazle comer esto, esto y se dedica al niño y lo hace; y de ellos son a veces los que más se enferman y el nativito nada, hay pocos que se enferman, pero son los más desnutridos, es la propia cultura que tienen “¿Por qué vienen entonces?, por los alimentos, si no hubiera alimentos, no vinieran, y Juntos les exige otra parte, con tal que van a recibir los 100 soles vienen; entonces si no les daríamos una contrapartida de los alimentos -que es su litro de aceite, su bolsita de arroz, su fríjol o algo- son pocos los que vienen; yo les digo te toca tal día, sino vienes te voy a sancionar, no te voy a dar los alimentos y vienen cumpliditos, eso sí cuando tu le dices eso vienen puntuales”60
“La comunidad como te digo ha despertado bastante prácticamente de nosotros han aprendido mucho, ellos al estar en contacto con nosotros han visto ‘por qué esos niños (colonos) están mejor y nosotros (asháninka) no’; hemos ido sensibilizando ‘¿ustedes piensan que van a perder su cultura si empiezan a sembrar más? ¿Van a perderla? No lo van a perder, más bien cuando ese niño quiere concursar por un puesto de trabajo ¿quién va a ganar? ¿Ese niño o este niño que está más gordito y más nutrido? Por más que digas que ya está bien cazando, no ya mataste su neurona su desarrollo, no va a poder…’, ellos mismos saben, en Tambo me dicen: ‘ya señora, ya sé lo que me vas a decir de mis paisanos, que duermen todo el día’. Todo el día es dormir, masato y dormir, al niño desde que nace le dan masato, ¿eso está bien? Cuando nosotros le decimos nos contestan: ‘ya déjame chori -así nos dicen a los colonos- a mi me gusta vivir así, déjame”61
En el mismo sentido, otros han planteado la diferencia entre nativos y colonos en términos de mentalidad proyectista (colona) e inmediatista (asháninka): “la población colona tiene su mentalidad proyectista, se proyecta en el futuro, qué hago con mis hijos, de mi vida, qué va a ser de mi en los próximos años, la población asháninka es inmediatista, ellos piensan para hoy, para hoy nomás, ni siquiera para mañana, porque si mañana no tienen qué comer no les importa, no, no piensan en el futuro; y esto incluye en el sentido de qué para qué hago yo mi casa para mañana para qué la arreglo si hoy vivo bien, mañana viviré bien, pero algo va cambiando, algo, por ejemplo al principio no querían cocinar pero ahora ven que es más cómodo, y empiezan a utilizar”62 La representante de Cáritas al igual que el personal de salud, describe a las mujeres nativas como “pasivas, motivadas por la ley del mínimo esfuerzo (…) la población indígena no comprende, no percibe lo que es desnutrición, como no se notan las consecuencias, la población colona sí lo percibe, tampoco totalmente pero si lo percibe mas”.
“Lo importante es la salud, si no hay salud no hay nada; las ONG dicen que deben mantener su costumbre, yo soy serrana a mi nadie me quita mi costumbre, yo más bien aprendo diferentes costumbres de otros pueblos, la costumbre se queda ahí, solamente queremos cambiar su forma de vida, nada más y que tengan calidad de vida. Yo ando resentida, ellos dicen que no tienen que cultivar, que comer cosas diferentes, a veces me da pena y a veces me indigna”63.
Fuimos testigos de lo que el personal de salud de Chuschi denominaba como población ‘reacia’ y ‘malacostumbrada’. Al salir de la entrevista con el PS vemos al obstetra (quechua-hablante Ayacuchano) preocupado y lo oímos decir: “se ha escapado, la gestante se ha escapado!” y sale corriendo hacia la plaza. Después nos enteramos que había llamado a Pancho, un agente de policía con el que suele pasar su tiempo libre (son aliados me había dicho el médico jefe) y habían ido juntos en la ambulancia a buscar a la ‘gestante’ que resultó ser de Tomanga, la comunidad más ‘reacia’ del distrito. Encontraron a la gestante tratando de volver a su comunidad (4 horas de camino), “aunque decía que estaba queriendo quedarse con un familiar que tenía en Chuschi…bien sabidas son” me dice el obstetra. El policía y el obstetra obligan a la señora a subir a la ambulancia y a volver al establecimiento. Cuando pregunto al obstetra qué le dijo para que subiera me responde que aunque inicialmente se resistió: “el policía le dijo que su salud era responsabilidad del establecimiento de salud desde que había entrado al servicio y como la gente teme a la policía por la época de la violencia y piensan que le pueden pegar o algo, no tomó mucho para que la señora subiera” “Si no puedes por las buenas , me dice el obstetra, ya por las malas; si a un punto ya no obedece, qué me queda”. Durante el almuerzo el obstetra, el médico jefe y la enfermera comentaban: “es el colmo que encima que les estamos dando comida y tiene dónde quedarse, igual no entiende” El obstetra me contó luego que para que en Tomanga se organice el Comité de Salud tuvo que ir con el Juez de Paz y la policía. Al día siguiente visitamos a la señora, quechua-hablante monolingüe de Tomanga que nos contó que el personal de salud del Puesto de Tomanga la había hecho bajar diciendo que le harían un chequeo, que nunca le dijeron que la obligarían a quedarse y que estaba muy preocupada porque no había avisado, no había dejado encargado a sus tres hijitos de 3, 5 y 7 años con nadie y que quería hablar con su esposo…….la señora lloraba.
El problema sobre el que más se quejan las mujeres de Chuschi y Llactaurán que acceden al servicio de salud y que les causa mucho malestar es el trato que les da el personal. Entre las principales quejas se mencionan las siguientes:
-Se demoran en atenderlas, las hacen esperar demasiado. Si llega el mediodía el personal de salud se va a almorzar y se demoran 2 o 3 horas. Ha ocurrido incluso que se ponen a jugar voley, las hacen esperar y no las atienden. A veces se demoran de dos a tres días porque priorizan las emergencias; en otros casos no están los profesionales, entonces les piden que regresen al día siguiente.
-Las gritan, las tratan mal, las insultan, les dicen sonsas. Cuando hay mucha gente o cuando las mujeres tienen cita y llegan tarde el personal de salud se molesta, reniega. Si las mujeres no hablan castellano es peor. Cuando gritan de dolor en el parto les dicen: “así habrás gritado con tu marido”, “a tu marido sí le abres las piernas”. A los hombres también los trata de tontos, sonsos.
-A las mujeres que no saben hablar castellano las tratan mal, se burlan de ellas, “no entiendes” les dicen.
-Las atienden con agua fría.
-Cuando dan a luz les dan de alta muy rápido (1 o 2 días), cuando debería ser después de 3 a 5 días; dicen que no hay sitio para quedarse. Después tienen que regresar a pie a sus comunidades y si quieren ir en auto les cobran la gasolina.
-Para el control pre natal las atiende un hombre cuando ellas preferirían que fuera una mujer.
-No les explican lo que les hacen, sólo llenan papeles. A ellas les gustaría que le explicaran, que le hablen con paciencia.
-Si bien en el establecimiento les entregan alimentos, les exigen que los recojan a las 5pm; como es tarde, le encargan a algún conocido que los recoja y vuelven por los alimentos otro día.
-Las obligan a la fuerza a dar a luz en el Centro de Salud.
A pesar del malestar que les causa este tipo de trato, las mujeres no reaccionan o muy pocas lo hacen, por el temor a posibles represalias.




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