Los efectos de un modelo de desarrollo insostenible: la crisis económica en la comunidad de Madrid


La geoestratificación social de la Comunidad (fragmentación del obrero colectivo y especulación urbanística)



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La geoestratificación social de la Comunidad (fragmentación del obrero colectivo y especulación urbanística):


Los citados procesos de dualización del mercado de trabajo, así como la sectorialización geográfica y la división espacial del trabajo tendrán como consecuencia una creciente geoestratificación social, que relaciona el origen de clase, el precio de la vivienda y las oportunidades de empleo y los niveles de formación, y que se muestra claramente, además de en las fuertes diferencias de renta, en los niveles de estudios medios alcanzados las distintas zonas urbanas.

En primer lugar, la expulsión hacia la periferia de las nuevas generaciones siguió un patrón estructurado por las diferencias de clase. Es decir, hay un patrón de movilidad geográfica generacional y general, marcado por los incrementos en el precio de la vivienda, que ha hecho que, en general las familias jóvenes, en el momento de constituirse, se hayan desplazado a los municipios periurbanos situados, en muchos casos, a varias decenas de kilómetros de la capital. Pero mientras unos, hijos de la clase media acomodada o pertenecientes a grupos sociales emergentes y de mayores ingresos fueron en dirección a las urbanizaciones de los municipios próximos a la sierra del Guadarrama, buscando ambientes de baja densidad y cierta calidad, hacia la periferia meridional, la comarca de las Vegas o del Henares lo hicieron, sobre todo, grupos sociales de ascendencia obrera, con menos recursos, quienes se vieron movilizados por un mercado inmobiliario que localizaba ahí sus promociones más asequibles.

Así, entre 1996 y 2001, el oeste metropolitano presentó los mayores incrementos en la renta media, casi 4.000 euros, cuando ya partía de la mejor situación (12.600 euros anuales en 1996). En el norte los incrementos superaron los 3.500 euros, con unas rentas de partida de 10.400 euros. Por el contrario, en las coronas metropolitanas este y sur los incrementos son mucho menores (1.800 y 1.500 respectivamente), aún partiendo de rentas mucho más bajas (8.000 y 7.500 euros). De forma que si calculamos el promedio sobre la media de la comunidad (con su valor igualado a 100), el oeste alcanzaría un promedio de 139.7 y el norte de 117 en 2001, con un incremento en ambos casos de más de 7 puntos respecto a la situación en 1996. Mientras, en el sur los valores eran de 76.16 y en el este de 83, pero además ambos presentan descensos en sus porcentajes sobre la media de la comunidad, más importantes en el sur (-2.41) que en el este (-1.20). En definitiva, a sólo cinco años de la puesta en marcha del nuevo modelo de crecimiento en el Norte metropolitano la renta media ya representaba un 117 % sobre la media de la comunidad, mientras que en el sur era el 76%, el sudeste el 73% y el sudoeste el 70%. Pero es que en el año 2008 mientras la renta media por habitante en el sector occidental de la Comunidad alcanzaba los 23.135 euros y 19.203 en el septentrional, apenas superaba los 13.000, casi la mitad, en los municipios meridionales y orientales, reproduciéndose ese mismo contraste en la capital.

Del mismo modo, los sectores metropolitanos del norte, y especialmente el oeste, presentaban en el censo del año 2001 una población con un nivel de estudios mucho mayor que la media: mientras que en el sur tan sólo un 13.9% de su población había completado una carrera universitaria, alcanzando en el este al 16.5% de la población, esta cifra se duplicaba en el norte (30.5%) y se triplicaba en el oeste (47.6%). Diferencias que igualmente, y a pesar del incremento medio de la formación en el conjunto de la Comunidad, se habían incrementado a finales de esa década, cuando, según el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, en la almendra central y la periferia noroeste el 40% de la población tenía estudios superiores, mientras que en la periferia sur y la periferia este sólo alcanzaba ese nivel el 20% de la población. Por el contrario, la población que sólo tenía estudios primarios o menores suponía el 50% de la población en el sur, mientras que en las zonas más ricas esta cifra bajaba al 30%. Y a medida que nos alejamos del centro estas diferencias aumentan, puesto que en el sur metropolitano es el 60% de la población el que no había alcanzado el segundo ciclo de secundaria en 2007.





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