Lic. Raúl Rangel Frías



Descargar 19.81 Kb.
Fecha de conversión28.11.2018
Tamaño19.81 Kb.


Colegio de Educación Profesional Técnica del Estado de Nuevo León – Plantel “Lic. Raúl Rangel Frías”

Módulo: Comunicación en los ámbitos escolar y profesional.

Recuperación 1.1.1

Nombre del alumno: ______________________________________________________________________


Matrícula: _________________________ Grupo: _____________ Fecha de entrega: ___________________
Un día de éstos

Gabriel García Márquez


[1] El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos.
[2] Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella.
[3] Después de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.

-Papá.


-Qué.

-Dice el alcalde que si le sacas una muela.

-Dile que no estoy aquí.
[4] Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.

-Dice que sí estás porque te está oyendo.

El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo:

-Mejor.


Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro.

-Papá.


-Qué.

Aún no había cambiado de expresión.

-Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro.
[5] Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.

-Bueno -dijo-. Dile que venga a pegármelo.


[6] Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:

-Siéntese.

-Buenos días -dijo el alcalde.

-Buenos -dijo el dentista.


[7] Mientras hervían los instrumentos, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal, y una vidriera con pomos de loza.
Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca.
[8] Don Aurelio Escovar le movió la cara hacia la luz. Después de observar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una cautelosa presión de los dedos.

-Tiene que ser sin anestesia -dijo.

-¿Por qué?

-Porque tiene un absceso.


El alcalde lo miró en los ojos.
-Está bien -dijo, y trató de sonreír. El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.
[9] Era una cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente. El alcalde se aferró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, más bien con una amarga ternura, dijo:

-Aquí nos paga veinte muertos, teniente.


[10] El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas. Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.

-Séquese las lágrimas -dijo.


[11] El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese -dijo- y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.

-Me pasa la cuenta -dijo.

-¿A usted o al municipio?
El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica.

-Es la misma vaina.


CONTESTA LAS SIGUIENTES PREGUNTAS:
¿Cuál de las siguientes opciones representa la síntesis de la narración?

A) Un dentista de pueblo aprovecha la oportunidad que le da su oficio para vengar los abusos de poder cometidos por el presidente municipal, quien tiene que recurrir a sus servicios a causa de un tremendo dolor de muela.

B) El presidente municipal sufre de un terrible dolor de muelas y tiene que recurrir al dentista de la localidad, quien se niega a atenderlo por considerar que ha hecho mucho daño a la comunidad.

C) El trabajo agotador de un dentista de pueblo que pese a haber trabajado durante toda su vida no ha podido adquirir el instrumental necesario para realizar adecuadamente su trabajo en la comunidad.

D) El trabajo rutinario de un dentista que no puede extraer la muela del presidente municipal sin anestesia debido a que éste tiene una terrible infección que le ha causado pasar más de cuatro noches en vela.
De acuerdo con la narración podemos señalar que el dentista atendió al alcalde:

A) Con prontitud y amabilidad B) Atento y cortés

C) Lentamente y de mala gana D) Con apremio y afabilidad
¿Qué prototipo textual sobresale en el primer párrafo?

A) Narración B) Descripción C) Diálogo D) Exposición


¿A qué personaje corresponden las características de rígido, enjuto y madrugador?

A) Alcalde B) Dentista C) Hijo D) Municipio


Selecciona la opción que representa el significado de la expresión: “Aquí nos paga veinte muertos, teniente”, ubicada en el párrafo diez.

A) El alcalde se había negado a cubrir los gastos del sepelio de veinte personas.

B) Con los honorarios del dentista se podrían cubrir el entierro de veinte muertos.

C) El dentista se estaba cobrando los abusos de autoridad del alcalde.

D) El presidente municipal era difamado por don Aurelio Escovar.
¿En qué párrafos no se incluyen diálogos?

A) 1, 6 y 11 B) 11, 10 y 6 C) 1, 2 y 7 D) 1, 2 y 5


¿Cuáles acciones realiza el Alcalde?

A) Llorar, suspirar, temblar y secarse el sudor.

B) Suspirar, extrañarse y desabotonarse el saco.

C) Advertir, intentar sonreír, llorar y secarse el sudor.

D) Mirar al cielo, pulir y acercarse al revólver.
El tiempo en el que se desarrolla la historia es:

A) Un día soleado de primavera B) Un fin de semana de tormenta

C) Un día nublado y templado D) Un día de fiesta popular
La respuesta del Alcalde: “-Es la misma vaina”, tiene el propósito de revelarnos que:

A) El Presidente Municipal se niega a cubrir los honorarios del dentista.

B) El alcalde pagará puntualmente el servicio recibido.

C) Será el Municipio el responsable de pagar al dentista.

D) El alcalde recurre a las arcas del Municipio para pagar sus deudas.
De acuerdo con la narración el consultorio de Don Aurelio Escovar es:

A) Humilde y polvoso apenas con lo necesario

B) Lujoso y muy bien equipado

C) Improvisado en la sala de su casa

D) Viejo y maloliente
Con base en los diálogos que el dentista sostiene con su hijo, podemos deducir que:

A) Don Aurelio está optimista de poder atender a un personaje tan distinguido.

B) El dentista preferiría no tener tratos con un personaje deleznable.

C) Don Aurelio atiende de manera profesional a cualquier cliente.

D) El dentista es un mentiroso que atiende nada más a ciertas personas.
Comentario personal del texto:

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________

________________________________________________________________________________________



________________________________________________________________________________________

Compartir con tus amigos:


La base de datos está protegida por derechos de autor ©odont.info 2017
enviar mensaje

    Página principal