La trigésima primera asamblea de delegadas de la cim


D. Condiciones y consecuencias



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D. Condiciones y consecuencias
Independientemente de su forma, la experiencia de tráfico incluirá numerosos abusos de los derechos humanos y otros padecimientos. Estas violaciones son resultantes de los mecanismos de control y coerción que utilizan los traficantes para mantener a sus víctimas en situaciones de explotación sexual. Lo más común es que los traficantes ejerzan el control de la siguiente manera: retención de la identificación y de los documentos de viaje y de sanidad necesarios; imposición de deudas por transporte, vestimenta, alojamiento, alimento y otras necesidades básicas; amenaza de denuncia de la condición de inmigración a las autoridades,; golpizas y otros abusos físicos y la colocación de guardias y otros medios de restricción de la libertad. La distancia física y el aislamiento con respecto a las redes de apoyo garantiza aún más la complacencia de los traficantes. Estas medidas tienen consecuencias físicas, emocionales y de salud graves para las víctimas. El trauma resultante rara vez es tratado, lo que aumenta el riesgo de volver a ser traficada en el caso de las que escapan.
Esclavitud por deudas
Una característica sistemática en los casos denunciados de tráfico es la imposición de una deuda en la persona traficada. Los valores iniciales se establecen en base a las tarifas del transporte o “el precio de compra” de la víctima. Los montos aumentan con el costo de la vestimenta, maquillaje, vivienda, alimenta, drogas, condones y pruebas de salud (exigidas en la mayoría de los países). El tiempo durante el cual no trabajan con frecuencia es cobrado y se suma a la deuda. También se ha denunciado la aplicación de multas por conducta impropia.
En un caso reciente de tráfico a Estados Unidos, que involucró a mujeres y niñas de Honduras, las mujeres fueron obligadas a la prostitución para reembolsar el costo del transporte, que ascendía a US$10.000. En otros dos casos de tráfico dentro de la región, los familiares tuvieron que pagar a los propietarios de los bares el “precio” de las niñas para obtener su liberación.
En la mayoría de los casos las deudas nunca disminuyen. Los proveedores de servicios informan que los proxenetas, los hoteles y otros establecimientos habitualmente cobran o retienen un porcentaje mayoritario de los ingresos de clientes. Las víctimas pasan a ser totalmente dependientes de los propietarios de las víctimas.
Restricción del movimiento
Otra característica común del tráfico de la región es la limitación del movimiento una vez establecida s las condiciones de explotación sexual. En la mayoría de los casos esto se logra mediante la confiscación de los documentos, que torna a las víctimas vulnerables a la deportación. También se recibieron informes de guardias armados ubicados a la salida de las casas de cita particulares. Inclusive cuando las restricciones son más leves, las mujeres deben comprar sus días libres o su tiempo libre contribuyendo a la esclavitud impuesta por su deuda.
En Panamá, los funcionarios de inmigración , los funcionarios de la salud y los abogados informaron que normalmente los propietarios de bares retienen los pasaportes y los billetes de avión de regreso de las mujeres pese a que tengan una visa de “alternadora” válida. Se informó que en la práctica, las mujeres con visa de “alternadora” no pueden salir de Panamá sin la autorización del propietario del bar. Los propietarios de bares de Belice también retienen los pasaportes y los documentos de viaje.
De acuerdo con una encuesta reciente de mujeres y menores dedicados a la prostitución en Belice,
...[L]os trabajadores [del Distrito de Corozal] consideran que no pueden abandonar el lugar cuando quieren. Quienes respondieron a la encuesta señalaron que es posible comprar días libres. Muchos de los trabajadores son llevados para trabajar según un contrato. Este contrato incluye el pago del transporte a Belice por el propietario, el cual debe ser reembolsado por las jóvenes cuando están trabajando. Estas jóvenes, que viven en habitaciones de determinados establecimientos, pagan un porcentaje de su ingreso al empleador. Su día libre, si es que lo tienen, es para la compra de los accesorios necesarios o cosas por el estilo. No se otorga tiempo libre a las que tienen hijos, sino que ese tiempo debe ser comprado, pues representa una pérdida de ganancia para el empleador.38/
Con frecuencia, se establecen justificaciones para retener los documentos. En Belice, el gerente de un burdel declaró que esa práctica era necesaria para evitar que fueran robados a las mujeres en caso de revisiones por parte de inmigración. Un funcionario de inmigración de Panamá trató de explicar por qué la mayor parte de los propietarios de bares exigen los documentos, citando la necesidad de asegurarse contra la posibilidad de que las mujeres encontrasen otro empleo durante la validez de la visa y garantizar la inversión del propietario del bar.
Amenazas y uso de la fuerza
Con menos frecuencia, los traficantes recurren a amenazas o al uso de la fuerza para garantizar su poder sobre las víctimas y asegurar su silencio. Se recibieron algunas denuncias de casos de propietarios de bares que golpeaban a las víctimas. En tres casos identificados se usaron amenazas de violencia para desalentar el suministro de información y la participación en procedimientos judiciales. Una colombiana recibió un corte en el rostro después de denunciar su situación a las autoridades de Panamá. A su regreso a Colombia fue atacada, y los asaltantes le habrían dicho: “Esto es por lo que hiciste en Panamá.”
Consumo de drogas forzado
En algunos casos, se denunció que los propietarios de bares utilizaban drogas para controlar a las mujeres y los niños. Las drogas se utilizan para tornar más dóciles a las víctimas. También constituye un mecanismo para inducir la dependencia del propietario e incrementar la deuda de la víctima. Inclusive en los casos más benignos, se espera que las mujeres y los niños beban con los clientes. Este elevado volumen diario de ingesta alcohólica con frecuencia tiene consecuencia para la salud. En muchos casos, el alcohol y las drogas se transforman en mecanismos al que recurren las mujeres y los niños para soportar su situación.
Consecuencias para la salud física
Las consecuencias para la salud de las mujeres y los niños traficados en la región son graves. Las víctimas son objeto de abuso físico y sexual por parte de los clientes y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, según las denuncias recibidas. También parecería que las mujeres y niños traficados corren mayores riesgos de HIV/SIDA y de otras enfermedades de transmisión sexual debido a su relativa ignorancia sobre la salud sexual y la anticoncepción, así como la falta de acceso a los servicios de salud. También están en menos condiciones de negociar con los clientes en relación con el uso del preservativo. La ocurrencia de embarazos no deseados y de abortos sin condiciones sanitarias también fue detectada. Por último, los proveedores de servicios observaron la elevada tasa de dependencia del alcohol y las drogas entre las mujeres traficadas.



Una ONG que asesora a las mujeres dedicadas a la prostitución en Guatemala informó a los investigadores que su personal había comprobado la necesidad de introducir clases oficiosas de un uso adecuado del preservativo, especialmente para las mujeres y los adolescentes traficados desde El Salvador, Nicaragua y Honduras, que no preveían trabajar en un burdel ni estaban habituados a usar preservativos.
Una encuesta de 100 niños y niñas sexualmente explotados en San Pedro Sula, Honduras, llegó a la conclusión de que 68 habían tenido enfermedades venéreas, 29 de ellos habían contraído una enfermedad de transmisión sexual más de una vez. Un cuarto de estos niños habían tratado ellos mismos sus síntomas.39/
De acuerdo con UNICEF, el 67% de las niñas y niños explotados en San Pedro Sula, Honduras, sufrían algún tipo de abuso que producía lesiones. Los niños identificaron a clientes y a policías municipales y nacionales como los agresores.40/
Una encuesta reciente de 100 menores de Costa Rica en condiciones de explotación sexual demostró que el 86% ingería alcohol, el 82% consumía tabaco, el 80% consumía marihuana y el 34% y el 41% consumía cocaína y crack, respectivamente.41/

Debido a la naturaleza de sus circunstancias, las mujeres y los niños traficados tienen más probabilidades de que las afecciones de salud que los aquejan no sean detectadas ni tratadas. Pese a los requisitos de revisión sanitaria obligatoria para las trabajadoras sexuales de la región, el propietario del establecimiento habitualmente controla el acceso a los servicios de salud. Aunque estén disponibles, no todas las mujeres traficadas están dispuestas a someterse a pruebas. En muchos casos, las mujeres traficadas no tienen documentos y evadirán estos controles por temor a ser deportadas. Un temor similar sienten las mujeres cuando tienen que recibir tratamiento médico para sus lesiones. Además, las organizaciones privadas que ofrecen exámenes de salud a las trabajadoras sexuales informan que no tienen acceso a muchos de los establecimientos, especialmente en las residencias particulares que son utilizadas como burdeles, y por tanto probablemente no estén viendo a la mayoría de las mujeres traficadas. La situación de los niños es particularmente grave. Dado que la prostitución infantil es ilegal en todos los países de la región, los centros médicos tienen prohibido el registro de niños en los programas de salud de los trabajadores sexuales y, por ende, de suministrar exámenes de salud periódicos.


Consecuencias para la salud mental
Es escasa la información detectada en relación con las consecuencias específicas para la salud emocional de las mujeres traficadas. Cabe suponer que la violencia, el aislamiento y la dependencia vinculados al tráfico dé lugar a depresiones y a una reducción de la autoestima, entre otras afecciones. Los grupos que trabajan con las trabajadoras sexuales en la región comentaron la escasa autoestima y la incapacidad para mantener relaciones saludables que demuestran numerosas trabajadoras sexuales. El daño para las víctimas adolescentes y niños es más pronunciado, con efectos de esta explotación sexual que se trasladan hasta la edad adulta e interrumpen un desarrollo emocional pleno.
Salida
Existe relativamente poca información sobre la salida de las mujeres y niños traficados de la situación de explotación sexual. Los funcionarios policiales y de inmigración, los fiscales y los jueces de adolescentes han facilitado un pequeño número de rescates de niños traficados a través de batidas coordinadas. Las batidas de inmigración y las actividades anticontrabando también han logrado sacar a mujeres de las situaciones de tráfico, las que a su vez habitualmente enfrentan la deportación. Se recibieron algunos informes de fugas independientes. Por último, los propietarios de bares a veces liberan a las víctimas si se les diagnostican una enfermedad o están grávidas (aunque muchas mujeres han tenido hijos mientras están en condiciones de explotación).




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