La influencia social de la novela victoriana eva María Rodríguez Cobos



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Rodríguez Cobos, E.M.: La influencia social de la novela victoriana, en Contribuciones a las Ciencias Sociales, noviembre 2009, www.eumed.net/rev/cccss/06/emrc16.htm

Hecho histórico fundamental a destacar fue que por primera vez en la historia de la sociedad inglesa la mujer asume un papel central, como quedó reflejado en las novelas de Jane Austen, Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell y George Eliot.

Jane Austen es una de las escritoras inglesas más importantes y que mejor ha plasmado en sus obras la época en la que vivió. Se decantó por escribir basándose en su propia experiencia y examinando los valores morales de hombres y mujeres en su día a día. Muchas de sus obras, entre ellas la más importante de todas “Orgullo y Prejuicio” tratan sobre el hecho de casarse. Esta era la mayor preocupación de las señoritas de la época que no tenían expectativas académicas o laborales más allá de sus quehaceres domésticos. Sin embargo, Austen eligió este tema porque le permitía examinar la integridad moral de sus personajes y de la época.

Jane Austen aboga en sus novelas por una educación liberal para la mujer, alejada de todos estos "talentos", pues considera que la falta de sensatez conlleva un gran riesgo para la vida social, para la elección de un futuro favorable y para la convivencia conyugal.

Con Austen surgió un nuevo estilo de novela, que difería de los anteriores en los temas que trataba. Ella no expone ante un lector una sucesión de escenas propias de un mundo imaginario, sino aspectos cotidianos y, por tanto, afines a la vida real. La variedad, el entretenimiento y el camino incierto del protagonista son temas que la autora aborda en la casi totalidad de sus obras. No es de menor importancia la prioridad que presta al detalle, y a la descripción realista e ilustrada de personajes y lugares.

Sus novelas contienen un mensaje instructivo, señalan el buen comportamiento y aportan una especie de experiencia ficticia, aunque los elementos que constituyen las historias se presten a la veracidad de los hechos que se narran.

Hay muchos pasajes en la obra de Jane Austen dedicados a los "talentos femeninos", refiriéndonos a las diferentes habilidades que una mujer que busca marido debe cultivar para atraer la atención de éste.[9] Pero si hay algo que todas las obras tienen en común es que ninguna de sus heroínas está muy interesada por ellos.

Sus obras han sido llevadas al cine en diferentes ocasiones, algunas veces reproducidas de forma fiel, y en otras haciendo adaptaciones a la época actual, como es el caso de Clueless, adaptación libre de Emma, o bien Sentido y sensibilidad, de 1995; Mansfield Park, de 2000, y las versiones de Bride and Prejudice (dirigida por Gurinder Chadha) en el 2004, y en el 2005 Orgullo y prejuicio (dirigida por Joe Wright), ambas basadas en la célebre Pride and Prejudice. El interés que la obra de Jane Austen sigue despertando hoy en día muestra la vigencia de su pensamiento y la influencia que ha tenido en la literatura posterior.

Jane Austen vivió en la época de la regencia, que constituye un puente entre el período georgiano y el victoriano y su obra literaria se caracteriza por describir con precisión la sociedad rural georgiana y por mostrar, de manera menos precisa, los cambios que esta sociedad estaba sufriendo con la llegada de la modernidad, reflejada en la revolución agraria, que constituye el comienzo de la revolución industrial, y de sus importantes repercusiones sociales, y por el otro, el colonialismo, las Guerras Napoleónicas y la extensión del Imperio Británico.

Con la revolución industrial, el antiguo orden jerárquico que situaba en la cima a la nobleza y sus bienes heredados sufrió un proceso de cambio, al aparecer nuevas formas de adquirir riquezas.

La era georgiana se caracterizó también por los cambios sociales en el aspecto político. Fue la época de las campañas para la abolición de la esclavitud, de la reforma de las prisiones o de las críticas a la minada justicia social. Fue también la época en la que los intelectuales comenzaron a plantearse políticas de bienestar social, y se construyeron orfanatos, hospitales y escuelas dominicales.

Durante la época de Jane Austen no existía un sistema educativo propiamente dicho, y la educación de los niños se llevaba a cabo en las escuelas dominicales, o, en las familias pudientes y más educadas, a través de institutriz y de tutores. Por otro lado existían algunas "escuelas para damas", que por lo demás gozaban de mala reputación, pues la educación "real" que se recibía allí era muy deficiente. Por otro lado, también era común el mandar a los hijos varones a vivir a la casa de un tutor, como lo era el padre de Jane Austen. Creciendo en esa casa, podemos pensar que la autora fue una mujer muy instruida para su tiempo.[7]

Austen busca romper barreras sociales, mostrándose reacia a la incapacidad de movilidad social típica de la época, y concluye con el matrimonio de los protagonistas, el contrato civil, y la fusión de clases. Jane Austen demuestra tener un buen gusto por el decoro y por la utilidad, ambas influidas por su religión cristiana y el tenor moral de su composición. Austen se muestra predispuesta a enseñar a sus lectores, no mediante discursos éticos en sentido estricto, sino a través de eventos que no son ajenos a la vida de cualquiera de las personas que se adentran en la historia. La novela de Austen constituye una unidad racional de historias y sucesos entrelazados para crear un argumento común y lógico.

Charlotte Brontë también reflejó en sus novelas sus experiencias personales y la sociedad de la época, sobre todo sus experiencias tras una estancia en Bruselas. Su principal novela, Jane Eyre, describe la vida de una chica poco agraciada y sin dinero que es educada por su tío de manera cruel y que después es enviada a una escuela. Sus problemas y desgracias no terminan aquí, al igual que el caso real de otras muchas chicas de la época. En la obra subyacen profundas cuestiones morales y sociales y los personajes superan sus desgracias tras haber sufrido mucho, como en la vida real.

Elizabeth Gaskell pensaba que los principios cristianos eran la mejor forma para luchar contra el antagonismo social de la época y así lo reflejó en sus obras. Su principal preocupación eran los problemas sociales de la época. Una época en la que los trabajadores eran explotados en las fábricas y donde la diferencia entre ricos y pobres era abismal.

Aunque sus obras se ajustan a las convenciones victorianas (incluyendo la de firmar su nombre como "Mrs. Gaskell"), Gaskell generalmente enmarca sus historias como críticas de actitudes contemporáneas, en particular aquellas que concernían a las mujeres, con narrativas complejas y personajes femeninos dinámicos.[]

La época victoriana se caracterizó por profundos cambios sociales que llevó a los ciudadanos a interesarse por ellos y a intentar entenderlos. De ahí, la importancia de las novelas victorianas, que reflejaban dichos cambios sociales.

El hecho de que los novelistas de la época reflejasen la sociedad de la época hizo que el número de lectores y aficionados a la novela incrementase de manera notable, sobre todo las mujeres, que por primera vez en la historia se vieron reflejadas en las historias de las novelas, obteniendo un papel central.



BIBLIOGRAFIA

YOUNG, G.M. Victorian England: Portrait of an Age. N.Y. Oxford. U.P, 1953

CECIL, D. Early Victorian Novelists. 1934.

CHAPMAN, R. The Victorian Debate. Weidenfeld and Nicholson, London, 1968.

CHAPMAN, R.W. Jane Austen, A Critical Bibliography. Oxford, 1953.

Fuente:


http://www.eumed.net/rev/cccss/06/emrc16.htm


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