Instituto cielo azul materia: Taller de Psicomotricidad Docente: Prof. Inés Barbeito



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Instituto CIELO AZUL

Materia: Taller de Psicomotricidad

Docente: Prof. Inés Barbeito

Ciclo Lectivo: 2017

CLASE TEORICA N°5

Tema: El cuerpo, lo psicomotor y los aprendizajes. Del cuerpo tónico al cuerpo cognitivo.

Bibliografía:

  • GONZALEZ, L. (2009) La constructividad corporal. Apuntes sobre el desarrollo psicomotor. En: “Pensar lo Psicomotor”. Eduntref, Buenos Aires.

Introducción:

En esta clase avanzaremos y profundizaremos con los conceptos relativos a la construcción del cuerpo, para ello recurriremos a este texto de Leticia González, quien desde una mirada que acompaña el desarrollo que venimos haciendo en la materia, propone ciertas etapas para pensar el proceso de constructividad corporal.

Como en la clase anterior, hemos dedicado especial atención a los primeros tiempos del desarrollo, es decir a los inicios de la construcción del cuerpo; este texto les servirá para revisar y re-trabajar esos primeros tiempos, para luego ir arribando a pensar cómo influyen esas primeras etapas en las posibilidades de que un niño acceda a los aprendizajes formales, es decir que cuente con su cuerpo para ir construyendo su pensamiento, su posibilidad de operar en el plano simbólico, contando con el espacio y los objetos pero en el plano de la representación.

Como en una espiral, vamos complejizando la idea y concepción de cuerpo que proponemos desde la Psm dado que estamos pensando el desarrollo psicomotor como un largo y complejo proceso a lo largo del cual el niño va construyendo su cuerpo, en la cotidianeidad de la relación con el otro y es con esa construcción que va a investir y explorar el mundo. Es en esas mismas operaciones que se irá constituyendo como sujeto, que irá siendo ese niño con sus particularidades e irá pudiendo acceder al mundo simbólico, tomar la palabra, operar con el lenguaje y el pensamiento.

En la introducción del texto la autora aporta su concepción de la Psicomotricidad y es importante que la lean para que en la clase práctica podamos intercambiar opiniones relacionando lo que ella plantea y lo que hemos dicho hasta ahora en la materia. Para la clase de hoy tomaremos a partir del punto: “Sobre el cuerpo como una construcción”.

La constructividad corporal

González se refiere a este largo proceso, que se da a lo largo del desarrollo infantil y que posibilita la construcción del cuerpo, es decir que permite que el niño cuente con su cuerpo para “hacer”, para operar en el espacio, con los otros y con los objetos. A fines didácticos la autora realiza una diferenciación en tres fases que posibilitan pensar en tres momentos fundamentales en este proceso de construcción. Pero resulta importante no entenderlas como etapas o estadios en los cuales la entrada a uno de ellos implique la ausencia del anterior. Sino muy por el contrario, es con esa construcción del primer tiempo, que podrá acceder a la fase siguiente contando con ese primer eslabón en el entramado.

Los primeros tiempos, corresponden al Cuerpo tónico, y ya estuvimos trabajando con estas ideas en la clase de la semana pasada. De hecho esta autora también toma de las conceptualizaciones de Wallon y de otros referentes importantes, las bases para esta propuesta teórica. Ella dice:

El tono vehiculiza la primera modalidad de ser en el cuerpo con que el sujeto cuenta, la primera modalidad de aprehender sobre sí y sobre el otro.



La estructura tónico postural es el primer índice del proceso de constructividad corporal del ser humano”. (González, 2009: 15)
Hay mucho para decir y trabajar sobre esta primera etapa del desarrollo, pero vamos a acotar para poder dar tiempo a las siguientes. Sí tiene que quedar muy claro que estos primeros tiempos son fundantes para todo lo que pueda venir luego. Aquí González dice: “el cuerpo del niño es objeto del accionar del adulto” y según lo ya trabajado nosotros sabemos que esto tiene que ver con la imposibilidad del bebé para satisfacer sus necesidades1, es lo que genera y posibilita la simbiosis2 de la que hablamos la clase anterior.

Como consecuencia del tiempo del cuerpo tónico se instalan los primeros códigos de intercambio entre el bebé y el otro, la mirada del bebé ya es comunicativa y expresiva, los reflejos arcaicos comienzan a ceder y comienza a realizar los primeros movimientos voluntarios. Es el inicio del tiempo del cuerpo instrumental donde se hace presente el sentido de las leyes de maduración3 y el bebé irá tomando un lugar cada vez más activo, por un doble efecto de que la maduración se lo permite, pero también porque va registrando cada vez más lo que su hacer produce en el otro y en el entorno en general.

Estas situaciones de dinamismo se observan primero en la zona orofacial, luego en la mirada en la sonrisa y en la audición; y en tercer momento en la prensión voluntaria. En esta progresión se observa el paulatino relevo del cuerpo tónico al cuerpo instrumental, siendo la intención uno de los motores de este pasaje. De modo que el placer funcional va quedando de lado, posibilitando la organización y el desenvolvimiento del plano motor; es decir del movimiento que comienza a desplegarse pero sostenido en el logro del cuerpo tónico que posibilitó el sostén postural. Estamos hablando de un tiempo en torno a los 5 o 6 meses del bebé que ya puede sostenerse sentado, o está en vías de construirlo y que paulatinamente va contando con sus manos para sostenerse y también para explorar el espacio y los objetos.

González ubica tres ejes fundamentales4 en torno a los cuales el tiempo del cuerpo instrumental se desarrolla, es el tiempo del bebé como protagonista, el tiempo de la exploración por excelencia. Estos tres ejes a los que ella hace referencia irán permitiendo que el bebe –paulatinamente niño pequeño- vaya operando en este espacio y mundo de los objetos, el desarrollo de esta actividad irá permitiendo que las funciones instrumentales vayan desplegándose y afianzándose. Así la mano irá siendo cada vez más mano humana y no tanto “garra animal”, le servirán también de apoyo para el gateo, primeros traslados en el espacio, las piernas estarán en condiciones de soportar el peso de su cuerpo y adquirir luego la marcha.

Cada uno de los logros y adquisiciones concretas que en este tiempo van teniendo lugar, son modos en los que el niño se afirma a sí mismo, dice “este soy yo”, “acá estoy yo” y es en este hacer que paulatinamente afianza la diferencia con respecto del otro. De modo tal que para que el tránsito por el tiempo del cuerpo instrumental sea fructífero y posibilite esta afirmación, en la cual el niño se apropia de su cuerpo, es necesario que también tenga lugar una diferenciación del cuerpo del otro, una ruptura de la simbiosis inicial, una serie de instancias y operaciones en las que el bébé se va anoticiando de que no es “todo uno” con el otro.

Esto ocurre en torno al tiempo en el que el bebé va pudiendo sentarse, sostener su postura, justamente en ese pasaje del tiempo tónico al instrumental. Tenemos que decir que no tiene que ver sólo con los logros concretos que podemos ver, que tiene que ver con pedidos y diferencias que el otro también arma con relación al cuerpo y la postura, que son operaciones que también implican psíquicamente a este otro que sostiene la función materna. No vamos a adentrar en eso, porque son temas quizás de otras materias, pero sí contamos con que sepan de estas operaciones de difenciación yo-no yo como fundamentales para la construcción del cuerpo y la estructuración psíquica.

Hacia el final del tiempo del cuerpo instrumental las acciones comienzan a ser cada vez más mediatizadas por el acceso a la representación, se privilegia la percepción que orienta cada vez más la acción, el lenguaje mediatiza los juegos, las acciones y los intercambios con los otros. Esto implica el pasaje al cuerpo cognitivo, que organiza y estructura las acciones y nociones en relaciones cognitivas.

Que el niño cuente con el campo de la representación para operar implica que su cuerpo se va corriendo cada vez más de la materialidad y carácter concreto que tenía el movimiento y el espacio en el tiempo del cuerpo instrumental, para pasar a operar con las representaciones, con lo que su cuerpo, las palabras, los sonidos y los movimientos pueden representar mas allá de su apariencia concreta. En este tiempo el niño ya está comenzando a armar situaciones simples de “cómo sí”, se encuentra en las puertas del juego simbólico.

Desde el punto de vista del desenvolvimiento psicomotor la precisión los movimientos se ajustan y precisan, según la necesidad del logro de ciertas praxias y secuencias cada vez más complejas. El niño puede anticipar, lo que quiere hacer y delinear un camino para lograrlo, se constituye el proyecto de acción para lograr un fin. El niño cuenta con su cuerpo y se pone en juego el por qué, para qué, con qué, con quienes….

Podemos decir que este es el cuerpo con el que el niño debe contar para armar sus aprendizajes escolares formales.



En el desarrollo de González no hay referencia al lugar del proceso de imitación en este recorrido, pero en la próxima clase vamos a retomar esta base sumamente importante que trabajamos hoy, para enriquecerla con los aportes de Wallon con relación al proceso de imitación y sus consecuencias en la organización del movimiento y de pensamiento.


1 La misma inmadurez del sistema nervioso central es expresada en la impulsividad de los movimientos y reacciones primarias gobernadas por los reflejos arcaicos.

2 Ver clase N° 4, página 3.

3 Ver páginas 16 y 17 del texto de González.

4 Desarrollo postural y prensión voluntaria / Desarrollo de la coordinación dinámica general / Desarrollo de la coordinación de los miembros superiores. Es importante que profundicen en cada uno de ellos y que podamos trabajar en la clase práctica sobre el desarrollo de cada uno de ellos.




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