História verídica Por una vejez plena y digna



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História verídica

Por una vejez plena y digna1

Hace unas semanas leí un relato sobre residencias para personas mayores. Se hablaba de los beneficios que tiene para estas personas poder estar en un lugar en el que reciben cuidados. Y hay mucho de verdad en ello, aunque, en mi caso, no puedo estar del todo de acuerdo, pues también hay una parte bastante triste y poco humana.

Al leer ese relato, no he podido por menos que recordar lo que he vivido personalmente por la decisión de que mi madre estuviera en una residencia. Y la verdad es que no estoy del todo de acuerdo con lo que se explicaba en esa historia.

Yo creo que, al final, a mi madre, la residencia le costó la vida. Y eso es algo que llevo muy dentro y me sigue doliendo mucho. Me explicaré.



Vivir en buena compañía

Mi madre se quedó viuda hace ya bastantes años. Estaba acostumbrada a estar sola. Los hijos nos habíamos independizado y, aunque sabía que podía contar con nosotros, necesitaba más ayuda.

Durante el día, todos trabajábamos y no tenía sentido que ella estuviera sola. Su movilidad, desgraciadamente, era limitada y su calidad de vida se resentía de todo ello. Es muy duro para alguien que llega a cierta edad con esos problemas estarse todo el día en casa.

A mí me dan pena esos ancianos que se pasan todo el día pegados al televisor porque no tienen nada mejor que hacer y, poco a poco, se van apagando. Ése no es el final que nadie se merece.

Para huir de ese escenario, decidió ir a una residencia de día. En ese tipo de residencias, un minibús viene a buscarla a casa por la mañana y te trae de vuelta por la tarde-noche. Pasas todo el día haciendo actividades con gente de tu edad.

Es una forma de saber que, por una parte, está cuidada y que, por otra, se está entreteniendo y aprovecha esos años en los que no se tiene la presión del trabajo. Creo que es un merecido descanso para la gente que durante toda su vida ha sacado la familia adelante.

Desde que tomó esta decisión, lo cierto es que mi madre mejoró muchísimo. Estaba muy contenta, pues la pasaban a recoger por la mañana y la dejaban por la noche. En esa residencia hizo muchas amistades. Además, les organizaban actividades y se distraía muchísimo. Eso es muy bueno para una persona mayor. Mucho mejor que pasarse los días encerrada en casa, esperando que alguien le haga la compra y sintiendo que siempre dependen de los demás y que son una carga para sus familiares.

De repente, se dio cuenta de que no estaba sola, de que había mucha gente que vivía su misma realidad y que ésta no tenía que ser no triste ni dramática. Todo lo contrario.

Mi madre vivía como quería. Tenía su casa y podía estar en ella, sola, cuando le apetecía. Durante el fin de semana disfrutaba de la compañía de sus amistades.

Yo vivía cerca de su casa, siempre que lo necesitaba iba a echarle una mano. O me pasaba para charlar con ella. Desde que entró en la residencia de día la ví mucho más animada y contenta y eso me hacía feliz. Ella se lo merecía todo y por fin tenía una situación que le resultaba agradable.

Yo siempre me he llevado muy bien con mi madre. De hecho, si leo esta revista es gracias a ella. Mi madre siempre la compraba y, cuando acababa de leerla me la pasaba. Desde que ella murió, he decidido conservar esta costumbre.

A veces, leo una noticia y me imagino mentalmente la conversación que hubiéramos tenido las dos juntas y las risas que nos hubiéramos echado.

Yo siempre he querido verla feliz y durante esta etapa, en la que estaba en la residencia de día, creo que lo fue. Siempre es duro envejecer, pero si encuentras la forma de no sentirte sola y no piensas que eres una carga para los demás, puedes disfrutar de este etapa como de una más de las muchas que tiene nuestra vida.

Yo creo que ella durante casi nueve años así lo hizo. Yo la veía fenomenal y me encantaba saber que estaba bien cuidada y se lo pasaba muy bien.

El problema de esta etapa de la vida son los achaques. Porque por muy bien que uno esté de cabeza, el cuerpo pasa siempre factura. Y enfrentarse a que ya no eres la misma persona de antes creo que debe ser lo más duro de hacerse mayor. Pero es algo que nos pasará a todos y tenemos que hacernos a la idea.

Ya he comentado que mi madre tenía problemas de movilidad. Durante un tiempo, en la residencia de día, al llevar a cabo las actividades mejoró bastante. Pero, luego, sus huesos reflejaron de forma despiadada el paso del tiempo.

Fue perdiendo movilidad hasta que, al final, se quedó en una silla de ruedas. Es ahí donde empezó nuestro calvario, pues hasta el momento más o menos nos íbamos arreglando. Pero aquel hecho cambió mucho la percepción de todo.

Su salud se complicó

Hasta entonces, mi madre era simplemente una persona mayor. El hecho de estar en una silla de ruedas la convirtió en una enferma. Podrían haberla ayudado a llevar una vida cómoda, pero no fue así.

Teníamos que ayudarla en todo. Y no nos molestaba, ya que era nuestra madre y la queríamos mucho. Pero un hijo, por mucho interés que ponga, no es un enfermero profesional y hay muchas cosas que desconoce.

Al principio, teníamos la esperanza de que mejoraría, que lo de la silla de ruedas sería únicamente transitorio. Pero no fue así. Se fue alargando hasta que tuvimos que admitir que no volvería a caminar.

Transcurridos tres meses, le dijeron que, como no mejoraba, tendríamos que buscarle otra residencia, pues se había agotado el plazo en el que podía permanecer allí en esa situación.

Aquella decisión, destrozó a mi pobre madre. Durante 9 años, había conocido a un montón de personas, había hecho amigas, se llevaba muy bien con las enfermeras... Aquella residencia de día se había convertido, en cierta forma, en un hogar para ella. Y ahora veía cómo la echaban, por estar en una silla de ruedas. Esto es demoledor para cualquier persona.

A todo esto quiero decir que el entorno de la residencia era maravilloso. Allí hacían talleres, trabajos manuales y otras actividades que llevaban su tiempo y establecían lazos entre todos. Eran como una gran familiar que se comprendía y se ayudaba. El personal era verdaderamente increíble y se notaba que intentaba ayudarles en todo lo que podían.

Pero eso no contaba para nada. Había una norma establecida por la administración que decía que, si estaba en una silla de ruedas, ya no formaba parte de aquel grupo con el que se sentía tan a gusto.

El personal nos ayudó a intentar que permaneciera allí. Pero no hubo manera de lograrlo. Todo estaba en nuestra contra. Así que tuvimos que buscarle otro lugar, una residencia privada en la que ingresarla. Para ella era importante tener su casa, y tener que renunciar a todo eso la entristeció muchísimo. Demasiado.

Su ingreso en la residencia acabó con ella

La verdad es que el trato que se da en una residencia, desde mi punto de vista, deja mucho que desear. Ya sea la Seguridad Social, ya sea la privada, da igual, estar en una silla de ruedas hace que te traten prácticamente como a un vegetal que no tiene ni voz ni voto y que sólo trae problemas.

Los ancianos que se ven obligados a permanecer en una silla de ruedas, como no se valen por sí mismos, son aparcados y se quedan así todo el día.

Pueden escoger entre estar en sus habitaciones o en una zona de la residencia. Allí se pasan el día, con la asistencia básica y cubriendo sus necesidades mínimas, pero nada más. Esto no es lo que los familiares desearían, pero, a veces, no queda otro remedio que aguantar esta situación.

Mi madre no lo resistió. Pasó una semana en la residencia, otra en la clínica y murió. Yo creo que fue de pena. Ella no pertenecía a aquel ambiente y simplemente se fue. Como siempre, de forma discreta, pero dejando un gran vacío en todos los que la conocimos.

En cuanto al personal, sólo tengo palabras de elogio para la gran mayoría de ellos. Se portan muy bien con los enfermos y actúan con mucho cariño y comprensión hacia ellos.

Lo peor de todo es que hay unas normas que deben cumplirse. Por no hablar de la falta de personal, que siempre está bajo mínimos. Es muy triste que nos haya tocado vivir en una sociedad tan deshumanizada y dura, un mundo que no sabe rendir un merecido homenaje a los que durante tanto tiempo nos han cuidado, criado y amado.

LECTURES / CONOIXIMENTS COMPLEMENTARIS (2)


¿Quién puede ingresar en una residencia?

Las residencias "geriátricas", "de ancianos", "para la tercera edad" o como quiera llamarlas cada uno, se están convirtiendo en los últimos años en una verdadera necesidad para muchas personas. Parece que los nombres que atribuimos a esos centros llevan implícito que todas las personas que vivirán en ellas serán "mayores", pero ¿es esto así?

Para contestar esa pregunta deberíamos hacernos otra ¿quién es mayor?, ¿siempre quien tenga más de 65 años? La respuesta no es fácil, lo que sí lo es, es que cada década que pasa las personas se mantienen activas e independientes durante más tiempo. Nada tiene que ver una persona de 70 años de los años cuarenta con una actual. Hablar hoy de un "anciano" de 60 años nos parece una broma de mal gusto cuando hace solo unas décadas hubiese sido lo correcto.

Algunas normativas autonómicas sobre servicios sociales permiten el ingreso de personas, incluso, por debajo de los 60 años en residencias para mayores, siempre que cumplan unos requisitos. Aún así, la realidad en España es que las personas ingresan con más de 80 años, aunque la edad en sí nunca es el factor definitivo como sí lo es la dependencia..

Está claro que a todo el mundo le gusta vivir en su casa y, si tiene que recibir cuidados, los prefiere prestados por un familiar. Hoy en día existen varios servicios que ayudan precisamente a eso, a poder vivir en casa el máximo tiempo posible (teleasistencia, atención domiciliaria, centros de día..). Por eso se puede decir que una residencia geriátrica no es una residencia para personas mayores sino para personas que necesitan ayuda (dependientes) y no pueden recibirla en su propia casa.



Así las residencias no son centros para personas mayores sino "centros para personas dependientes que resulta que, además, son mayores".

1.-INTRODUCCIÓN:

Esta, es una historia real publicada en la revista pronto. Desde mi punto de vista, es uno de los múltiples casos que sufren personas que se encuentran en una silla de ruedas dentro de una residencia.

Un centro de Día es un recurso con el que cuentan los ancianos, cuya máxima finalidad es que puedan permanecer el mayor tiempo posible en sus propias viviendas, pero sin que esto implique un aislamiento social. Para ello, los profesionales preparan actividades lúdicas, recreativas, plástico manuales, sociales,… donde además puedan fomentar su desarrollo personal, a nivel cognitivo, social, afectivo,… buscando un desarrollo integro de la persona y evitando o ralentizando el deterioro propio del envejecimiento. En definitiva, desde mi punto de vista, esto puede ser similar a una ludoteca para un niño, aunque siempre adaptado a las necesidades del grupo.

Sin embargo una residencia, pese a que las definiciones de la misma indican lo contrario, sigue conservando su valor de origen, produciéndose en ella pequeños cambios, en muchas ocasiones, casi invisibles. Es decir, el término de residencia es algo totalmente nuevo, surge de los antiguos asilos, donde la principal tarea era asistencial; aunque hoy día en las residencias se realizan algunas tareas de índole social o recreativo a través de los animadores socioculturales, el trabajo interno de la misma está muy alejado de la definición, la falta de personal, impide a sus trabajadores ocuparse de aspectos importantes como la parte social de los individuos, el que tiene suerte y se vale por si mismo puede salir de la residencia y proporcionarse el mismo la socialización (aunque son pocos los que se motivan a hacerlo), pero el que se encuentra impedido por alguna razón, solo tiene la esperanza de que algún familiar o amigo pueda sacarle un rato de paseo o vaya a visitarle a la misma residencia, ya que las auxiliares no disponen de tiempo para paseos, conversaciones,… este es el caso que nos narra la noticia.

En este aspecto, por lo que yo he oído, podemos ver una pequeña diferencia entre los residencias públicas y privadas, ya que las primeras disponen de más personal. Yo he trabajado en un centro público y la mayoría de días tenía tiempo de sacarlos al jardín, allí montábamos unos jolgorios dignos de ver, cantábamos, nos contábamos cosas,… en un círculo de personas de las cuatro plantas con las que contaba la residencia. Sin embargo, los casos que he oído de los centros privados son diferentes, la conversación con el anciano se restringe a momentos concretos como puede ser: mientras le levantas, le das la comida, lo duchas,…

2.-RESUMEN:

La historia narrada habla del caso de una mujer y su madre, la cual a partir de los problemas de movilidad con los que contaba tuvo que ser ingresada en una residencia, donde dijo adiós a su vida.

La madre de la narradora, se quedó viuda y a pesar de saber que podía contar con sus hijos, estos estaban independizados y trabajaban durante largas horas, estos viendo lo triste que era su situación de soledad, decidieron meterles en una residencia de día donde podía relacionarse con gente, hacer actividades y disfrutar de su vida.

Esta decisión alegró mucho a la madre, la cual pasaba todo el día fuera de casa, en compañía de personas que estaban en una situación similar a la de ella, podía compartir su experiencia e intercambiarla con otros ancianos, hacía actividades y se entretenía, durante los 9 años de transcurso por este centro la madre estuvo muy feliz, pudo comprobar que no estaba sola que había muchas personas que vivían su realidad, y todo ello le ayudó a vivir esta etapa de su vida como una más.

La madre cuando entró en el centro tenía problemas de movilidad, aunque con la ejecución de actividades y todo el movimiento del centro, mejoró, el problema es que con el tiempo le volvió el problema óseo, de tal modo que acabó en silla de ruedas. Aunque todos pensaban que se curaría no fue así y el centro de día tenía una norma en la que decía que esas personas que estaban durante mucho tiempo en silla de ruedas no podían seguir yendo allí.

Esta complicación en su movilidad le obligó a ingresar en un centro residencial, donde pasó de una vida activa al pleno olvido, esto fue detonante en la muerte de la pobre mujer.

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3.-Actividad 1:

1.-Deduce que aspectos sociales y educativos deben ser tratados, para intervenir sobre ellos, con la protagonista de la historia.

-Para empezar yo hablaría de la residencia como un proyecto desintegrador o de aislamiento, aunque tal vez suene un poco exagerado, creo que en muchos casos es una realidad. En primer lugar anteriormente, ya que hoy día considero que esto va cambiando, las residencias se encontraban en lugares alejados de la ciudad, y en muchos casos de difícil acceso por la falta de un transporte que llegue a las mismas, esto reduce las visitas de algunos familiares o amigos que no disponen de vehículo propio. Este aislamiento espacial no seria un inconveniente si se fomentaran actividades internas o externas donde se desarrollara la socialización, como pueden ser las excursiones de los ancianos a colegios o viceversa (en Játiva los niños del colegio nuestra señora de la Seu, siempre van al hogar de los jubilados en fallas, les invitan a chocolate y por lo menos el año que yo fui podías hablar con ellos, bailar,…), una actividad interna que yo fomentaría serían las tertulias temáticas o las charlas (las podrían dar los propios ancianos, por ejemplo una charla sobre el papel de la mujer antiguamente, la cual partiendo de la experiencia personal de cada uno se podría realizar en colegios u otras entidades)

-Otro aspecto social que considero que se ha de tratar es el sentimiento de culpabilidad de la hija, este hecho se da en la mayoría de familiares que ingresan a sus padres u otro familiar en la residencia. El hecho se debe a dos cosas, en primer lugar a la necesidad de culpar a alguien, esto es algo corriente en los humanos, que necesitamos dar razones de todo lo que pasa, acusando la muerte al ingreso en la residencia y no a la posible desmotivación de la anciana, tenga o no razones para estarlo. Por otro lado, muchos familiares se sienten culpables por dejar a sus padres u otros familiares en una residencia, consideran que los están abandonando, que los han dejado a su suerte, sin plantearse que tal vez sea una necesidad y que si se cambiaran algunos aspectos internos de la residencia implicaría para los ancianos una mejora en la calidad de vida, ya que disponen de diferentes profesionales y recursos con los que no solemos contar en nuestras casas: la grúas, fisioterapeuta, camas articuladas, auxiliares,…

-Tratando en este caso ambos aspectos, considero que falta una educación que integre no solo a los ancianos sino también a los familiares y amigos en el trabajo interno de la residencia. Se trataría de que pudieran ir una vez por semana a organizar tertulias u otras actividades, que fueran un apoyo en las excursiones, hacer reuniones donde los familiares pudieran decir sus preocupaciones, aspectos a mejorar,… No sería diferente al papel de un padre en un centro escolar, ya que estos tienen la asociación de AMPA, van a las reuniones,… Con esto también se podría conseguir que la hija consiguiera establecer nuevos vínculos sociales entre su madre y otros ancianos.

-Otro aspecto importante es que haya una rehabilitación desde el primer día. Las personas mayores no tienen la misma capacidad de recuperación que una persona joven. Yo lo que he visto hasta el momento en el centro geriátrico donde trabajaba es que una persona que entraba con andador y en la residencia por los largos pasillos o poniendo otra excusa empezaba a utilizar la silla de ruedas, en dos meses esta se convertía en una parte más de ella, se acomodan y cuando quieren quitársela ya es tarde. Lo que yo hacía en el geriátrico ante esta situación era evitar siempre que se pueda la silla y en caso de ser necesaria intentar que de vez en cuando caminaran. Por ejemplo: si iba a llevar al baño a una anciana, le decía tu ves con el caminador y yo te cojo por si pasa algo, o voy a tu lado con la silla por si te cansas, si tenia tiempo cuando se cansaba dejaba que se sentara cinco minutos en la silla y volvíamos a retomar el camino con el andador.

-En educación he de decir que aunque cada vez se oyen más los recursos con los que cuentan los ancianos, la difusión es escasa, deberían haber programas de educación a las personas mayores, donde les prepararan para la jubilación, donde les explicaran la importancia del afecto y las relaciones sociales en esta etapa de la vida y del sentimiento de utilidad, para prevenir que una vez jubilados y alejados del mundo profesional se sientan que ya han cumplido su papel en la vida y no han de hacer nada más. La mujer de este caso busca y utiliza algunos recursos, aunque considero que hay muchos más recursos que podía haber utilizado, no sé si no haberlo hecho es porque cercano a su residencia no existían. Algunos recursos que conozco y considero que le podían haber ido bien serían: los voluntarios de la cruz roja, que le podrían ayudar con sus problemas de movilidad, centros de día donde no implique tener un problema de movilidad. En Barcelona hay una asociación “amics de la gent gran” en la que los voluntarios van dos o tres días por semana a hacer visitas a ancianos, les pueden acompañar a dar un paseo, llevar al club de los jubilados a que jueguen su partida de cartas o dominó, ayudar con la compra,…

-El mayor inconveniente que tienen los ancianos ante la vida o la muerte es la falta de motivación, cuando uno ya no se siente útil, cuando cree que ya no sirve para nada, cuando está desmotivado,… deja de luchar. La vida es una lucha constante, el que lucha se queda y el que no, se va. Por ello, debería de haber una educación, en este caso, posiblemente para las responsables de los centros y los familiares en la que se diera la importancia que tiene la actividad, ya que las personas activas no tienen estos pensamientos que he tratado al principio del apartado, continúan motivados, y luchando siendo más difícil su muerte: La vida se mantiene mientras haya algo que hacer.

-También hay una falta de educación a la anciana, donde los trabajadores o educadores sociales les deberían de motivar a que establezca nuevas relaciones sociales en la residencia, que se apunte a las actividades que lleva a cabo la animadora sociocultural,…

-En la noticia se refleja claramente que hay una falta de educación a los familiares sobre como tratar a un enfermo, como movilizarlo,… Esto es un aspecto importante que se debería de abarcar a través de cursos de formación a familiares.



4.-Actividad 2:

2.-Diseña una propuesta de programa de actividades para la protagonista de la historia. Anota aspectos para trabajar con ella y a través de que actividades.

Antes de empezar he de decir que una propuesta de mejora desde mi perspectiva siempre ha de ser personalizada, previamente debería de hacer una análisis de su realidad que puedo lograr más o menos a partir de la historia, pero también necesitaría un análisis de sus gustos y aficiones, para poder adaptarme a ella. Basándome en la noticia, me centraría en el aspecto social y a su vez en otorgarle un sentimiento de utilidad, para que la anciana viera que tener una dificultad en la movilidad de las piernas no le impide poder realizar otras actividades.

La programación de actividades que yo realizaría sería semanal, aunque algunas semanas habría cambios, como por ejemplo sustituir uno de los talleres por una salida al campo, a un colegio, a un centro de día,… una chocolatada, una fiesta, la celebración de un cumpleaños,…

-El primer día empezaría con una dinámica grupal de presentación, para que todos pudiéramos conocernos.

TÍTULO: Clis, Clas, pelota va.

AUTORA: Elena Bellver Serrano

USUARIOS:

EDAD APROPIADA: personas mayores

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

PERFIL: (grupo heterogéneo: personas con problemas de movilidad, enfermos de Alzheimer de primera pase, personas con pequeños deterioros cognitivos, personas introvertidas y extrovertidas,…)

ESPACIO: Amplio.

DURACIÓN: 30 minutos aproximadamente

REALIZACIÓN: Los colocaremos todos en círculo.

DESARROLLO: Cada uno de ellos ha de decir su nombre, y le pasará la pelota a otra persona, que también dirá su nombre, intentando no repetir personas en la primera ronda; a los 15 minutos aproximadamente, empezaremos otra rueda que irá en sentido de las agujas del reloj, en esta rueda, cada uno debe de decir su nombre y un animal que le represente, luego se hará la última rueda, en la que diremos lo mismo, pero cada vez añadiremos un nombre más a la lista. Ejemplo: 1° yo soy Elena y soy un pez; 2° yo soy Emilio y un lagarto, ella es Elena y es un pez, y así consecutivamente.

OBJETIVOS: Que se conozcan los nombres de todos los componentes del grupo.

Que se diviertan;

Que estimulen sus capaces psicomotrices, pasando la pelota, haciendo sus símbolos (mental y física); potenciando la memoria,...

RECURSOS:

MATERIALES: Una pelota.

HUMANOS: La dinamizadora (Elena)

EVALUACIÓN: Se valorará si han conocido por lo menos 10 nombres, si han disfrutado y han perdido un poco la vergüenza inicial.

OBSERVACIONES: Observaremos el tipo de usuarios que tenemos, si son participativos, si no les importa jugar, su capacidad creativa, si son dinámicos,... Será muy importante la observación de la comunicación no verbal, ya que nos indican muchos aspectos de la persona

VARIANTES: Podríamos hacer solo una de las tres partes; también se puede hacer en lugar de con un balón cambiándonos el sitio, es decir, yo digo el nombre de rosa y me cambio por ella.

-Todos los lunes realizaríamos una tertulia, debate o charla, intentando siempre que estas estuvieran organizadas por ellos y que yo fuera una simple moderadora, de tal modo que ellos fueran los que eligieran el tema y lo desarrollaran (aunque algunas charlas las daría yo o ayudaría para que las realizaran ellos). De esta manera desarrollaría la parte social y a su vez fomentaría la actividad cognitiva. Las tertulias serían cada semana sobre un tema que estuviera adaptado a sus necesidades. Podríamos hablar de cómo se sienten en la residencia y que aspectos mejorarían. Otro posible tema de una charla sería mostrarles diferentes recursos de los que disponen las personas mayores y que ellos hicieran un pequeño debate del tema. También se podría hablar de la integración social para los ancianos,… Puesto que una hora puede ser mucho tiempo para estar hablando de un mismo tema, prepararía una actividad complementaria a esta, como puede ser a través del debate que hicieran un cuento entre todos, que hicieran un dibujo o mural,… Algunos días estas charlas se completarían con dinámicas de conocimiento de grupo, ya que en primer a mi me permitiría acercarme a ellos, saber sus gustos y aficiones y así poder adaptarme yo a ellos en la programación de futuras actividades. Por otro lado, a ellos les permitiría conocerse más y establecer nuevos vínculos afectivos.

Ficha de actividad:

TÍTULO: Memoria visual

AUTORA: Elena Bellver Serrano

USUARIOS:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

PERFIL: (grupo heterogéneo: personas con problemas de movilidad, enfermos de Alzheimer de primera pase, personas con pequeños deterioros cognitivos, personas introvertidas y extrovertidas,…)

DURACIÓN: Una hora

REALIZACIÓN: les diremos que se sienten y les repartiremos un bolígrafo y una carpeta.

DESARROLLO: Les repartiremos un libreto, que se compondrá de tres folios: uno con un dibujo, otro con 15 preguntas sobre este dibujo y uno para responder a las preguntas. El dibujo y las preguntas estarán relacionadas con el tema del debate, charla o tertulia, por ejemplo si la charla ha ido sobre vejez y calidad de vida:



http://3.bp.blogspot.com/_1v9-uzlqkzy/sgt8iodvbci/aaaaaaaakok/7bccatfku2u/s400/vejez+14.bmp

Algunas preguntas pueden ser:

-Di una actividad que realizara uno de los ancianos para mejorar su calidad de vida.

-¿Son importantes las relaciones sociales en la vejez?

-¿Consideras importante la actividad física en la vejez?

-Di dos ambientes en los que se encuentren los ancianos de la imagen

OBJETIVOS: Que se acuerden de observar y no quedarse con la primera impresión.

Que trabajen la memoria.

Que disfruten mientras desarrollan o potencian sus capacidades;

RECURSOS:

MATERIALES: El libreto y bolígrafo para todos los usuarios.

HUMANOS: Un dinamizador.

EVALUACIÓN: Valoraremos si se lo han pasado bien; también observaremos los que han tenido más problemas y el porqué, aunque a esto no se le dará mucha importancia.

OBSERVACIONES: Observaremos como observan los usuarios, si solo miran un par de minutos, o si analizan todo lo que pueden; si se aburren o le ponen empeño,...



Un lunes al mes haremos un taller “recorrido por el mundo”. Elegiremos un país, pueblo o ciudad al que uno o varios ancianos hayan ido (esto se hará previo a la actividad para yo poder traer material: documentales, noticias, imágenes, buscar páginas web donde aparezca información del país). Luego utilizaremos media hora para buscar información, ver un documental sobre el país,… por último haremos un pequeño debate con las incorporaciones personales de aquellos ancianos que lo hayan visitado o que conozcan algunos aspectos culturales, sociales, sanitarios,… del país.

También se puede realizar la actividad con países o lugares que les intrigan, aunque no haya ido ninguno.

-Los martes los utilizaríamos para la realización de talleres plástico manuales, y una vez por mes realizaríamos una salida al aire libre, ya sea por la zona donde nos encontráramos o, a alguna institución de la misma población o ha algún sitio adaptado donde pudiéramos acceder con personas con dificultad de movilidad. Para realizar esta actividad necesitaríamos voluntarios e intentaríamos que estos fueran personas cercanas a los familiares, estos nos ayudarían a llevar a las personas con dificultad de movilidad, a controlar a personas desorientadas, a dar la merienda,… Por ejemplo si nos encontráramos en Valencia una salida sería a los viveros, otra a la clase de pedagogía gerontológica de educación social, a un instituto donde se imparta animación sociocultural,…

Ficha de actividad plástico manual:

Título: Osos de pompones

Usuarios:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

PERFIL: (grupo heterogéneo: personas con problemas de movilidad, enfermos de Alzheimer de primera pase, personas con pequeños deterioros cognitivos, personas introvertidas y extrovertidas,…)

DURACIÓN: 1 hora

REALIZACIÓN: Sentaremos a todos los ancianos en torno a la mesa poniéndoles en el centro las lanas, las cartulinas y todo el material necesario, controlando el uso de algunos materiales como las tijeras o agujas.

DESARROLLO: Primero cada anciano cogerá dos de las cartulinas cortadas en forma de donuts, para hacer los pompones, una vez todos hayan hecho sus nueve pompones de diferentes tamaños, tendrán que unirlos con aguja e hilo o con cola blanca, dándole la forma de un oso (una bola grande para el tronco, una más pequeña de cabeza, 4 aún más pequeñas para las extremidades, dos de orejas y una para el hocico), seguidamente cortaremos con cartulina o fieltro la forma de los ojos y el hocico.

OBJETIVOS:

-Desarrollar y mejorar la motricidad fina y gruesa.

-Otorgar recursos para la creatividad y el buen uso del ocio.

-Aprender el valor del esfuerzo y las ganancias de los resultados.

-Fomentar la autonomía.

RECURSOS:

Materiales: Lanas, tijeras, cartón, cola blanca, cartulina o fieltro, aguja e hilo.

ESPACIO: Una sala amplia con mesa y sillas.

EVALUACIÓN: Se valorará la destreza que van adquiriendo a medida que se desarrolle la actividad.

Los miércoles ya que estamos a mitad de semana haremos cine, las películas serán seleccionadas de forma democrática, pero intentando adaptarnos al gusto de todos y que todos los ancianos elijan por lo menos alguna vez la película que quieren. En este apartado también se les intentará poner películas o documentales que traten la vejez, teniendo siempre en cuenta que no sean películas que les puedan afectar sentimentalmente. Por ejemplo, “la fuindación la caixa” hace aproximadamente dos años hizo un documental de promoción para que los ancianos realizaran actividades de psicomotricidad en casa, para fomentar la motricidad y mejorar su salud física.

Los jueves se realizarán talleres para ralentizar las perdidas de memoria, es decir, talleres de reminiscencia, una vez acabe ese taller se realizarán sesiones de músicoterapio o risoterapia, alternando cada semana una de las dos prácticas.

Nota: en el taller de reminiscencia que he puesto de muestra no sobraría tiempo, pero hay otros cuya duración es menor.



Ficha de actividad: Reminiscencia

TÍTULO: Recordando un pasado no tan lejano.

Usuarios:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

PERFIL: (grupo heterogéneo: personas con problemas de movilidad, enfermos de Alzheimer de primera pase, personas con pequeños deterioros cognitivos, personas introvertidas y extrovertidas,…)

DURACIÓN: 1 hora

REALIZACIÓN: En una sala con pizarra y sillas.

DESARROLLO: Cada usuario debe traer diferentes fotos de su vida, canciones u otras utensilios que le permitan narrar en cierto modo su historia, puede traer incluso a un familiar que le ayude a ello; se colocarán todas las fotos en la pizarra y tendrá 10 minutos aproximadamente para hacer su narración, puede poner música u otras cosas que le sirvan para ello o que sean significativas en su vida.

OBJETIVOS:



-Recordar el pasado.

-Ralentizar la perdida de memoria.

RECURSOS:

Humanos: El educador.

Materiales: Todo lo que traigan los usuarios (Se les comunicará a la familia para que no se olviden de traerlo) y celo para poner las fotos en la pizarra.

Espaciales: Un aula con sillas y una pizarra (sino contamos con ella se puede utilizar la pared).

OBSERVACIÓN: Se observará la capacidad de memorizar y el interés mostrado en la actividad;

EVALUACIÓN: Se evaluará la habilidad que tienen en esta actividad frente a otras, así como el interés que muestren al realizarla.

VARIANTES: Pueden en gran grupo hacer una reconstrucción de las épocas de la historia, o construir entre todos una historia.



Ficha de actividad: musicoterapia:

TÍTULO: Risoterapia

AUTOR: Elena Bellver Serrano

USUARIOS:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

PERFIL: (grupo heterogéneo: personas con problemas de movilidad, enfermos de Alzheimer de primera pase, personas con pequeños deterioros cognitivos, personas introvertidas y extrovertidas,…)

ESPACIO: Una sala amplia y sin mobiliario.

DURACIÓN: De 30 minutos a una hora

REALIZACIÓN: en la sesión se incluirán actividades como:

Caminar por el aula mirándonos a la cara mientras hacemos carantoñas y decimos: ja ja jo jo jo.

Cantar una canción popular diciendo jajjajajjaja.

Empezar a reírnos hasta que la risa sea natural,...

DESARROLLO: Deberán de seguir las instrucciones de la dinamizadora.

OBJETIVOS: Que disfruten, y se rían sin parar.

Que sigan las instrucciones que se les dan.

RECURSOS:

MATERIALES: Ninguno.

HUMANOS: La risoterapeuta o una dinamizadora

EVALUACIÓN: Se valorará el interés; y si se lo han pasado bien OBSERVACIONES: Observaremos si siguen las instrucciones y las saben hacer.

VARIANTES: Hay otros tipos de terapia similares, como la musicoterapia, el arteterapia,...

Por último el viernes se realizará primero una actividad de cálculo escritura, para que las actividades no solo se centren en la socialización, sino que a su vez ayuden a ralentizar algunos aspectos de los individuos como el desarrollo cognitivo. Posteriormente se realizará una evaluación asamblearia sobre la semana, para poder mejorar cosas en un futuro. Para finalizar haremos una sesión de relajación, si las personas que llevan silla de ruedas no se pueden tumbar se les hará en la propia silla.



Ficha de actividad:

TÍTULO: Taller de psicoescritura.

AUTOR: Elena Bellver Serrano

USUARIOS:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

DURACIÓN: Una hora

REALIZACIÓN: Les haremos sentarse en las mesas; les repartiremos unas hojas de actividades, que incluirán 20 grupos de familias de 4 elementos que deberán de decir a que familia pertenecen;

DESARROLLO: Les daremos el libreto de actividades y les dejaremos de 30 minutos a 45 minutos para realizarlas; cuando acabe el tiempo si alguien no las ha terminado se las puede llevar a casa y terminarlas allí. El dinamizador solo intervendrá si observa alguna duda o problema, o si le preguntan sobre partes concretas, nunca dirá las soluciones, sino que ayudará

OBJETIVOS: Que disfruten.

Que estimules sus capacidades cognitivas

RECURSOS:

MATERIALES: El libreto de actividades y bolígrafos para todos los usuarios.

HUMANOS: Un dinamizador

EVALUACIÓN: Se valorará el nivel de cada uno de los usuarios, sin darle la mayor importancia a esto, lo que más valoraremos es si disfrutan y ponen empeño en la realización de las actividades. Ver el nivel de cada usuario nos servirá para ir adaptando la actividades a sus capacidades.

OBSERVACIONES: Observaremos la cooperación y el interés de cada uno.

VARIANTES: Las actividades de este tipo de talleres son muy diversas, además se puede hacer en lugar de con palabras, en voz alta y que cada vez conteste uno,…

Ficha de la relajación:

título: Relajación.

AUTOR: Elena Bellver Serrano

USUARIOS:

EDAD APROPIADA: Ancianos.

TAMAÑO DEL GRUPO: De 25 a 30 personas.

DURACIÓN: 15 minutos

REALIZACIÓN: Les tumbaremos sobre las colchonetas; yo leeré un texto en el que poco a poco vamos a ir relajando todo nuestro cuerpo, luego pondré una música para que acabemos de relajarnos. Una vez acabada la música volveré a leer un texto en el que indicaré poco a poco como se han de ir estirándo y recuperando la posición inicial. Por último, haremos una evaluación de la actividad.

DESARROLLO:

OBJETIVOS: Relajar el cuerpo y la mente.

RECURSOS:

Humanos: Un dinamizador.

Materiales: Colchonetas, una mini cadena y Cd’s

ESPACIO: Una sala amplia: psicomotricidad o un gimnasio.

Variantes: Podemos hacer la relajación sentados en una silla con la espalda recta y las piernas un poco separadas.

-También podemos hacer una historia guiada, la cual luego se puede dibujar, si la hacemos vemos como poco a poco uno va cogiendo el hilo de la historia, es decir, en un principio nos perdíamos en la primera frase y con el paso de las sesiones vamos captando cada vez mas parte de la historia, por la relajación.

-Otro modo, seria poner una cinta grabada, ya sea con nuestra voz, o con la de otra persona; luego podríamos poner una canción, antes de finalizar el ejercicio.

-Otro tipo de relajación, seria utilizando la tensión-relajación; es decir, primero tensaríamos el cuerpo y luego lo dejaríamos relajado..



5.-Conclusiones y opinión personal:

Como conclusiones podemos ver en primer lugar la necesidad de actividad en cualquier etapa de la vida, destacando la vejez, ya que es una etapa en la que uno ha de dejar el trabajo y con ello no solo se reduce actividad, sino que rompes una vía de relaciones sociales muy importante.

Por otro lado, la práctica nos muestra una realidad que hemos de tener en cuenta en nuestra intervención, ya que muchas personas al ingresar en la residencia se hayan en el olvido, por parte de los auxiliares u otros profesionales, así como por parte de los familiares. Este es un trabajo pendiente desde los diferentes profesionales de la geriatría.

Por otro lado, esta práctica nos muestra un hecho que aunque se tiene en cuenta en las definiciones que encontramos sobre centros geriátricos y centros de día en la actualidad, la realidad no interioriza esta diferencia. Es decir, se supone que el centro residencial es el último recurso, cuando la persona ya no puede seguir residiendo en su casa, sin embargo en esta práctica no se ha hablado en ningún momento de integrar a una persona que le ayude a realizar las actividades o de buscar un centro de día que se adapte a sus necesidades, posiblemente por la falta de información o de recursos.



1 Revista Pronto Nº 1798 21-10-2006


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