Hasta finales del siglo XIX, la población de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus) del Paleártico occidental se encontraba distr



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PARTICIPAR PARA RECUPERAR
La memoria histórica es frágil y la tradición oral ha desaparecido en gran medida de nuestra sociedad. Esto, junto con el paso del tiempo, han sido factores suficientes como para que los habitantes de los Picos de Europa desconozcan en su mayor parte que el quebrantahuesos era una especie más en sus montañas hasta mediados del siglo pasado. En este sentido, el contacto con los vecinos y la información aportada por aquellos que convivieron con la especie está siendo clave en el desarrollo del proyecto.
Gracias a los recuerdos rescatados de los habitantes cuya actividad principal se desarrolló en contacto directo con estas montañas y a la voluntad de aquellos otros que apuestan por la recuperación del quebrantahuesos, las labores contempladas en el proyecto se están ejecutando con éxito, tanto a nivel administrativo y de gestión como a nivel social. La participación ha sido el eje fundamental en la localización de rompederos y nidos históricos, en la cesión de terrenos, en la disponibilidad de alimento y abastecimiento de comederos, en las tareas de divulgación, en la disminución de amenazas, en la colocación de los señuelos, y así hasta completar una larga lista de tareas que la colaboración ciudadana ha hecho posible.
Un buen ejemplo son las referencias obtenidas de antiguos rompederos históricos y la localización de un antiguo nido de quebrantahuesos. Estas referencias son de gran importancia en el conocimiento exacto de los lugares donde habitaba el quebrantahuesos hasta su desaparición, ya que lo más probable es que sean estos lugares los elegidos por la especie en su regreso. El acceso al nido histórico ha permitido rescatar 540 gr. de huesos, pertenecientes entre otros, al género Ovis y Rupicapra, principal fuente de alimento de la especie. La datación de dichos restos óseos permitirá confirmar la ocupación del nido por quebrantahuesos a mitad del pasado siglo. Posteriormente, y si el informe resultara positivo, se comenzaría una segunda fase consistente en su reconstrucción, siguiendo la línea de actuaciones encaminadas a fijar los individuos erráticos avistados en la zona. Tanto en el acceso como en la futura reconstrucción se cuenta con la colaboración del grupo de montaña local de la Guardia Civil (GREIM).
La participación social ha sido también clave a la hora de asegurar la disponibilidad de alimento en épocas críticas. Se han establecido acuerdos con las Juntas Vecinales de los municipios implicados y propietarios particulares que han posibilitado la cesión de los terrenos para la creación e instalación de cuatro puntos de alimentación específicos para el quebrantahuesos. Estos puntos suponen comederos seguros, alejando a las aves de las zonas consideradas de riesgo (tendidos aéreos, caza, veneno), a la vez que favorecen la creación de vínculos territoriales en zonas de alta calidad ambiental. La experiencia de la red de puntos de alimentación suplementaria instalada en el Pirineo demuestra su efectividad, especialmente para ejemplares de quebrantahuesos jóvenes, adquiriendo gran importancia en la dispersión de los mismos. Con el aporte periódico de productos excedentarios de consumo humano (unos 1500 kg de patas de cabra y oveja) se asegura el correcto estado sanitario del alimento y su adecuación a la normativa vigente, gracias a la implicación de los trabajadores del matadero comarcal.
La ubicación de estos puntos de alimentación ha sido escogida a tenor de los resultados mostrados por el Estudio del Hábitat Potencial del Quebrantahuesos en los Picos de Europa. Este informe ha permitido identificar aquellas zonas que reúnen las condiciones más adecuadas para lograr el asentamiento del quebrantahuesos en los Picos de Europa, coincidentes con las referencias históricas aportadas por los habitantes locales. El estudio ha permitido localizar las zonas con mayor probabilidad de ocupación por el quebrantahuesos y valorar las posibles amenazas potenciales (caza ilegal, tendidos eléctricos, venenos, etc.), constatando que las causas que provocaron su extinción a mediados del siglo pasado, probablemente caza directa y el uso de venenos, han sido erradicadas. Sin embargo, será necesario seguir trabajando en esta línea para obtener resultados concluyentes a largo plazo (Tabla 1).

El Estudio del Hábitat reveló que el quebrantahuesos selecciona preferentemente lugares con una orografía abrupta en los que la pendiente del terreno es elevada, con disponibilidad de cortados o paredes rocosas, dominando los terrenos abiertos sin abundante cubierta forestal. Estas zonas se asocian con la existencia de poblaciones de ungulados silvestres (Rupicapra pyrenaica), parte fundamental de la dieta del quebrantahuesos junto con la ganadería ovina y caprina, base económica de este entorno rural. De forma general, su área de distribución se concentra en zonas con escasa presencia humana y de infraestructuras derivadas del establecimiento de núcleos de población. La similitud orográfica del área de estudio con las montañas pirenaicas en cuanto a relieve y disponibilidad de oquedades lo convierten, desde el punto de vista físico y por la abundante disponibilidad de alimento, en un enclave idóneo para su recolonización por el quebrantahuesos. También se calculó la capacidad de carga de estas montañas, obteniendo que Picos de Europa podría albergar entre 5 y 8 unidades reproductoras.


Siguiendo los criterios establecidos por el estudio anterior, se han instalado un total de diez señuelos o réplicas de quebrantahuesos fabricadas en resina a escala real, seleccionando zonas próximas a referencias históricas, coincidentes con áreas descritas con alta probabilidad de ocupación por la especie. Esta acción se enmarca dentro de las denominadas técnicas de atracción social, simulando la ocupación de territorios, se pretende conseguir la fijación de ejemplares en zonas de alta calidad ambiental, de las que la especie desapareció hace tiempo. La utilidad de esta experiencia ha quedado demostrada en proyectos de recuperación de otras aves rapaces como el Pigargo europeo, el Águila pescadora y el Milano real. Desde que los señuelos fueron colocados se han repetido las observaciones de quebrantahuesos en las inmediaciones de estos enclaves.
Pero las labores de conservación no se limitan sólo a crear las condiciones óptimas para el asentamiento de la especie, sino que además se esta actuando sobre sus principales causas de mortalidad mediante la participación de entes sociales y empresas privadas. Una de estas amenazas la constituyen las líneas eléctricas que atraviesan áreas de montaña, ya sea, por colisión con el cable de tierra en líneas de alta tensión, imperceptibles para las aves en determinadas condiciones, o por electrocución en los postes que ocasionalmente utilizan como posaderos. Para evaluar el impacto potencial de esta amenaza, se ha realizado una exhaustiva revisión de las líneas eléctricas de alta y media tensión que atraviesan el área de trabajo (551 Km.) e identificación de los puntos críticos (vanos y apoyos con elevado riesgo de colisión y electrocución, respectivamente) según su peligrosidad para las grandes rapaces. Se está trabajando con la Fundación HC, de Hidroeléctricas del Cantábrico, responsable del transporte y distribución de energía eléctrica en la mayoría del entorno montañoso de los Picos de Europa, para la firma de un convenio de colaboración repitiendo la buena experiencia llevada a cabo en Pirineos, donde ya se están implantando las modificaciones necesarias en las estructuras propuestas.




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