Estructura socioeconómica de méxico bloque I describes los aspectos teórico-metodológicos de la estructura socioeconómica de méxico



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ESTRUCTURA SOCIOECONÓMICA DE MÉXICO
BLOQUE I
DESCRIBES LOS ASPECTOS TEÓRICO-METODOLÓGICOS DE LA ESTRUCTURA SOCIOECONÓMICA DE MÉXICO

Realiza la siguiente lectura.
¿Qué significa ser pobre en México?
Para algunos la pobreza es carecer de condiciones mínimas de igualdad, para otros es no tener qué comer, pero hay quienes dicen que no existe una definición única, sino que se adapta a las condiciones de cada país

Daniela Pastrana



El Universal, Viernes 30 de junio de 2006
Esmeralda, de 11 meses, pega su boca al pecho izquierdo de su madre y succiona con fuerza. Se mueve inquieta dentro del portabebé que cuelga del cuerpo delgado de Cristina, de 20 años y oriunda de Veracruz, que reparte volantes con una máscara de Vicente Fox . “¿Qué es ser pobre? No sé... no tener qué comer”, dice la joven, con la niña pegada de su pezón.

La protesta de los campesinos del Movimiento de los 400 Pueblos es grotesca, por más que los capitalinos nos hayamos acostumbrado a ver su campamento –14 años, por un problema de tierras- como parte del paisaje de Paseo de la Reforma:

Los hombres, con los calzones debajo de las nalgas, cubiertos sólo sus genitales y sus pies, dan vueltas por la avenida y gritan: “¡Respuesta!”.

Las mujeres, con máscaras del presidente Fox, se quitan la ropa y se trepan en tambos de basura enfrente a la estatua de Cuauhtémoc. Son madres, algunas abuelas. Sus cuerpos morenos y desnudos aguantan la temperatura de 16 grados.

– ¿Qué es ser pobre?

–No tener justicia, ni condiciones mínimas de igualdad –responde, mientras se visten, Alfonsina Sandoval, quien a leguas se distingue como una de las dirigentes. “Somos campesinos, pero no nos consideramos pobres. Vivimos aquí (señala el campamento) del apoyo que nos da la sociedad; de la Central de Abasto nos traen los jitomates que alguien ya desechó y eso nos sirve a nosotros, no nos importa.

En México, 50 millones de personas viven con menos de 45 pesos al día (mil 400 pesos al mes); casi la mitad de ellos tienen ingresos menores a 26 pesos diarios (o 19, en el caso del campo) y otros 20 millones, los llamados “pobres extremos”, tienen ingresos que no superan los 16 pesos diarios, en el campo, y 22 en las ciudades.

Son quienes nutren las cifras oficiales y sirven de base a las diferentes mediciones de la pobreza que, desde cada vitrina del país, se mira con ópticas distintas. Son, también, el gran elector de las campañas políticas y la “máxima prioridad” del último tramo del gobierno de Vicente Fox.

Pero, ¿qué significa ser pobre en México?

“No hay una definición única de la pobreza. Los conceptos se adaptan de acuerdo con las condiciones de cada país”, explica el ex subsecretario de Prospectiva, Planeación y Evaluación de la Secretaría de Desarrollo Social, Miguel Székely.

Quizás el único acuerdo que existe entre quienes se dedican a estudiar y medir la pobreza, y entre los propios protagonistas de ella, es que ser pobre implica “no tener qué comer”.

“No es que sea el único factor, sino es del que se parte para hacer las distintas clasificaciones de la pobreza”, aclara el investigador.

Con sus 63 años, cinco hijos y nueve nietos a cuestas, Tomasa vive de su pensión de 3,200 pesos mensuales por 33 años de servicio como conserje en escuelas primarias, y cuatro días de la semana trabaja en el servicio doméstico. “Yo no me considero pobre, porque tengo lo suficiente para vivir, tengo mi casa... hasta mi jardín, pero pobre pobre es el que no tiene para comer”.

Tomasa vive en Ampliación Lomas de San Bernabé, una colonia encajada en la delegación Magdalena Contreras, en terrenos que hace 15 años eran ejidales y hoy son un laberinto de subidas y bajadas. En su calle, por ejemplo, no hay electrificación, pero Tomasa tiene un horno de microondas y un comedor que le costó seis mil pesos y pagó de contado. “La señora (con quien trabaja) me regaña por comprar estas cosas si no tengo dinero, pero yo pienso: ´¿Por qué no? Si puedo darme ese gusto´”. “La pobreza tiene una dimensión de autoestima relacionada con la capacidad de hacer pequeñas elecciones”, dice la filósofa-investigadora Paulette Dieterlen, del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM, para quien las formas de evaluación cuantitativas de la pobreza deben complementarse con elementos antropológicos y éticos.

“Por ejemplo –dice–, un niño de la calle quizá tiene más acceso a los alimentos que un niño que vive en las zonas de miseria rural, pero su condición de indigencia va en contra de la dignidad de las personas; entonces, estamos hablando de una pobreza que puede no tener satisfactores mínimos de dignidad.”
Encuesta de Sedesol

Hace tres años, la Sedesol realizó una encuesta sobre la percepción que tienen los pobres de sí mismos. Fueron tres mil cuestionarios aplicados en comunidades marginadas de todo el país. El experimento –único de este tipo en México– reveló, por ejemplo, que los pobres en este país le tienen más miedo a no tener trabajo que a la muerte, y que una gran mayoría (nueve de cada 10) prefiere vivir en una casa propia, aunque no tenga todos los servicios, que en una casa rentada con todos los servicios.

También dejó claro que los “pobres” no se sienten pobres mientras no estén en el grupo que no tiene las condiciones mínimas para alimentarse. (A la pregunta “¿Quiénes son los pobres?”, 42.7% dijeron que los que no tienen qué comer, y ese satisfactor quedó muy por arriba de otros tópicos como salud y educación), y que en México, la pobreza tiene un alto grado de fatalidad. A la pregunta “¿Por qué existen pobres?”, 20% dijeron que “en el mundo siempre hay ricos y pobres” o que “la sociedad es injusta”; 13.5% lo atribuyó a “la voluntad de Dios”, y 8.6% consideró, simplemente, que “por mala suerte”.
Consultado el 25 de octubre de 2011 en:

http://www.eluniversal.com.mx/nacion/140113.html



ESTRUCTURA Y CAMBIO SOCIAL

La sociedad de cada país está formada por seres humanos que comparten fines, conductas y la diversidad cultural, y que se relacionan entre sí en una dinámica con la que buscan generar condiciones propias para su desarrollo y bienestar. No obstante, hay una serie de elementos en torno a esta convivencia y armonía que contribuyen a facilitar ese desarrollo social y definen características muy particulares de la sociedad en un momento determinado. Por ejemplo, las riquezas naturales se convierten en la base económica de la sociedad; la infraestructura física y de comunicaciones hace más fácil la convivencia entre las personas: acorta distancias entre ciudades y facilita el tráfico no sólo de mercancías, sino también de personas e información; el sistema de gobierno trata de coadyuvar a la búsqueda del bien común desde diferentes trincheras y adopta diversos esquemas y formas de organización en el interior de la sociedad.


Además, se observa también que la distribución de la riqueza no es equitativa, sino que existe una tendencia a la concentración en unas cuantas personas, quienes también controlan las estructuras de poder y gobierno de la sociedad. Estos elementos dan cuenta de lo compleja que es la sociedad y sus estructuras de organización; también indican que tratar de entenderla así como se presenta resulta demasiado complicado, si no es que imposible, por todas las aristas que confluyen en un mismo problema.
Lo anterior ha obligado a que esta problemática sea abordada desde diferentes posiciones y corrientes de pensamiento, buscando simplificar algo que por naturaleza es complejo, identificando principios y leyes más simples que ayuden a explicar el comportamiento y desarrollo de esa sociedad. Dos de las corrientes teóricas que han tenido un mayor alcance e influencia en esta tarea han sido el estructural-funcionalismo y el marxismo, por lo cual iniciamos este trabajo exponiendo, de manera muy breve, sus principales planteamientos. Un buen punto de partida en esta tarea consiste en definir dos conceptos que coexisten e interactúan entre sí y que son fundamentales para entender a la sociedad: estructura y cambio social.



Estructura
Una definición completa de estructura resulta complicada por lo amplio del concepto; la mayoría de las definiciones tienen una connotación particular. Lo más aceptado es que las estructuras forman parte de la realidad, aunque no sean realidades materiales en cuanto tales (sino más bien “conceptuales”). El Diccionario Pequeño Larousse (2008) la conceptualiza como la “armadura que sostiene un edificio”. Esta definición muestra algunos elementos básicos del concepto; también señala un conjunto de elementos y relaciones existentes entre éstos que forman un todo más completo, denominado sistema, en el que cada elemento se encuentra en estrecha relación con los demás y juntos existen en función del sistema.
Todas las partes que forman el sistema están subordinadas a éste a través de un orden y disposición entre los elementos. Esto es, se trata de un sistema de conceptos coherentemente enlazados, cuyo objetivo es precisar la esencia del todo a través del lenguaje. Tanto la realidad como el lenguaje tienen estructura. De hecho, uno de los objetivos de la semántica y de la ciencia radica en que la estructura del lenguaje describa fielmente la estructura de la realidad.
Aunque la definición anterior incluye los aspectos más relevantes, hay algunos otros que contribuyen a enriquecerla y que es importante explicitar, como son los siguientes:

  • Una estructura presenta un carácter de sistema. Esto es, consiste en un conjunto de elementos que no funcionan de manera independiente, de tal suerte que una modificación cualquiera de uno de éstos genera un cambio en todos los demás.

  • Las relaciones entre los diversos elementos que conforman el sistema tienen diferentes niveles de importancia. Ello hace que los impactos derivados de una eventual modificación en algún elemento tengan diferentes intensidades a lo largo del sistema, lo que obliga a jerarquizar los elementos y relaciones del sistema, volviendo más compleja la estructura.

  • Los impactos derivados de la modificación en alguno de los elementos del sistema no son unidireccionales, sino que pueden establecer relaciones simultáneas recíprocas, lo que hace que los impactos sean de ida y vuelta, generando réplicas que tomarán cierto tiempo en disiparse. De este modo, se establece una relación de interdependencia entre los elementos que conforman la estructura, lo que obliga a que el análisis de cada uno de los elementos del sistema sólo sea comprendido como parte del todo.

Hay estructuras que adoptan formas de definición y operación más complejas o que entran en relación con otras en el momento de operar, conformando sistemas que dificultan todavía más su comprensión y análisis. Esta complejidad inherente a las estructuras que tienen vigencia en nuestra realidad socioeconómica obliga a que se prioricen aquellas relaciones y características que se desean estudiar. Dicha tarea da origen a la elaboración de teorías y modelos en un esfuerzo por hacer manejable algo que en la práctica es complejo. Los modelos son simplificaciones de una realidad que priorizan aquellas relaciones en las que desean profundizar y pueden evolucionar a formas más desarrolladas de abstracción, sin perder la objetividad y contundencia para la que son elaborados.


Las estructuras vigentes en una realidad socioeconómica determinada son variadas y de muy diversa índole, existen en prácticamente todos los campos disciplinares y su empleo ayuda mucho a la generación y aplicación del conocimiento. En las ciencias sociales su uso está muy difundido, y su contribución radica en darle concreción y facilidad de entendimiento y análisis a una serie de disciplinas ―como la economía― que en la práctica se muestran como algo demasiado complejo.

En un intento por explicar la dinámica de la vida social se han utilizado estructuras y modelos propios de otras disciplinas como las ciencias físicas, exactas y naturales, aplicaciones que en muchos casos han sido de gran ayuda y un aporte para el desarrollo de las ciencias; sin embargo, en otros han resultado estériles para explicar una realidad que les es ajena y para la cual no tienen una construcción teórica pertinente.



Este trabajo se centra en la estructura social, concepto que hace alusión al modo en que los elementos de una sociedad determinada se organizan y relacionan entre sí, definiendo de ese modo una serie de características e interacciones que, justamente, definen la estructura y la hacen diferente de otras.

La estructura social no es un concepto estático; en la práctica presenta adecuaciones y transformaciones en el tiempo que le dan un carácter dinámico permanente. Este carácter dinámico hace que los elementos de la estructura entren en contradicción en determinado momento, lo que conduce a nuevas formas de organización. Cuando esto sucede, se sientan las bases para que se dé el cambio social.

La dinamicidad que caracteriza a las estructuras en ese proceso de cambio no es una limitante que impida explicar su comportamiento. En la práctica ha generado planteamientos teóricos interesantes que incorporan esta cualidad. Dos de estos planteamientos son el estructural-funcionalismo y el marxismo.
El cambio
La sociedad es concebida como un conjunto de estructuras organizadas dentro de un sistema que es dinámico pero estable, y con tendencia hacia el equilibrio. No obstante, es común que el cambio social rompa con ese equilibrio, aunque después del colapso tienda a restaurarse.
Un cambio social es una alteración o modificación de las estructuras sociales vigentes, incluye procesos de reestructuración y transformación, así como las consecuencias derivadas del ajuste y las nuevas configuraciones y productos que emergen como consecuencia del cambio.
De acuerdo con la forma y características con las cuales ocurre el cambio social, éste se puede clasificar en dos tipos: cambio estructural y cambio coyuntural.
El cambio coyuntural se refiere a transformaciones dentro de la estructura que no son permanentes, sino contingentes y cambiantes; usualmente son de corto plazo y no transforman a fondo un modelo económico. Los caracteriza una temporalidad específica y el menor alcance de sus efectos sobre la estructura; por ejemplo, el aumento o la disminución de una tarifa aduanera, la oportunidad de la industria maquiladora para aprovechar los bajos salarios vigentes, etcétera.
El cambio estructural, por su parte, se refiere a una variación profunda de la estructura socioeconómica, que modifica la relación funcional y el orden de los componentes de la estructura, e incluso sus impactos pueden dar como resultado la aparición de nuevas estructuras. Un ejemplo lo representan las políticas neoliberales implementadas en México a partir de 1982.
La forma en que ocurre la ruptura del antiguo equilibrio y la manera en la cual éste se reestablece han sido motivo de análisis. En ese orden, si un cambio social particular promueve un proceso de transición y equilibrio armonioso, se considera funcional; si rompe el equilibrio de manera violenta y estrepitosa, es disfuncional; si no tiene mayores efectos, es no funcional. En una democracia como la que vivimos, los partidos políticos son funcionales; las invasiones, los asesinatos y el terrorismo político son disfuncionales, y los cambios en el vocabulario político o en las insignias son no funcionales.

I. Realiza la siguiente lectura.

Reestructura PepsiCo unidad de bebidas

Negocios - Miércoles, 14 de septiembre de 2011 (14:08 hr)

Jefe de embotelladoras, Eric Foss, abandona la compañía

El Financiero en línea. México, 14 de septiembre.
PepsiCo anunció el miércoles una reestructuración de su unidad de bebidas, que se ha quedado rezagada en Norteamérica frente a Coca-Cola, en un rediseño organizacional que incluye a un nuevo jefe. Pepsi nombró a Albert Carey, que lleva 30 años en PepsiCo y dirige la unidad norteamericana de Frito-Lay, como presidente ejecutivo de PepsiCo Americas Beverages.

Carey, de 60 años, asumirá la responsabilidad de todos los aspectos del negocio de bebidas en las Américas, incluyendo las embotelladoras de Norteamérica que PepsiCo adquirió en 2010.

El nuevo rol de Carey combina esencialmente los de Eric Foss, el antiguo presidente ejecutivo de la embotelladora, y de Massimo d’Amore, cuyo puesto como jefe de bebidas de las Américas ha estado marcado por varios éxitos y un gran traspié.

“PepsiCo ha estado teniendo un rendimiento inferior al de Coca-Cola en las bebidas de Norteamérica y ahora han renovado completamente su estructura y directorio”, dijo John Sicher, editor de Beverage Digest, el boletín del sector.

“No sé si esto mejorará su rendimiento, pero Carey es uno de los ejecutivos más fuertes en PepsiCo”, agregó.

Las acciones de PepsiCo subían 2.16 por ciento, a 61.85 dólares, a las 18:50 GMT.

Coca-Cola, que adquirió sus operaciones de embotellado en Norteamérica después de Pepsi, aún tiene un gerente independiente para ese negocio en Norteamérica.

Foss –un ex presidente ejecutivo de Pepsi Bottling Group, adquirido por PepsiCo el año pasado– abandonará la compañía en diciembre. Su eventual partida era esperada tras la integración de la embotelladora.

En el trimestre más reciente, el volumen de ventas de bebidas de Norteamérica cayó uno por ciento para PepsiCo. En tanto, Coca-Cola no tuvo cambios, excluyendo el impulso de las nuevas licencias de marcas como Dr Pepper.

D’Amore mantendrá la responsabilidad sobre Gatorade y Tropicana en el negocio de bebidas en Norteamérica y en Latinoamérica, y reportará a Carey. También continuará como jefe del “grupo global de bebidas,” que se centra en la innovación, investigación y desarrollo y gestión de la marca global. (Con información de Reuters/MVC).

Consultado el 25 de octubre de 2011 en:

http://www.elfinanciero.com.mx/index.php/negocios/41912-reestructura-pepsico-unidad-de-bebidas
Propuestas o concepciones teóricas: el estructural-funcionalismo
La corriente estructural-funcionalista surge de la fusión de dos corrientes previas: el estructuralismo y el funcionalismo. Plantea que el propósito de la sociedad es el mantenimiento del orden y la estabilidad social, y que la función de las partes de una sociedad y el modo en que éstas se organizan (la estructura social) servirá para mantener ese orden y esa estabilidad, generando orden y no caos dentro del organismo social; de ahí la importancia de complementar ambas teorías para que cada estructura tenga una función específica. Los principales postulados mediante los cuales el estructural-funcionalismo trata de explicar el desarrollo de la vida social son:


  • Establecer una analogía de la vida orgánica y la vida social, teniendo como modelo las funciones de los organismos biológicos para aplicarlas a los organismos sociales.

  • Las funciones realizadas por los grupos sociales tienden a hacerse más especializadas, interdependientes y eficaces a medida que la sociedad crece y se desarrolla en niveles más complejos de organización.

  • Las acciones conscientes e inconscientes de los individuos provocan la movilidad y función de la sociedad, entendiendo por movilidad la acción o función que desempeña un individuo, según el estatus social, la cultura imperante y el grupo social al que pertenece.


Estructuralismo. Esta corriente centra su atención en el concepto de estructura social como un objeto de análisis sociológico; considera que no hay propiamente un hecho (humano y social) que no suponga una estructura. El estructuralismo comienza cuando se admite que es posible conformar conjuntos diferentes, en virtud de sus diferencias.

Funcionalismo. Los rasgos esenciales del funcionalismo son: “la sociedad es un sistema, es un todo formado por partes interdependientes; el cambio de una parte afecta a las otras partes y al otro... la sociedad es un sistema de equilibrio... en la sociedad hay fuerzas internas y externas; los intereses actúan para mantener la tranquilidad y el equilibrio; las fuerzas presionan moderadamente para lograr los cambios”.



Émile Durkheim. Su obra permitió la superación del utilitarismo individualista y la acentuación de la función integradora de cultura e instituciones.

Malinowski y Radcliffe-Brown clarificaron el nexo entre función y estructura, así como su centralidad, por medio del análisis de sistemas concretos. Finalmente, la biología precisó, a través del concepto de homeostasis, que los seres organizan sus funciones en vista del valor-objetivo de la sobrevivencia y de la reproducción.



De esta manera, el estructural-funcionalismo aporta un legado de conceptos que se han hecho comunes y aceptados como categorías de análisis: estructura, función, organización social, grupos primarios y secundarios, instituciones sociales, estratificación social, movilidad social, clase social, estatus social, rol social, desorganización social, conflicto de valores, conducta social desviada y patología social, entre otros. Pero sobre todo nos lega la imagen de la sociedad como un conjunto constituido jerárquicamente por subsistemas en los que la acción está “ordenada”, las partes se explican en función del todo y la forma en que éstas se explican es a través de sus propias funciones. El orden se define por la adecuación entre medios y fines, y ese orden tiene un carácter estructural que se da gradualmente.


El estructural funcionalismo considera que los sistemas sociales se mantienen constantes por intervalos de tiempo largos, debido a que la misma dinámica interna de sus elementos y las relaciones existentes entre ellos generan condiciones de cohesión y estabilidad que aseguran su vigencia temporal. De allí que esta corriente de pensamiento centre gran parte de su análisis en los factores que refuerzan el orden, la cohesión, la solidaridad e interdependencia entre los componentes del sistema social. De tal suerte que aspectos como contradicciones sociales, desajustes entre factores, oposición entre componentes del sistema, son términos no relevantes en sus planteamientos.
Esta corriente considera que las sociedades humanas son sistemas naturales en los que todos sus elementos están interrelacionados y son interdependientes, lo que contribuye a fortalecer el equilibrio del conjunto social. Es por ello que esta teoría busca el origen de los cambios sociales a través de las relaciones y funciones que cumplen los elementos de la estructura para mantener su vigencia y cohesión social. No pone atención a cualquier relación que los elementos de la estructura puedan tener con su pasado y busca cuantificar los hechos para determinar su importancia. En donde presta especial atención es en aquellos componentes de la sociedad que considera fundamentales, como personas, grupos sociales, instituciones y categorías, entre otros. Es una teoría con un alto nivel de aceptación, ya que configura la visión de la sociedad y utiliza la estadística como instrumento de prueba y validación de sus hipótesis. Formula preguntas como: ¿En qué forma este valor, esta práctica o esta institución colaboran para satisfacer las necesidades de la sociedad? ¿Cómo se ajusta con las otras prácticas e instituciones de la sociedad? ¿Un cambio sería más o menos útil para la sociedad?
Se admite que la estructura social está conformada por elementos como estatus, rol, liderazgo, normas y la estructura de comunicación y de poder, siendo el estatus y el rol el núcleo básico, de modo que la estructura social va a estar determinada sobre todo por los roles y las posiciones de sus miembros.
Anteriormente se mencionó que la estructura social es la manera como cada sociedad o grupo organiza, regula y controla las acciones sociales derivadas de la convivencia permanente de sus miembros. Estas tareas las realiza definiendo modelos o pautas de interacción social (instituciones), posiciones sociales (estatus) y algunos comportamientos esperados de las personas que ocupan esa posición o estatus social (rol).
Según Espadas et al. (2005), cuando se habla de sistema social se está haciendo referencia al conjunto de seres humanos que conforman la estructura social, a las interacciones y relaciones que se establecen entre ellos, a los esquemas de convivencia y a la estructura de gobierno. Todos estos aspectos dan forma y claridad a la convivencia de los individuos y dan certeza y seguridad a sus relaciones. Así, por ejemplo, la forma en que el gobierno se relaciona con los diferentes grupos sociales, los profesores con sus alumnos, los sacerdotes con sus feligreses, etc., no es casuística ni está sujeta a imprevistos, sino que obedece a un patrón de conducta previamente definido, cuya aplicación consuetudinaria lo vuelve recurrente. En este mundo complejo, el sistema social se convierte en esa enorme matriz que concentra el total de relaciones existentes entre los componentes básicos de la sociedad, al tiempo que organiza, jerarquiza y simplifica ese conjunto de relaciones, lo que hace más fácil su análisis y explicación.





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