Elementos constituyentes del centro infantil



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La zona de servicios comprende variadas dependencias, entre las que se encuentran:

  • La cocina general.

  • La cocina dietética para la alimentación de los lactantes.

  • La lavandería y su zona de secado al exterior.

  • El comedor de empleados.

  • El baño y taquilla de empleados.

  • Las bodegas o almacenes: de víveres; de productos perecederos: tubérculos, vegetales, frutas; de productos no alimenticios (de uso general, de recursos y materiales).

  • Patio de servicios.

  • Dependencias varias (de carácter no habitual).

La cocina general es una de las dependencias de servicio que tiene una organización más compleja, pues en ella se prepara la alimentación de los niños a partir del segundo año de vida y del personal. En aquellos centros infantiles de jornada completa funciona prácticamente durante todo el horario de trabajo, y algunas veces se le asigna un doble turno de su personal específico, lo que complica aún más su labor.

Es en la cocina general, junto con la dietética de los lactantes, donde los lineamientos higiénico - sanitarios han de ser cumplidos con su más exquisita exigencia, pues su no seguimiento puede provocar que se sucedan diversos problemas: contaminación de alimentos, con su consecuente pérdida, accidentes diversos, etc. A su vez, ello puede traer como resultado que se produzcan intoxicaciones alimentarias en los niños y niñas, así como afectaciones en su estado de salud.

El centro infantil ha de tener un reglamento higiénico - sanitario que norme, entre otras cosas, los procedimientos de higiene de la cocina general y la dietética, para evitar el desconocimiento o la introducción de criterios desacertados en su labor, el cual ha de ser de estudio constante del personal manipulador de alimentos. A su vez ha de tener igualmente un reglamento que establezca la forma de manipular y preparar los distintos alimentos, y el uso de procedimientos para su cocción y servido.

Por supuesto, la existencia de un manual de dietas que señale los distintos menús a preparar para la alimentación de los niños, científicamente concebido para satisfacer todos los requerimientos nutricionales de los niños, es también de absoluta necesidad.

Lo más importante de estos tres documentos es que regulan la labor de la alimentación y su realización, y que impiden que las cosas se hagan por libre criterio, los cuales pueden ser a veces muy apartados de lo técnicamente aconsejable.

El hecho de que, cada vez que un alimento en su elaboración retrocede a una fase anterior de este proceso tiene grandes posibilidades de contaminarse, obliga en el diseño de la cocina a seguir el principio de la marcha adelante. Esto quiere decir que el alimento que empieza su proceso de preparación tiene que ir siempre hacia delante, sin volver atrás, hasta que sale listo para servir de la cocina. Desde este punto de vista la distribución de zonas en la cocina ha de seguir la siguiente ruta:



  • Área de preelaboración (generalmente situada en el exterior y anexa a la cocina).

  • Área de alimentos crudos.

  • Área de cocción.

  • Área de alimentos cocinados.

  • Área de servir.

  • Área de agua y leche.

  • Área de jugo.

  • Área de fregado.

Obviamente, el diseño arquitectónico de la cocina ha de seguir esta ruta, para garantizar que el principio de la marcha adelante sea cumplido de manera eficiente. Por supuesto, cuando se trata de una casa adaptada esto es bastante difícil de poder ser habilitado de esta manera, si bien pueden hacerse algunas modificaciones estructurales que permitan en cierta medida cumplimentar el principio.

La cocina general ha de estar aislada, tanto del comedor como de otras dependencias exteriores, lo cual generalmente se resuelve con el uso de mallas milimetradas en puertas y ventanas, que impidan el paso de vectores (moscas, roedores, etc.) y de factores climáticos adversos (polvo, corrientes de aire, entre otros). El acceso al comedor suele propiciarse mediante una pequeña ventana de vaivén en la que se sitúan los platos y bandejas que se utilizan para servir los alimentos, u otro medio semejante que posibilite igual función. Esto es particularmente importante en relación con el comedor de los adultos, que generalmente se ubica en un local anexo a la cocina general.

En el caso de que exista el servicio de alimentación en los salones de los grupos, los depósitos del carro - termo han de ser llenados y tapados dentro de la cocina, y luego ubicados en el carro. Corresponde al personal manipulador de alimentos el servirlo en los distintos grupos, para lo cual ha de tomar las medidas higiénicas correspondientes.

La organización del servicio de alimentación toma como base el horario de vida de los niños y niñas, y sobre esta base se planifican todas las acciones a realizar por el personal manipulador de alimentos, el técnico y el administrativo, desde la selección de los menús, el escogimiento y distribución de los comestibles, la preparación de los mismos, el tiempo de iniciar la cocción de cada uno de los distintos alimentos para garantizar sus condiciones órganolépticas, su servido, entre otras.

Por esto, en la cocina ha de existir un mural en el que han de estar situados estos horarios de vida, el horario general de la cocina, así como otros avisos importantes, como es la relación de las intolerancias alimentarias de los niños y niñas en cada grupo, y su sustitución apropiada por otro tipo de alimento.

Desde el punto de vista higiénico - sanitario el personal manipulador de alimentos (cocinero, ayudantes, etc.) ha de utilizar ropa blanca para sus funciones, así como tapabocas y gorras para la cabellera. El acceso a la cocina ha de estar limitado para el personal que no labora en la misma, y caso de necesidad de entrar, ha de usar bata sanitaria y los mismos aditamentos del utilizado en el local.

 La cocina dietética de lactantes, como su nombre indica se utiliza para la preparación de la alimentación y las fórmulas de leche de los niños del primer año de vida. Al igual que la cocina general ha de estar dividida por zonas, como son:


  • Área de cocción de alimentos.

  • Área de preparación de las fórmulas de leche.

  • Área de jugo.

  • Área de servir.

  • Área de fregado.

Por lo general el local de esta cocina se ubica anexo a la sala de lactantes, comunicándose con esta mediante una pequeña ventana por la cual se trasladan los alimentos y se recolectan los platos y bandejas vacíos. En esta cocina, y aún con mayor rigor es necesario preservar su aislamiento y sus condiciones higiénico - sanitarias, por la vulnerabilidad de los niños y niñas a los cuales presta servicio.

A pesar de estar destinada a un solo grupo, la organización de la cocina dietética es muy compleja, dado que los subgrupos de lactantes tienen diferentes horarios, y requieren de su alimentación a diferentes horas.

Las mismas regulaciones vigentes para la cocina general se aplican a la dietética, en cuanto al acceso, higiene, vestuario del personal, etc. Generalmente existe una persona especializada para esta tarea, llamada pantrista o cocinera dietética, y en algunos lugares corresponde a la enfermera el preparar las fórmulas de leche, o comparte esta tarea con la pantrista.

La lavandería y su zona exterior de secado de las ropas, se habilita en aquellos centros que brindan el servicio de proporcionar el vestuario a los niños y niñas durante el día, y también para toda la lencería que se utiliza en el centro infantil, en particular la de los lactantes, así como la de aseo de los grupos.

Su organización requiere de diversos controles para la guarda y cuidado de todo este material, así como la designación de quienes y de que manera se intercambia y solicita dichas prendas de vestir y de uso diario de la institución.

El diseño del centro infantil ha de contemplar que la lavandería y su zona anexa de secado se ubiquen separada de la zona de actividad de los niños y niñas, y que estos no tengan acceso directo a las mismas.

El comedor de empleados se utiliza para todo el personal del centro, sea técnico, administrativo o de servicios, y por lo general, se ubica anexo al local de la cocina general para evitar el traslado de alimentos.

Este local no requiere ser en extremo grande, pues organizativamente ha de preverse su uso escalonado por los adultos. Esto requiere de una correspondencia bien definida del horario de vida de los niños y niñas con el del personal, para evitar la falta de atención de los pequeños durante el período de la comida de dicho personal.



El baño y taquilla de empleados ha de ubicarse en el área de servicios, e igualmente fuera del alcance de la actividad de los niños y niñas. Cada persona que trabaja en el centro infantil ha de tener su propio casillero, y las facilidades de higiene y vestido han de favorecer la privacidad de la misma. Es importante recordar que, sobre todo en los centros de jornada extendida, se hace necesario brindarle comodidades al personal, para evitar la fatiga y rechazo a la actividad que realiza, pues esto redunda en perjuicio de los niños y las niñas.

Las bodegas o almacenes han de situarse preferentemente en el área de servicios, y su ubicación ha de depender de su función. Así, el local de los víveres y el de los productos perecederos (vegetales, frutos diversos, etc.) deben estar próximos o anexos a la cocina, para evitar el trasiego innecesario de productos por el centro. Los de productos no alimenticios, o el de recursos y materiales didácticos para las actividades pedagógicas pueden estar en la zona administrativa, pero nunca es aconsejable situarlos en el área de actividad de los niños.

En todos los casos, e independientemente de los controles internos, estos locales han de situarse donde se posibilite fácilmente su control visual.



El patio de servicios es un espacio para la ubicación de diferentes propósitos, como puede ser la caseta de basura y desperdicios, la de las instalaciones hidráulicas, la de guardar los instrumentos del jardinero, entre otros. A su vez este patio de servicios puede tener un acceso al exterior, para posibilitar la entrada de algún vehículo que regularmente traiga alimentos o útiles al centro infantil, por lo que el diseño arquitectónico del proyecto educativo ha de contemplar este multipropósito.

En el centro infantil pueden existir dependencias varias que tengan una finalidad de servicio, y que pueden obedecer a situaciones propias de la labor de dicho centro, de su función, de las particularidades de la comunidad, etc. Por ejemplo, si el centro funciona como una unidad docente del servicio de alimentación, o si ejerce alguna labor social respecto a la comunidad en que está enclavado, es posible que sea necesario tener algún local dispuesto para ello, el cual ha de estar preferentemente en esta zona de servicios.

Pero, si el centro cuenta con un cuarto de experimentación porque se realicen investigaciones con los niños y niñas, el mismo ha de estar en la zona de actividades de estos. De la misma manera si ejerce una función de centro docente para la formación de personal pedagógico, puede que sea necesario el tener un local de práctica docente, el cual puede situarse anexo a la zona de actividad de los pequeños, si bien el gabinete pedagógico puede igualmente ser utilizado con este propósito.

La zona de actividades de los niños y las niñas es la más importante de todo el centro infantil, y a la que hay que organizar de la manera óptima. De como esta zona satisfaga sus necesidades e intereses va a depender en mucho el clima emocional del centro y el bienestar psicológico de los niños y niñas. Los componentes de esta zona son principalmente:                                               

Las áreas exteriores (que ya fueron analizadas en páginas anteriores).



  • Las salas o salones de los grupos.

  • Los salones – dormitorios.

  • La sala de actividades múltiples.

  • Los vestidores.

  • Los baños y locales de aseo.

  • Los pasillos.

Existen modelos curriculares, como el sistema Montessori, que establecen de manera definida como se ha de organizar la zona de actividades de los niños, en particular los salones de los grupos. No obstante, pueden establecerse principios y directivas generales de diseño y organización, que son comunes a muchos modelos curriculares, y en este sentido se ha de enfocar este análisis.

Las salas o salones de los grupos de niños y niñas constituyen uno de los lugares principales de su actividad, algo que en ocasiones se lleva al extremo y donde prácticamente se convierte en el único, por la escasa utilización que se hace del área exterior que, como ya se dijo anteriormente, ha de constituir el centro de la actividad de los niños y las niñas, y donde debe transcurrir la mayor parte de su tiempo en el centro infantil.

Por su importancia el salón del grupo ha de reunir las mejores condiciones de diseño y organizativas, para posibilitar el desarrollo más eficiente de las actividades que en el mismo se realizan. Un buen salón de grupo ha de considerar:



  • Estar diseñado para el grupo etario que le corresponde, pues en dependencia de la edad ha de variar su estructura, mobiliario, cromatismo, ventilación, insonorización, estética, etc.

  • Esté ubicado de manera tal que sea fácil su acceso, pero a su vez lo suficientemente aislado para no interferir con la actividad de los salones de los otros grupos.

  • Responda por su extensión a la capacidad adecuada que se le señala por el índice de superficie vital. 

  • Permita su cambio y transformación para posibilitar las más disímiles actividades y procesos de satisfacción de necesidades básicas.

  • Carezca de peligros potenciales de riesgo de accidentes.                 

  • Se ajuste a las condiciones climáticas de localidad, tratando de que sea una sala abierta, que posibilite al niño y la niña observar lo que sucede en el exterior de la misma, con amplias ventanas bajas y puertas de fácil manejo por los pequeños.

Por su estructura y organización los salones de grupos pueden ser de dos tipos:

  • La sala de lactantes, o salón del grupo del primer año de vida (0 a 1 año).

  • Los salones de los demás grupos etarios, por años de vida o por ciclos.

La sala de lactantes, por su especificidad requiere de un estudio organizativo particular, pues su labor es realmente compleja, dado que alberga pequeñitos que tienen cuatro horarios diferentes de vida: el de 0 a 3 meses, de 3 a 6 meses, de 6 a 9 meses, y los mayores, de 9 a 12 meses.

Estructuralmente la sala ha de concebirse con un local principal de actividades, un salón - dormitorio, el local de baño y aseo, y una zona exterior de gateo y en ocasiones un vestidor.

La sala de actividades ha de llevar su mobiliario específico, y es el único lugar donde los niños en el interior pueden caminar, por lo que no es necesario que los adultos se cubran los zapatos o utilicen zapatillas especiales. En esta sala ha de procurarse una pequeña zona delimitada para que los lactantes puedan gatear, cuando las condiciones climáticas impiden el uso del área de gateo exterior.

Los requerimientos higiénico - sanitarios más científicos establecen que los niños de 0 a 1 año deben dormir en una cuna o camita, que tenga al menos 10 cm. de separación del piso, para evitar riesgo de contaminación. Sin embargo, en ocasiones se ven centros en los que los lactantes (y los niños y las niñas de los otros grupos) duermen en esterillas o colchonetas situadas en el suelo, y muchas veces en contacto corporal unos niños y otros, lo cual es muy propicio para la transmisión de enfermedades, en particular con estos menores tan pequeñitos.

Las cunas o camitas han de situarse preferentemente en el local - dormitorio que posee la sala, distribuyéndose las mismas por rangos de edad, en los cuales los más chicos de 0-3 meses y 3-6 meses han de ubicarse en la zona más tranquila y callada, por pasar gran parte del día en el proceso del sueño.

En la zona de gateo, tanto exterior como interior, se hace imprescindible por el adulto el uso de zapatillas o medias solo para esta zona, pues los lactantes ponen sus manos en el piso, y la suela de los zapatos puede trasmitir gérmenes diversos.

En algunos centros infantiles existe anexo a la sala un pequeño local para amamantamiento por las madres de sus hijos, el cual ha de reunir condiciones de higiene y privacidad, a la vez que se le debe administrar a la madre una bata o delantal para evitar transmisión del polvo y otros agentes patógenos. Si la madre ha de lactar dentro del salón es imprescindible el uso de la bata sanitaria y el seguimiento de las indicaciones higiénico - sanitarias existentes para este grupo.

El vestidor de lactantes también tiene condiciones específicas, una de las más importantes es que se prevea el evitar corrientes de aire, por lo que la mesa en la que se cambia al lactante debe situarse apropiadamente o ubicarle algún protector que impida la exposición directa del mismo a la intemperie.

El salón de lactantes está concebido para los niños y niñas desde el nacimiento hasta que cumplen los doce meses. Esto obedece al curso evolutivo del desarrollo, que en esta etapa termina con la crisis del primer año de vida. En algún país se ha observado que los niños de 12 a 18 meses son aún considerados como lactantes, y su salón se organiza como una sala de este tipo, lo cual es un craso error técnico, que lleva como consecuencia un retraso en el desarrollo de estos niños y niñas, puesto que el programa también los valora como lactantes.

El niño de 12 a l8 meses es un niño de edad temprana, con particularidades y necesidades diferentes al lactante, por lo que requiere condiciones programáticas y organizativas diferentes. Solo así se garantiza apropiadamente su desarrollo.

La sala de lactantes tiene un gran número de disposiciones organizativas y de requisitos higiénico - sanitarios que es imposible relatar en el margen de este módulo, por lo que su ampliación puede hacerse consultando los reglamentos higiénico – sanitarios y de salud que existen, siendo recomendable el que se aplica en el centro infantil cubano, el cual, por su nivel técnico es representativo para este tipo de sala.

Los salones de los grupos del segundo al sexto año de vida tienen requisitos diferentes a la sala de lactantes, y son locales mucho más abiertos y directamente en contacto con el medio circundante.

Estos salones se organizan fundamentalmente atendiendo a la edad de los niños y las niñas, en ocasiones se corresponde un local con cada año de vida, y en otras se atiende a la estructura por ciclos, dándose como consecuencia, niños y niñas de edades contiguas. También en algunos casos, por condiciones de baja matrícula, o por ubicarse el centro en regiones donde no hay muchos niños, se organizan como un grupo múltiple para prácticamente todas las edades.

En cualquier caso existen disposiciones organizativas que les son comunes:



  • El mobiliario ha de responder a las características físicas y motoras de los niños y niñas, y a su adecuada proporción.

  • Ser lo más funcional que sea posible, esto implica la posibilidad de acomodarse y transformarse para distintos tipos de actividades y conformación de grupos.

  • Que sean significativos para los niños y las niñas, por su ambientación y apropiada fuente de estimulación, lo que se posibilita con los más diversos objetos.

  • Tener una distribución interna del salón que posibilite la vida organizada del grupo, con espacios libres no ocupados por mesas y sillas, la ubicación de los rincones (en los casos en que el modelo curricular así lo establezca) en una zona particular, la adecuada colocación de los anaqueles, etc. En el caso de los estantes se recomienda que su altura no deba sobrepasar más de un metro de altura, pues de ser mayor se corre el riesgo de accidente, pues pueden venirse abajo si algún niño se le ocurre treparse al mismo.

  • Tener un acceso directo con el área exterior.

Los salones - dormitorios son preferentemente los pertenecientes a los centros infantiles con régimen de internado, puesto que en el centro exclusivamente de matrícula externa, el sueño corresponde a la siesta, la cual se organiza dentro del salón o zonas aledañas que lo posibilitan, lo cual ha de ser objeto de estudio en la siguiente unidad referente a la organización del proceso educativo.

Estos salones - dormitorios se organizan, como norma para todas las edades, aunque en ocasiones se hacen por secciones: lactantes, edad temprana, niños mayores infantiles. También como norma, el personal que atiende estos salones no suele ser un personal docente, sino de servicios, por lo que los requisitos organizativos han de ser simples pero firmes y constantes.

La organización del salón - dormitorio requiere de un mobiliario específico, fundamentalmente cunas y camas, así como pequeñas mesas anexas en la que los niños y niñas puedan guardar objetos personales. El salón ha de mantenerse en la semipenumbra, y no en la oscuridad total, para posibilitar que el adulto pueda observar el sueño de cada pequeño, y a su vez no se amodorre por la falta de luz.

En los centros infantiles de régimen interno, las camas han de estar personalizadas, es decir, cada menor tiene su propia camita, la cual puede identificarse por un objeto o juguete afectivo mientras el niño no la ocupa, lo cual colabora psicológicamente a su sentido de pertenencia.

El salón - dormitorio ha de permanecer cerrado durante el día, pues es un local exclusivamente de uso nocturno, el cual debe ser aseado diariamente y preparado convenientemente para su función.

La sala de actividades múltiples constituye un local que puede tener diversos usos y en la cual pueden realizarse actividades que no se facilitan en el propio salón. La misma ha de diseñarse de manera que sea asequible a todos los otros salones de los grupos.

Esta sala permite realizar actividades con varios grupos a la vez, ser utilizada como salón de música, para realizar ensayos para las actividades festivas, usarse para proyectar diapositivas y videos, tener un televisor para su uso conveniente, un retablo para títeres, y cualquier otra actividad en la que el salón del grupo no ofrece las mejores condiciones.

Organizativamente la sala de uso múltiple constituye un recurso importante para resolver cualquier situación que requiera de un espacio anexo, lo cual en la vida diaria del centro infantil es algo que sucede con relativa frecuencia.

Los vestidores suelen ser pequeños locales que se utilizan por los padres para cambiar la ropa de sus hijos, aunque esta función en algunos centros, por falta de espacio se realiza dentro del salón. Generalmente deben tener acceso directo con el salón o el baño, para facilitar su labor. Por lo general se le suele ubicar un taquillero, anaquel o estante con divisiones para guardar la ropa, y un banco o sillas para uso simultáneo por varios padres, para que los mismos se sienten y puedan cambiar cómodamente a los hijos. Sin embargo, organizativamente hay que controlar que los padres formen el hábito de esta manera, pues algunos tienden a vestir a su hijo poniéndolo de pie en la silla o el banco, muchas veces con los zapatos puestos, lo cual es una contravención sanitaria a la vez que un mal ejemplo para los niños y niñas.

Los baños y locales de aseo son una dependencia que requiere de una buena organización para que cumplan su función de forma adecuada.

Uno de las cuestiones principales a considerar en los baños y zonas de aseo es que los lavatorios, los inodoros, las pocetas, etc., estén acordes con la talla de los niños, sus proporciones físicas y sus destrezas motoras. Esto requiere, por lo general de un estudio antropométrico serio, que correlacione, como sucede en el caso de las duchas, la estatura promedio de los niños y niñas con el del personal que atiende el baño, en particular en los más pequeños que son “bañados” mayoritariamente por el adulto.

En el baño han de situarse sillas para que los niños y niñas se sienten y colaboren con su vestido y desvestido, el quitarse los zapatos, etc., lo cual colabora a su autovalidismo.

Los lavamanos son generalmente colectivos y posibilitan que varios niños y niñas a la vez se aseen. Esto requiere que las llaves del agua se sitúen a una determinada altura y distancia entre sí, que el fondo de la meseta no sea en extremo profundo para evitar salpicaduras, entre otros detalles, lo que también se resuelve por el estudio antropométrico.

Los útiles de uso personal: peines, toallas, cepillos de dientes, deben situarse considerando las normas higiénico - sanitarias, en sus correspondientes peineteros, toalleros y cepilleros, los cuales deben estar al alcance de los niños y niñas para que estos los seleccionen por sí mismos siguiendo las identificaciones que se les ponen.

Es importante situar espejos en la pared a la altura visual de los niños y las niñas, para que puedan observar como realizan sus acciones de aseo e higiene, y los resultados que obtienen de dicha acción.

Los baños en estas edades no deben tener divisiones, pues los niños y niñas de estas edades han de tener la posibilidad de distinguir sus diferencias dentro de un ambiente natural y exento de falsos puritanismos, esto colabora a su educación sexual, pues las educadoras y auxiliares pueden responder de forma tranquila a cualquier curiosidad que les pueda plantear algún pequeño.

El baño en los grupos pequeños de la edad temprana, han de estar situados dentro o anexos a su salón, en los grupos del segundo ciclo, ya esto no es indispensable, aunque siempre es favorable, por lo que en los proyectos típicos de construcción de un centro infantil, el diseño ha de contemplar esta posibilidad.




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