Elementos constituyentes del centro infantil



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2.1.3 El diseño y el ambiente del centro infantil.  

El ambiente del centro infantil se puede considerar desde dos puntos de vista:



1º. El ambiente humano, fundamentalmente dado por la relación entre los niños y las niñas y los adultos que los atienden y educan.

2º. El ambiente físico, que se relaciona directamente con la organización, distribución y funcionamiento de los factores materiales, principalmente el espacio.

El ambiente humano constituyó siempre la principal preocupación de aquellos que promovieron la educación de los niños de las primeras edades en una institución infantil, de manera mucho más acentuada que otros aspectos del ambiente. En este sentido Fröebel llegó a plantear que el medio físico no es lo más fundamental, sino lo que se produce a partir de ese ambiente, y explica en cierta forma el porqué las alusiones de Fröebel a las particularidades de como organizar el ambiente físico sean realmente escasas en su obra.

Para Fröebel lo principal era el ambiente humano, por ser el centro infantil un lugar eminentemente formativo, más que de simple atención al cuidado del niño y la niña.

En este sentido más general no hay nada que oponer al criterio froebeliano, al plantear de que no es condición suficiente el tener buenas condiciones materiales, si no existe una apropiada interrelación humana entre los niños y niñas y sus educadores, si no hay una atmósfera comprensiva, un trato personalizado, un medio estimulante. Es bien conocida la experiencia de R. Spitz en su estudio de la separación materna de los niños y niñas que ingresan a instituciones, que encontró serias deficiencias físicas e intelectuales en dichos niños, a pesar de que las condiciones materiales de atención eran óptimas. El trato mecánico e impersonal de quienes los atendían, unido a criterios desacertados desde el punto de vista técnico, fueron factores relevantes para el cuadro encontrado por el psicoanalista francés en sus estudios en tales instituciones.

Por lo tanto, ambiente físico y ambiente humano positivos son indispensables en la formación y educación de los niños y niñas en el centro infantil.

Estos dos aspectos están determinados por el proyecto curricular y el proyecto educativo, y se conjugan para determinar lo que se conoce como el clima emocional y educativo del centro infantil.

El clima emocional del círculo infantil puede definirse como el resultado de la unidad dialéctica de los factores humanos y ambientales, que determina la consecución de una atmósfera en el centro infantil, propicia para un sano desarrollo de la personalidad de los niños y niñas, su bienestar psicológico, y estimuladora del proceso de apropiación cognoscitiva que se da como resultado del trabajo educativo. Los factores componentes del clima emocional son:

CLIMA EMOCIONAL DEL CENTRO INFANTIL













Como se destaca en el cuadro anterior, el clima emocional del centro infantil tiene que ver con diversos factores: ambientales o del medio circundante, organizativos, psicológicos y pedagógicos, sociales, cuya acción de conjunto determina que el mismo tenga una atmósfera propicia para la labor educativa y para la estancia feliz de los niños y niñas.

En el presente módulo se han de analizar variados aspectos que tienen que ver de manera estrecha con el clima emocional, directa o indirectamente, y que poseen una importante significación para el funcionamiento de la institución.

El diseño del centro infantil y su concepción arquitectónica ha de corresponder con lo que es recomendable desde el punto de vista psicológico - pedagógico y organizativo, para promover su mejor funcionamiento y de la labor educativa que se realiza. Con cierta frecuencia se tiende a restarle importancia al diseño del centro infantil, o que las soluciones organizativas han de resolver las dificultades que pudieran presentarse por motivos de la estructura de la instalación. Si bien es valedero que lo básico son las acciones de tipo organizativo, no es menos cierto que los factores de diseño pueden causar serios problemas cuando no se ajustan a lo técnicamente aconsejable para el proceso educativo. Un ejemplo de esto es el tema anteriormente tratado del comedor centralizado.

Este diseño ha de responder, como se ha dicho anteriormente a tres factores:



1. Los referentes a las particularidades y necesidades de los niños y niñas.

2. Los concernientes a la realización del trabajo educativo

3. Los relacionados con la dirección y organización del centro infantil.

Por lo general, el mejor tipo de instalación para un centro infantil es la de una sola planta, pues esto no solo favorece la actividad de los niños, sino también la función de control y regulación de la actividad general del centro, además de facilitar la labor y el esfuerzo corporal del personal docente y de dirección.

En este sentido, son interesantes los datos aportados por una investigación realizada por F. Martínez y S. León, que con vista a la normación del proyecto para la construcción de los círculos infantiles en Cuba, requirió el estudio del puesto de trabajo de la directora del centro. Entre los datos más resaltantes se destacó el hecho de que el 33% de su horario laboral la misma estaba de pie observando el trabajo, o caminando por las distintas dependencias, y que caminaba alrededor de unos l0 kilómetros diarios, esfuerzo corporal que se agudizaba en los centros que tenían dos plantas, por la frecuencia con que debía al día de subir y bajar escaleras. Estos datos determinaron consideraciones para concebir que los centros preferentemente fueran de una sola planta, lo que significó la disminución de la fatiga y posibilidad de un mejor trabajo en su jornada laboral.

Pero en ocasiones, por falta de espacio, o por solo contar con una instalación de este tipo, no queda otro remedio que tener el centro con dos pisos, lo que implica una labor organizativa mucho más compleja para poder satisfacer los requerimientos necesarios.

El diseño ha de posibilitar varios aspectos organizativos fundamentales:


  • Que el centro infantil cuente con todas las dependencias indispensables para su funcionamiento óptimo.

  • Que exista una separación entre las áreas de actividad de los niños, las áreas administrativas y de servicios.

  • Que los locales administrativos (dirección, oficina, etc.) estén en una zona de fácil acceso a los padres de familia y otras personas, sin que sea necesario atravesar las zonas dedicadas al juego y actividad de los niños.

  • Que las zonas de servicio (lavandería, cocina, almacén, etc.) estén delimitadas y no permitan el acceso libre de los niños y las niñas.

  • Que exista la posibilidad de fácil control visual de las zonas de los niños y las niñas y de acceso al centro, por parte del personal de dirección.

  • Que el acceso al centro desde el exterior pueda ser controlado de manera eficiente sin tener que desviar la atención de otras tareas.

  • Que se pueda brindar un nivel adecuado de atención sin que ello requiera un incremento de personal.

Estos son algunos de lineamientos básicos para el diseño del centro, y que organizativamente se facilitan más cuando el centro infantil es de una sola planta.

En algunos casos excepcionales, por circunstancias fundamentalmente de espacio, se construyen centros infantiles de tres plantas, o la casa de que se dispone tiene esas condiciones. Obviamente la labor organizativa aquí es mucho más complicada, y exige un mayor esfuerzo físico y mental por parte del personal. De ahí que no sea recomendable hacerlo, aunque de no quedar otra posibilidad, se requiere la elaboración de un proyecto de organización bien pensado y comprobado.



Las áreas exteriores del centro infantil tienen una relación significativa con el diseño, por lo que merecen un estudio particular.

Dadas las particularidades del desarrollo de los niños y niñas de estas edades, la permanencia de estos en las áreas exteriores ha de facilitarse en la mayor medida, pues es en relación directa con el medio circundante, con el sol, las plantas, el aire natural, que encuentran las mejores condiciones para su actividad y su bienestar emocional.

El proyecto curricular ha de contemplar que la mayoría de las actividades de los niños y las niñas transcurran en las áreas exteriores, y que las salas solo sean utilizadas para aquellas actividades que requieran condiciones específicas y para la satisfacción de los procesos de necesidades básicas, como la alimentación o el sueño. El proyecto educativo, y dentro de éste, el diseño del centro, ha de posibilitar la existencia de amplias áreas exteriores, con fácil acceso por parte de los niños, y sin riesgos potenciales de accidentes.

No obstante, con harta frecuencia se observan centros que, aún teniendo las posibilidades de contar con áreas exteriores, estas son insuficientemente utilizadas, transcurriendo la vida diaria de los niños y las niñas dentro de la sala. Esto no es solo una mala decisión educativa, sino a la vez en contra de la salud de los niños.

De no existir áreas exteriores que faciliten la actividad de los niños, el proyecto educativo ha de contemplar la posibilidad de que, dentro de la instalación, existan lugares, como pasillos amplios, terrazas, etc., que realicen la misma función. Por lo tanto, se requieren soluciones de diseño u organizativas cuando el centro infantil carece de aquellas.

Esto a su vez, también tiene que ser considerado en el proyecto educativo del centro, aunque cuente con áreas exteriores, para aquellas situaciones climáticas o ambientales que requieren la permanencia de los niños en el espacio interior.

De acuerdo con el proyecto curricular esta área exterior puede estar o no estar estructurada por zonas, atendiendo a diversos criterios. Estas zonas pueden ser:


  • Área libre, generalmente con césped o parcialmente cementada, para la actividad independiente grupal e individual, y que permite fácilmente el desarrollo de la actividad motriz.

  • Área de ubicación de elementos y equipos estructurados de juego, como columpios, toboganes, deslizaderas, tiovivos, y de la actividad física gruesa, como son escaleras, colgaderas, neumáticos coloreados, y de construcciones para la actividad de los niños, como laberintos, casas de muñecas, etc. Estos tres tipos de elementos pueden o no situarse en una misma zona, lo cual depende de variados criterios.

  • Áreas de agua y arena, para los juegos de este tipo.

  • Áreas para la realización de los juegos de roles y dramatizados, que pueden o no, de acuerdo con el modelo curricular, ser estables o cambiantes.

  • Área del huerto del centro infantil, la cual puede o no tener anexa un área para el cuidado de animales.

  • Área propiamente de jardín, con fines de ornato, o en algunos casos, para delimitar unas zonas de otras.

La realización de las distintas actividades del centro infantil pueden requerir la existencia de áreas para las labores de servicio, como son las de la lavandería, las de la cocina, las de suministro de recursos materiales, etc., que también suelen ubicarse en el exterior. En este caso, han de estar delimitadas y sin posibilidad de acceso directo por parte de los niños.

Las áreas exteriores de los niños han de ser estimulantes y propicias para su actividad, y contar con los recursos indispensables para garantizar este propósito. Ello no requiere de implementos sofisticados ni industrialmente elaborados, y con muchos recursos, desechos y materiales reciclables, como troncos, sogas, neumáticos viejos, cajones, partes de vehículos, entre otros tantos, pueden diversificarse las opciones de juego para los niños y las niñas.

En aquellos centros infantiles cuyas condiciones lo permitan, incluso los procesos de satisfacción de necesidades básicas como la alimentación y la siesta, pueden ser realizados en el área exterior, para lo cual solo basta con tomar algunas medidas organizativas simples para garantizar su eficiente realización.

Existen centros, especialmente en los países cálidos, que tienen una alberca o piscina en el área exterior, para la realización de las actividades de natación de los niños y las niñas, la cual ha de estar convenientemente delimitada para impedir que algún menor deambule solo por la misma. El proyecto curricular ha de considerar las posibilidades de llevar a cabo este tipo de actividad tan beneficiosa para los pequeños, la cual ha de organizarse de manera conveniente.

Finalmente, no es de olvidar la higiene que ha de primar en las áreas exteriores, las cuales deben mantenerse limpias y libres de objetos inservibles, así como de diversos peligros potenciales de riesgo de accidente, tales como latas cortantes, desniveles bruscos, conductos eléctricos no protegidos, fosas o pozos no delimitados, acceso a zonas de servicio, cercas en mal estado, entre otros tantos.

2.1.5 Las dependencias generales del centro infantil.

Dentro del diseño de la institución infantil la estructuración y organización de sus dependencias generales revisten particular importancia, pues de ello depende el funcionamiento del centro como una institución social. Por lo general, estas dependencias constituyen la parte más estable de su proceso de organización, pues no suelen variar en relación con su modelo curricular. En este sentido, independientemente de que la organización del proceso educativo pueda responder a un modelo dado, el centro infantil como tal es una institución de servicio que brinda una atención social, y que requiere de diversas dependencias para su eficaz funcionamiento.

En la descripción y análisis de estas dependencias, se parte del criterio de considerar un centro infantil grande, con una capacidad aproximada de 180 niños, y que cuenta con todos los grupos etarios, desde los niños lactantes hasta el grupo preparatorio para la escuela y que, por lo tanto, requiere la mayor plantilla de personal. Estos centros suelen ser los de subordinación estatal, aunque existen centros de la iniciativa privada que son tan grandes como estos. Pero, la generalidad es que los centros particulares tienden a ser mucho más pequeños que los de subordinación estatal, y en este caso no tienen todas las dependencias de aquellos.

Pero, tanto para uno como para otro, existen principios en cuanto al diseño y organización de las dependencias, que son comunes a ambos tipos de institución.

En términos generales, las dependencias del centro infantil se pueden agrupar en tres zonas básicas:


  •  La zona docente - administrativa y de salud.

  •  La zona de servicios.

  •  La zona de actividad de los niños y las niñas.

A estas zonas pueden agregarse otras dependencias que pueden tener un carácter no habitual, como puede ser un local de experimentación, un gabinete dental, un salón de reuniones de la comunidad, etc., y que se relacionan con las propias particularidades de la comunidad educativa, pero que no suelen formar parte de la mayoría de los proyectos educativos, por lo que no serán objeto de estudio en este módulo.

La zona docente - administrativa y de salud comprende las oficinas de dirección y administración, el gabinete metodológico y el consultorio médico.

  •  Las oficinas de dirección y administración.

Estas dos dependencias, que tienen una labor estrechamente interrelacionada, pueden estar ubicadas en un mismo local, o en dos distintos. Generalmente, cuando por la pequeñez del centro infantil no se facilita, ambas se ubican en un único local, lo cual también sucede cuando las dos funciones recaen en la directora del centro.

La dirección centraliza toda la gestión y funcionamiento administrativo y pedagógico del centro, y constituye el lugar de reunión obligada para la discusión del plan de trabajo y con las personas que tienen que ver con el centro, ya sean padres de familia, funcionarios, etc.

La ubicación en el diseño del centro infantil ha de posibilitar que la directora, desde su propia oficina, abarque la mayor parte de la actividad del centro mediante la simple observación visual, lo que posibilita una regulación más eficiente del trabajo y con menor esfuerzo físico. Es por ello, que generalmente se ubica lo más próximo posible al hall de entrada del centro infantil, lo cual sirve, además, para el control del acceso al mismo desde el exterior.

La dirección puede o no tener un local anexo para pequeñas reuniones de trabajo, o para entrevistar a los padres de familia en condiciones de total privacidad.

La oficina de la administración, caso de estar separada, ha de ubicarse preferentemente anexa a la de la dirección, pues por el contenido del trabajo que ahí se realiza ha de intercambiar con frecuencia con el director del centro. En algunos países los centros grandes tienen un cargo para estas funciones, que suele denominarse administrador, subdirector administrativo o similar, y que tiene que ver con el control de los recursos, los aspectos administrativos del personal, la atención de las necesidades materiales de la institución, entre otras tareas.


  • El vestíbulo.

Generalmente situado aledaño a la oficina de dirección, constituye la vía de acceso del exterior al centro infantil. Desde el momento que significa la entrada a la institución, ha de propiciar una favorable impresión de higiene, ornato y organización, por lo que resulta bien importante su atención.

El vestíbulo es el lugar ideal para brindar información a los padres de familia, por lo que en el mismo ha de situarse un tablero donde puedan colocarse las diferentes comunicaciones: avisos de reuniones, consejos sobre la educación de los hijos, el reporte de la alimentación diaria de los niños y niñas, fotos de niños y actividades, entre tantos. En algunos centros suele colocarse un buzón para que los padres dejen por escrito cualquier solicitud, inquietud o sugerencia, así como un pequeño estante para libros y publicaciones sobre la educación de los niños de estas edades, asequibles y comprensibles, y que pueden consultar los padres de familia si tienen necesidad de permanecer durante un tiempo en la recepción.

En algún que otro país se observa que en el vestíbulo se coloca un lugar de recibimiento de los niños, donde varios miembros del personal docente y del equipo técnico del centro, intercambian con los padres de familia, recogen las bolsas de ropa que los niños y niñas han de usar en el día, se ausculta u observa a los pequeños para detectar si están o no enfermos, se les brinda o recoge información a los adultos, etc. Esto obviamente causa retraso en la incorporación de los niños y niñas, lo que suele provocar aglomeraciones o filas de los padres y sus hijos, con sus consecuentes incomodidades, elevación del nivel de ruido, a veces discusiones, entre tantos otros factores negativos.

La situación incluso se agudiza cuando, en lugar de ya pasar el padre o madre con sus hijos al interior del centro, se llama y espera a que venga un personal del grupo, por lo general una auxiliar, a “recoger” al niño o niña. Esto, además de complicar la organización en el vestíbulo, acarrea efectos negativos en el trabajo educativo, entre los que se señalan:



  • Al “entregar” al niño en el vestíbulo se da una ruptura del proceso educativo, pues los padres de familia no pueden interactuar directamente con el personal que atiende a sus hijos, lo que crea incomunicación y falta de relación afectiva entre todos los que intervienen en su educación.

  • Convierte al centro en una institución cerrada, en la que los padres de familia no tienen acceso directo a los lugares donde se desenvuelve la vida de sus hijos gran parte del día, ni al diálogo cotidiano con sus educadores.

  • Psicológicamente, hace del niño un “objeto”, que se entrega y recoge diariamente, y que le va creando en su mente la idea de que existe una separación entre su hogar y el lugar donde lo educan.

El principal argumento que se esgrime aparte de las acciones administrativas que se realizan en este tipo de planificación del acceso de los niños y niñas, son los problemas de salud y la necesidad de su control médico diario para permitir la entrada de cada niño o niña, pero esto puede resolverse a través de otras vías organizativas que no impliquen esta negativa manera de actuar, lo que se ha de analizar en el siguiente acápite.

  • El consultorio médico.

La atención de salud al centro infantil se brinda de tres maneras principales:

a) No existe como tal, y el control médico se resuelve en las instancias de salud, funcionando la institución como simple receptora de las indicaciones que los diferentes facultativos envían mediante los padres de familia.

b) El médico visita regularmente la unidad, haciendo los controles de salud establecidos para los niños y niñas, así como las acciones médicas previstas. Esto puede o no acompañarse de la labor de enfermería.

c) El médico pertenece al staff del equipo técnico del centro infantil, a veces con la inclusión directa de una enfermera, que le apoya en su labor.

Las dos últimas variantes implican la necesidad de tener en el centro un local destinado a estos fines, y que suele recibir diversos nombres: consultorio, enfermería, sala de control médico, entre otros.

La labor del médico y la enfermera en la institución está regida por los más diversos reglamentos o indicaciones, los cuales serán descritos en este módulo en su acápite correspondiente. Ahora solo corresponde señalar que el local donde se realice esta actividad ha de ser un lugar ameno, bien iluminado y con apropiada ventilación, y donde los diferentes murales y promociones de salud que se ubiquen en las paredes deben ser sencillas, estéticamente agradables y no ser “impresionantes” para los niños y niñas. El consultorio suele ser un lugar cargado de ansiedad para los pequeños, que con frecuencia lo rechazan, por lo que el intercambio apropiado del personal de salud con los educadores del grupo, y de estos con los niños y niñas es fundamental para permitir un eficaz desarrollo de las acciones médicas.

Este local - consultorio puede tener una zona interior delimitada para la atención de los niños y niñas que de súbito presentan síntomas de enfermedad, y que han de esperar a ser recogidos por los padres en un tiempo corto. Esta zona puede a su vez ser un pequeño local anexo, en el que se sitúen un par de camitas y un asiento para el adulto que temporalmente los cuida. La ambientación de este pequeño espacio debe ser bien amena, pues el pequeño se da cuenta que está enfermo y de que lo han situado en un lugar que ya de por sí le es preocupante.

Un aspecto importante es el trato individual a cada niño o niña, evitando llevarlos en grupo, pues los que esperan se van intranquilizando con lo que observan le hacen a los que les preceden, en particular si esto implica acciones de vacunación o de otro tipo que suelen atemorizarlos. En el caso de existir un gabinete dental en el centro estas precauciones deben reforzarse, pues la acción del odontólogo es especialmente temida, no solo por los pequeños, sino incluso por los adultos, que de una forma u otra trasmiten sus aprehensiones a estos.

El control médico de los niños y niñas en su acceso diario al centro puede resolverse mediante la enfermera, que ubicada convenientemente a la entrada puede mediante la palpación y la observación de signos en el menor, valorar su estado visible de salud, dentro de una situación favorable de recibimiento inicial. Esto supone el dominio por parte de la enfermera de técnicas para hacer este examen rápido y confiable. La experiencia cubana en el círculo infantil, que sigue este procedimiento, ha comprobado su validez, y evita así que la llegada al centro infantil resulte desagradable para los niños y las niñas.


  • El gabinete pedagógico.

El gabinete pedagógico o metodológico es un local que sirve para la preparación diaria y periódica del personal técnico y docente del centro, al que se acude de acuerdo con el sistema organizativo establecido. Es un lugar de intercambio y reuniones técnicas, y de estudio individual de cada miembro del equipo.

En este local suele también situarse la bibliografía de trabajo del personal, y la que corresponde al estudio y consulta, tales como libros, publicaciones diversas, resúmenes, así como también documentación relacionada con el proceso educativo. En los diversos anaqueles se sitúan, además, objetos y materiales didácticos, muestras de juguetes que se utilizan en la labor educativa, etc.

En el gabinete hay con frecuencia un tablero o mural dirigido al personal docente y técnico para ubicación de avisos, consejos técnicos, materiales significativos, horario de las diferentes reuniones técnicas, y cualquier otra comunicación importante que se considere oportuno reflejar.

Este local puede ser ubicado en cualquier zona del centro, salvo la de servicios, y se ha de procurar que reúna condiciones que posibiliten el silencio y el estudio de sus ocupantes transitorios. El gabinete no constituye un lugar de acceso de los niños y las niñas, por lo que hay que garantizar mantenerlo cerrado cuando no esté algún adulto trabajando en el mismo.




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