Descartes



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DESCARTES. Examen 1
“El buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo, pues cada uno piensa estar tan bien provisto de él que aun los más difíciles de contentar en cualquier otra cosa, no suelen desear más del que tienen. Al respecto no es verosímil que todos se equivoquen, sino que más bien esto testimonia que la capacidad de juzgar bien y de distinguir lo verdadero de lo falso, que es propiamente lo que se llama el buen sentido o la razón, es naturalmente igual en todos los hombres; y así la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que los otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas. Pues no se trata de tener el ingenio bueno, sino que lo principal es aplicarlo bien. Las almas más grandes son capaces de los mayores vicios, tanto como de las mayores virtudes; y los que andan muy despacio pueden avanzar mucho más, si siguen el camino recto, que los que corren pero se alejan de él.

Por mi parte, nunca he considerado que mi ingenio fuese en nada más perfecto que el del común de los mortales; hasta he deseado a menudo tener el pensamiento tan pronto, o la imaginación tan nítida y distinta, o la memoria tan amplia o presente, como algunos otros. Y no conozco otras cualidades sino éstas que sirvan a la perfección del ingenio; pues en cuanto a la razón, o al sentido, en tanto que es la única cosa que nos hace hombres y distingue de las bestias, quiero creer que está entera, sin ninguna reserva, en cada uno de nosotros y seguir en esto la opinión común de los filósofos que dicen que el más y el menos se da sólo entre los accidentes y de ningún modo entre las formas, o naturalezas de los individuos de una misma especie.”


R. Descartes. Discurso del método. Parte I
I. PREGUNTAS (2 puntos cada una):


  1. Explica el significado que en el texto atribuye Descartes a la expresión “buen sentido”.




  1. Explica esta idea de Descartes:“en cuanto a la razón, o al sentido, en tanto que es la única cosa que nos hace hombres y distingue de las bestias, quiero creer que está entera, sin ninguna reserva, en cada uno de nosotros”.


II. REDACCIÓN (6 puntos): Racionalismo, Duda metódica y Conocimiento en la filosofía de Descartes.

RESPUESTAS (Se trata de orientaciones, en algunos casos de esquemas de las ideas que debe contener la respuesta. No hay que considerar estas respuestas como las únicas posibles o, como totalmente suficientes)

1. Explica el significado que en el texto atribuye Descartes a la expresión “buen sentido”.
El concepto de buen sentido tiene un doble significado en la filosofía de Descartes: a) En términos muy generales es sinónimo de “sabiduría” o “conocimiento”.

b) Pero en términos más estrictos es sinónimo de uno de los conceptos fundamentales de la filosofía cartesiana: el de razón.



Razón, buen sentido, sentido (a secas), juicio, incluso a veces ingenio, son términos que se utilizan en la época para identificar la misma cosa: la capacidad del ser humano de conocer y comprender la realidad.

Descartes se refiere al sentido, o razón, como la facultad de juzgar, esto es, de distinguir lo verdadero de lo falso, para, como nos indica ya en el subtítulo del Discurso del Método, “buscar la verdad en las ciencias”. Como se señala en el texto, la idea de Descartes es que la razón es un hecho universal: todos la poseemos (“cosa mejor repartida del mundo”, “naturalmente igual en todos los hombres”); además, es el elemento distintivo entre el hombre y los animales (“es la única cosa que nos hace hombres y distingue de las bestias”), tal como explicaremos en la siguiente pregunta.

La razón es, pues, una capacidad o facultad, completa, de emitir juicios, esto es, enunciados que pueden ser verdaderos o falsos. La cuestión es ahora: si la razón es una facultad común a todo ser humano ¿cómo es que nos equivocamos con tanta frecuencia?, ¿por qué hay tanta variedad de opiniones entre los hombres? O ¿de dónde procede entonces el error?

Descartes nos aclara también esto en el texto: “la diversidad de nuestras opiniones no proviene de que unos sean más razonables que los otros, sino solamente de que conducimos nuestros pensamientos por distintas vías y no consideramos las mismas cosas”. Es decir, el error no radica en la razón en sí, sino en el distinto y habitualmente inadecuado uso que hacen los hombres de ella. La teoría del error de Descartes resalta precisamente este hecho: la causa de las dudas, desacuerdos, opiniones contrarias y conocimientos mal fundados no está en la incapacidad humana para conocer la verdad (en cuyo caso Descartes sería un escéptico de principio a fin), ni tampoco en la imperfección del alma (en tanto creación divina, no puede ser imperfecta) sino en el uso incorrecto (mal guiado) de la razón, en otras palabras, en utilizar la razón sin un método.

Descartes propondrá, pues, para buscar la verdad en las ciencias, pero también para conducir bien las acciones en nuestra vida (aplicación del método a la moral) un método de razonamiento, basado en unas pocas reglas pero bien aplicadas. Ese método garantizaría que la razón, a partir de una ideas simples (naturalezas simples) conocidas por la intuición o “luz natural” de la razón, obtendría deductivamente nuevos conocimientos e ideas. Pero este es ya el problema del método, que excede el ámbito de la pregunta.

2. Explica esta idea de Descartes:“en cuanto a la razón, o al sentido, en tanto que es la única cosa que nos hace hombres y distingue de las bestias, quiero creer que está entera, sin ninguna reserva, en cada uno de nosotros”.


Este fragmento contiene varias implicaciones: en primer lugar, se nos dice que la razón es la única cosa que distingue al hombre de los animales. Si la razón es la facultad constitutiva del alma (res cogitans), de ello resulta que ésta, la “sustancia pensante”, es exclusiva del reino humano.

En segundo lugar, al señalar Descartes que los animales no poseen res cogitans, se abre el camino: a) hacia una explicación mecanicista de los procesos de la naturaleza, que incluiría también a los animales (y a la dimensión animal o “extensa” del ser humano); y b) a definir la libertad como un rasgo exclusivamente humano y, es más, perfectamente compatible con el mecanicismo científico.

Veamos con más detenimiento estas ideas.

Según la teoría de las sustancias de Descartes, éstas (la res cogitans o alma, la res infinita o Dios y la res extensa o materia) se caracterizan por sus atributos: el atributo de la res cogitans es el pensamiento. Las sustancias cartesianas son irreducibles entre sí, es decir, son de naturaleza completamente independiente, de modo que sus atributos no pueden convertise unos en otros (no podríamos convertir, por ejemplo, el pensamiento en algo material, o la materia en algo infinito). Cuando Descartes afirma, en el fragmento que estamos comentando, que la razón es exclusiva del hombre nos está diciendo que su atributo, el pensamiento, es lo que nos distingue de los animales, y, además, que éste es propiedad exclusiva del hombre: el hombre es el único ser de la creación que tiene pensamiento y, por tanto, alma. Así pues, el hombre será, no sólo el único ser capaz de conocer y comprender el mundo (epistemología) sino también el único capaz de ser libre (antropología y moral). La idea de que el pensamiento es lo que eleva al hombre por encima de los animales está apoyada en la parte V del Discurso con ejemplos. Descartes indica que lo que en los animales “parece” pensamiento no es más que una sucesión mecánica de comportamientos, que podrían ser reproducidos por un autómata (artificialia).

Ahora bien, si el pensamiento separa al hombre de las bestias, la materia (o el cuerpo) nos une a ellas. Compartimos con los animales la sustancia extensa (res extensa). Somos materia, igual que ellos. Aquí asoma el Descartes científico: según esta concepción, las leyes que explican el comportamiento de los animales (por ejemplo, los movimientos de sus músculos, sus sistemas fisiológicos, etc.) serán igualmente aplicables a la dimensión material del ser humano. Y estas son las leyes del mecanicismo (todos los procesos naturales puede ser explicado en términos de materia, y sus interacciones en términos de movimiento).

El mecanicismo plantea el problema siguiente: si el ser humano está determinado por leyes mecánicas, ¿como es posible su libertad o facultar de tomar decisiones? Descartes resuelve el problema, precisamente, mediante el dualismo ontológico. La respuesta cartesiana será que el mecanicismo afecta sólo a la dimensión material (res extensa) del ser humano, permaneciendo su alma (res cogitans) fuera del alcance de aquél. El hombre es libre porque su libertad radica, precisamente, en el dominio que el alma (pensamiento) ejerce sobre las pasiones del cuerpo (extensión). La libertad es una capacidad, pues, tan exclusiva del hombre como el alma misma. No tiene sentido aplicar el concepto de libertad al reino animal.

En el fragmento seleccionado también se indica que la razón está “sin reservas” en cada uno de nosotros. La explicación de esta idea ha sido dada en la pregunta anterior.
II. REDACCIÓN. Racionalismo, Duda metódica y Conocimiento en la filosofía de Descartes.
-Explicar qué es el Racionalismo: sistema filosófico que sostiene que la verdad existe y puede ser alcanzada mediante el uso de la razón y sin soporte de la experiencia. El Racionalismo moderno surge con Descartes y se fundamenta en la existencia de ideas innatas, y confía en la exactitud del método matemático-deductivo. Los criterios de verdad que utiliza son la evidencia y la coherencia.

-Explicar el origen de la filosofía de Descartes: nuestro autor comienza su filosofía a partir de una puesta en cuestión de las ideas recibidas en prácticamente cualquier ciencia. Pero la idea de descartes no es la de un escéptico absoluto, sino sólo la de quien toma el escepticismo como punto de partida para superarlo después y avanzar hasta la creencia en que la verdad filosófica y científica existe y es alcanzable por la razón humana.



-La Duda Metódica el la expresión de este escepticismo de partida. Es decir, es un conjunto de argumentos, organizados en tres niveles (falibilidad de los sentidos, imposibilidad de distinguir vigilia-sueño e hipótesis del genio maligno o Dios engañador) que Descartes, por así decir, se impone a sí mismo como una especie de prueba epistemológica que debe ser superada. La superación de la Duda metódica es la condición de posibilidad del conocimiento racional y verdadero. (Hay que desarrollar este concepto y expliacar por qué la duda se llama “metódica”)

-Superada la duda se abren las puertas un saber autoevidente, es decir, fundado en la necesidad lógica que el criterio de evidencia y el de coherencia (explicados al principio) dan a las demostraciones. El conocimiento, para la filosofía racionalista, tiene carácter principalmente deductivo. La obtención de nuevas ideas a partir de premisas que la razón (y en concreto su “luz natural” o intuición) aprueba como “verdaderas” (evidentes, es decir, claras y distintas) es un proceso, según Descartes, guíado por un método o conjunto de reglas sencillas y claras, que pretende haber derivado del álgebra y de la geometría. La idea de fondo es la de que las matemáticas, única ciencia que, según Descartes, proporciona demostraciones y razones verdaderas, expresan la estructura de la naturaleza (Mathesis Universalis). Esta idea, de raíz pitagórica, está en la base del progreso del conocimiento durante la Revolución Científica del siglo XVII y supone una dura crítica a las teorías aristotélico-escolásticas sobre la naturaleza, que explicaban los procesos en términos teleológicos y de qualittas occultas. Ligado al método matemático, que exige que la materia sea reducida a cualidades primarias medibles, está el desarrollo del mecanicismo, teoría cartesiana que sostiene que todos los fenómenos naturales pueden ser explicados en términos de materia y movimiento.


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