Cuarto informe nacional de biodiversidad



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CONVENIO SOBRE DIVERSIDAD BIOLÓGICA
CUARTO INFORME NACIONAL DE BIODIVERSIDAD
CHILE


COMISIÓN NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE
Agosto 2009

ÍNDICE




CAPÍTULO I - PERSPECTIVA DE LA SITUACIÓN, TENDENCIAS Y AMENAZAS A LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA 1

1.Perspectiva de la situación 1

1.1.Características generales 1

1.2.Diversidad ecosistémica 3

1.3.Diversidad de especies 9

1.4.Diversidad genética 12

2.Tendencias 14

2.1.Diversidad ecosistémica 14

2.2.Diversidad de especies 16

2.3.Diversidad genética 22

3.Presiones a la biodiversidad en Chile 24

3.1.Modificación, fragmentación y pérdida de hábitat naturales 26

3.2.Introducción de especies exóticas 29

3.3.Cambio climático 34

3.4.Falta de Información 35

4.Tendencias y amenazas a la biodiversidad en Chile según programas temáticos del convenio 36

4.1.Biodiversidad de ecosistemas agrícolas 37

4.2.Biodiversidad de bosques 38

4.3.Biodiversidad de aguas continentales 38

4.4.Biodiversidad de áreas marinas y costeras 39

4.5.Biodiversidad de tierras áridas y sub-húmedas 41

4.6.Biodiversidad de ecosistemas insulares 42

4.7.Biodiversidad de montañas 43

CAPITULO II - SITUACIÓN ACTUAL DE LAS ESTRATEGIAS Y PLANES DE ACCIÓN NACIONALES SOBRE DIVERSIDAD BIOLÓGICA 44

1.Descripción de la Estrategia Nacional de la Biodiversidad y su Plan de Acción 44

2.Incorporación de las metas e indicadores adoptados por el Convenio (tanto mundiales como nacionales) a la Estrategia y Plan de Acción Nacional de Biodiversidad 52

3.Contribución de las actividades bajo la Estrategia Nacional de Biodiversidad y su Plan de Acción a la aplicación de los artículos del Convenio y los programas temáticos y cuestiones intersectoriales adoptadas bajo el Convenio 53

4.Progresos conseguidos en la aplicación de las actividades o acciones priorizadas 55

5.Fondos nacionales y/o internacionales dedicados a actividades prioritarias 62

6.Éxito y obstáculos encontrados en la aplicación de la Estrategia Nacional de Biodiversidad (ENBD) y su Plan de Acción, (PdA) lecciones aprendidas. 65

7.Análisis de la efectividad de la ENBD , su PDA y el Convenio de Diversidad Biológica. 66

7.1.Efectos de las medidas tomadas y los cambios observados en la situación y tendencias de la diversidad biológica 66

7.2.Efectividad de la ENBD y su PdA para enfrentar las amenazas a la diversidad biológica 69

7.3.Sugerencias para mejorar la aplicación de la ENBD y su PdA 72

CAPÍTULO I - PERSPECTIVA DE LA SITUACIÓN, TENDENCIAS Y AMENAZAS A LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA


  1. Perspectiva de la situación

Esta sección intenta entregar un panorama general sobre la diversidad biológica de Chile y su importancia para el desarrollo nacional. Se presenta una reseña del estado actual de la biodiversidad a nivel de ecosistemas, especies y genes. Posteriormente se entregan antecedentes sobre las tendencias y amenazas a la biodiversidad de Chile.



    1. Características generales

El territorio de Chile continental posee una superficie cercana a 75 millones de hectáreas y está ubicado en el borde sudoccidental de Sudamérica. Posee una longitud de aproximadamente 4.300 kilómetros de norte a sur y su ancho promedio es de 180 kilómetros1.


El paisaje chileno se caracteriza por ser un territorio geológicamente joven con una intensa y particular dinámica en el tiempo, la cual ha generado una geomorfología diversa, formada por fosas, terrazas, serranías, valles y montañas. Esto ha creado una gran riqueza de ambientes marinos, costeros, terrestres e insulares , en los cuales han evolucionado un conjunto relativamente escaso de especies y comunidades de plantas, animales, hongos y bacterias.
Lo anterior, unido al aislamiento biogeográfico de un territorio limitado por barreras geográficas y climáticas, ha configurado una biodiversidad que se caracteriza por un relativo alto endemismo en ecosistemas muy variados y de escaso tamaño ubicados entre los 18 grados hasta los 56 grados de latitud sur, y en un gradiente altitudinal, que va desde 8.000 metros bajo el nivel del mar hasta los 7.000 metros de altitud en algunos puntos de la Cordillera de Los Andes. Esto hace de Chile un país altamente heterogéneo en términos de las condiciones ambientales para la evolución de su diversidad biológica2.
En efecto, Chile presenta una configuración geomorfológica poco común en el mundo, con un gradiente latitudinal extenso y con grandes elevaciones andinas a distancia relativamente reducidas del mar, lo que origina en distancias de pocos kilómetros, paisajes bioclimaticos diversos que van desde el regular y benigno clima litoral hasta el clima polar de altura.
Dicha heterogeneidad ambiental alberga alrededor de 30.000 especies. El alto endemismo de especies, se refleja por ejemplo en las plantas terrestres en que el 55% de las dicotiledóneas, el 33% de las gimnospermas y el 29% de los helechos y licopodios sólo se pueden encontrar en Chile. El endemismo de los insectos alcanza casi el 50% en el caso de los lepidópteros, el 45% en los coleópteros, el 53% de los dípteros y el 92% de los heterópteros. Entre los vertebrados, casi el 78% de los anfibios es endémico, seguido por un 59% de los reptiles. El endemismo de las aves, el grupo más numeroso, alcanza solo el 2%.
Debido al alto endemismo y las presiones sobre el hábitat de las especies Chile central-mediterráneo, el bosque templado-lluvioso valdiviano y la Cordillera de Los Andes de las Regiones de Antofagasta y Atacama forman parte de los sitios más importantes a nivel mundial por su biodiversidad y se han denominado puntos calientes o “hotspots” de la diversidad biológica global3.
Con respecto a la importancia de la diversidad biológica para el desarrollo social y económico del país, se reconoce que ella resulta indispensable para el bienestar humano, la integridad cultural, los medios de vida de la población y la supervivencia de las generaciones actuales y venideras. La biodiversidad desempeña una función decisiva en el desarrollo del país, y es un elemento fundamental para la erradicación de la pobreza. Es por ello que su estado se encuentra en directa relación con la presión que ejerce la actividad humana4.
En términos de la contribución al desarrollo, la importancia de la biodiversidad para el país se ve reflejada en los aportes a la economía nacional5. En efecto, como fuente de riqueza económica la integridad de la diversidad biológica y los servicios ambientales que provee6 (provisión de agua y suelo, nutrientes, especies marinas, control de la erosión y el clima, polinización, etc.), resulta indispensable para la mantención del modelo exportador de materias primas (i.e. cobre y otros minerales, celulosa, harina de pescado, salmónidos y frutas) adoptado en el país hace más de tres décadas. De acuerdo a cifras del Banco Central de Chile, durante el año 2007, las exportaciones totalizaron los US$ 68.296 millones y las importaciones alcanzaron una cifra de US$ 43.840 millones. Cerca del 70% de dichas exportaciones durante 2007 corresponden a minería, agroindustria, pesca y silvicultura, sectores todos de actividad económica que dependen de los servicios ambientales provistos por los ecosistemas que conforman la diversidad biológica de Chile7.
Otro importante sector de la economía nacional relacionado con la biodiversidad y el paisaje corresponde al turismo, el que ha ido en aumento en los últimos años. Durante la temporada enero-mayo del año 2008, visitaron Chile 1.287.329 turistas internacionales. Este volumen de turistas es un 9,7% mayor que el registrado en igual periodo del año 20078. Para aquellos turistas que realizan su viaje motivados por el ocio, casi el 72% considera que los atractivos naturales o el turismo de naturaleza son la principal razón para elegir a Chile como destino turístico9, existiendo una gran oferta de paisajes naturales y ecosistemas desde las zonas desérticas del norte, los bosques húmedos y lagos del sur, las estepas y glaciares de la zona austral y antártica10

    1. Diversidad ecosistémica


Existen varias clasificaciones de los ecosistemas chilenos basados en distintos criterios y que se especifican más adelante para el caso de los ecosistemas terrestres, marinos y dulceacuícolas continentales. A la fecha de elaboración del presente informe se encuentra en desarrollo una propuesta de clasificación oficial de los ecosistemas chilenos11.




      1. Ecosistemas terrestres

Los ecosistemas terrestres en Chile se han clasificado utilizando diferentes métodos12. Estas distintas clasificaciones emplean principalmente información sobre vegetación, variación altitudinal y clima, entre otras, para distinguir diferentes tipos de ambientes o ecosistemas locales. Considerar la vegetación como indicador de la distribución de las comunidades y ecosistemas terrestres permite delimitar el hábitat para la fauna acompañante y desde el punto de vista de la gestión, permite su delimitación espacial, expresión cartográfica y monitoreo13.


En términos de uso de la tierra (cobertura) en 1997, se realizó el Catastro de la Vegetación Nativa14 cuyos resultados se resumen en la siguiente tabla.
Tabla 1. Uso actual del suelo según el

Catastro de Vegetación Nativa de Chile14

Uso

Superficie (Ha)

%

Áreas urbanas e industriales

181.419

0,2

Terrenos agrícolas

3.805.783

5,0

Praderas y matorrales

20.472.729

27,1

Bosques

15.681.780

20,8

Humedales

4.496.070

6,0

Áreas desprovistas de vegetación

24.529.190

32,5

Nieves y glaciales

4.641.729

6,2

Aguas continentales

1.211.579

1,6

Áreas no reconocidas

388.753

0,5

La clasificación de ecosistemas terrestres más ampliamente utilizada por los servicios públicos en Chile es la elaborada por Gajardo en 199415 (véase figura en la página siguiente). De acuerdo a este autor en Chile existen 8 regiones ecológicas, a saber:



  • Desierto

  • Estepa Alto-Andina

  • Matorral y Bosque Esclerófilo

  • Bosque Caducifolio

  • Bosque Laurifolio

  • Bosque Andino-Patagónico

  • Bosque Siempreverde y Turberas

  • Matorral y Estepa Patagónica

Recientemente Luebert y Pliscoff13, propusieron una nueva clasificación, empleando los mismos parámetros aunque con información satelital reciente y valiéndose de sistemas de información geográfica. Esta nueva clasificación distingue 127 unidades o pisos vegetacionales agrupadas en 17 formaciones vegetales, caracterizadas por particulares condiciones climáticas, altitudinales y de vegetación. Esta nueva clasificación permite distinguir ecosistemas a una escala 1:250.000, lo que facilitaría la gestión ambiental pública16. Además, esta clasificación es compatible con una clasificación de sistemas ecológicos propuesta a escala sudamericana recientemente por Natureserve en conjunto con The Nature Conservancy. Dicha clasificación ha sido adoptada por el sistema de clasificación ecológica para Latinoamerica y el Caribe utilizada por la Red Interamericana de Información sobre Biodiversidad (IABIN17).


De acuerdo a la clasificación elaborada por Lüebert & Pliscoff (2006) los ecosistemas terrestres de Chile son aquellos señalados en la siguiente tabla.
Tabla 2. Formaciones vegetales de Chile continental, número de pisos vegetacionales y porcentaje de la superficie original remanente.

Nombre de la

formación vegetal

Nº de pisos vegetacionales

Porcentaje de la superficie remanente (%)

Desierto absoluto

2

100

Matorral desértico

19

96,8

Matorral bajo desértico

5

99,9

Matorral espinoso

2

80,9

Bosque espinoso

7

44,0

Matorral esclerófilo

2

91,3

Bosque esclerófilo

8

53,1

Bosque caducifolio

22

62,6

Matorral caducifolio

4

100

Bosque laurifolio

3

60,3

Bosque resinoso de coníferas

8

97,8

Bosque siempreverde

10

92,0

Matorral siempreverde

1

96,5

Turbera

4

100

Matorral bajo de altitud

19

99,7

Herbazal del altitud

5

100

Estepas y pastizales

5

99,7

TOTAL

127

-

Datos de Luebert y Pliscoff (2006)18.
En el Océano Pacífico destaca la presencia de un conjunto de territorios insulares de origen volcánico, que poseen una vegetación particular y de gran relevancia biogeográfica por sus altos niveles de endemismo. De acuerdo a su ubicación latitudinal y cercanía, se distinguen tres grupos de islas: Islas Desventuradas, Islas de Pascua y Sala y Gómez y el Archipiélago de Juan Fernández. En el punto I.4. del presente capítulo se provee más información respecto a estos ecosistemas insulares.
Un análisis reciente realizado en el cono sur de Sudamérica entre los países del MERCOSUR19 señala que de las 55 ecoregiones identificadas por WWF (World Wildlife Fund) que están presentes en la región, 11 se presentan en Chile, 7 de las cuales son compartidas con otros países del MERCOSUR como los bosques y estepas patagónicas mientras que 4 ecoregiones son exclusivas del país, entre ellas la vegetación del Desierto de Atacama y el Matorral de Chile central. Dicho análisis está basado en el trabajo de Soutullo y Gudynas (2006)20.


      1. Ecosistemas marinos

El dominio marítimo de Chile se ubica geográficamente en el Pacífico Sudeste, con una Zona Económica Exclusiva (ZEE) que cubre una superficie de 3.150.739 km Chile tiene una longitud lineal de alrededor de 4.200 km, que aumenta a 52.500 km, si se considera la línea de costa del extremo sur (Aysén y Magallanes, aproximadamente desde los 44°S a los 56°S). Posee un ancho promedio de 203 km, se interna en el Océano Pacífico más allá de los 3.700 km de la costa continental chilena, a través del sistema archipelágico de Juan Fernández y Rapa-Nui o Isla de Pascua21.


Desde el punto de vista oceanográfico, la circulación general del mar en las costas chilenas está fuertemente influenciada por la circulación atmosférica de los vientos en el Pacífico Suroriental. Parte de la corriente de Deriva del Oeste al tomar contacto con el continente, origina y regula la circulación en las costas de Chile, ya que se divide dando origen al sistema de la Corriente de Humboldt hacia el norte y a la Corriente del Cabo de Hornos hacia el sur22.
Debido a la orientación de la costa y a la dirección de los vientos, el fenómeno de surgencia23 ocurre en gran parte de la costa chilena brindando la condición de alta productividad de los ecosistemas marino-costeros chilenos. Las principales áreas de surgencia se ubican al sur de Arica, sur de Iquique hasta Punta Lobos, Antofagasta-Mejillones, al sur de Coquimbo, al sur de Valparaíso, San Antonio y la zona comprendida entre Talcahuano y el Golfo de Arauco. Estas áreas coinciden con las zonas donde se localizan, en forma abundante, las principales especies que componen la pesquería pelágica chilena24.
El relieve submarino del Pacífico Oriental presenta una importante cantidad de islas y montes submarinos, todos ellos de origen volcánico, que en la mayoría de los casos nunca alcanzan la altura suficiente como para emerger. En el área de interés nacional existen dos alineamientos que dan origen a islas. El mayor de ellos es el alineamiento de Isla de Pascua, que se extiende desde esta isla hasta alcanzar el continente, y en él se encuentran las islas Salas y Gómez, San Félix, San Ambrosio y un gran número de montes submarinos, intercalados en una banda de 200 kilómetros de ancho. Al sur de este alineamiento entre los 32º30’ºS y 33ºS, hay un segundo alineamiento de menores dimensiones, que se prolonga en dirección oeste-este en una extensión de 424 km de largo y 50 km de ancho, donde se encuentran las islas Robinson Crusoe, Santa Clara y Alejandro Selkirk25.
Para la descripción de los ecosistemas marinos del país, diversos autores26 se han basado en al menos cuatro elementos principales: la topografía, el clima, la oceanografía y la flora y fauna. Tal como se señaló, el país se encuentra en un proceso de discusión para oficializar la clasificación de ecosistemas vigente y validada científicamente11.
No obstante lo anterior, en el año 200, se propuso una clasificación de ecosistemas litorales, en función de variables taxonómicas y factores ambientales27. Posteriormente, se validaron28 las nueve zonas zoogeográficas propuestas por la comunidad científica nacional. Dichas zonas son:


  1. Zona I (Norte de Chile): desde el límite norte de Chile hasta los 24º de latitud sur.

  2. Zona II (zona zoogeográfica “buffer” entre las zonas zoogeográficas I y III) desde los 24º de latitud sur hasta los 26º de latitud sur.

  3. Zona III (Transicional de Chile centro-norte) desde los 26º de latitud sur hasta los 30º de latitud sur.

  4. Zona IV (zona zoogeográfica “buffer” entre las zona transicional de Chile centro-norte y centro-centro) desde los 30º de latitud sur hasta los 33º de latitud sur.

  5. Zona V (Transicional de Chile centro-centro) desde los 33º de latitud sur hasta los 38º de latitud sur.

  6. Zona VI (“buffer” entre las zonas zoogeográficas V y VII ) desde los 38º de latitud sur hasta los 41º de latitud sur.

  7. Zona VII (Sur de Chile) desde los 41º de latitud sur hasta los 48º de latitud sur

  8. Zona VIII (Sur de Chile) desde los 48º de latitud sur hasta los 54º de latitud sur

  9. Zona IX (Sur de Chile) desde los 54º de latitud sur hasta el límite sur de Chile continental.




      1. Ecosistemas de aguas continentales

Los ríos en Chile son en general cortos (menos de 200 km de longitud) y fluyen desde Cordillera de los Andes hacia el Océano Pacífico.


Las cuencas de Chile se clasifican en dos macrozonas hidrológicas, a saber, la zona endorreica con ríos de régimen esporádico y zona exorreica con ríos de torrente con régimen mixto, ríos tranquilos de regulación lacustre y ríos caudalosos de la Patagonia29. Lo anterior, incide sobre la biota hidrobiológica existente, desatacándose un aislamiento reproductivo de peces y anfibios, lo cual , determina el alto endemismo de estos grupos30.
La Convención de Humedales de Importancia Internacional (Ramsar), de la cual Chile es parte31, define humedales como “extensiones de marismas, pantanos y turberas o superficies cubiertas de agua, sean éstas de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, estancadas o corrientes, dulces, salobres o saladas, incluidas las extensiones de agua marina cuya profundidad no exceda los seis metros”. Esta clasificación puede simplificarse para los humedales chilenos, que en total están integrados por cinco tipos salinos y diez dulceacuícolas. En los salinos, se encuentran marismas, albuferas y salares, algunos de los cuales pueden ser incluidos dentro de los cuerpos límnicos. Los humedales de agua dulce pueden clasificarse en ribereños y anegadizos32


Según CONAMA33, la información de humedales en Chile es dispersa, no sistemática, diversa, y con una notable diferencia en los esfuerzos de investigación y caracterización realizados en las distintas regiones. Aunque en Chile no existe un catastro exhaustivo de humedales a nivel nacional y la información disponible es acotada a algunos humedales o componentes específicos (ej: calidad de agua, avifauna); el análisis de uso actual del suelo realizado en el marco del Catastro de la Vegetación Nativa de Chile34 (véase Tabla 1), señala que un 6% del territorio nacional, es decir, unos 4, 5 millones de hectáreas serían humedales. Un análisis reciente no publicado, señala que en base a los inventarios parciales de humedales chilenos, habría más de 11 mil en todo el territorio continental35.


El año 2006, se generó una propuesta para realizar un sistema de clasificación de humedales en Chile, basado en el uso del enfoque ecosistémico. El sistema de clasificación se implementó en un Sistema de Información Geográfica, para disponer de una herramienta útil para la evaluación de la condición ambiental de los humedales. La unidad de análisis es el ecotipo, que corresponde a una familia de humedales, los cuales comparten propiedades, atributos e incluso amenazas similares. Este sistema identifica tres grandes ecotipos: marinos, costeros y continentales36. Esta es una clasificación a nivel nacional y se distingue por que incorpora elementos como: clima, hidrología, topografía, suelos. Esta es una clasificación propuesta a una escala 1:250.000. Finalmente, tal como en el caso de los ecosistemas terrestres y marinos, es preciso señalar que el país se encuentra en un proceso de validación oficial de esta clasificación por ecotipos.

    1. Diversidad de especies

Se estima que la diversidad de especies en Chile alcanza unas 28.450 especies nativas conocidas, de las cuales 34% corresponde a insectos, 16% a plantas superiores, 11% a hongos, y sólo un 7% corresponde vertebrados37. Sin embargo, se reconoce que este número es bastante conservador pues los inventarios de algunos grupos no son exhaustivos y numerosas especies han sido descritas desde que los inventarios fueron realizados38. Estimaciones recientes señalan un potencial de 170 mil nuevas especies para los próximos años39.


Tabla 4. Número de especies nativas conocidas de Chile por grupo40.

Grupo

Especies

Grupo

Especies

Diatomeas

563

Poliquetos

700

Dinoflagelados

295

Moluscos

1.187

Silicoflagelados

5

Forónidos

1

Hongos

3.300

Braquiópodos

18

Líquenes

1.074

Briosos

504

Algas bentónicas

813

Quetognatos

22

Hepáticas

350

Hemicordados

12

Musgos

875

Arácnidos

617

Helechos

150

Crustáceos

606

Gimnospermas

18

Parainsectos

121

Monocotiledóneas

1.102

Insectos

9.689

Dicotiledóneas

3.514

Equinodermos

350

Poríferos

200

Peces

1.179

Cnidarios

317

Anfibios

45

Helmintos

82

Reptiles

102

Sipuncúlidos

15

Aves

464

Echiúridos

3

Mamíferos

155

Priapúlidos

2

TOTAL

28.450

Pese a que la biota chilena no se caracteriza por su alta riqueza de especies, un atributo destacado es su alto grado de endemismo. El 56% de las plantas dicotiledóneas, el 45% de las 3.730 especies de insectos coleópteros, el 78% de los anfibios, y el 59% de los reptiles son endémicos de Chile (véase Tabla 5 ). El caso de las aves contrasta con lo indicado, ya que siendo el grupo más numeroso de vertebrados terrestres su endemismo es sólo de un 2%.


La mayor parte de las especies de plantas endémicas se distribuyen en Chile continental mediterráneo, Tanto la riqueza de especies como el grado de endemismo se encuentran heterogéneamente distribuidos en el territorio nacional. En el caso de los helechos por ejemplo, la mayor cantidad de especies se encuentra en Chile continental, pero la mayor cantidad de especies endémicas se encuentra en el Archipiélago de Juan Fernández (Marticorena & Rodríguez, 1995; Rodríguez, 1995). Para plantas superiores, la zona de clima mediterráneo en Chile central, entre los 32º y 40º S se encuentran sobre 2.500 especies, representando sobre un 50 por ciento de la flora nacional. De estas 2.500 especies, 46 por ciento son endémicas de Chile, y un 23 por ciento están restringidas solamente a la región de clima mediterráneo (Arroyo & Cavieres, 1997).

Tabla 5 . Resumen de riqueza y endemismo de especies de plantas vasculares y animales vertebrados presentes en Chile41.


Grupo

Número de especies

Número de especies endémicas

% de especies endémicas

Plantas vasculares (sólo Chile continental)

5.105

2.630

51,5

Helechos

114

19

23,8

Gimnospermas

16

5

69,2

Monocotiledóneas

1.069

424

39,7

Dicotiledóneas

3.906

2.182

55,9

Angiospermas

4.975

2.606

52,4

Peces

1.027

-

-

Anfibios

43

33

76,7

Reptiles

94

55

58,5

Aves

456

10

2,2

Mamíferos

170

17

10,0

La mayor riqueza de especies vegetales vasculares está en Chile central, entre los 32° y 44° latitud sur, e incluye especies de larga vida como el alerce (Fitzroya cupressoides) y la araucaria (Araucaria araucana), existiendo ejemplares de 3.622 años y 2.500 años respectivamente. También en dicha zona se distribuye la mayor cantidad de endemismos de la flora de Chile, pues más de la mitad de las especies de plantas vasculares sólo viven en Chile y un 23% de ellas están restringidas exclusivamente a la región de clima mediterráneo42. Cabe destacar además la situación de las islas oceánicas, siendo endémicas el 60.6% de las especies de flora presentes en las Islas Desventuradas y el 36.4% de las del Archipiélago de Juan Fernández43.


Respecto a la fauna, en los insectos el endemismo alcanza el 44% en lepidópteros, 45% en coleópteros, 53% en dípteros y 92% en los heterópteros. En el caso de los vertebrados, los anfibios exhiben el mayor grado de endemismo alcanzando el 76%, seguido de los reptiles con un 58%. En la Tabla 5 se presenta un resumen de la riqueza de especies de los grupos más conocidos y su porcentaje de endemismo.
En relación con las especies marinas la costa de Chile continental presenta en general una alta biodiversidad y endemismo de especies. Sin embargo, la biota marina costera muestra cambios geográficos en el tipo de especies a lo largo de Chile, formando distintas zonas biológicas, con diferencias marcadas entre las zonas norte y sur44.
El conocimiento sobre muchos grupos de especies marinas es fragmentado y muy focalizado a los ambientes costeros. Por ejemplo, el conocimiento de 25% de los cetáceos presentes en los mares chilenos es muy escaso o nulo45; lo mismo puede decirse de las aves marinas pelágicas46.


    1. Diversidad genética

La diversidad de ambientes de Chile, no sólo posibilita la presencia de una gran variedad de especies y ecosistemas, sino además una alta diversidad genética exclusiva debido al alto endemismo .A modo de ejemplo, de un total de 5.739 taxa de flora presentes en Chile, el 88.5% son nativas, siendo el 45.8% de ellas endémicas del país.


Cubillos (1994)47 establece una priorización de los componentes de la fitodiversidad de Chile que pueden ser considerados recursos genéticos y señala que los recursos genéticos endémicos son los más valiosos existentes en el país, ya que constituyen un patrimonio único y exclusivo en el mundo. Al respecto puede mencionarse que Chile forma parte de centro de origen de la frutilla (Fragaria chiloensis), el tomate silvestre (Lycopersicon chilense) y la papa (Solanum tuberosum), existiendo al menos entre 150 y 220 variedades de papas nativas sólo en la Isla de Chiloé. En el caso de la fauna la situación es similar, alcanzando un 18% de endemismo en el caso de los vertebrados48.
A pesar de la importancia de la diversidad genética del país, el conocimiento de la diversidad intraespecífica de la biota chilena es escaso y no se dispone de una síntesis exhaustiva de la información49. Además, se carece de un catastro de las actividades de prospección de recursos genéticos realizados en el país. En efecto, con excepción de unas pocas especies de interés comercial, o de interés biogeográfico y de conservación, la información disponible sobre la diversidad genética de las especies chilenas es escasa, aunque creciente50. Este panorama disperso de información contrasta con la creciente demanda y búsqueda de productos naturales y recursos fitogenéticos. De hecho, numerosos organismos podrían convertirse en recursos comerciales, como el caracol Trophon geversianus y la gallina araucana (Gallus inauris).. Asimismo, a lo menos un 15% de las especies de flora vascular, tiene un uso conocido51.
Al respecto, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), ha avanzado en definir el uso actual y potencial de las plantas nativas y exóticas de Chile. Estos usos serían alimenticios, medicinales, forrajeros, principios químicos, ornamentales, madereros y artesanales, entre otros. De las 5.800 especies incluidas en esta base de datos, 14.6% tendrían al menos un uso. Con respecto a la biodiversidad agrícola, Chile tiene un importante número de razas locales y variedades antiguas de varios cultivos tradicionales. Estas especies presentan rasgos interesantes ante condiciones adversas tales como el calor, la sequía, salinidad, tolerancia al frío, resistencia a enfermedades, etc.
El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) es la institución de gobierno que por mandato del Ministerio de Agricultura está encargada de la conservación y uso sostenible de los recursos genéticos de Chile, realizando colectas, manteniendo germoplasma (i.e. semillas, tejido vegetal, plantas enteras, etc.) y, especialmente utilizándolos en programas de mejoramiento de plantas52,53 .
El INIA desarrolla el Programa de Recursos Genéticos cuyo objetivo es coordinar y ejecutar acciones tendientes a la conservación y utilización sostenible de los recursos genéticos de Chile, con el fin de contribuir a la protección del patrimonio fitogenético nacional, al desarrollo sustentable de la agricultura, a la seguridad alimentaria, al desarrollo biotecnológico y al bienestar de la nación.
El INIA se encarga de prospectar, recolectar, caracterizar, evaluar y documentar los recursos genéticos de Chile; mantener un sistema eficiente y racional de conservación de los recursos genéticos chilenos a través del mantenimiento de una Red de Bancos de Germoplasma; además de fomentar la investigación y utilización sostenible de los recursos genéticos chilenos.
En 1996, Chile aprobó el Plan de Acción Mundial para la Conservación y Uso Sostenible de los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura. En 2001, el Gobierno de Chile adhiere al Tratado Internacional sobre los Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura
En Chile se conservan bajo la modalidad de bancos de germoplasma alrededor de 67.313 accesiones que corresponden a 598 especies. El 88% de las accesiones conservadas corresponden a especies cultivadas y/o de importancia para la alimentación y la agricultura, representadas en 259 especies; el 12% restante corresponde a especies silvestres. Estas colecciones están conservadas casi en su totalidad en los bancos de semillas del INIA (81%). Entre los tubérculos, la colección de papas de la Universidad Austral de Chile es la más importante con 2.338 accesiones. El grupo de los frutales, las especies medicinales, las aromáticas y las ornamentales están escasamente representados en cuanto al número de accesiones por especie conservada.
De las 67.964 accesiones conservadas, el 82% se conserva en la forma de semilla, un 13% se conserva in vivo en bancos de campo e invernadero y el 5% restante en bancos de cultivos de tejidos. Sólo un 10% del total de accesiones están conservadas en forma de semillas en bancos base, un 19% en bancos activos y un 72% de las accesiones están mantenidas como colección de trabajo.
Además del uso agrícola, la flora nacional tiene un alto potencial de uso medicinal (al menos un 10,7% de las especies), compuestos químicos con estructuras nuevas y actividad biológica, especialmente de plantas de zonas áridas y semiáridas y un alto potencial de uso ornamental. Muchas especies chilenas se utilizan en jardines extranjeros y la flor chilena Alstroemeria ha sido mejorada y comercializada por empresas extranjeras. Entre otras especies, el avellano (Gevuina avellana) como el quillay (Quillaja saponaria) y el boldo (Peumus boldus) son utilizados a nivel internacional54.




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