Arte verbal amazonico, por Dimas Arrieta Espinoza


Los Urcututus en la poesía amazónica



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3.2. Los Urcututus en la poesía amazónica

Con la fundación del Grupo Cultural Urcututo en 1979 llegó el segundo momento de la poesía amazónica. Sin lugar a dudas, el parricidio en sus manifiestos, las propuestas y los desafíos que asumieron de inmediato dio lugar a querer cancelar una etapa y abrir un nuevo escenario para la lírica loretana. El tiempo será el mejor juez para dictaminar si lo lograron o solo quedó en el entusiasmo de la juventud. Es cierto que se propone una poética muy distinta a la de los Bubinzana, porque siguieron las corrientes de la modernidad imperante en el mundo hispanoamericano: el coloquialismo, la poesía conversacional, el poema narrativo, sobre todo el discurso anglosajón. Los Urcututus fijaron y suturaron bien sus poéticas bajo la temática poderosa del problema amazónico. Pero les faltó trabajar más el lenguaje como sí lo hicieron los poetas de Bubinzana, sus antecesores. Por otro lado, no cantaron las herencias milenarias como simples motivaciones sino que hicieron poéticas con la tradición pero sitiadas en los desafíos del presente.

Urcututu todavía mantiene vigencia, aunque algunos de sus integrantes hayan preferido salir del país como es el caso de Ana Varela, y otros permanecen afincados a su contexto como Carlos Reyes y Percy Vílchez. A pesar del tiempo transcurrido, “en 1979 no había cesado aún el empeñoso embote de los sueños y versos mágicos de “Bubinzana” y resonaban todavía las estridencias de “Hora Zero” de Pucallpa cuando nació en Iquitos, en el ceno de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana, el Grupo Cultural Urcututu, formado por gente de teatro y artistas plásticos. Pronto se sumaron a él cuatro poetas jóvenes de extradición universitaria: Humberto Saavedra Montalbán (1960-1986), Percy Vílchez (n. 1960), Carlos Reyes Ramírez (n. 1962) y Ana Varela Tafur (n. 1963) que en las aulas de la UNAP apostaban, por entonces, a la revolución, pugnaban por cambios dialécticos y transformaciones radicales y en el terreno de la literatura ensayaban formas nuevas de rebeldías para interpretar estéticamente nuestra Amazonia” (Ramírez 2003: 103).

Los premios nacionales que conquistaron dos integrantes de Urcututu dieron lugar a que ingresaran al escenario nacional y se posesionaran en los recuentos literarios que se llevaron a cabo, en particular, en la metrópoli limeña. En 1987, con Mirada de búho, Carlos Reyes ganó la III Bienal del Premio Copé de Poesía, y Ana Varela Tafur consigue el primer galardón en 1992, en la V Bienal del Premio Copé de Poesía, con Lo que no veo en visiones. Mientras que en Iquitos ya habían ganado un audiencia considerable, “organizaron recitales y debates públicos; editaron Carachama (1981-1983), revista que propaló el nuevo credo estético y alcanzó cuatro números; publicaron las plaquetas Tuhuayo (1982), con los poemas primigenios de Carlos Reyes Ramírez y Quetzal-Rabí (1982), con los de Ana Varela Tafur y perfilaron, en el mejor estilo vanguardista, un manifiesto político-estético: La mirada del búho, (1984) cuestionando la realidad social vigente. Para la mirada de los “Urcututus” la vida cultural amazónica se hallaba postrada de muerte por los vicios y defectos de una sociedad injusta y genocida” (Ramírez 2003: 103).

Si Bubinzana fue el primer momento de concienciación de la literatura amazónica y la flecha o cerbatana que abría un nuevo camino, los Urcututus intentaron llegar más lejos (como hemos dicho, el tiempo se encargará de reivindicar sus aciertos y desaciertos), pues su radicalización era el misil que explosionaba todas las aventuras literarias anteriores. Fueron muy osados desde el inicial manifiesto, sitiaron su territorio cultural y en “el manifiesto negaba, de modo rotundo, toda posibilidad de encontrar en el pasado una obra que captara con profundidad el alma de nuestra selva amazónica porque todo lo hecho en arte y literatura no era más que el pobre resultado de la irresponsabilidad y la improvisación de aficionados domingueros y bisiestos de la literatura. Rechazando el amiguismo, el compadrazgo y las manías publicacionistas, ‘Urcututu’ se definía a sí misma como ‘una agrupación de carácter cultural constituido por poetas, pintores, teatristas y narradores cuya misión más importante era interpretar artísticamente a la Amazonía’ y para el cumplimiento de esta misión más importante asignaba a cada uno de sus integrantes la libertad de hacer lo que convenga a su temperamento artístico. Ocho años después con motivo del quinto centenario de la presencia europea en América, en un segundo manifiesto, el Grupo ‘Urcututu’ ratificó sus críticas y denuncias a los mismos vicios y defectos todavía vigentes llamando a los países amazónicos detener el saqueo y despojo de las riquezas naturales al interior de sus territorios y condenando todo tipo de autoritarismo y verticalismo venga de donde viniera bajo cualquier pretexto, aún del fatídico neoliberalismo que ahoga a los pobres y hace medrar a los ricos. Los poetas de este movimiento loretano, manejando estilos semejantes y propósitos comunes no han defraudado ni sus principios estéticos ni las declaraciones suscritas. Los premios consagratorios llegaron muy pronto. (…) que confirman la alta calidad de esta poesía de la selva que se abre un espacio en el contexto de las letras peruanas e hispanoamericanas sin enajenar su compromiso de identificación espiritual e histórica con nuestra Amazonía” (Ramírez 2003: 103).

En noviembre de 1999, Urcututu vuelve a proponer, en su Manifiesto de fin de siglo, sugerentes hipótesis y orientaciones para el nuevo siglo. El manifiesto lo firman Ana Varela Tafur, Percy Vílchez, Manuel Luna Mendoza, Carlos Reyes Ramírez, Pedro Vargas Rojas y Samuel Coriat Navas. “El siglo que se viene la cultura será el personaje central. La cultura y el desarrollo entonces serán palabras sinónimas y prójimas. Ello implica que nuestro medio ya está de por sí perdiendo la partida en un mundo globalizado que suele dejar en la intemperie a las mayorías. La cultura es la pobre pariente desechada de antemano. Entre nosotros, dicho desfase no sería ninguna novedad teniendo en cuenta una historia de oportunidades perdidas, de empresas a medio hacer, de soluciones parciales a los acuciantes problemas. En la agenda para el mañana inmediato quedarían las tareas de dirigir una mirada más atenta hacia nosotros mismos, hurgar en las herencias culturales e históricas buscando las respuestas que no pueden venir digeridas de afuera. En esa orientación deberíamos atrevernos a ser sin burdas imitaciones y sin menosprecios de ningún tipo”.

3.3. El nuevo reto del Centro Cultural Selva Rimary

Desde otro escenario geográfico, Tarapoto, un nuevo movimiento literario se configura y asume nuevos retos en este nuevo milenio. Colectivo integrado por artistas y poetas, en su primer manifiesto nos dicen: “Selva Rimary, es un colectivo artístico-cultural que, con el esfuerzo de todos sus miembros, busca integrar la literatura y las diversas manifestaciones del arte en la cotidianidad de las personas, promoviendo actividades que despierten el interés por ver el mundo con otros ojos. La pintura, el teatro y los encuentros literarios son actividades que el centro cultural promueve en su travesía por los caminos de las ARTES y las LETRAS”. La actividad de este grupo es intensa, ellos mismos participan en congresos, coloquios de poesía, y publican libros colectivos. También han ingresado a esta era moderna y han colgado sus manifiestos y textos poéticos y narrativos en la página web que han creado: www.selvarimay.org, donde se les puede visitar.

Desde sus inicios han demarcado su escenario cultural, literario y, sobre todo, la iniciación de sus publicaciones desde la misma ciudad de Tarapoto. “Selva Rimary se formó el 08 de junio del 2003, en la ciudad de Tarapoto, con la unión de los redactores de dos revistas locales: una periodística, “Password”, y la otra literaria, “Clandestino”, con ellos se incorporaron amigos que gustaban de las tertulias al amanecer. En 2004 se realizó el I Encuentro de Narrativa y Poesía, ese mismo año también se llevó a cabo el I Festival de Arte Tarapoto 2004. En diciembre de 2005 se publicó el primer libro Rimary; cinco meses después y ahora el segundo” www.selvarimay.org.

Integran Selva Rimary: Julio Quevedo Bardalez (narrador), Jorge Farfán Navarro (narrador), Richard Heredia Fernández (poeta), Haydith Vásquez del Águila, (narradora), Lenin Mestanza Cruzado (poeta y narrador), Maritza Berrú Chávez (poeta) Julio Armando Paredes Vásquez (poeta y narrador), Heraldo Gonzales (poeta) y Lenín Quevedo Bardález. Todos ellos se encuentran listos para publicar sus obras individuales, aunque por ahora prefieren las colectivas. Esperamos que asuman las tradiciones de los colectivos anteriores, tanto de Bubinzana como de Urcututu, y ojalá que vayan donde estos no han ido. Por supuesto, los caminos de la literatura y, en especial, de la poesía, son de tránsito y ejercicio permanente. Por todo esto, es innegable que, en Selva Rimary, existen poetas en agraz, muy jóvenes, es cierto, pero con el talento y la sabiduría que los años les van obsequiar, estamos seguros de que pronto van a entregar frutos mejor logrados.

Una mención aparte merece Vedrino Lozano Achuy (1981), también de Tarapoto, profesor de Lengua y Literatura con Maestría en Literatura Peruana e Hispanoamericana en la UNMSM, con varias publicaciones: Bálsamo de cenizas (2001), Fuegos fatuos ( 2003) y Boleros para uno y otro tiempo (2005), quien viene dando pasos seguros hacia el encuentro de su propia poética.

También en Iquitos, y en otras ciudades de la selva peruana, en la actualidad se viene propiciando y auspiciando a grupos muy jóvenes, en especial, en la Universidad Nacional de Ucayali, en la Facultad de Educación y Ciencias Sociales. En el colofón del libro Literatura Amazónica peruana (2006), aparecen los autores Ángel Gómez Landeo, Abraham Huamán Almirón y Rocío Noriega Hoyos. Esta trilogía de autores nos presenta un panorama del proceso literario amazónico y al final del libro un corpus de voces tanto de narradores como de poetas que todavía se encuentran en agraz, pero creemos que poco a poco irán consolidando sus voces.






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