Arte verbal amazonico, por Dimas Arrieta Espinoza


Poesía que se canta y canciones populares amazónicas



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2. Poesía que se canta y canciones populares amazónicas

Uno de los grandes referentes amazónicos es, sin duda, Francisco Izquierdo Ríos, conocedor de las diversas tradiciones de las culturas del Oriente peruano. Con el libro Pueblo y bosque, folklore amazónico (1975),propone una serie de corpus que están dispersos en esta investigación. Recoge, por un lado las canciones populares que se cantan a orillas de los grandes ríos y algunos discursos étnicos, tanto en su soporte fonológico del idioma indígena como con su traducción al castellano. Este trabajo de Izquierdo Ríos es el segundo acontecimiento en la literatura amazónica, el primero fue el de Jenaro Ernesto Herrera (1861-1941), con Leyendas y tradiciones de Loreto (Lima, 1918), toda una novedad para la época, ya que por primera vez la selva peruana era incorporada a la literatura nacional. Ambas propuestas son orgánicas, cumplen sus objetivos al sustentar la unidad temática del libro.

Es cierto, existen otras propuestas que han explorado la narración mítica, es decir, los discursos de tradición oral. Porque “la selva peruana tiene un rico acervo de narraciones populares. Y no puede ser de otro modo, ya que su Naturaleza de bosques, ríos y lagos, de violentas tempestades y aguaceros, de fuerte sol y luna maravillosa, de luz y sombras, de silencios y soledades, es un poderoso incentivo para la imaginación. Y así es que tanto en la Selva Alta como en la Selva Baja no hay sitio, cerro, árbol, animal, río o lago que no tenga su historia; aun los extraordinarios fenómenos atmosféricos. Una tempestad en la Amazonía es un grandioso espectáculo cósmico, cual si la atmósfera de la colosal Cordillera se vaciara en ese inmenso abismo, súbito negror del cielo orlado de arcoíris fulgurante, ruidoso que dobla o tumba árboles seculares y que aun se lleva el techo de algunas casas, rayos enceguecedores y truenos horrísonos, fuga de animales y de campesinos a lugares seguros, lluvia torrencial, luego, al morir la tormenta, nuevos arcoíris de fuego saliendo al parecer de las enormes pozas de los ríos y lagos, para borrarse con el áureo diluvio solar que inunda el cielo y la tierra estremecidos de agua y eufóricos gritos y cantos de animales” (Izquierdo 1975: 35).

Sin embargo, en la década de los ochenta, el Semanario de Actualidades Kanatary, en edición extraordinaria (Año IV, 2 de agosto de 1987, Nº 150) publicó “El cancionero popular de la Región”, proponiendo varios corpus de los géneros de la poesía cantada o canciones populares amazónicas. Creemos que fueron acertadas esas propuestas y que mantienen una coherencia por la temática de los textos: histórico, vernacular, criollo amazónico, testimonial, himnos y marchas, baladas modernas (fica), navideño, infantil, chicha amazónica, religioso popular y la nueva canción campesina. Cada corpus tiene como antesala un comentario muy puntual y concreto. Como lo reconocía Francisco Izquierdo (1975: 91): “El pueblo de nuestra región amazónica ha recibido y recibe influencia musical, fundamentalmente, de nuestro pueblo andino, luego de la costa, así como brasileña, ecuatoriana y los ritmos modernos en auge, preferentemente tropicales, propagados por la radio”.

Francisco Izquierdo (1975: 92-93) es muy incisivo y concreto en sus afirmaciones, sobre todo cuando aborda el origen de ciertos bailes y danzas populares, no indígenas, sino de aquellas tradiciones mestizas ribereñas. Por ejemplo, cuando nos habla del siguiente baile: “Proviene el Sitaracuy, como una imitación, del comportamiento de las hormigas del mismo nombre. Estas, negras o amarillas, salen durante el día de sus madrigueras en millares, una tras otra, a los caminos y campos, mordiendo ferozmente a los transeúntes en los pies descalzos; parecen ‘perros rabiosos’; sus ‘tijeras’ (mandíbulas) hasta se quedan prendidas en la piel de las víctimas. Según el pueblo, la correría de esas hormigas es anuncio de aguacero, aunque el cielo se halle despejado. (…) El baile Sitaracuy consiste en saltos, carreras, y gritos de simulado dolor, ¡ay! ¡ay! ¡ayau!, cual si estuvieran siendo mordidos por las hormigas sitacuy. También toma, especialmente el pellizqueo, un carácter picaresco, sensual… En el fervor de una marinera, de un chimaychi, de una pandilla, a alguien se le ocurre vocear ‘¡Sitaracuy! ¡Sitaracuy!’… y comienza el jaleo, para después reanudar el baile que venía ejecutando”.

¿Cuál es el sentido y la función de esta poesía cantada o canciones populares amazónicas? ¿Cómo se fusionan la construcción textual de las letras con las melodías? ¿Cuáles son los temas que se desbordan por estas canciones populares? ¿Por qué hemos decidido considerar las letras de estas melodías como poesía? Como decíamos en anteriores párrafos, cada corpus que transcribimos tiene una antesala que contextualiza el conjunto de las canciones reunidas. Hemos incorporado también, a todo el universo de la poética que se encuentra en la poesía cantada. Pero no todos los corpus los hemos transcrito, sólo aquí presentamos una selección rigurosa, donde nos ha interesado mucho el arte verbal que está en las letras de las canciones.

Por otro lado, nos parece que el sentido y la función de esta poesía cantada en la Amazonía peruana cumplen un papel protagónico en la configuración cultural con la región. Por supuesto, son los vehículos expresivos con los cuales el pueblo mestizo ribereño se manifiesta, mira en ese recipiente melódico y textual, un cauce adecuado para cantar sus penas, sus alegrías, sus esperanzas, sus amores y desamores, sus sueños y sus grandes emociones contenidas y retenidas en sus adentros. Como en la canción “El canto de la tierra” de Raúl Vásquez, cantautor loretano: “Despierta la madrugada, / se levanta la mañana, / se unen todas las manos, / las que abrirán la ventana. / El viento besa las frentes, / el maíz está flameando / y un bombo como un latido / retumbando, retumbando. / (…) Descansa la madrugada, / se va a dormir la mañana, / los seres unen las manos, / siempre abrirán las ventanas. / La noche besa los campos / y el bombo sigue sonando: / es el corazón del indio / retumbando, retumbando. /Es el canto de la tierra, / la tierra es una guitarra” (VÁSQUEZ, 18).

También están presentes muchos personajes, barrios, ríos, homenajes, por ejemplo a los viejos pescadores ribereños. Canciones de autores de otras zonas que bien son asumidas por la población, como las canciones de Juan Gonzalo Rose, del piurano Rafael Otero López, con su canto al “Señor Amazonas”, de Coco Montana con su tema “Amazonas” entre otros. Creemos que, en estos textos, sí existe una poesía que se encuentra en la tensión verbal de sus letras. Porque es evidente que la intención más que comunicativa es estética. Por ejemplo, todo un poema es “Pequeña canción de homenaje al pescador”, letra de Javier Dávila Durand y música de Raúl Vásquez: “Si vas pescador, al río, / contigo me quiero ir, / yo solo quiero partir. / De boga llévame ahora, / mañana de salador / y después de pescador, / que al río, yo quiero al río, / al río de pescador, / al fin yo, de pescador. / Son avenidas los ríos, / caminitos las quebradas, / y la mar, solo la mar. / Déjame, madre, en el río / de pescador de los astros, / que a la mar, / no quiero al mar. / Nunca a la mar, mi madre, / porque tu amor es de río / y de mar, nunca de mar. / Si vas pescador al río, / contigo me quiero ir. / Yo solo quiero partir. / De boga llévame ahora, / mañana de salador” (DÁVILA, VÁSQUEZ, 18).

Toda una poética cuyas características señalan el contexto, el mundo amazónico con su espesura y frondosidad. No es una poesía que interiorice los sentimientos íntimos donde aparezcan las individualidades y la permanencia del yo. No, se canta dentro de una fusión lírica y épica, objetiva y subjetiva, e incluso, con un nudo idiomático porque salen una serie de voces de las lenguas aborígenes. Muchos poetas han estado involucrados en la composición de las letras de las canciones amazónicas: César Calvo Soriano, Javier Dávila Durand, Juan Gonzalo Rose, Luis Hernán Ramírez, entre otros que, mirando estos corpus, en su conjunto, existe una poética digna de tomarla en cuenta, sobre todo, en este tipo de recuento literario.

Por otro lado, son importantes los aportes de Luis Salazar Orsi, cantautor amazónico, que en estos últimos años ha recorrido el mundo llevando la historia musical del oriente peruano. Pero él es, además, un educador y narrador que ha recreado en una serie de relatos la cultura amazónica. Ha musicalizado, también, los poemas de CÉSAr Vallejo, CÉsar Calvo, Luis Hernán Ramírez, Juan Gonzalo Rose, entre otros. Luis Salazar Orsi, se ha dedicado no sólo a la divulgación, sino a la recopilación, publicación y restauración de la música amazónica, pues escribe las melodías y letras en soportes gráficos.






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