AlfaBorradores ciclos y crisis. Notas introductorias. José C. Valenzuela Feijóo



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CICLOS Y CRISIS. NOTAS INTRODUCTORIAS.
José C. Valenzuela Feijóo.1

I.- Propósitos.

II.- Algunos rasgos a recoger: 1) Crecimiento alto, desigual, cíclico. 2) Evidencia empírica.

III.- Tipos de crisis: terminales, estructurales, cíclicas.

IV.- El ciclo: a) fases y puntos; b) Preguntas centrales que surgen.

V.- Endogeneidad y funcionalidad de la crisis.

VI. Relaciones causales básicas. a) PIB y Ak; b) Ak y g. c) g = f (….)

VII.- Dos enfoques a recoger: Marx, Schumpeter.

VIII. Ciclo y crisis en A. Latina. ¿Endógenos?

Papel del sector externo; b) as X y el Depto. I (bienes de capital); c) Mecanismos de transmisión y de amortiguación.

II.- Algunos rasgos a recoger.
La vida económica está sujeta a movimientos y cambios casi infinitos, de mayor o menor calado, de uno u otro tipo. Algunos se catalogan como no recurrentes y otros como recurrentes. Una posible y muy descriptiva clasificación es la que encontramos en Estey y que se muestra en el apéndice I. Si miramos este “mapa”, podemos ubicar el foco de nuestra atención. De los procesos allí clasificados, nos preocuparemos por los ciclos económicos típicos (de Juglar) y las crisis que en su seno tienen lugar. O sea, movimientos oscilatorios o recurrentes. Asimismo, y para mejor entender estos ciclos, haremos una breve mención a dos movimientos de carácter secular referidos al crecimiento y que enmarcan el curso cíclico del sistema.

Se trata de rasgos que son muy típicos del régimen capitalista y que nos interesa recordar. No son las relaciones de propiedad que le sirven como fundamento sino, más bien, algunas de las consecuencias que se derivan de esos fundamentos. Tres son los rasgos que nos interesa recoger: a) los altos ritmos de crecimiento del PIB y de la productividad que alcanza el sistema (altos, respecto a los modos de producción históricamente previos); b) la tendencia del sistema a expandirse a escala mundial dando lugar a una economía mundial en que coexisten un polo desarrollado con un polo subdesarrollado, con dinámicas de crecimiento muy desiguales. Es decir, se configura un “sistema centro-periferia”, en que se distingue un polo desarrollado o centro del sistema (homogéneo y dominante) y un polo subdesarrollado o periferia (heterogéneo y subordinado); c) la evolución y desarrollo del sistema asume la forma de oscilaciones cíclicas. O sea, los períodos de ascenso del PIB desembocan en un punto de crisis que inaugura una fase de recesión. Esta fase, a su vez, desemboca en un punto o momento de recuperación, el que inaugura la fase de auge. Como bien apuntara Sweezy, “el ciclo económico es la forma inevitable del desarrollo capitalista.”2 En otras palabras, los procesos a) y b) asumen la forma que se señala en c). Conviene dar un breve vistazo a la evidencia empírica disponible sobre este tipo de movimientos.


a) El alto crecimiento como novedad del capitalismo.

Inicialmente, y a lo largo de muchos siglos, la evolución económica de las sociedades humanas fue extremadamente lenta, casi imperceptible. En términos gruesos, la expansión económica –cuando tenía lugar- se reflejaba en el crecimiento de la población y no en el producto por habitante, que se mantenía cuasi estancado. Además, valga recordar, la expansión post-neolítico se concentró en el continente asiático. El resto de la humanidad, preservó su condición de sociedades no excedentarias, cazadoras y ágrafas. En términos muy toscos y generales, cabe suponer un crecimiento del Producto Agregado per-cápita que en promedio, era simplemente nulo (y a veces negativo) o, cuando mucho, no superior al 0.36% de promedio por siglo.3 Ulteriormente y sólo en Europa Occidental y a partir de la mitad del segundo milenio, se empieza a advertir un proceso de reproducción ampliada mínimamente significativo. Para Europa Occidental, los datos más gruesos se muestran en los cuadros 1 y 2 que siguen.





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